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miércoles, 1 de mayo de 2013

Prisa y horario


Zilia L. Laje


Zilia L. Laje 

Cuando tenía 11 años y estaba en 6togrado en una escuela, me matriculé en el Centro Especial de Inglés #12 en la Calzada de 10 de Octubre # 711 cerca de Quiroga, de la acera de Jesús del Monte, en 1er año, de 6 de la tarde a 7 de la noche. Empezamos el curso en septiembre ocho vecinas. Ese primer año no me fue difícil, porque las clases de 6togrado en la otra escuela terminaban temprano, me parece que a la 1 de la tarde. Pero en septiembre del año siguiente ingresé en la Escuela Primaria Superior #16 Domingo F. Sarmiento, en Enamorados # 215 entre Flores y Serrano en Santos Suárez, en 7mo grado y las clases eran de 1 a 6 de la tarde. Una escuela me quedaba a 13 cuadras de la otra. Corría de una al otro, le pasaba por delante a mi casa, con el mismo uniforme azul prusia de tirantes y blusa blanca de mangas largas de la primera, y siempre llegaba tarde al segundo. No podía comer hasta después de las 7 de la noche. Había otras dos sesiones y la profesora, "Miss" Luz A. Cremé, me sugirió que me transfiriera a la segunda, de 7 a 8; pero yo no quería salir de las clases tan tarde, ya oscuro, y habría tenido que comer aún mas tarde.

!!!!!!!

Seguí corriendo y llegando tarde 2 cursos, 2do y 3er años, hasta junio del año siguiente. Mi madre me advertía que iba a darme dispepsia nerviosa, ella la había tenido de joven cuando trabajaba en la oficina de una policlínica. Comencé entonces a sufrir de extrasístole. Yo fui la única de las ocho vecinas que empezamos que terminó. Me gradué de 8vo grado en junio y a los 14 años en el 4to año asistía a una academia comercial para clases de taquigrafía, que terminaban mas temprano, además de que la academia me quedaba a sólo 3 cuadras del Centro; aparte de que no usaba uniforme. Pero el daño ya estaba hecho, con los años la extrasístole se convertió en arritmia. Todo cuesta su precio.

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Algo curioso es que en el mismo local en Enamorados de la Escuela Superior #16 funcionaba otro Centro de Inglés, el #14, y no me explico ahora por qué yo no me trasladaría para él en el 2do año. La escuela superior quedaba un poquito mas lejos, a 7 cuadras, pero estaba en un reparto mejor, mas nuevo; el Centro de Inglés #12 me quedaba un poquito mas cerca, a 6 cuadras, pero estaba en Jesús del Monte, una barriada vieja, mas humilde y tenía que cruzar la Calzada de 10 de Octubre, de tanto tránsito. Supongo que habrá sido porque no querría cambiar de profesora. 

¿DÓNDE NACIÓ JOSÉ MARTÍ?


Roberto Soto Santana

En la investigación histórica, sucede algunas veces que el estudioso que aborda un asunto con pretensiones de novedad termina “descubriendo el Mediterráneo”, debido  a que el tema en cuestión en muchas ocasiones ya ha sido aclarado y despejado con  bastante anterioridad, sin dejar lugar a dudas.
Una vez más está siendo puesta en circulación, en las fechas que corren, la especie de que el lugar natal de José Martí no fue la casa sita en la calle habanera de Paula sino la fortaleza de La Cabaña.
El interrogante ha sido retomado en el artículo “¿Martí nació en La Cabaña?”, publicado en la edición digital del 2 de marzo de 2013 de JUVENTUD REBELDE (órgano oficioso de la Unión de Jóvenes Comunistas) [véase http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2013-03-02/marti-nacio-en-la-cabana/] por el periodista del oficialismo cubano Luis Hernández Serrano –asimismo, ocasional panegirista de la figura del aventurero internacional Ernesto “Che” Guevara, elevado a la peana  icónica del revolucionarismo tercermundista del siglo XX-.
Este autor da cuenta del hallazgo en 2006 del expediente militar del padre de Martí, sargento de artillería del Ejército español. Relata que de este descubrimiento documental dio cuenta la historiadora oficialista cubana Olivia América Cano Castro, beneficiaria a su vez de las pesquisas hechas por el Dr. Manuel de Paz, catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna, en Santa Cruz de Tenerife (islas Canarias).
Prosigue el relato periodístico con la manifestación de que el Coronel Director del Archivo General Militar de Segovia expidió certificación, con fecha del 5 de octubre de 2006 y con la escueta frase “No hay nada”, en respuesta a la petición de que se expidiera testimonio de “la Orden por la que se obligaba a los Sargentos Primeros de Artillería destacados en la Fortaleza de La Cabaña (Habana) a residir en dicha Fortaleza”, así como de que estuvo hospitalizada en la Enfermería de la Fortaleza de La Cabaña o Castillo del Morro de La Habana, Doña Leonor Pérez Cabrera, esposa del sargento D. Mariano Martí Navarro, en los alumbramientos de un niño y una niña, ocurridos el 28 de enero de 1853 y 29 de julio de 1854, respectivamente…”
En entrevista con el mismo diario JR, la historiadora en cuestión supone “que no haber encontrado los datos para los certificados pedidos, después de más de un siglo y medio, si bien no permite demostrar el nacimiento de Martí en La Cabaña, tampoco es suficiente para negarlo, considerando la burocracia militar española de aquella época”.
Ésta constituye una muestra clásica de la argumentación de “petición de principio”, una falacia que ocurre en un pretendido discurso lógico cuando la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas. Cualquier investigador podría argüir, entonces, mudando lo mudable, con respecto al incontable número de personas que han nacido dentro de la especie “homo sapiens” (1) que no existe prueba alguna de que tal persona hubiera nacido o hubiera estado ingresada en el Hospital San Felipe y Santiago de La Habana –que estuvo abierto entre 1602 y 1886-, (2) sin embargo, esta ausencia de prueba no sería suficiente para negar el hecho que se busca probar –es decir, que el lugar de nacimiento hubiera sido ése-, (3) por lo cual, en  consecuencia, tal persona de todas formas podría haber sido alumbrada en ese Hospital. La “cojera” raciocinante de este argumento es tan descomunal que asombra que haya sido planteado.
  La citada historiadora –siempre, según la crónica periodística- evocó el hecho de que Gonzalo de Quesada y Miranda -hijo del discípulo predilecto de Martí- pusiera en duda el hecho de que el natal del Apóstol tuviera lugar en la casa de la calle Paula, al tener conocimiento de la versión alternativa de que Martí realmente había nacido en La Cabaña, dando como fundamento la información aportada por los cónyuges cubanos Miguel Fernández Ledesma (que había cumplido condena en las canteras de San Lázaro al lado de Martí) y Ángela del Castillo Agramonte, así como por la hija de ambos, Isabel Carolina Fernández del Castillo (Cocola) y el esposo de ésta, Emilio D. Cassi, respecto de un comentario hecho en la casa de ellos, en Nueva York, con ocasión de tener alojado allí a Martí, a su llegada a esa ciudad, el 3 de enero de 1880.
La historiadora reconoce que una comisión “ad hoc” designada por la Academia de la Historia de Cuba dictaminó, el 16 de agosto de 1940 y tras realizar una investigación en toda regla, que Quesada y Miranda había atribuido el surgimiento de sus dudas sobre todo a las manifestaciones del matrimonio Cassi-“Cocola”, quienes a su vez fiaban la verosimilitud de La Cabaña como lugar del nacimiento martiano al “hecho de haber sido bautizado Martí en la Iglesia del Santo Ángel Custodio, en vez de en la del Espíritu Santo (que correspondía al barrio de la casa de Paula)…” Y que esa comisión había determinado que “agotados todos los medios de investigación propuestos y considerados pertinentes, y después de medir cuidadosamente los antecedentes presentados a la misma, se llega a la conclusión de que evidentemente no se ha aportado ninguno que permita variar la versión hasta ahora aceptada como cierta de que José Martí y Pérez, Apóstol de las libertades cubanas, nació en la casa de Paula 41”.
La disipación de las dudas planteadas por Gonzalo de Quesada y Miranda se tratará en detalle más abajo.
El mismo periodista que revive ahora la cuestión de la credibilidad de la versión alternativa de La Cabaña como sitio del natalicio de Martí ya había escrito, nueve años antes, en 2004 y en el mismo periódico (véase http://jrebelde.cubaweb.cu/2004/octubre-diciembre/nov-11/pifias.htm, que otro historiador dentro de la Isla, Luis García Pascual, le había referido que Blanche Zacharie de Baralt (gran amiga de Martí y la primera mujer en graduarse –en 1902- de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana) “en cierta ocasión  publicó que don Mariano, el padre de Martí, le había dicho que su hijo Pepe había nacido en La Cabaña, pero la que nació allí fue su hija Leonor, ya que su partida bautismal no aparece en ninguna de las parroquias habaneras.
“Yo hallé una copia expedida por el presbítero Tomás Sala Figuerola, teniente capellán del Regimiento al que pertenecía don Mariano, que se conserva en el expediente matrimonial de Leonor Martí. Dicho sacerdote, por ser militar, poseía autoridad para bautizar en cualquier parroquia, y tenía la costumbre de asentar en un libro que él llevaba a su cargo, los bautizos que realizaba.
“Ésa es la razón por la que Martí tiene dos partidas bautismales, la de la Parroquia del Santo Ángel Custodio de La Habana, y la expedida por el presbítero Sala. Esta última fue la que presentó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, cuando ingresó en él, como era costumbre.
“Esta partida y la de Leonor, su hermana, que citamos, fueron expedidas el día 30 de junio de 1856, lo que nos hace suponer que don Mariano las solicitó, como precaución, poco antes de embarcar con la familia para España, lo que realizó días después. Si hubiera nacido en La Cabaña, no tendría que estar nuevamente registrado en el Santo Ángel, como en el caso de su hermana Leonor, cuyo bautismo sólo aparece en el citado libro del capellán”.
Una fuente que no hemos visto citada hasta ahora por nadie –que sepamos- es el trabajo “PAULA NÚMERO 41”, de la autoría de Jorge Quintana, encargado de la sección de Historia del semanario BOHEMIA. Ese largo y cuidadosamente pergeñado artículo se extiende a lo largo de las páginas 12, 13, 106, 107, 108 y 119 de la Edición Extraordinaria del 1º de febrero de 1953 de la revista BOHEMIA, en homenaje al Apóstol [véase http://dloc.com/AA00012008/00001/1x].
El testimonio puesto en conocimiento de Gonzalo de Quesada y Miranda por el matrimonio Cassi-Fernández del Castillo consistía en que ambos afirmaban haber oído de labios de don Mariano Martí que su hijo José había nacido en el barracón número siete de La Cabaña, y que poco después del nacimiento fue cuando el sargento de Artillería y su familia se mudaron a la casa de la calle Paula número 41 (más tarde, 102 y finalmente calle de Leonor Pérez número 314).
La Academia de la Historia de Cuba, en su sesión del 23 de noviembre de 1934, nombró una Comisión para esclarecer este hecho. Sus integrantes fueron los Académicos Joaquín Llaverías (capitán del Ejército Libertador y Director del Archivo Nacional), Emilio Roig de Leuchsenring (Historiador de la Ciudad de La Habana) y Gonzalo de Quesada y Miranda.
En acta consta que el Sr. Arturo R. de Carricarte (periodista, diplomático, fundador y Director de la Biblioteca Municipal de La Habana entre 1920 y 1931, profesor del Seminario Diplomático y Consular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana) presentó, entre otros, los siguientes documentos: copia de la fotografía tomada el 28 de enero de 1899 en la habitación natal de José Martí y en la que figura su madre doña Leonor Pérez Cabrera; y copia del Acta número 357, de 5 de octubre de 1939, otorgada ante el Notario Público de La Habana Dr. Pastor del Río y Carrillo, dando fe de la declaración hecha en su presencia por la Sra. Amelia Martí y Pérez –hermana del Apóstol-, respecto a que ésta recordaba haber escuchado a su madre decir “que en el ángulo derecho, entrando, de la segunda habitación del piso alto, fronterizo  a la casa de la calle Paula luego Leonor Pérez, hoy 314, antes 102, donde está instalado el Museo consagrado a rendir homenaje a la memoria de su hermano el glorioso Apóstol de la Independencia cubana, fué donde estuvo colocada la cama en que nació el 28 de enero de 1853 su insigne hermano”. E igualmente manifestaba que reconocía como suyas la carta y la firma al pie de la misma, que en 29 de octubre de 1921 había dirigido al Sr. Carricarte, donde decía que recordaba que su madre le había señalado “un rinconcito que se hallaba en el alto, entre dos muritos que ya no existen, diciéndome habérsele hecho allí el caldo el día que vio la luz primera mi hermano...”
Otro deponente, el Dr. José A. Gelabert y Berruete, hizo constar que tanto su padre como otros ancestros suyos “eran amigos de la familia de Martí en Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, donde el padre de la madre de Martí era Director de una Banda de Música”. En relación con la declaración del Sr. Cassi de que Martí había nacido en La Cabaña, el Dr. Gelabert consultó con su padre, quien le aseguró que “Martí nació en la Casa de Paula 102, y puedo hacer esta afirmación categórica por la íntima amistad de la madre de Martí con mi familia que duró hasta su muerte…en distintas ocasiones hablamos de la coincidencia de que ambos hubiéramos nacido en la misma casa. Así es que puedo afirmar este hecho de manera categórica, porque recuerdo perfectamente que la propia madre me dijo que Martí había nacido en Paula 102” (los Gelabert habían sido inquilinos de la casa de la calle Paula antes de que la familia del sargento Martí la ocupara).
Ítem más, otra de las conclusiones de la Comisión nombrada por la Academia de la Historia fue “Que el dato ofrecido en la carta del señor Enrique H. Moreno y ampliado verbalmente por él al señor Gonzalo de Quesada y Miranda, que los capellanes de regimientos españoles podían bautizar libremente a los hijos de militares en cualquier iglesia, sin tener que sujetarse libremente a la parroquia del bautizado, destruye la afirmación del señor Cassi y su esposa que ese era el argumento para probar concluyentemente que Martí había nacido en La Cabaña, y que por eso al bautizarlo en al Iglesia del Ángel no había sido necesario obtener dispensas o pagar derechos parroquiales”.
Como seguramente diría nuestro Editor, el profesor René León, ¡Así se escribe la Historia! Y no parece que en la cuestión del lugar de nacimiento de José Martí  hayan surgido nuevas evidencias fehacientes como para cambiar la versión confirmada en 1940 por la Academia de la Historia de Cuba.

41 Paula Street, Havana, birthplace of José Martí

HUELLAS


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René León

      Salgo de la ciudad para ir pasear cerca del mar. Las mañanas son largas. El automóvil va rápido; el silencio sólo es roto por la música del radio. Durante el corto viaje voy dejando atrás todo el panorama de la ciudad. Se ve la transparencia del cielo; me dan ganas de detenerme antes de llegar al lugar fijado, y sentarme a la orilla de la autopista cerca del mar. Detengo mi auto, en la playa no se ve a nadie; sólo a lo lejos algunos caminantes. En la arena se ven pequeños cangrejitos y huellas dejadas por las gaviotas, que van siendo borradas por las olas del mar. Un velero de vela blanca se ve allá en la lejanía. El mar azul, verde, oro. Los rayos del sol resplandecen en la arena de la playa. Unas palmeras a lo lejos, como perdidas en la playa; extensión de arena sin vegetación. El azul claro del cielo, y las nubes ligeras se mueven en el inmenso espacio. Me detengo, mi imaginación echa a andar por un camino o por otro. Medito en el tiempo; en lo infinito; en lo eterno. Me pongo a pensar en esas pequeñas huellas, que las olas del mar han borrado. ¡Con qué facilidad han desaparecido! Pero hay otras huellas que son perennes en la vida, en la historia, porque ésas no desaparecen; son eternas.
      La huella que deja una madre querida a través de los años; ofreciendo a sus hijos, y al esposo, lo mejor de ella. Cariño, atención, el buen consejo. Que siempre será recordada. Las personas bondadosas que dedican su vida a hacer el bien al prójimo, sin importarles recibir beneficio alguno. Esos voluntarios, hombres y mujeres, que en África y alrededor del mundo atienden a los desposeídos, enfermos y moribundos. Sin importarles ofrecer su vida en pro del humanismo y que, al pasar los años, sus nombres son olvidados; sin embargo, dejaron sus huellas en los caminos de la vida, ayudando a aquéllos que lo necesitaban. La Madre Teresa, que en Calcuta, a través de los años caminando por sus calles, llevando el mensaje de Dios, consejo, ayuda, y alimento a aquéllos que la sociedad les negó todo. Su papel de heroína, su éxito, no es de ella, es de la humanidad y del mensaje que ella lleva. Billy Graham, que con su mensaje cristiano ha dado ejemplo en el mundo, de lo que la palabra de un hombre humilde, decente y honrado puede lograr; llevando ese mensaje de paz, amor y unión familiar. Los pastores que desde la tribuna de sus iglesias llevan el mensaje cristiano, para mantener unida a las familias, llevando el mensaje de Dios. Sin ellos buscar beneficio económico. Sin embargo, otros han utilizado sus tribunas y la palabra sagrada de Dios, para beneficios propios. Éstos también dejan sus huellas, de mentira y egoísmo.
      Otros que también han dejado su huella para la eternidad fueron aquellos hombres que lucharon por la independencia de los países de la América Hispana. Sus huellas ni las olas del mar ni el tiempo van a borrarlas, porque quedaron en los surcos de libertad de nuestros países.
      Todos ésos que han dejado su huella en la vida, sin afán de lucro ni de posición. Serán un ejemplo vivo en la masa; como un don celeste que resplandece por si mismo, por su nobleza y humanismo.
      La tarde va llegando, por la arena fina de la playa viene caminando una señora ya mayor, con dos niños que juegan, saltan, ríen; ella sonríe, sus ojos brillan, y los niños gritan, saltan. Pasa por mi lado, me sonríe con bondad al pasar; es feliz, esos niños son el fruto de su vida. Ya el sol resplandece con más fuerza; más personas empiezan a llegar a la playa. A lo lejos se ve el velero de vela blanca, como un puntito que se pierde en el mar blanco, azul, oro. Respiro a pleno pulmón la brisa del mar. La vida transcurre. Me detengo un instante, y miro mi modesta obra escrita, y me siento feliz.


Explicación


Pensamiento


José Ángel Buesa (†)
(1910 -1982)

Yo pudiera decir: "Mi madre ha muerto",
pero no es suficiente para explicar mi penas,
como no explicaría qué cosa es un desierto
con un simple grano de arena.

Yo pudiera decir: "Mi madre ha muerto, sola"
y es casi igual,
pues no puede explicarse una ola
con un poco de agua y un poco de sal.

Y aún podría decirlo de otro modo,
"Mi madre ha muerto sola, llamándome..."
y así lo explicaría tristemente todo,
-todo, menos la sombra que pesa sobre mí.

Dolor


Luisa Pérez de Zambrana

A las Estrellas

Hace mucho tiempo !oh estrellas! que yo tampoco os reconozco a vosotras. Cuando el ala oscura de la muerte empezó a agitarse sordamente sobre la hermosa vida que Dios había ligado a la mía, cuando el ángel del sufrimiento fue borrando poco a poco la inefable sonrisa , celeste espresión de aquella paciente y sublime alma, cuando solo vosotras, bajo vuestro mudos palios de nácar, pudisteis contemplar mi llanto desgarrador, yo alcé los ojos a vosotras !oh diamantes del cabello de la noche! y no os reconocí...!Vuestro fulgurante brillo temblaba sobre cascadas de lágrimas!

BLANCA M. SEGARRA


Nació en La Habana, Cuba y vive en Miami Beach, Florida. Poetisa y escritora, tiene publicados cinco libros y un CD de poemas. Su obra ha aparecido en diversidad de revistas, libros, antologías y periódicos. Ha recibido variados premios tanto en narrativa como en poesía, y actualmente tiene dos nominaciones al premio en español CARMEN LUISA PINTO 2012 (una, por su audio-libro "Confesiones", y otra, por su más reciente libro, "Prisma emocional").

sábado, 20 de abril de 2013

La Leyenda del Sloppy Joe’s bar en La Habana


Jorge Smith

José Abeal Otero, un gallego que llegó a Cuba como inmigrante en 1904, es el héroe de esta historia. 
Instalado en la capital de la república, Abeal comenzó a trabajar como barman en un establecimiento de Galiano y Zanja, en el Chinatown de La Habana. 
Para capear la mala situación económica del momento, Abeal marchó a New Orleans, Estados Unidos, donde a principios del siglo XX comenzaban a escucharse los primeros acordes del jazz de la mano de Jelly Roll Morton. 
La fructuosa mezcla de africanos, latinos, franceses, españoles e ingleses daban origen a una especial gastronomía y los variados licores suscitaban una miscelánea de cocteles que influyeron en el humilde bartender. 
Después de seis años en la ciudad de Tennesse Williams, Louis Armstrong y Blanche Dubois, «Pepe» Abeal pasó a Miami por otros seís años más antes de recalar una vez más en Cuba. 
El inmigrante gallego había reunido un pequeño capital y junto al de otros amigos decidió crear su propio negocio, un bar en la esquina de las calles de Zulueta y Ánimas, en una zona de La Habana Vieja, casi frente a la antigua Plaza del Polvorín (actual palacio de Bellas Artes). 
Al inmueble lo nombró Sloppy Joe, similar a un bar en Cayo Hueso, al cual Ernest Hemingway solía asistir muy a menudo a disfrutar de su profusa y excelente coctelería.  

(a la estrema derecha sentado Hemingway y Noel Coward)

No tardó mucho para que el céntrico establecimiento habanero cobrara fama entre la farándula y comenzaran a visitarlo estrellas del cine norteamericano. 
Dicen que Richard Dix, el parco actor de la oscareada cinta Cimarrón fue uno de los primeros en llegar y le siguieron Clark Gable (Lo que el viento se llevó), Spencer Tracy (El viejo y el mar), Don Ameche (Chicago), Alice Faye (Hello, Frisco, Hello), Tyrone Powers (Sangre y arena) y John Wayne (Río Bravo), entre otros muchos. 
El Sloppy Joe’s tenía más de 20 mesas y una gigantesca barra elaborada con maderas preciosas, cuyo brillo resaltaba desde la calle, mientras que sus columnas y paredes estaban adornadas por cristales frente a los que se amontonaban en línea todas las bebidas del mundo. 
La coctelería variada y espléndida complacía a todos los gustos desde los patrióticos Cubanito y Cuba Libre, hasta el Martini, el Gin Tonic, el Ruso negro o España en llamas. 
Fabio Delgado, un barman cubano del Sloppy, creó la friolera de 33 cocteles, uno especialmente dedicado al astro Errol Flynn. 
La fama del Sloppy nunca decayó y para constancia de su éxito conservaba en sus paredes una galería de fotografías con todas las celebridades que habían pasado por su barra. 
Los platos fuertes de su oferta gastronómica eran la «Ropa Vieja» (guiso de carne de falda de res deshilachada con salsa de tomate, ajo, cebolla, ají y sal) y el fabuloso sandwich cubano. 
Este último emparedado fue una invención cubano-española a partir del concepto estadounidense. 
El Sloppy Joe’s desapareció en 1968, antes de lo cual incorporó a sus paredes fotografías de artistas cubanos de la época, entre ellos el creador del ritmo Mozambique, Pello El Afrokán. 


Associated Press - ARCHIVO - En este 12 de mayo 1959, el novelista estadounidense Ernest Hemingway, a la izquierda, habla con los actores Alec Guinness, centro, y Noel Coward en el bar Sloppy Joe durante el rodaje de la versión cinematográfica de Sir Carol Reed de "Nuestro hombre en La Habana, "basado en best seller de Graham Greene, en La Habana, Cuba. (AP Photo, File)

(Nota: Fotos de archivos antiguos)

lunes, 15 de abril de 2013

Bienvenido a Pensamiento

El dia 15 de abril de 1947 jugo el primer jugador negro 
en la liga profesional de Baseball en Estados Unidos


Jackie Robinson 

A Susana Zayas

Luisa Peréz Zambrana
Postal

Luisa Perez Zambrana Postal

"Si el amor toca a tu puerta,
abrele con gran cuidado;
pues son agudas sus flechas
y él es voluble y alado"

"El Fígaro" Septiembre 21 de 1900

Cuando el destino se cruza: Alexander Fleming y Winston Churchill

Alexander Fleming y Winston Churchill

Por:  René León

El famoso científico escocés Alexander Fleming, descubridor de la Penicilina, fue invitado por la Universidad de La Habana, para recibir el título de Profesor Honoris Causa de la Universidad, el 17 de abril de 1953. Iba acompañado de su esposa, la bella doctora de medicina y bacterióloga griega Amalia Koustsouri, que trabajaba con él en Londres, y se habían casado unas semanas antes. 

En su estancia en La Habana, impartió dos conferencias en la Escuela de Medicina, una “Sobre el uso de los antibióticos” y la otra “La herida séptica”. Se le confiere el título Honoris Causa. Es entrevistado por la prensa y por los estudiantes, entre los participantes se encontraba nuestro amigo el Dr. Rowland J.Bosch. La revista estudiantil Reflejos le hizo una entrevista exclusiva. Se alojaron en el Hotel Nacional, donde recibe la visita de miembros de las sociedades de farmacéuticos. En todo el tiempo en Cuba, hizo gala de gran sencillez en el trato con todos los que lo visitaron. En su itinerario de viaje visitaron por dos días la playa de Varadero, donde pescaron y se divirtieron. Fleming elogio la calidad del tabaco cubano. Llamó la atención desde su llegada que a todas las recepciones que iba vestido con guayabera. Fueron al cabaret Tropicana, donde disfrutaron de su show. La esposa Amalia, quedó encantada del trato y gentileza de los que los visitaron. La embajada inglesa les ofreció una comida. 

Pero vayamos a años atrás. Cuando uno sin imaginarlo pasan cosas en la vida de los seres humanos, accidentes que une a las personas. Churchill, figura internacional de la política por años en Inglaterra. Fleming, un simple hombre que en 1928 descubre el uso de la Penicilina que iba a salvar la vida a miles de personas. La historia es la siguiente un joven inglés va de visita a una comunidad rural de Escocia de vacaciones. Cerca de la casa familiar había un lago, se arroja a él para nadar y le da un calambre en las piernas, grita pidiendo auxilio. Un joven campesino que estaba en los alrededores se lanza al agua y rescata al joven, y le da los primeros auxilios. Los familiares agradecidos de Churchill le ofrecen dinero, que otra persona hubiera aceptado, pero no Fleming. Pasan los años y cada joven sigue diferente rumbo. Un día como otro cualquiera que nos trae la vida, unos de felicidad, otros de tristeza, se aparece Churchill en la casa del joven Fleming, y le pregunta qué planes tenía para el futuro y él responde poder estudiar medicina. Churchill le responde que sus padres y él lo iban a ayudar para completar la carrera. 

Pero veamos cómo la vida los vuelve a reunir. Se encontraba Churchill formando parte de las reuniones de los países aliados en el cercano Oriente, y contrae una infección; desde Londres es puesta en un avión Penicilina para ser enviada a salvar la vida del político inglés, y nuevamente Flemings, esta vez con la medicina salva la vida al estadista inglés. A su regreso a Londres, Churchill hace una llamada a Flemings para darle las gracias. Seguro que él recordaría lo pasado años atrás en aquel lago de Escocia. El Destino se había Vuelto a Cruzar. 

Churchill recibe el Premio Nóbel de Literatura en 1953. Flemings, hombre sencillo que tenía confianza en si mismo, y fe en sus investigaciones, recibe el Premio Nóbel de Medicina y Fisiología, en 1943, junto a Howard Walter Florey y Ernst Boris Chain. En 1944 recibe el título de Sir. Cuando le preguntaban cómo había logrado su descubrimiento, decía: “que sólo había sido no desechar la placa y observar el moho”. 

Se caso con una enfermera de origen irlandés cuando se encontraba en Boulogne, que conoce en el frente de batalla en la Primera Guerra Mundial. Al fallecer su esposa, se casa con Amalia Koutsouri. Fleming fallece el 11 de marzo de 1955, por eso en Enfoque 3 lo recordamos hoy. Sus investigaciones han salvado la vida a millones de personas. 

©copyright publicado en diferente periódicos y revistas.