Seguidores

Buscar este blog

Vistas de página en total

viernes, 1 de marzo de 2013

UN ESPÍA NAZI EN CUBA





            El mismo día (11 de diciembre de 1941), Cuba le declaró la guerra a la Alemania nazi y la Italia fascista –ya se la había declarado a Japón, al día siguiente del bombardeo de Pearl Harbor, que había tenido lugar el día 7-. La embajada alemana en La Habana estaba situada en la calle H número 408 esquina a la calle 19, en el Vedado.
            En septiembre de ese mismo año, se había establecido en La Habana el espía nazi Heinz Kunning –nacido en Bremen el 28 de marzo de 1912, y graduado como ingeniero electricista en el Instituto Politécnico de Berlín, quien dominaba el inglés y el español y otros tres idiomas-, bajo la falsa identidad de Enrique Augusto Lunin, un supuesto comerciante nacido en Honduras, que se alojó primero en un hotel y después definitivamente en el segundo piso de una casa de huéspedes en el número 366 de la calle Teniente Rey entre Villegas y Aguacate, abriendo en la calle Industria número 314 una casa de modas con el rótulo de “La Estampa”.
            Para sus tareas de espionaje, disponía de un receptor-transmisor de radio, una antena de doble línea, y dos manipuladores telegráficos, así como la posibilidad del envío de informes escritos en tinta invisible.
            Las averiguaciones que logró hacer entre los marinos mercantes que frecuentaban los bares próximos a los muelles le permitieron transmitir la información necesaria para que la flota submarina nazi que merodeaba por el Caribe comenzara –a partir de mediados de 1942- a hundir buques de carga cubanos, que salían de los puertos de Manzanillo y Santiago de Cuba y emprendían viaje hacia los EE.UU., Europa y otros destinos.
            La contrainteligencia cubana –el Servicio de Información de Actividades Enemigas (SIAE), creado el 21 de marzo de 1942- se había instalado inicialmente en una casona del Malecón y después se trasladó al edificio de la sección de Radio Motorizada de la Policía Nacional, en la calle Sarabia entre las calles Unión y Arroyo, en el barrio habanero del Cerro, bajo las órdenes del capitán Mariano Faget Díaz. Al personal cubano se unieron pronto agentes estadounidenses y británicos, en la búsqueda del servicio de espionaje nazi obrante en Cuba.
            En las Bermudas funcionaba un servicio conjunto de los EE.UU. y Gran Bretaña dedicado al examen de la correspondencia originaria de los distintos países del Continente, dirigida a destinos sospechosos. Así se detectó una carta procedente de La Habana, escrita en tinta invisible. Al mismo tiempo, un avión rastreador de señales de radio, que sobrevolaba La Habana, determinó que unas transmisiones en clave se producían desde la zona comprendida entre la calle Belascoaín y los muelles.

 DESENLACE

            Bajo la suposición de que el agente o los agentes nazis recibían giros desde el extranjero a fin de financiar sus actividades (ya que habían sido cerradas las embajadas de los países del Eje nazi-fascista y éstas no podían ser la fuente de esa financiación indispensable), el cabo Pedro Luis Gutiérrez Fernández siguió la pista de los residentes de La Habana Vieja que recibían regularmente envíos de dinero, resultándole llamativa una firma en la sucursal del Banco Boston en Cuatro Caminos. Fue al Ministerio de Comunicaciones, entonces sito en el convento de San Francisco, en Teniente Rey y Oficios, y les mostró la firma a todos los carteros; uno de éstos, José Francisco Rojo, recordó que la firma correspondía a uno de los inquilinos de una casa de huéspedes de la calle Teniente Rey. El cabo Gutiérrez encargó al cartero Rojo que entregara una carta certificada a dicho destinatario, y a continuación comparó la firma en el acuse de recibo con la firma en el recibo del giro enviado a Luni (es decir, Kunning). Ambas firmas eran idénticas.
            El domicilio de Kunning fue registrado y él, llevado a prisión en el Castillo del Príncipe, y encausado. Se le encontraron mapas, croquis de centros comerciales cubanos, equipos de radiocomunicación, y un bolígrafo-pistola (que hoy se conserva en el Museo y Biblioteca Pública “Oscar María de Rojas”, en la ciudad de Cárdenas). El arma, con un calibre de 12 mm, tiene 14.5 centímetros de longitud y 2.5 cm de ancho. Había sido fabricada por The Lake Erie Chemical Co., en Cleveland, Ohio. Era de un solo disparo, con percutor en forma de botón.
            El 19 de septiembre de 1942, el Tribunal de Urgencia condenó a Kunning a muerte por fusilamiento. Resultó el único espía del Tercer Reich sentenciado a muerte en todo el continente americano. Fue ejecutado el 10 de noviembre de 1942, en los fosos del Castillo del Príncipe, en presencia del teniente coronel Quirino Uría, supervisor militar de la prisión de La Habana. Éste le contó posteriormente al escritor José Lezama Lima –entonces, secretario del Consejo Superior de Defensa Social- que Kunning había exhibido “una marcialidad tremenda” y que en el momento del fusilamiento al general Uría le temblaron las piernas, impresionado por la sangre fría del alemán.
           
(3) http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic. (4) Cable en edición del New York Times 11/11/1942. (5) U-Boats del Tercer Reich en Cuba. Maximino Gómez Álvarez. Entrelíneas Editores (Madrid), Primera Edición, junio de 2009.

La clase media vive a medias


Ileana Fleites-La Salle   Nov. 2012


(La vida diaria de una amiga que trabaja mucho)


Llego a la casa,
cierro la puerta,
voy a la sala,
miro el reloj

Entro en el cuarto,
salto a la cama,
enciendo el tv,
voy a dormir

Despierto cansada,
camino a bañarme,
me lavo los dientes
me tomo un café

Regreso al trabajo,
camino despacio
con sueño de anoche,
me como un croissant

Trabajo hasta tarde,
me canso y me canso,
me duermo en el mitin,
soy como un robot

Regreso cansada,
es tarde y es noche,
preparo un sándwich
y miro el reloj.

Atino a llamar
a amigos de antes
de años atrás
que quieran hablar

Quisiera bailar,
reír o cantar
sin prisa ni llanto
¿lo podré lograr?

Y así van pasando
los días, los años,
las cosas que un día
¿podré recordar?

Otro Movimiento





Carmen Hebe Tanco

Muerte
no es cadáver,
caballo lóbrego
cárdeno cuervo.

Es desconexo
física rendición
-antropomorfa-

Paliativo
del engranaje
celular, gastado.

Barro
recuperando barro
-otro movimiento-

En tiempo de la colonia: Un gato acusado de guerrillero Mambí


René León

  La historia que le voy a contar, tiene dos partes, pero es un poco larga, y hoy voy a contar la del Gato Mambí, la otra del Cernícalo Mambí, un día de esto se la cuento. La Historia de los tiempos de la colonia en Cuba está llena de historias y leyendas, pero de la que voy a escribir hoy, es una que aunque muchos no la crean, fue VERDAD.
  Ese famoso historiador y político Manuel Martínez Moles, en sus Tradiciones y Leyendas Espirituanas, nos dejó muchos recuerdos de los tiempos de la colonia. Como es natural, yo le añado algo mío para darle más sabor. Según Martínez Moles, un confinado a la Isla de Fernando Poo, Francisco Javier Balmaseda, se le contó a él.
  Nada, que se puso fatal el pobre gato allá en la villa de Pepe Antonio (Guanabacoa). Después de hacer el papelazo las autoridades españolas con el entierro del “gorrión” muerto en la plaza del Palacio del Capitán General, entierro presidido por el Obispo (no podía faltar), y una caterva de curas borrachones, pidiendo por el alma del pobre gorrión. Sucede algo muy gracioso para nosotros hoy en día, pero no para el pobre gato.
  Lo que pasó fue, nada, que se puso fatal el gato, al ver un gorrión que estaba muerto en la calle, por la patada de un mulo que había pasado y lo había sorprendido comiendo gusanos, se le ocurrió comerse el “gorrión”. Un Voluntario y una vieja chismosa lo vieron y fueron a las autoridades denunciando el caso. Un grupo de Voluntarios fueron a cogerlo.
  El gato se metió en su casa, y al tratar de ponerlo preso, arañó a Sansón Melena, rompieron muebles los valientes Voluntarios, al fin lo esposaron, le amarraron el rabo, y custodiado por tan valientes Voluntarios el pobre gato fue para la cárcel. Uno de los valientes casi pierde una oreja, otro se quedo casi sin pelo, pues el gato se le subió en la cabeza. Fue una batalla sin igual, el poderoso venció.
  Lo tuvieron varios días sin comer, ni tomar agua (esto es prohibido por la Convención de Ginebra). Le  cantaron canciones contra los Mambises, le dijeron injurias, y el gato sin poderse defender.
  Las autoridades respetuosas del reglamento judicial le mandaron a un cura, creo se llamaba Antolín, para que leyera sus últimas oraciones (me imagino que el cura borrachón hablaba el idioma de los gatos). Aparece el juez, la sala estaba llena, no había nadie en la defensa del gato. Trajeron un descarado que decía que él hablaba el idioma de los gatos, pidió una bota de vino, que era para enjuagarse la garganta, y empezó: miaassuu, fffuuuffi, rarara, y cuarenta cosas más.
  El juez al darse cuenta que era un descarado, lo mandó para la prisión y con la condena de pagar por el vino que se había tomado. El juez iba a dictar sentencia, queriendo decir…te pusiste fatal. Llega en ese momento un señor bien vestido, y le dice al juez, como es natural después de poner con disimulo una bolsa con unas cuantas monedas en la vestimenta del juez: “Mi gato no es mambí, el ha acabado con los ratones Mambises que se atrevían entrar en nuestra humilde casa”. Mi mujer se encuentra enferma, después de lo pasado en nuestra casa, a la pobre le han dado como cincuenta cocimientos diferentes. El juez volvió a mirar la bolsa. Se juzgo nuevamente al ex - gato mambí y salió absuelto.
  Cuando vuelve para la casa, el gato no mataba ni a las hormigas y la casa se les lleno de ratones mambises, cucarachas  y cuanto animalejo podía caminar.  Murió dos semanas después de un ataque del corazón, eso fue lo que dijeron.
 El sinvergüenza del cura Antolín, fue el que despide el duelo. Así se vivía en aquellos años. Las autoridades cometieron muchos abusos e injusticias contra los cubanos, recordemos el fusilamiento de los estudiantes de Medicina y otros.
Así, es la vida

martes, 12 de febrero de 2013

A Florinda en invierno


A Florinda en invierno
Andrés Eloy Blanco

Al hombre mozo que te habló de amores
dijiste ayer, Florinda, que volviera,
porque en las manos te sobraban flores
para reírte de la Primavera.

Llegó el Otoño; cama y cobertores
te dio en su deshojar la enredadera
y vino el hombre que te habló de amores
y nuevamente le dijiste: —Espera.

Y ahora esperas tú, visión remota,
campiña gris, empalizada rota,
ya sin calor el póstumo retoño
que te dejó la enredadera trunca,
porque cuando el amor viene en Otoño,
si le dejamos ir no vuelve nunca.

Sobre el Autor:

 Andrés Eloy Blanco nace en Cumaná, Venezuela el 6 de agosto de 1897. Abogado, escritor, humorista, poeta y político venezolano. Estudió en Caracas, en 1918 recibió su primer galardón por el poema pastoral "Canto a la Espiga y al Arado", y publicó su primera obra dramática, El huerto de la epopeya. Ese mismo año fue encarcelado por participar en manifestaciones contra el régimen, siendo ya estudiante de Derecho en la Universidad Central de Venezuela. Fundador del el Partido Democrático Nacional, como diputado del cual llegaría al Congreso Nacional. A comienzos de los años 40 integra su partido en la recién fundada Acción Democrática y trabaja para la candidatura de Rómulo Gallegos, quien se haría con la presidencia en 1947. En 1936 fue electo presidente de la Asamblea Nacional. En 1948 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores por el presidente Gallegos. En 1955 perdió la vida en un accidente de tránsito. El 6 de junio de ese año sus restos fueron trasladados a Caracas para su sepelio, realizado entre estrictas medidas de seguridad por parte de las fuerzas del régimen.

viernes, 8 de febrero de 2013

Harriet Tubman y su Lucha contra la Esclavitud


René  León


   Harriet Tubman, nacida como Araminta Ross en 1820, falleció el 10 de marzo de 1913. Fue una luchadora contra la esclavitud en Estados Unidos. Nació en el Condado de Dorchester, Maryland.  Su niñez fue muy dura, como hija de una esclava. Sufrió golpizas desde pequeña. Al crecer, la tenían como niñera en la casa principal de una señora cuyo nombre era “Miss Susan”. Allí sufre castigos por cosas insignificantes. Si el niño se despertaba llorando, la azotaban.  Siendo adolescente, sufre una herida en la cabeza cuando es alcanzada por un objeto pesado que había lanzado su propietario contra otro esclavo. Sangrando, regresa a la casa de sus dueños, permaneciendo allí durante dos días sin recibir asistencia médica. Padecerá el resto de su vida visiones y episodios de hipersomnia y dolores de cabeza.
 Es vendida a otro comerciante, que le obligaba a trabajar en faenas penosas y duras. Es enviada al antiguo dueño, Brodess, que trata de venderla a otro comerciante, pero al no poder realizar la venta, se queda con los Brodess.
  Era una fervorosa cristiana. No pudo aprender a leer, pero había adquirido los conocimientos de la Biblia a través de las historias que su madre le leía.
  En 1849 tratan de venderla nuevamente, pero su salud la mantenía en malas condiciones. Ella escapa junto con sus hermanos Ben y Henry el 17 de septiembre de 1849. Éstos volverían a su antiguo dueño. A fin de poder escapar, los esclavos tenían que encontrar la mejor ruta para evitar ser capturados. Había una organización formada por negros libres, blancos abolicionistas y cristianos que pertenecían a la Sociedad de los Amigos, llamados cuáqueros, que ayudaban a los esclavos a escapar de sus dueños, Todos ellos operaban una ruta que fue llamada “Ferrocarril Subterráneo” en el que participaban negros libres y blancos, que conocían el mejor camino para alcanzar la libertad.
  Al aprobar el Congreso de los Estados Unidos la “Ley de Esclavos Fugitivos”, quedaron obligados los organismos oficiales a ayudar en la captura de esclavos que habían huido, a quienes se les imponían fuertes castigos por su fuga. Muchos esclavos escaparon hacia Canadá, donde no eran perseguidos.
   Harriet Tubman  fue llamada “Moses” por los esclavos y los antiesclavistas; ella significaba la esperanza para aquéllos. Se cree, por informaciones dadas por ella misma, que ayudó a escapar hasta territorio libre a más dos mil esclavos.  Cuando le preguntaron cuál había sido su inspiración y su religiosidad,  dijo “en las Escrituras y en las enseñanzas del Antiguo Testamento”.
    Se casó con un negro libre llamado John Tubman; por lo tanto, al ser ella esclava, si tenían hijos, nacían esclavos. Ella se desenvolvía  en el Eastern Shore de Maryland. Después del matrimonio, ella le rogó a su esposo que la acompañara en su viaje al Canadá para ser libre, pero él se negó. Se cree que una de las rutas empleadas por ella era ir al noroeste, atravesando el río Choptank y Delaware, y luego hacia el norte para entrar a Pennsylvania. Era un viaje de noventa millas. Ella viajaba de noche, según relata en su autobiografía, “guiada por la Estrella Polar, para evitar a los cazadores de esclavos”. Su principal ayuda la encontró entre los guías del “Ferrocarril Subterráneo” y las “Casas Seguras” que pertenecían a abolicionistas blancos, quienes le ofrecían ayuda y protección, y cuando llegaba la noche podía reanudar sus desplazamientos.
   A causa de sus viajes, al pasar el tiempo su esposo se volvió a casar. Ella siguió en sus planes de liberar a otros esclavos. Sobre ella diría Thomas Garrett, que era uno de los abolicionistas de Maryland: “nunca he conocido a una persona, sea del color que sea, que tuviera mayor confianza en la voz de Dios; era como si hablara directamente a su alma”.
  En 1858 le presentaron al abolicionista John Brown , que luchaba por erradicar la esclavitud en los Estados Unidos, y ella se unió a su grupo. Él apreciaba los conocimientos que ella tenía sobre las redes de apoyo y los recursos en los estados de Maryland y Delaware. El plan de Brown, de que con la fuerza se podía detener la esclavitud, fracasó con  su ataque  en Harpers Ferry, donde cayó prisionero y a continuación fue ahorcado. Tubman diría que “Brown  hizo más muriendo, que cien hombres viviendo”.
  Al estallar la Guerra Civil, ella ayuda  en el ejército del Norte, como enfermera en Port Royal, donde preparaba remedios con plantas autóctonas con objeto de evitar la disentería en los soldados.  Después de la Proclamación de Emancipación, en enero de 1863, se renueva su espíritu de lucha. Y participa como guía de las tropas del Norte para liberar a los esclavos. A pesar de su servicio durante la Guerra Civil, nunca recibió pensión alguna.
  Después de aquella contienda, luchó por el derecho de las mujeres al voto, para lo cual viajó a diferentes ciudades a fin de hablar en pro de las mujeres.
  Su vida agitada en su lucha por liberar a los esclavos, y protestar por las violaciones de derechos humanos, llegó a su fin a causa de una neumonía. Fue enterrada con honores militares en el cementerio de Fort Hill, en Auburn. En el Palacio de Justicia de la ciudad hay una placa que dice: “I never run my train off the tracks”
  Sobre su vida se escribieron varias biografías: Bradford, Sarah, Harriet Tubman. The Moses of Her People, New York, Corinto Books, 1961.
Conrad, Earl, Harriet Tubman: Negro Soldier and Abolitionist, New York, International Publishers, 1942. Harriet Tubman, Wikipedia, la enciclopedia libre.
  Otro autores escribieron sobre su vida. Pero en especial, muchas de las informaciones que sobre ella se reunieron fueron aportadas por Frederick Douglass, quien trabajó a su lado en el empeño de abolir la esclavitud. 

Revisado por: Roberto Soto Santana


esclavos azotados


Comentario


“Dos Poetas, Dos Estilos” es el ingenioso título bajo el cual PUBLICACIONES CULTURALES RENÉ LEÓN ha cobijado para la ocasión a un rutilante tándem de poetas, integrado por Antonio A. Acosta y Rowland J. Bosch.
Los dos rapsodas tienen muchas aristas de su personalidad en común: formados profesionalmente en el Alma Máter de la Universidad de La Habana demócratas de sólidas convicciones que optaron por el Exilio digno en los EE.UU. antes que cohonestar el Régimen castrista, los dos con una fecunda cosecha literaria y nombradía dentro del ámbito académico en tierras estadounidenses e, igualmente, como miembros activos y productivos de la Academia de la Historia de Cuba (Exilio).
En el proemio de esta poemario alumbrado por estos  mantenedores de la buena literatura en lengua española, Acosta rememora la función salvífica de su poesía ante el refugio buscado en suelo norteamericano ante la asfixia causada por la opresión del régimen comunista.
Cuando el Profesor Acosta define su poesía como portadora de “ensueños, denuncias, nostalgias y esperanzas”, va de la mano del mexicano Octavio Paz, que dijo de la poesía que “es conocimiento, salvación, poder y abandono”, pero también de la del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, que escribió “¿Qué es poesía? --dices mientras clavas/en mi pupila tu pupila azul./¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?/Poesía... eres tú”. 
En los poemas incluidos en este ramillete también vibra el sentimiento religioso cristiano (“Versos de esperanza”), en cuya expresión vislumbramos aludido al Ser Supremo que es considerado el Gran Arquitecto del Universo por la Orden fraternal que tan destacado papel jugó para la consecución de la independencia no sólo de Cuba sino de todo el continente americano –incluidos los EE.UU.-; y sostiene la fe en el resurgimiento de una Patria libre de cadenas físicas y mentales.
El florilegio poético de estos dos autores, con inquietudes paralelas y también muy cercanas pero con significativa disimilitud de estilos expresivos, es ejemplo vivo de que a la plenitud estética y al acierto argumental se puede llegar por diversos caminos.
© Roberto Soto Santana


viernes, 1 de febrero de 2013

En el Dia de los Enamorados






Sólo  un  Minuto

René  León (Cuba)

  En mi caminar diario, sin rumbo fijo, a veces me encuentro con personas que me llaman la atención; en especial mujeres que se distinguen de las otras; por su caminar, su manera de vestir, o quizás por unos ojos atrayentes.
  En ese caminar, donde las horas pasan lentas; los momentos de silencio son tremendos; parecen eternos. Amo sobre todas las cosas el vagar sin finalidad y sin rumbo. Me he encontrado una mujer que me ha hechizado por un momento. No he hablado con ella; sólo un pequeño saludo. Su rostro de belleza tenue. Ojos negros y relampagueantes, tez morena; señorío en el gesto y en los ademanes; por otra parte, el hecho de caminar sola. Figura esbelta; su cuerpo erguido; ya los años van pasando por ella; su pelo castaño pinta canas, que le dan más personalidad. Este tipo de mujer, es como la brisa de la tarde, que pasa rápida, y nos deja su perfume peculiar; y su recuerdo en nuestro espíritu.
  Y todo esto en un minuto, que es nada en el tiempo. Nos parece que la conocemos desde hace años. La examinamos; no es una de esas mujeres que cualquier hombre se vuelve loco; es quizás su mirada, su manera de vestir, su boca sensual; sin darnos cuenta vamos descubriendo en ella cosas que en otras no vemos. El tiempo va discurriendo suavemente; sin notarse, como el agua de un manso río, que parece que no se mueve y no cesa de correr. Unas palomas cruzan sobre nosotros en el azul del cielo, con sus aleteos.
  Todo en un minuto. Vemos que tiene algo que no acertamos a explicar. Quizás sería la pequeña sonrisa y el mirar de sus bellos ojos, que me brindó por un momento. Se ha ido caminando, y me parece como si se llevara algo muy mío; me ha dejado un vacío enorme en todo mi ser. Una mujer desconocida que se ha aparecido por un minuto en mi vida; esta mujer única, que me ha dado un momento de alegría e ilusión. En mi vida triste. Los dos frente a frente, mirándonos sin decir nada, por sólo un minuto. Siento una angustia grande cuando evoco ese momento único, que ya no volverá.
  Y de pronto, en un momento, nos damos cuenta de lo corto del tiempo; y sigo caminando en el ambiente de la calle, de las personas que van y vienen. El tiempo nos trae la visión de nuestra vida y de las ilusiones perdidas.



Amor en Primavera

Rowland J. Bosch (Cuba)

Amar sin  ser  amado inspira hastío.
Ha muerto ya la pesadumbre loca,
alguna vez al manantial le toca
recuperar el agua de otro río.

La niebla se disipa en el estío
al  ver la luz que su final provoca.
Tu amor como un rosal florido evoca
la primavera cuando pasa el frío.

Dulce y sutil se abre a tu presencia
con un  destello suave de inocencia,
la corola rosada de una flor.

La nitidez del alma representa
y el  cristal de tus ojos transparenta
la imagen verdadera del amor.


Versos

Blanca M. Segarra (Cuba)

Fue un esfuerzo aplastante
recordar que te olvidé
cuando el alma se me fue
por los labios al nombrarte.

Caminando en el olvido
tropecé con tu recuerdo
y me senté a releerlo
en el borde del camino.

Divagaba en el desgano
y me atropelló la prisa
de recordar a tu mano
dibujando mi sonrisa.

Puedo lograr que me olvides…
pero goza mi ego en que me añores
y por más que me ruegas y me pides
No te perdono, no, aunque me implores.


Amor Amor

Eliana Onetti (†) (Cuba)

Espina verde,
llevo dentro.
Te  siento siempre,
dardo certero.

Te pienso mucho,
martirio tenue..
Tibieza dulce,
te saboreo.

Y aunque me dueles,
tormento cierto,
quiero tenerte,
gentil infierno.

Herida leve,
vienes conmigo.
a todas partes
como cilicio.

Me martirizas,
Amor eterno,
con un  martirio
¡que sabe a ccielo!


AMOR   FRUSTRADO

Manuel I. Aparicio Paneqe  (Cuba)

Cuando se piensa en un amor distante
qe allá a lo lejos aminora el paso,
con prisa, a veces, se le alarga un brazo
qeriendo se detenga en ese instante.

La esencia disminuye lo fragante
del pétalo qe ya no se sujeta
a la flor qe amortigua su semblante
cuando el tiempo su término decreta.

Lontananza de amor qe languidece
tras una breve unión qe tumultuosa
resulta en un brebaje qe enloquece,
dejando en el sediento la penosa
renuncia a mitigar la sed qe crece
cuando su sequedad se hace angustiosa.



Amor en Lejanía

Antonio A. Acosta (Cuba)

En cadencia de horizontes quiero orquestar mi pasión,
y así hallar consolación en los valles y los montes.
Un escuadrón de sinsontes saludará el nuevo día,
y allá por l serranía bajará un canto del cielo,
diciendo: “quiere a tu suelo mucho más en lejanía”.

Porque tu cuna está allí, tu savia y tu procedencia,
donde libaste la esencia de la escuela de Martí.
Y ungido en el frenesí que produce mi regreso,
elevo a mi Cuba un rezo en espiga de oraciones,
y en salmo de bendiciones llegue el chasquido de un beso.
  


Vivir sin ti

Orestes A. Pérez (Cuba)

Porque son siglos
de desesperante espera
cada segundo
que transcurre
sin estar a mi lado.
Y porque vivo
contando anhelante
los minutos que faltan
para volver a verte.
Es por lo que
ya no  sabría
vivir sin ti.


En Ti

Pedro A. Briceño (Venezuela)

En el terruño de tus senos
descansan mis labios dormidos
en el delirio de tus besos
sueño en unir nuestros nidos.

En el caminar por tu cuerpo desnudo
se pierden mis dedos enloquecidos
en querer abrazarte hasta el fin del mundo
siento que el tiempo se nos ha ido.

En el cerrar de tus ojos con los míos
nos amamos sin prejuicio
en el juntar de tus labios
he perdido indefinidamente el juicio.

En el decirte sin complejos que te quiero
te he entregado completamente mi alma
y esperar que se abra el cielo
cuando tú me digas que me  amas.


Gracias
                                ….. a René

Alexandra Witt (†) (Paraguay)

Si al mirar tus ojos
haces que mi corazón
 se sienta diferente,
si al escuchar tu voz
haces que me sienta segura,
y si al sentir tus manos
entrelazadas con las mías
haces que el tiempo
se haya detenido
en un momento maravilloso,
si me haces sentir tantas cosas
que explicarme no puedo
y hace por ello                    
que mis ojos vean
todo lo que me rodea
de un color diferente;
yo te digo “gracias”.

Gracias por dejarme
entrar en tu mundo
y por querer, tú,
ser parte del mío.


Yo vi volar las gaviotas

Emilio J. León (†) (Cuba)

Yo vi volar las gaviotas.                                       
                                                                                 
Las vi danzar con gozo                                         
por la corriente de aire                                          
que asciende hacia el cielo                                     
y descender chillando                                             
hasta rozar el suelo…
                                                                               
Las vi al caer la tarde                                              
sobre el mangle posadas
peinarse las blancas plumas
y con amoroso celo
juntar los curvos picos
en prolongado beso…

Las vi seguir la estela
de mercantes veleros
esperando confiadas
por el valiente marino
que regala a las aves
salmonetas y mochuelos…

Yo vi volar las gaviotas…
Las vi danzar con gozo
ante mis ojos abiertos
apoyada mi cabeza
en la húmeda almohada
de mi solitario lecho

Yo vi volar las gaviotas 
ante  mis ojos abiertos
ante  mis ojos abiertos…
apoyada mi cabeza
en la húmeda almohada
de mi solitario lecho…

(Prisión de Isla Pinos, Cuba
Octubre de 1964)


PASEO

José Angel Buesa ( † ) (Cuba)

Ese nombre borrándose en la arena
nada me dice en el atardecer;
y yo cruzo la playa con mi pena,
pero no piso el nombre de mujer.

Y hasta agradezco la llovizna leve
que humedece mis ojos junto al mar,
porque el llanto de un hombre, cuando llueve,
es una lluvia que aprendió a llorar.

Y llego a este jardín abandonado
que evoca en un perfume del pasado
las primaveras que tuvieron fin;

y en una pesadumbre compartida
van cayendo hojas secas en mi vida,
exactamente  igual que en el jardín.


Este adiós

Leonora Acuña de Marmolejo (Colombia)

Este adiós que me deja sin acento
y me priva del gozo de tu risa,
es cual campana  sacudida aprisa
corta mi vida ya sin pensamiento

Este dolor tenaz, espina al viento
dolor de tu partida sin sonrisa,
es una mariposa que sin  brisa
se  mece entre las flores sin aliento.

Es pesar de  mi vida anonadada
e incapaz de  sentirse ya halagada,
sin aurora que alumbre en la mañana,

es sonido, dolor estremecido
del canto de un turpial adolorido
porque ha muerto la voz de la campana.


Como la Ola Marina

Clara A. García (†) (Cuba)

Es una persona que encontré perdida,
que se encrespa furiosa de alcanzar
importancia y valores en la vida,
para nunca lograrlos, a pesar
que ya estaba llegando a la orilla,
sin llegar, como alcanza la ola la playa
retrayéndose al mar.

Es mejor ser un agua tranquila
que no puedan jamás abatar
ni corrientes, ni aires, materia podrida;
difícil en oleadas alcanzar,
porque son como playas prohibidas,
sin maldad y con fuerza, como el mar.


Última Rima

Juana Borrero (†) (Cuba)

Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible,
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Yo no quiero el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abrasa,
y me causan hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.

¡Oh  mi amado, mi amado imposible;
mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tú con tus labios me beses,
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias!

¡Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma!


Mármoles sin retoño

Herminia D. Abaceta (Cuba)

Desde la ventana que mira al invierno,
no sé por cuantos años
escudriño el horizonte..
Un sol tardío cumple a diario su ciclo,
tan pálido, a veces, que no sabría
si es sol moribundo o sombra naciente.
Las veredas del parque,
en su bata blanca,
semejan  mármoles sin retoño.
El aire raspa los vidrios
y, aunque no me  roza,
su frío tajante se prolonga en mí.
A mis espaldas,
siento las miradas del recuerdo
asediarme desde el vacío  de los marcos,
reclamando, quizás, un minuto al olvido.
Desafiante el techo se me encima…
regreso a  la ventana
y sigo escudriñando sin saber
si es realidad o sueño lo que vivo.



Canción de los siglos

Alfredo Leiseca (†) (Cuba)

Más allá del dolor,
más allá del vivir
está el mensaje de los siglos
que permanece inmutable en el tiempo,
en todos los lapsos del infinito,
esperando el día verdadero
de todo manifiesto revelado
a los que vemos el porqué de todo lo venidero
que se acerca por montes y praderas
siguiendo el vivir de los designios,
esperando el porqué de la sangre
que clama por el vivir de lo eterno
para vivir la razón de los deseos,
para desear la raíz de nuestra esencia
que nos lleva por todo el universo,
dándonos el fruto de nuestra angustia
de vivir los siglos venideros
esperando la esencia de nuestra meta.


Tiempo sin verte

…….para Alexandra (†)
René  León (Cuba)

  Hace tanto tiempo
que no te veo,
que me parece
que han pasado
días, semanas y meses
sin poder ver tu
lindo rostro, tu sonrisa,
 y tus ojos.

  Si pudiera hablarte,
te volvería a decir
cuánto te quiero,
y me iría contigo
a compartir inquietudes,
y nuestros labios se unirían
en un beso ardiente
de un amor que crece.

  Me iría contigo en un andar,
andar sin rumbo,
y olvidarnos de las auroras,
y de los días tristes.
Esperando el nacer de
un nuevo día
y vivir las horas de nuestro
amor ardiente.


Así era el  Corazón

Mercedes Torrens de Garmendía (†) (Cuba)

Era un molino; era una rueda;
giraba hasta no más;
molía trigo y avena
sin cesar.

Un día se paró la negra rueda;
no quiso girar más
y no molió ni el trigo ni la avena,
ya nunca, nunca más.

Así mi corazón, la hora tras hora
¡ay! late sin cesar
Porque el Amor le manda; y late y late
Con ritmo siempre igual.

Y un día parará como la rueda;
no querrá latir  más;
aunque el amor le mande, nunca el triste,
su ritmo impulsará.


Tienen un no sé qué…

Hilda Norma Vale (Argentina)

Tienen un no sé los días domingos,
de aromas olvidadas y de hiedra,
de esperanza de encuentro y despedida,
de parques, de  senderos y de ausencia.

Tienen un no sé qué los días domingos,
no sé qué de Alfonsina y Baldomero,
un no sé qué de barrios y veredas,
un no sé qué de citas y recuerdos.

Tienen un no sé qué los días domingos:
mi verso inmóvil y tu nombre quieto.


Mujer de Octubre

Carmen Hebe Tanco (Argentina)

Para pensarte, consagro las palabras
en el remanso suave, huída de las nubes
en la palidez definida de la escarcha.

No me alcanzan los esmaltes del guijarro
ni las alforjas del sol –ya diseñadas-
en los pliegues de los azahares blancos.

¡Ay! Labradora de  mieses, deslumbrada
-si no vuelves- desvelos de mis aguas saladas
renacerán viejos moldes,
cavidades extrañas.

Te percibo creciendo niña de mimbre
en los surcos de las obsesiones
-no es nave dormida mi silente  garganta-
y enlaza la proa de tus cabellos malva.

Quizás si te invocara ininterrumpidamente
con la fuerza que conjugan las anclas
de mis labios, las venas te regresen.


Tu Ausencia

Miguel de Varona Navarro (†) (Cuba)

Si en esta bella tarde tuviera tu presencia
toda llena de paz, de luz y de armonía,
esta herida de amor, abierta por tu ausencia,
quizás se cerraría.
Pero aún sigue ausente
y, aunque tu hermosa imagen se eterniza en mi mente,
se aumenta mi neurosis –romántico pesar-
y siento en esta tarde
el deseo cobarde
de llorar…


Su Mundo

...a mi esposa Herminia
Mario Andino López (Chile)

Su mundo vive en cuarto quieto
primoroso y de cielo en confines,
bellas lámparas saciando de luz,
lemas filiales y adornos querubes.
Gama de ceras, figuras hieráticas
y juego caleidoscópico y dulces,
sutiles láminas de sueño infantil.
Su mente vive prístina, vive aparte
de los sordos ruidos en inviernos,
del crujido hinchando los veranos.
Ella vierte en su mano laborera
el sol de su alma sobre los tejidos
iluminando el cuarto de dulzores.

Brindemos!

Hortensia Munilla  (Cuba)

¡Brindemos todos hoy por el Amor!
¡Por el Amor en todas sus fracciones!
¡Brindemos porque en nuestros  corazones
no se disfume su halo bienhechor!

¡Brindemos por su eterno resplandor!
¡Por sus inusitadas bendiciones!
¡Brindemos porque sus emanaciones
sean del Orbe cual eje propulsor!

¡Brindemos por la bienaventuranza
que da siempre el Amor con su bonanza
ya que fue concebido para el bien!

¡Brindemos juntos hoy por esa flama
que se le dice Amor cuando se aclama!
¡Brindemos hoy por el Amor! ¡Amén!


Adiós a Norma Suiffet

Francisco Henríquez (Cuba)

Norma Suiffet, en Uruguay, abur
exhala herida por letal chaveta
y en el cielo distante del planeta
el azul se nos vuelve más azur.

Su existir lo cercena este segur
devenido deprisa en una grieta
y en El Plata, su río, la poeta
recoge lirios de la cuenca Sur.

Se mustiaron tus citas, Uruguay,
sin recitales… Ya ni lunas hay
sobre las tejas del azul chalet…

Desdoblada La Urpila, mil urpilas
crecen en alas para las pupilas:
¡eres vuelo ideal: Norma Suiffet!



Amor de estudiante

Ileana Fleites-La Salle (Cuba)

Siempre te amaré en silencio
aunque no lo sepas.
Y si lo sabes,
en silencio te amaré.

Todo mi infortunio de entonces
se tornó primaveral;
te conocí de estudiante
y ya no te pude olvidar.

Cambiaste toda mi vida
que tranquila estaba en paz:
entre suspiros y abrazos,
te acercabas más y más.

Rompí con las tradiciones
de antaño; y mucho más:
me sumí en la nostalgia
al no poderte olvidar

[Y continuaron los días
Y son muchos meses ya
Los que me traen tu recuerdo]
(-- Me vienen del más allá --)


¡Ay, qué amor de estudiante!,
que no me dejó pecar
para tornarse platónico
y durar una eternidad….