miércoles, 15 de enero de 2014
"¡Ay!"
Manuel Curros Enríquez
(España, 1851-1908)
¿Cómo fue? Me encontraba yo fuera
y mi niño cayó muy enfermo.
Me llamó con un parte su madre
y vine corriendo.
¡Pobrecillo! Sintiendo mis pasos,
hacia mí revolvía sus ojos.
No me vio, y lloró. ¡Los tenía
ya ciegos del todo!
No me acuerdo del tiempo que estuve
en la cuna de dolor doblado,
sólo sé que me erguí con mi niño
sin vida, en los brazos.
Mariposa de alillas doradas
que a la cuna vacía has venido,
si por él me preguntas, ya sabes
qué fue de mi niño.
Sueños
Fray Gonzalo de Jesús, O.F.M. (†) Cuba
Entre el atrio de la iglesia
y el jardín donde tú vives,
hay una reja de hierro,
que separa ilusiones.
El atrio, arido y frío,
y tu jardín florecido:
en la iglesia está el santuario,
y en tu jardín mis delirios.
Por las tardes te retrato,
cuando vienes a rezar:
cada cuenta del rosario,
me hace siempre suspirar.
Y en las noches silenciosas
bañan con su luz de plata:
la agonía de no verte,
amor, que tranquilo pasas.
Fantasía
Tomado de Mujer Pajaro - Fonditos.com
Miguel de Varona
Navarro (†)Cuba
Me deslumbró tu imagen cuando en la oculta senda
tu corona de estrellas derramó su fulgor,
tu traías el mensaje de un amor esperado,
pero ignoré el encanto de su dulce misión.
Visión de un cristal raro, espíritu celeste
conformado de sueños -¡oh, insólita ilusión!-
Me ofrendabas graciosa la misteriosa copa
que quizás contenía el elixir de amor.
Ya sé que es imposible que vuelvas al camino
donde sembré rosales con íntima pasión,
y hoy por ese camino transito indiferente
mientras tiembla en mis labios un canto de dolor.
Desilusión

Emilio J. León (†) Cuba
Como suave gorgoteo
gateaba su mirada
sobre los hondos surcos
de mi cara ya vieja
y con leve suspiro
de ilusión traicionada
apartó aquellos ojos
melancólicamente
de mi arrugado rostro
a la noche estrellada…
Manuel Curros Enríquez,
(1851-1908)
Poeta español en lengua gallega y castellana nacido en Celanova (Orense) el 15 de septiembre de 1851 en la casa número 14 de la calle San Roque y fallecido en La Habana (Cuba) el 7 de febrero de 1908. Su padre era escribano de profesión y se llamaba José María de Curros Vázquez, natural de Santiso-Melide y su madre Petra Enríquez, de Vilanova dos Infantes. Tras ayudar a su padre, siguió estudios de Derecho; más tarde, en 1885, marchó a Madrid, ciudad en la que trabajó como periodista para El Imparcial durante los años de 1870-1876. En 1877, se instaló en Orense y trabajó como funcionario de Hacienda; más tarde, tras sus problemas legales por Aires da miña terra, regresó a Madrid para trabajar en el periódico republicano El Porvenir. De ideología liberal, se consideró representante de su pueblo tanto en lo político como en lo literario; por ello, tuvo que emigrar a Londres tras la fallida revolución de septiembre. A su regreso, militó en el Partido Republicano Federal. Marchó a Cuba en 1898 y allí colaboró en elDiario de las familias y, más tarde, en el Diario de la Marina; antes, había fundado Tierra gallega; de vuelta a España por unos años, regresó definitivamente en 1904 a Cuba para morir en ella en 1908. Su cadáver, no obstante, fue repatriado.
En su primer libro contó una leyenda popular, A Virxe do Cristal, junto a O gaiteiro de Penalta(ambas premiadas en un certamen literario de Orense en 1877); además, incluyó otras joyas como Cantiga (1869). La obra apareció con el título de Aires da miña terra (1880) y llama la atención, entre otras cosas, por su espíritu militante y anticlerical (nada raro, por otra parte, en el momento en que lo compuso). El obispado de Orense consiguió secuestrar el libro y que su autor fuese condenado a dos años de cárcel, aunque al final fue liberado por la Audiencia de La Coruña. Suyo es también un largo poema, O divino sainete, 1888, en dieciocho cantos, donde describe el viaje que hizo a Roma junto a su amigo Francisco Añón con motivo del jubileo de León XIII; en realidad, es una parodia de la Divina Commedia de Dante y una sátira del clero y de la falsa religiosidad de algunos creyentes. De tema totalmente ficticio es la loa El padre Feijoo, 1879.
Rosalía de Castro lo consideró (y tras ella la crítica, en especial desde los años cuarenta para acá, con una admiración que crece con el tiempo) uno de los mejores poetas gallegos de su época. En castellano, publicó Cartas del norte o Paniagua y compañía, agencia de sangre, que se basa en la guerra carlista; también cabe destacar Hijos ilustres de Galicia. La mayor parte de su obra apareció ya póstuma: sus artículos periodísticos vieron la luz en 1911 bajo el título deArtículos escogidos; entre 1908 y 1913, se fueron dado a imprenta sus Obras Completas; por fin, en 1956, se publicó una antología titulada Obras escogidas.
Había una sociedad nombrada Curros Enríquez en la calle Santos Suárez #52 esqu.a Rabí en Santos Suárez, La Habana.
De la "Red de las biografías", de "Biografías y vidas" y de Galipedia, Wikipedia en gallego:
LA POESÍA DE LUIS ALBERTO AMBROGGIO (A MODO DE PRÓLOGO)
Gerardo Piña
Director de la Academia
Norteamericana de la
Lengua Española
Dime ¿qué es el prólogo sino tú
abriéndote
como página inicial para el lector
ávido de
una trama sin límites que se
multiplica?
Luis Alberto Ambroggio
Presentar a
Luis Alberto Ambroggio, argentino y desde hace cuatro décadas residente en los
Estados Unidos, es obviamente innecesario, pues de todos es bien conocida su
denodada y constante labor en defensa y difusión de la lengua española y las
culturas hispánicas, a lo largo de muchos años, y a todo lo largo y ancho de la
Unión Americana. Por otra parte, intentar, en los ceñidos límites de este
prólogo, trazar la trayectoria poética de Luis Alberto Ambroggio, resultaría,
qué duda cabe, una empresa rayana en lo quimérico. Además, me consta que los
ensayos que con tanto acierto ha seleccionado Mayra Zeleny para este libro me
eximen de más comentarios al respecto.
Y no sólo
eso, sino que como comprobará, el mismo Ambroggio ha agavillado en la segunda
parte del volumen un buen número de sus mejores (¿preferidos?) poemas y tres
ensayos sobre el misterio poético. A mi entender, un autor –pese a la opinión
de algunos pontífices de la crítica literaria- es perfectamente capaz de aquilatarse
su obra con objetividad; pues de no serlo, ¿cómo hubiera podido crearla? A los
hijos se les quiere con locura, lo que no es óbice para que nos ceguemos ante
sus defectos y, tratemos, con amor y firmeza, de corregirlos.
La
presentación, desenfadada y humorística, del poeta, a cargo de Enrique Gracia
Trinidad, es ya una invitación a la lectura. Y es que en este libro, como en
botica, hay de todos desde sesudos artículos de corte académico hasta ensayos
sencillos, sin demasiadas pretensiones. Y tanto unos como otros, lúcidos,
esclarecedores. Y así, Octavio R Costa, “El
mundo poético de Luis Alberto Ambroggio” destaca el neorromanticismo de Poemas de Amor y Vida, Ana Recio Mir,
al comentar Hombre del aire,
encuentra el eje de este poemario, “existencial y metafísico”, en la influencia
materna y en la lectura de Nietzche; mientras que en el mismo poemario, María
del Águila Boge Pineda señala la simbiosis entre filosófico y poético; Juan Sebastián , ante Oda ensimismada no deja de percibir un
radiante optimismo, que yo llamaría guilleano; Adriana Corda, basándose en las
teorías de Norberto Bobbio, declara que en Poemas
desterrados Ambroggio alza su voz poética como resistencia al Poder;
Orlando Rossardi, al hablarnos de Los
habitantes del poeta, se asoma al misterio de la Poesía (como gran poeta
que es), adentrándose, al socaire de los versos ambroggianos, en los veneros
mismos de la creación poética;; Moraima Semprúm de Donahue, al analizar los
poemas de Por si amanece…Cantos de
Guerra, señala los dos temas esenciales del poemario: “las distintas
Divinidades concebidas como creadoras del universo y la humanidad, y las
guerras que esta misma humanidad lleva a cabo en nombre de sus dioses y
religiones”; Raúl Miranda Rico, en “De poemas desterrados al testigo se
desnuda” recalca la raigambre humanista del poeta;; Adriana Corda, al rastrear
“Los juegos discursivos en Laberinto de
humo” nota (y creo que acertadamente) un mirífico diálogo entre lo
filosófico, lo político y lo religioso, al servicio de la Naturaleza, comienzo
y fin de todas las cosas; y Miguel Fajardo Korea descubre en la creación de
Luis Alberto Ambroggio influencias varias, que van desde Borges a Juan Ramón
Jiménez, de Huidobro a El Cantar de los
Cantares.
Toda
escritura es siempre un diálogo con otras escrituras. Todo poema recoge los
ecos de otros poemas, de otras voces. En la obra poética de Luis Alberto
Ambroggio oímos a veces la voz doliente de César Vallejo, la voz sibilina de
Jorge Luis Borges, la voz atormentada de Luis Cernuda, la voz amante de Pedro
Salinas, la voz viril de José Hierro, la voz asordinada de Rilke, la voz
ventrílocua de Fernando Pessoa. Pero estas voces, ora susurrantes, ora
ensordecedoras, no opacan en ningún momento la voz de Luis Alberto Ambroggio. Y
si no me creen, acérquense a la segunda parte de este libro, a esos poemas
escogidos, léanlos en voz alta (como ha de leerse la poesía), y ya me dirán si
exagero.
Nueva
York, otoño de 2008
Artes en Cuba
Zilia Lajes
Pintores
Augusto G. Menocal y Córdoba - Nació el 13 de marzo de 1899 en La Habana. Retratista. Composiciones "Descubrimiento de Cuba por Colón", "No quiero ir al cielo", Río Sagua, en 1930. Retratos a plumilla de José Martí, Máximo Gómez Báez, Carlos Manuel de Céspedes, Pedro Figueredo, Salvador Cisneros Betancourt y Bartolomé Masó en 1957, José María Heredia, Cirilo Villaverde, Antonio Maceo, Miguel Teurbe Tolón, Tomás Estrada Palma, Ignacio Agramonte Loynaz, Donato Mármol Tamayo, Juan Clemente Zenea, Rafael María Mendive, Gonzalo de Quesada, José Joaquín Palma, Eduardo Machado Gómez y Juan Gualberto Gómez en 1958; su autorretrato. Murió en 1974.
Nota: Claro que ambos García Menocal, pero Mario García y los otros nietos del General Presidente los llamaban "los Menocalitos".
Escultores
Breve introducción al folklore. Personajes del folklore cubano.
Por María Eugenia Caseiro
Primera
parte.
El
volumen de expresiones que comprende las manifestaciones culturales y
tradiciones de un pueblo, y cuyas vertientes abarcan todo el saber de ese
pueblo, su arte popular y sus creencias, es denominado folklore. La fuerza de
este vocablo es patente a pesar de que muchos no se ponen de acuerdo a la hora
de otorgarle poder en toda su magnitud y alcance.
El
vocablo sale por primera vez a la luz en un artículo publicado bajo el
seudónimo de Ambrose Merton en la revista londinense Athenaeum, el 22 de agosto de 1846, seudónimo que corresponde a William
John Thoms, escritor inglés dedicado a estudios académicos etnográficos. La etimología
del vocablo folklore ó folclore, proviene de la raíz folk (pueblo, gente), y lore, (ciencia, saber del pueblo).
Además
de la música, la danza, los elementos religiosos, y la historia oral (proverbios,
chistes, creencias populares y muchos otros), forman parte del folklore, las
tradiciones y las costumbres de los pueblos, en las que intervienen, además, personajes
fabulosos. Al hablar de tradiciones, no podemos dejar de mencionar estos seres
que dan color a las leyendas de las diferentes culturas, como también sucede en
la cubana, en cuyas raíces iremos excavando en busca de personajes pintorescos característicos
de su folklore.
Luego
del exterminio por parte de la colonización española, de la población indígena
que habitaba en las diferentes regiones de Cuba, la necesidad de fuerza bruta
para las labores agrícolas y otros trabajos pesados, dio origen y fomento a la
trata de esclavos. Los negros procedentes de diversas tribus africanas,
arribaron a Cuba arrancados de su hábitat, pero nunca de sus culturas, de tal
manera que las fueron introduciendo en esa nueva población que partió,
primeramente, de la unión entre los españoles y los negros africanos, y
posteriormente se sumaron culturas como la francesa, la haitiana, la asiática y
otras.
La
música y la danza comienzan también a sufrir las transformaciones de esa mezcla
de etnias ligadas a sus elementos religiosos que encontramos cohabitando con
expresiones profanas. Hoy día muchas de las danzas que tuvieron su origen en lo
místico en las culturas africanas, se han incorporado al repertorio de los
conjuntos de danza y artísticos, pasando muchos movimientos y pasos, a formar
parte de las danzas populares de salón. También como consecuencia de las
fusiones de culturas, los llamados personajes legendarios fueron trascendiendo
barreras de lenguas y etnias al tiempo que se emplazaron en la cultura y
tradición cubanas de manera que hoy día son parte integral de su folklore.
Encabezando la lista encontramos uno de los más pintorescos: el diablito o Ireme. Sus danzas son, probablemente, las más características entre
las danzas del folklore cubano.
El Ireme Abakuá ha pasado a ser un símbolo de
cubanía por lo que se le puede ver en grabados de diferentes épocas, afiches,
pinturas, y toda clase de exponentes de la industria artesanal cubana.
Es tradición y orgullo de los Abakuá, la fabricación
de estos muñecos, de los que existen diferentes tipos. Los hombres Abakuá
visten el traje de Ireme o diablito durante las ceremonias de esta sociedad
secreta, fundada en 1836.
El
diablito es espíritu reencarnado, personaje de la Sociedad Secreta Abakuá, donde
es elemento indispensable en la dramaturgia del rito ceremonial de Ireme. Sus orígenes se remontan al Calabar, una región
de África en el sudeste de la actual República de Nigeria y parte del Camerún. Este
grupo étnico formó en Cuba la Sociedad Abakuá, especie de hermandad secreta
solamente de varones que se preocupaba por la emancipación de los esclavos. A
pesar de que en África existen hermandades parecidas a ésta, la Abakuá es una
sociedad solamente localizada en Cuba. Los colonizadores les llamaron ñáñigos,
que quiere decir arrastrados. Los ñáñigos eran perseguidos y maltratados.
Finalmente supieron imponerse y, primero cada Día de Reyes, luego, durante el
carnaval, sacaban sus diablitos a la calle a bailar y festejar; por ello que el
diablito danza en las diferentes festividades religiosas de la secta Abakuá y en
las profanas, como los carnavales.
El
diablito, o los diablitos, representan a la naturaleza, se destacan por su
expresión corporal que es muy rica y se aviva cuando hacen sonar el cinturón de
campanitas llamado enkaniká, que forma parte de su atuendo. Examinan los pasos
de los participantes y además intervienen haciendo las veces de protagonistas.
Su danza ha influido notoriamente en la manera de bailar otros ritmos cubanos.
El
folklore cubano y todas sus manifestaciones, son fuente inagotable de color y
belleza para todos aquellos que disfrutamos de las maravillas que hay en las
raíces populares.
Ciudad de Miami, 27 de febrero del 2007
Dos anécdotas sobre José Martí. En sus 160 años de su nacimiento
René León
Sobre la
vida del Apóstol José Martí se ha escrito mucho, pero todavía falta muco más
que ira apareciendo a través de los años. En su libro Enrique Loynaz del
Castillo, Memorias de la Guerra, nos
cuenta el autor dos pasaje o anécdotas de la vida de Martí: “Unidos ambos
objetivos, encargóse Martí (sobre la muerte del abuelo de Loynaz del Castillo,
Martín del Castillo y Agramante, prócer de la Independencia, que dio su fortuna
a la Revolución, costeó los gastos de la expedición del “Galvanic”) de
presentar a la emigración cubana el generoso testimonio de su palabra de oro a
favor de mi devoción a la causa de Cuba, por la que iba a ofrecer la vida.
Gonzalo de Quesada hizo el panegírico elocuente de mi ilustre abuelo. Sótero
Figueroa, en cálidas palabras, promovió el acuerdo –inmediatamente realizado-
de Martín del Castillo. Juan Coronel, orador suramericano, nos mostró el
arrebato de su palabra el alma de América. Un obrero casi desconocido, Rafael
Urgellés, hizo estremecer de entusiasmo a la concurrencia. Estaba yo obligado a
decir, por lo menos, algunas palabras de agradecimiento; y éste fue el más
grande aprieto de mi vida. Horas antes
me había visto Martí escribiendo en el hotel. Le dije que eran palabras que
debía pronunciar por la noche…Él me tomó el papel de las manos y lo rompió.
“Nunca hagas eso”, me dijo. “Siempre que tenga. Como esta noche, necesidad de
hablar, hágalo sin preparación; piense unos momentos en lo que han dicho los
otros,y en los argumentos que debe emplear, y dígalo de improviso. Porque si
usted recita lo aprendido la emoción estará ausente, y será pálido y flojo
cuanto diga.. O puede fallarle la memoria, y entonces está ausente o perdido.
Lo siguiente y lo elocuente es la improvisación, caldeada con el énfasis de la
verdad. Otra cosa será cuando se trate de conferencias las que deben ser
leídas, si son preparadas de antemano. Todo lo que se improvise debe entregarse
a la lectura, nunca a la recitación.”
Anodado
por el cariño con que eran esperadas mis palabras, subí a la tribuna de la
Emigración, di como pude las gracias por tantas palabras amables que
embellecían el exilio. Y –ya me lo anunció el Maestro- cualquier cosa que allí
improvisara sería recibida con aplausos. El Club Martín del Castillo fue desde
esa noche inscripto entre las unidades de la Revolución. Sus fundadores me
honraron con la Presidencia”. Aguardábamos en el hotel “Martín”. Gonzalo de
Quesada –que siempre nos acompañaba a comer-, Mayía, Collazo y yo, la llegada
de Martí, bastante retardada.
Creyendo
que se quedaría a cenar en algún otro lugar, nos sentamos, después de larga
espera, a la mesa. Estábamos contrariados con aquella ausencia, que nos privaba
del deleite de su conversación, y de la selección de los manjares, que él, como
nadie, sabía decidir. Porque en esto era también maravilloso. Conocía cada
plato del menú francés y la historia y origen de cada uno. Una vez, ante uno de
esos nombres raros, nos anticipó con exactitud la descripción del plato y su
historia que se remontaba al sitio de Nantes y a la cocina de Luis XIV. Y era
así en todas las artes, que no en vano le pagaba el “Sun” sus juicios sobre las
últimas obras de arte, de pintura y escultura, en las que destacaba la maestría
de los grandes críticos.
Indecisos
ante la multitud de desconocidos platos, nos encontrábamos cuando llegó Martí,
todo cubierto de nieve, y como fatigado. Sacudio la nieve del abrigo, y al
colgarlo en el perchero nos dejó oír sus habituales suspiros. Se dirigió a la
lámpara y aumentó toda la iluminación del gas; porque, como Goethe, amaba la
luz. Y al sentarse entre el general Rodríguez y Enrique Collazo volvió a
suspirar…El general Rodríguez vió la oportunidad para obtener de Martí la
definición de un suspiro. Para que me fijara me tocó la rodilla. Y dijo: “vea,
Martí, no me gusta oirlo suspirar. El hombre que está al frente de un pueblo,
debe ser de hierro. L dolor más grande que puede abrumar a un hombre lo he
recibido sin una queja cuando me destrozaron la rodilla las balas españolas.
¡Ni me quejé, ni suspiré, ni nada! Hice frente al dolor. Lo que Cuba necesita
de usted es una energía de hierro que no consienta ni debilitamientos, ni
suspiros.”
Inmediatamente respondió el Maestro: “Un suspiro no es una queja, ni es
una debilidad. Ustedes saben de unos ríos subterráneos, de aguas salobres, que
corren bajo los áridos llanos de Yucatán. A veces la tierra se abre y por entre
la honda grieta se percibe el rumor…Y el río sigue, con sus aguas amargas, a perderse
en el mar…Los llaman cenotes…Pues bien, cenotes; esos son mis suspiro.
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