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miércoles, 1 de octubre de 2014

Bienvenidos a Pensamiento

Segundo Aniversario


PENSAMIENTO, en su formato de blog o bitácora digital, ha cumplido su primer bienio de presencia en la Red por antonomasia, es decir, Internet.

En descargo de su cometido, de los doce trabajos publicados en 2012, pasó a 256 inserciones en 2013 y ahora, apenas rebasada la mediana de 2014, ya acumula 140.

Más allá del número de trabajos originales, tanto de poesía como en prosa, de la que es vehículo, PENSAMIENTO reedita, hoy y ahora, el formato de revista de prestigiosas publicaciones periódicas pretéritas de la bibliografía cubana sobre literatura, ciencias y artes, algunas hoy injustamente olvidadas, tales como NUEVOS TIEMPOS (La Habana, 15 de marzo de 1926 a 15 de septiembre de 1927), EL MUNDO LITERARIO (5 de octubre de 1877 a 5 de octubre de 1885), EL NUEVO MUNDO (25 de mayo de 1871 a 15 de diciembre de 1876), y la REVISTA DE AVANCE (La Habana, 15 de marzo de 1927 a 15 de septiembre de 1930).


Desde su número liminar, PENSAMIENTO ha prohijado los propósitos enunciados en el Prefacio de su edición inicial, hace exactamente un siglo y cuarto, por su predecesora la REVISTA DE CUBA, que fueron para ésta y que son para la presente publicación, permanecer “extraña por completo a las luchas de partido, a las controversias de escuela, a las contiendas políticas y religiosas…en la que puedan tener cabida, a un mismo tiempo, la ciencia, la literatura y las bellas artes; en la que, haciendo abstracción de los males que nos afligen y rodean, encuentren ancho espacio a la vez el entendimiento, el corazón y la fantasía, esos grandes elementos de la existencia individual y social; en la que puedan manifestarse todas las opiniones que la legalidad ampare bajo su manto; y en la que toda doctrina, más o menos discutible, con tal de que sea sincera y digna de respeto, pueda exponerse, convencer, combatir o ser combatida; en la que, en fin, pueda verse escrita, comentada y defendida toda enseñanza dirijida [sic] a la educación intelectual, moral y estética de nuestros lectores…con el propósito de que ella pueda presentarse, si a tanto alcanzan nuestras fuerzas, como el barómetro de nuestra cultura y la síntesis de nuestra vida de inteligencia…pero nunca campo de batalla de personalidades ni de pasiones, dejará la responsabilidad de los escritos que publique a los autores que la honren con sus producciones, que la sostengan con sus talentos, que la ayuden, que la animen y la estimulen en esta noble cuan difícil tarea de mantenerle siempre a nivel de la ilustración del país y de reunir dentro de un mismo círculo a nuestros escritores y literatos”.


En la consecución de metas tan sublimes –como dice el Diccionario de la Real Academia, con “grandeza y sencillez admirables”-, PENSAMIENTO Digital cobija, difunde e imprime resonancia a enfoques divulgativos tan variopintos e instructivos como las evocadoras reseñas urbanitas de Zilia Laje, las estampas costumbristas de Emilio Roig de Leuchsenring –con sus acostumbradas dosis aspergentes de incisiva crítica social-, las bien enteradas estampas musicales y especialmente las operísticas debidas a la pluma del Dr. Rowland Bosch, las crónicas históricas del Profesor René León -singularmente de temas cubanos pero también sobre el devenir conexo de otras sociedades del entorno iberoamericano y angloamericano- así como sus propias creaciones poéticas y narrativas, las referencias a publicaciones hermanas tales como The Cultural Journal (cuya edición está a cargo de la Dra. Niza Fabre, del Ramapo College de New Jersey, en donde es titular de una cátedra asociada de Lengua Española), las aportaciones puntuales –por ejemplo, sobre José Martí y la labor que como pregonera de su personalidad y obra desarrolló Juana de Ibarbourou- de estudiosos expertos como el Dr. Jorge Camacho (Profesor Auxiliar de Literatura Latinoamericana y Estudios Comparados de la Universidad de Carolina del Sur), los apuntes biobibliográficos y la reseña crítica de la autoría del prestigioso novelista cubano transterrado José Antonio Albertini sobre el libro que alumbra el ejercicio memorístico del escritor cubano exiliado y también villaclareño –remediano por adopción- Juan Cueto-Roig: “Memoria que burila el olvido”…y así lo que ya constituye un frondoso archivo documental, enriquecido y ampliado quincenalmente, sobre todos los aspectos de la cultura cubana, en todas sus raíces y ramas –con salvífica exclusión por la vía del silencio, por una cuestión de imprescindible higiene espiritual, de la impenitente crápula que se ha mostrado cómplice, por sus dichos y acciones, y sin Norte moral alguno, de la Tiranía reinante en la otrora Perla de las Antillas-.

¿Quienes acompañaron a Cristóbal Colón en su expedición al Nuevo Mundo?

Las Tres Carabela

René  León
Mimbro de la Academia de la Historia de Cuba (Exilio)

  Algunos historiadores defienden la tesis de que el Nuevo Mundo (América) había sido descubierto antes de que Cristóbal Colón lo hiciera. J. J. Manzano afirma que los informes con que él contaba, le fueron proporcionados por marinos que ya habían estado en el Nuevo Mundo. Según este autor, él se basaba en lo que un viejo marino portugués le contara. De que en un viaje que se dirigían hacia Guinea, la embarcación fue impulsada por los vientos hacia las costas de Venezuela, llegando después a la isla de Guadalupe y Dominica, recalando en lo que más tarde sería la Española, donde repararían la nave, estando en ella unos meses. Teniendo que regresar por haber contraído distintas enfermedades desconocidas en Europa. Al regresar se dirigieron a las islas portuguesas del Atlántico, se cree que Madeira. Los pocos que pudieron regresar, morirían al poco tiempo. Todo esto sucedía por el año de 1477-78.
tomado de Wikipedia
  Colón trata por años de convencer a monarcas de varios países, sobre su idea del viaje a las provincias de Catay, Mangy y Cypango, que se encontraban en Asia, siendo su emperador el Gran Khan. Hablaba sobe las riquezas del Cypango. En el año de 1486 llega  a Córdoba, tratando de establecer contacto con las figuras principales del reino, sin poderlo conseguir. Sobre esto, dice Oviedo: “Porque era extranjero y mal vestido, sin más crédito que la carta de un franciscano”. Seguiría insistiendo en la corte por varios años, cada vez le salían a su paso más obstáculos.
   Según Andrés Bernáldez, conocido como el “Cura de los Palacios”, en la primera entrevista de Colón con los Reyes Don Fernando y la Reina Doña Isabel, “les hizo relación de su imaginación, a la cual no daban mucho crédito, y le platicó y dijo ser cierto lo que decía, y les enseñó el mapa mundo, de manera que les puso en deseo de saber de aquellas tierras”. Se cree que el mapa sería el que el florentino Paolo del Pozzo Toscanelli le mandaría”.
  Al fin, al cabo de siete años en la Corte, los Reyes lo mandan a buscar. Se da comienzo a las capitulaciones que durarían unos tres meses. Representaba a Colón, Fray Juan Pérez, y a los Reyes Católicos, Juan de Coloma. Aclarando las obligaciones y acuerdos por ambas partes. Quedaron redactadas el 17 de abril de 1492.
  Sale de Granada el 12 de mayo de ese mismo año. Se dirige a Palos de la
Frontera, con carta de los Reyes para el alcalde Diego Rodríguez Prieto, con la orden de entregar, dos carabelas “por algunas cosas fechas cometidas por ellos. Después de muchos contratiempos se llega a un acuerdo con los hermanos pinzón, que eran los vecinos más influyentes. Se empieza a escoger a los marinos que los acompañarían en la expedición y a escoger las naves que los llevarían por los mares desconocidos.
  Sobre los hombres que fueron en la expedición existe la teoría de que el rey había otorgado el perdón a los “delincuentes” que se enrolaran en el viaje, y que había varios entre ellos. Lo que sucedió fue que en el año de 1491, Bartolomé Torres, mata en pelea al pregonero de Palos en noviembre de ese año. Tres amigos de él, lo liberan y son condenados también. Al momento de hacer el llamado a los marinos que quisieran ir en el viaje, los cuatro se presentan ante Colón, y se acogen al salvoconducto real.
  Se preparan las naves. La “Santa María” era una nao, de 100 toneladas, propiedad del santanderino Juan de la Cosa, que era conocida como “La Gallega” y no como se dice “Mari Galante”. “La Pinta”, era propiedad de Cristóbal Quintero, que era vecino de Palos. “La Niña”, era conocida como “Santa Clara”, había sido rentada en Moguer, y luego comprada por los vecinos de Palos.
  En la “Santa María” Colón fungía como capitán de la nave, Juan de la Cosa como maestre, Peralonso Niño (Pedro Alonso) como piloto, Chachu (Juan de Lequeitio) contramaestre, Rodrigo de Arana, alguacil de toda la armada. En “La Pinta”, su capitán lo era Martín Alonso Pinzón, Cristóbal García Sarmiento de Piloto, Juan Quintero de contramaestre, García Fernández despensero. En “La Niña”, Vicente Yánez Pinzón capitán, Juan Niño Maestre y Sancho Ruiz de Gama piloto.
  El número exacto de hombres que participaron en este viaje, varía. Fray Bartolomé de las Casas y Hernando de Soto, dan la cifra de 90 tripulantes y Gonzalo Fernández de Oviedo de 120.
  He buscado información entre numerosos escritores que han tocado el tema del viaje y descubrimiento. Pero no todos aportan datos sobre la tripulación, sólo hacen mención de cifras dadas por los anteriores.
  Para poderse basar en la lista de los hombres que vinieron con Colón, he consultado a los autores John Boyd Thacher. El Libro de Bitácora del Almirante Martín Alonso Pinzón. Y el de la investigadora Alicia B. Gould.
  Según, en el viaje fueron 87 tripulantes, pero en su lista sólo aparecen 87. En la lista de Pinzón, aparecen 86 tripulantes. Alicia B. Gould, dice que fueron 86, pero en su lista agrega 14 tripulantes más como dudosos.
  Después de revisar y comparar las diferentes relaciones, y revisar los nombres, hay sólo diferencias o en algún nombre o apellido. De la lista de Boyd sólo concuerdan con las otras dos, 35 nombres. Este autor afirma haber tomado de los documentos originales los nombres. A continuación van aparecer los nombres, y las listas de los autores en que aparecen.

Tripulantes en la lista de Gould

  1.- Alonso (Alonso cochero)   2.- Alonso Calvijo de Vejer.   3.- Alonso Hernández.  4.- Alonso de Morales.  5.- Alvaro Alvar Pérez.  6.- Alonso de Palos.  7.- Andrés de Huelva.  8.- Antonio de Cuellar.  9.- Antonio Calabrés.  10.-Bartolomé Bives.  11.- Bartolomé Roldán.  12.- Bartolomé de Torres.  13.- Bernal.  14.- Cristóbal  Caro o Castillo.  15.- Cristóbal Colón.  16.- Cristóbal Quintero.  17.- Cristóbal García Xalmiento.  18.- Chachu (Juan de Lequitio).  19.- Diego de Moguer.  20.-Diego de Arana.  21.- Diego Bermúdez.  22.- Diego Leal.  23.- Diego Lorenzo.  24.-Diego Pérez.  25.- Diego Martín Pinzón.  26.- Domingo de Lequeitio.  27.- Domingo Tonelero (del Llano).  28.- Fernando Medel.  29.- Fernando de Triana.  30.- Francisco García Vallejo.  31.-  Francisco de Huelva.  32.- Francisco Martín Pinzón.  33.- Francisco Medel.  34.-  Francisco Niño.  35.-  García Alonso.  36.-  García Hernández.  37.-  Gil Pérez.  38.-  Gil Rascón o Gómez Rascón.  39.-  Gonzalo Franco.  40.-  Jácome del Río o el Rico.  41.-  Juan Grumete.  42.- Juan o Maestre Alonso.  43.- Juan Arias.  44.-Juan Arráez.  45.- Juan de la Cosa.  46.- Juan de Jérez.  47.- Juan Martín de Azoque.  48.- Juan de Medina.  49.-  Juan de Moguer.  50.-  Juan Niño.  51.-  Juan de la Plaza.  52.- Juan Cuadrado o Quadrado.  53.- Juan Quintero.  54.- Juan Reinal.  55.- Juan Rodríguez Bermejo.   56.- Juan Romero.  57.- Juan Ruiz de la pena.  58.- Juan Verde de Triana.  59.- Juan Vezano.  60.- Lope de Aguirre.  61.-Luis de Torres.  62 Martín de Uturbía o Ortubía.  63.- Martín Alonso Pinzón.  64.- Miguel de Soria.  65.- Pedro de Arcos.  66.- Pedro de Arráez.  67.-  Pedro Alonso de Niño.  68.- Pedro de Lope.  69.-Pedro Gutiérrez.  70.-  Pedro Salcedo o Acevedo.  71.-  Pedro de Soria.  72.- Pedro Sánchez Montilla.  73.-  Pedro Tejero.-  74.- Pedro Teneros.  75.-  Pedro de Villa.  76.- Pedro Izquierdo (de Lepe).  77.- Rodrigo de Escobedo.  78.- Rodrigo Gallego.  79.-  Rodrigo Jérez.  80.-  Rodrigo Monge.-  81.- Rodrigo Sánchez de Segobia.  82.- Rui García o Raul.  83.-  Sancho de Rama.  84.- Sancho Rui de Cama o Rama.  85.-  Vicente Yánez Pinzón.  86.- Andrés de Yébene.          

  La investigadora Alicia R. Gould señala como dudosos a los siguientes  tripulantes. Pero estos aparecen en el libro de Boyd.
87.- Pedro Bermúdez o Juan.  88.- Juan Ortiz ( de Palos).  89.- Juan Péz Vicaíno.  90.- Juan de Sevilla.

  Tripulantes en la lista de Boyd, que coinciden con la de Alicia R. Gould.
 5.- Alvaro o Alvar Pérez Osorio.  11.- Bartolomé Rodán.  14.- Cristóbal Caro o Castillo.  15.- Cristóbal Colón.  16.- Cristóbal Quintero.  17.- Cristóbal García Xalmiento.  20.- Diego de Arana.
21.- Diego Bermúdez. 25.- Diego María Pinzón.  30.- Francisco García Vallejo.  31.- Francisco de Huelva. 32.- Francisco Martín Pinzón.  34.- Francisco Niño.  35.- García Alonso.  36.- García Bermúdez.  42.- Juan o Maestre Alonso.  45.- Juan de la Cosa.  46.- Juan de Jérez.  50.- Juan Niño.  53.- Juan Quintero.  55.- Juan Rodríguez Bermejo.  63.- Martín Alonso Pinzón.  67.-  Pedro Alonso Pinzón.  69. Pedro Gutiérrez.  70.- Pedro de Salcedo o Acevedo.  77.- Rodrigo de Escobedo.  79.- Rodrigo de Jérez.  81.- Rodrigo Sánchez de Segovia.  82.- Rui García o Raul.  84.- Sancho Ui Cama o Rama.  85.- Vicente Yánez Pinzón.  87.- Pedro Bermúdez o Juan. 88.- Juan Ortiz (de Palos).  89.- Juan Pérez Vizcaino.  90.- Juan de Sevilla.  

  En cambio en la lista de Pinzón aparecen todos los de la lista de Gould menos:
 5.- Alvaro o Olvar Pérez.  13.- Bernal.  18.- Chachu (Juan de Lequitio) .  19.- Diego de Moguer.  68.- Pedro de Lope.  87.- Pedo Bermúdez o Juan.  88.-Juan Ortiz ( de Palos).  89.- Juan Péz Vicaíno.  90.- Juan de Sevilla.   
  Ya hoy en día se recuerda a Cristóbal Colón muy poco, pero gracias a la equivocación de él no descubre al Gran Kan o Cypango, pero descubrió la tierra más hermosas del mundo. Para poder escribir este trabajo me llevo bastante tiempo el poder conseguir fuentes serias, pues algunos historiadores, se les va la mano y escriben cosas sin confirmar.

 VIVA AMÉRICA
©

Flojera


ARMANDO DE ARMAS: PERMANENCIA DEL TIEMPO Y EVANESCENCIA DE LOS CABALLEROS.



                                                                                                   

Por J. A. Albertini.

El individualismo imbíbito en nuestra raza
hace a cada uno quijote de su propia aventura.

Jorge Mañach.
Del ensayo: La crisis de la alta cultura en Cuba.


Armando de Armas, escritor y periodista cubano, es autor de los libros de relatos Mala jugada y Carga de la caballería, así como de la novela La tabla y los ensayos Mitos del antiexilio y los Naipes en el espejo. También, a su quehacer creativo, se suman cuentos y cultas reseñas literarias e históricas que han visto la luz en medios de prensa de países hispanohablantes y de otras lenguas.

Y en esta oportunidad, Armando de Armas,  bajo el sello de la editorial Atmosfera Literaria, nos entrega una obra escrita en Cuba hace más de dos décadas pero de  publicación reciente: Caballeros en el tiempo, novela corta donde se aprisiona una intensidad de vida que desborda los límites de la existencia, dejando en el lector el regusto de lo que fue; el regusto de lo posible junto con la certeza que el tiempo, una y otra vez, vuelve con escenarios engañosos en los que se impone la imagen  del Primer Monicongo y la ineludible corte de monicacos que Jorge y Amadís, desde todos los periodos de la Isla, combaten, cada cual a su estilo, para obtener la libertad. Primero la personal y familiar; luego la de los demás sin llegar a la colectivización de la violada y usada palabra, con sabor a promesa meliflua de texto bíblico y figura de meretriz digna y jamona que, se dice, mora en el confín de las esperanzas.

Jorge a punto de desembarcar en la Isla Prodigiosa, intuye que sus hombres no confían en él y vuelven al intento de motín que se conserva en las brumas de una madrugada de octubre de 1492, en la que el almirante Cristóbal, desde el puente de la carabela La Santa María, cavila lo mismo que Jorge, pero no con la determinación del isleño que añora sus pisadas en tierra propia porque: un hombre en el exilio era un hombre en dos mitades, un estar sin el estar, un transcurrir sin transcurrir... 

Amadís, por su parte, proxeneta exitoso, ratón de bayú, en lapso único, enrevesado y retornante que gravita sobre la Isla; digno caballero jodedor de coyunturas, gracias a las enseñanzas sociales y humanas aprendidas durante su trayectoria chulesca y al disfrute espiritual y carnal que las pupilas le han proporcionado, horrorizado con la matanza que genera la Guerra Civil Española decide, como buen cubano, aportar su granito de arena para, empleando el goce siempre creativo, único e irrepetible de los orgasmos femeninos y las eyaculaciones masculinas, contribuir al fin de la contienda fratricida y así finiquitar, de una vez y por todas, con el rígido y falso sentimiento religioso de las ideologías que indefectiblemente desembocan en exilios forzosos, prisiones, torturas, paredones de fusilamientos y solitarios tiros de gracia.

Y Amadís se va a España, en la que un Jorge que viaja a lomo de épocas lo ayuda en el empeño pacificador y altruista de las vulvas húmedas y las vergas lácteas para, acto seguido, en un presente de caballeros siempre evanescentes que pactan una batalla, avanzar en medio del bramido de cañones de siglos en pos de la Isla. Ínsula que en el recorrido del cronógrafo, en algún intervalo, emergerá  ataviada de Palma Real que  imbuida del tributo de sus vástagos, orgullosa y serena terminará con la leyenda del Primer Monicongo. Todos los monicongos y sus monicacos.

Quien busque simple entretenimiento en la lectura de Caballeros en el tiempo no lo hallará. La novela es una narración de contenido intenso, uso magistral del tiempo, la historia y el idioma; elementos que Armando de Armas amalgama y cubre con  la patina de su ingenio creador. Además, considero que para comprender la intención plena del autor es recomendable leer la totalidad de su producción literaria y conocer sobre la azarosa existencia que el escritor experimentó en su Cuba nativa en la cual, desde muy joven, por cuestiones de libre albedrío sufrió marginación, hostigamiento y detenciones.

Sin embargo, a pesar de múltiples inconvenientes y llegar a sentir, en tierra propia, el zarpazo discriminatorio de la ideología espuria, Armando de Armas comenzó a hilvanar historias desde el latido de su independencia; independencia individual, acosada y a veces lacerada, pero no obstante propia y genuina que lo convierte en una especie de quijote que, armado de pluma y papel, arremete contra molinos de aspas utópicas por medio, casi siempre, del terco Amadís, personaje que en los relatos que integran el volumen de Mala jugada y la novela La Tabla aparece una y otra vez, como una suerte de  Amadís de Gaula tropical, admirador de los barcos camaroneros y la siempre luna del malecón cienfueguero, a cuya luz cabalgó a mujeres como Oriana y la Pía, invariablemente ataviado con su armadura de ensueños refulgentes.


 El mismo Amadís tomador de ron que no eludía una pelea pero evitaba caminar descalzo por aquello de que los parásitos entran por la planta del pie y que ahora en Caballeros en el tiempo recordando a los guayabitos franceses que intentaron secuestrar la soberanía de San Isidro se une a Jorge en la intemporalidad de la literatura que se hace leyenda para con determinación de dados, que muestran las caras en el tapete verde, discurrir con aires de Tenochtitlán: Vivir en el ademán del Gran Cortés en la quema de las naves... subsistir en el ahora, en un eterno despedirse de las gentes y las cosas, no echar ancla en puerto alguno, posponiéndolo todo para el después libertario...     

"La Verde Yerba de mi Hogar"


Titulo de imagen Brick House on Green House

Joaquín Sueiro Bonachea (Cuba)
Miami 7-7-14
Mi vieja Habana
luce igual
cuando vuelo
por la capital.
Abajo esperan
mi madre y mi padre.
Entre lagrimas miro,
y la veo a ella,
cabellos de oro
y faz tan bella.
Que placer es pisar
la verde yerba de mi hogar.
Todos han venido a verme,
abrazándome
y sonriendo dulcemente.
Que placer es pisar
la verde yerba de mi hogar.

La vieja casa
todavía existe,
aunque la pintura
descascarada está.
Ahí se encuentra el viejo roble
bajo el cual solía jugar.
Por la vereda voy despacio,
con mi cuerpo junto al de ella,
cabellos de oro
y faz tan bella.
Que placer es pisar
la verde yerba de mi hogar.

Entonces me despierto
y veo a mi alrededor
las cuatro paredes
que me encierran,
y me doy cuenta
que solo estaba soñando,
pues hay un sicario,
y ocho rifles esperando.
Por la causa dos del Escambray
los veré en el paredón,
y después besaré
la marchita yerba del cuartón.
No podrán venir a verme
a la sombra de ese viejo roble.
Ya nunca podre pisar
la verde yerba de mi hogar.

Doctrina Portell Vilá

En el 50º aniversario de la Doctrina Portell Vilá sobre la neutralidad imposible de Cuba

Roberto Soto Santana
Academia de la Historia de Cuba (exilio)

Profesor Herminio Portell Vilá
Profesor Herminio
Portell Vilá
El periodo presidencial del ex general del Ejército Libertador Gerardo Machado y Morales concluyó legalmente el 20 de mayo de 1929. Sin embargo, entre marzo y junio de 1927 los dos órganos legislativos del Congreso (la Cámara de Representantes y el Senado) habían aprobado una Ley de Reforma de la entonces vigente Constitución de 1901 –la primera y única que había tenido Cuba republicana-, por la cual se prohibía la reelección del Presidente Machado cuando cumpliese diez años en el cargo o, lo que era lo mismo, se avalaba su permanencia hasta el 20 de mayo de 1935.

Convocada por la Junta Electoral Central la Convención Constituyente que requería el Artículo 115 de la Constitución de 1901 para conocer de dicha Reforma, la misma se reunió entre el 14 de abril y el 10 de mayo de 1928, aprobando –entre otras- la enmienda del Artículo 62 de la Constitución, que ampliaba de cuatro a seis años la duración del mandato presidencial –en efecto, hasta el 20 de mayo de 1931: ésta fue la espuria maniobra conocida como la Prórroga de Poderes para todos los cargos electivos, salvo el de Presidente, para el que se convocaron a continuación las elecciones del 1 de noviembre de 1928, cuyo resultado fue el de proclamar reelegido a Machado (sin posibilidad de nueva reelección) por seis años más.

La algarada del 12 de agosto de 1933 dio finalmente al traste con el régimen machadista. Tras el episódico paso por la presidencia –de apenas veintidós días- de Carlos Manuel de Céspedes (homónimo de su progenitor el Padre de la Patria e ilustre insurrecto de La Demajagua), cuyo Decreto número 1298 de 24 de agosto de 1933, firmado junto con el Secretario de Justicia e interino de Estado Carlos Hevia, derogó la Reforma de 1928 y devolvió toda su fuerza y vigor a la Constitución de 1901, a partir del golpe de Estado cívico-militar del 4 de septiembre de 1933 se instauró el llamado Gobierno de los cien días, que abarcó, primero, a la efímera Pentarquía o presidencia colectiva ostentada por el catedrático universitario de Medicina Dr. Ramón Grau San Martín), el banquero Porfirio Franca, el profesor universitario de Derecho Dr. Guillermo Portela-Muller, el abogado Dr. José Miguel Irisarri, y el periodista Sergio Carbó; y después, en solitario, al autoproclamado Presidente Dr. Grau San Martín, quien renunció el 15 de enero de 1934, ante la enemiga irresistible del coronel-jefe del Ejército Fulgencio Batista, del embajador estadounidense Benjamín Sumner Welles (quien se esforzó incansablemente con el Secretario de Estado de su país, Cordell Hull, y con el Presidente Roosevelt para rehusar el reconocimiento a ese Gobierno ante el cual precisamente por esa razón no estuvo acreditado nunca), de la organización antimachadista ABC, y de la clase política que sobrevivió al machadato –que a continuación auparon a la presidencia de facto al ex coronel del Ejército Libertador, Carlos Mendieta y Montúfar-.

Todo este periodo crepuscular de la época plattista o liminar en la Historia de la República se caracterizó por el acentuado injerencismo de los sucesivos gobiernos de EE.UU., con amparo formal en el apéndice impuesto a la Constitución de 1901 (cuyo Artículo III estipulaba “Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”).

La expresión más próxima en el tiempo de los intereses económicos cuya salvaguarda necesitaba de esa injerencia foránea en los asuntos políticos cubanos estaba ejemplificado por los privilegios monopolísticos otorgados por el Gobierno de Machado a la Compañía Cubana de Electricidad, filial de la Electric Bond and Share Company, y por el conflicto del Gobierno Grau San Martín con los inversores norteamericanos interesados en la adquisición de propiedades de la también estadounidense Cuban Sugar Cane Corporation, cuando aquél anunció su intención de que el Estado ejerciese el derecho de tanteo respecto de una quincena de ingenios azucareros que dicha compañía iba a ofrecer en pública subasta, ante el desplome del precio internacional del azúcar y la resultante sobrecapitalización que padecía la compañía en Cuba.

La proyección internacional del Gobierno de los cien días, presidido por el Dr. Grau San Martín, fue emprendida en dos grandes líneas de actuación: la proclamación del antiinjerencismo por la Séptima Conferencia Internacional Americana –reunida en Montevideo, Uruguay, del 3 al 26 de diciembre de 1933-, y la abrogación de la Enmienda Platt a la Constitución cubana de 1901 (efectuada mediante Tratado negociado personalmente con el Secretario de Estado Auxiliar Sumner Welles por el Dr. Manuel Márquez Sterling, embajador en Washington, en estrecha consulta con el Dr. Cosme de la Torriente, Secretario de Estado, y firmado el 29 de mayo de 1934).

Esos logros no tuvieron parangón en la diplomacia cubana hasta la intervención decisiva -para la aprobación por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su tercer periodo de sesiones en 1948- del Dr. Ernesto Dihigo como ponente del primer proyecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y en la presentación a votación de su texto definitivo por el embajador Guy Pérez de Cisneros, quien también en el mismo año fueRelator del Comité sobre Derechos y Deberes del Hombre de la Novena Conferencia Internacional de la Unión Panamericana,que aprobó la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre.

En una declaración hecha pública el 23 de noviembre de 1933, el Presidente Franklin Delano Roosevelt manifestó que “Durante los meses que han transcurrido desde la caída del Gobierno del Presidente Machado, hemos seguido el transcurso de los acontecimientos en Cuba con la más amistosa preocupación y con un persistente deseo de resultar de ayuda al pueblo cubano.

Debido a la excepcionalmente cercana relación que ha existido entre nuestros dos pueblos desde la fundación de la República de Cuba y en particular debido a los Tratados que existen entre ambos países, el reconocimiento por parte de los EE.UU. a un Gobierno en Cuba brinda –en una medida más que ordinaria- apoyo tanto material como moral a ese Gobierno.

Por esta razón no nos ha parecido que sería una política de amistad y justicia hacia el pueblo cubano en su conjunto brindarle reconocimiento a cualquier Gobierno provisional en Cuba a menos que dicho Gobierno poseyese claramente el apoyo y la aprobación del pueblo de esa República…Nosotros hemos estado seriamente deseosos durante todo este periodo de mostrar mediante acciones nuestra intención de abrir negociaciones para la revisión del acuerdo comercial entre ambos países y para la modificación del Tratado Permanente entre los Estados Unidos y Cuba…No se puede avanzar en esta dirección hasta que exista en Cuba un Gobierno provisional que, a través del apoyo popular que suscite y la cooperación general de la que disfrute, dé muestras de una genuina estabilidad…Como ya ha sido oficialmente declarado, el Gobierno de los Estados Unidos no alberga parcialidad ni prejuicio contra ninguna facción o individuo en Cuba. Dará la bienvenida a cualquier Gobierno provisional en Cuba al cual el pueblo cubano demuestre su confianza…El Embajador Welles regresará a La Habana en los próximos días. Tal como se ha anunciado, al término de su misión, que ocurrirá en el futuro cercano, regresará a Washington a reasumir sus tareas anteriores como Secretario de Estado Auxiliar, y será reemplazado por el Sr. Jefferson Caffery, que ahora funge como Secretario de Estado Auxiliar”. Es decir, el Gobierno de los EE.UU. rehusaba reconocer al Gobierno del Dr. Grau San Martín y, no obstante, mandaba a un alto funcionario del Servicio Exterior a relevar a otro ex alto cargo en el sillón de Embajador de los EE.UU. en un país vecino y amigo, pero sin acreditarlo ante el Gobierno de éste. Éste fue el resultado de las consejas de Sumner Welles, quien el 10 de septiembre -el mismo día de la proclamación de Grau como Presidente- escribía a su jefe Cordell Hull que Grau era por completo intratable y en extremo radical, y al día siguiente remitía otro informe a su Departamento de Estado en el que pedía una declaración oficial respecto a que los EE.UU. no reconocerían como “legítimo y constitucional” a ningún Gobierno en Cuba a menos que demostrase contar con el respaldo de la mayoría del pueblo cubano.

En este clima de hostilidad -ya que el Gobierno de Grau sólo era reconocido por Uruguay, Perú, Panamá, México y España-, el Secretario de Estado de Cuba recibe la invitación de la Cancillería uruguaya, en carta de 2 de agosto de 1933, para asistir, junto a sus colegas de todas las otras repúblicas americanas (es decir, los Ministros de Relaciones Exteriores), a la Séptima Conferencia Internacional de la Unión Panamericana, a celebrarse en Montevideo del 3 al 26 de diciembre de ese mismo año.

A comienzos de noviembre de 1933, el Presidente Grau designó una primera delegación, pronto sustituida por otra a raíz de la sublevación fallida del día 8 de ese mes contra su Gobierno, y finalmente asistieron en representación de Cuba, como embajadores plenipotenciarios a aquel cónclave interamericano, el Dr. Herminio Portell Vilá, profesor de Historia de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de la Habana; el Dr. Angel Alberto Giraudy, ex Ministro del Trabajo –quien presidía la delegación-; y el ingeniero Alfredo E. Nogueira y Herrera, acompañados en calidad de secretarios por dos miembros del ya disuelto Directorio Estudiantil Revolucionario de 1930, Juan Antonio Rubio Padilla y Carlos Prío Socarrás.

En el Artículo 3 de la Convención de Derechos y Deberes de los Estados, que recogía la ponencia presentada por el Dr. Portell Vilá y que fue adoptada en su sesión del 22 de diciembre de 1933 por la Asamblea Plenaria de la conferencia por unanimidad, incluido el voto favorable de la delegación estadounidense expresado por boca de su presidente el Secretario de Estado Cordell Hull, se plasmaba que “La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados. Aun antes de reconocido el Estado, tiene el derecho de defender su integridad e independencia, proveer a su conservación y prosperidad y, por consiguiente, de organizarse como mejor lo entendiere, legislar sobre sus intereses, administrar sus servicios y determinar la jurisdicción y competencia de sus tribunales”. El Artículo 4 remachaba que “Los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos y tienen igual capacidad para ejercitarlos. Los derechos de cada uno no dependen del poder de que disponga para asegurar su ejercicio, sino del simple hecho de su existencia como persona de Derecho Internacional”. El Artículo 5 proclamaba que “Los derechos fundamentales de los Estados no son susceptibles de ser afectados en forma alguna”. El Artículo 8 declaraba que “Ningún Estado tiene derecho de intervenir en los asuntos internos ni en los externos de otro”. Y, finalmente, el Artículo 11 establecía que “Los Estados contratantes consagran en definitiva, como norma de conducta, la obligación precisa de no reconocer las adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza, ya sea que ésta consista en el uso de armas, en representaciones diplomáticas conminatorias o en cualquier otro medio de coacción efectiva. El territorio de los Estados es inviolable y no puede ser objeto de ocupaciones militares ni de otras medidas de fuerza impuestas por otro Estado ni directa ni indirectamente, ni por motivo alguno, ni aún de manera temporal”.

Diez años antes, como delegado de las Escuelas Pías de Cárdenas,el todavía estudiante de la Facultad de Derecho Herminio Portell Vilá había participado en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, ante el que presentó una iniciativa encaminada a la denuncia unilateral por parte de Cuba del Tratado Permanente entre Cuba y los EE.UU., firmado el 22 de mayo de 1903 y que reproducía al pie de la letra el apéndice a la Constitución de 1901 conocido como Enmienda Platt, validando el derecho de intervención de los EE.UU. en los asuntos internos de Cuba.

La moción de Portell Vilá en aquel congreso estudiantil, ahora con firme apoyo en la convención panamericana sobre los derechos y deberes de los Estados (ya que los efectos limitadores de la soberanía cubana que imponía la Enmienda Platt quedaban rechazados por esta novel doctrina interamericana), se abría paso definitivamente hacia la repudiación formal del injerencista Apéndice Constitucional, aunque todavía tuviesen que pasar otros cinco meses hasta que el Tratado de Relaciones de 29 de mayo de 1934 modificase el Tratado de 1903 y quedara abrogada la Enmienda Platt iuris y de iure.

Cierto que la gloria de certificar la defunción de la Enmienda Platt, y con ello la instauración del principio de no intervención en las relaciones entre Cuba y los EE.UU., correspondió a Manuel Márquez Sterling y a Cosme de la Torriente, pero las tareas seminales de Herminio Portell Vilá en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes (1923) y en la VII Conferencia Internacional de la Unión Panamericana (1933) constituyeron sus antecedentes necesarios.

Precisamente el día antes del señalado para la votación -en la Comisión de Derecho Internacional de la VII Conferencia Internacional de la Unión Panamericana- de la Convención sobre los derechos y deberes de los Estados mantuvieron Portell Vilá y Cordell Hull, a solicitud de este último, una entrevista, en la que el Secretario de Estado y presidente de la delegación norteamericana anunció que el nuevo embajador Caffery (que carecía de toda acreditación, ya que su gobierno seguía y seguiría negando el reconocimiento al gobierno del Dr. Grau) haría una investigación preliminar de la situación en Cuba, que la Enmienda Platt sería abrogada, y que se modificaría el Tratado de Reciprocidad. El Dr. Portell Vilá replicó que “lo que realmente los Estados Unidos debían realizar es reconocer para después tratar y no investigar para después reconocer…La oportunidad que tengo, de acuerdo con mis instrucciones, para precisar a nombre de Cuba una actitud contraria a la legitimidad de la Enmienda Platt y del Tratado Permanente, yo no la hipoteco por promesa alguna”.

En su discurso del día siguiente (19 de diciembre de 1933) ante el pleno de la Comisión, el Dr. Portell Vilá presentó el caso de Cuba “…frente a las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos que le impusieron un régimen de relaciones injusto utilizando al efecto la coacción militar y las peores artes diplomáticas en ese quinquenio terrible de 1898-1903”, reafirmando que “la Enmienda Platt tiene el vicio de la coacción; fue impuesta a Cuba por las bayonetas de los Estados Unidos y por eso Cuba es y será siempre contraria a la Enmienda Platt”.

Veinticinco años después, a comienzos de 1959, Portell Vilá escribió en la revista habanera BOHEMIA un largo ensayo sobre La Neutralidad Imposible, en el que planteó que “Cuba no puede pretender la NEUTRALIDAD imposible en una guerra de los Estados Unidos con potencias extracontinentales…No hay nación en el mundo que pueda considerarse neutral en una guerra, si tiene la posición geográfica que Cuba y si los Estados Unidos son uno de los beligerantes. Nuestro país es un trampolín natural para atacar a los Estados Unidos…CUBA ES LA ALIADA NATURAL DE LOS ESTADOS UNIDOS EN CASO DE GUERRA PORQUE EN ELLO LE VA LA VIDA A CUBA…La alianza ha sido y debe seguir invariable, sin embargo, porque le conviene a Cuba. ¡Que nunca haya quien pueda derrotar a los Estados Unidos porque esa victoria significaría el fin de Cuba Libre!

Como materialización de esa previsión, esa consideración geopolítica fue el norte de la intervención soviética en Cuba a partir de 1960, un episodio más de la Guerra Fría todavía no concluida y que comenzó en febrero de 1945 en la reunión de Churchill, Roosevelt y Stalin en Yalta (Crimea). Y sigue siendo el norte de Rusia hoy en día, en sus intentos incesantes de penetración en América central y meridional, y la cuenca del Caribe. Ese norte ha consistido y sigue consistiendo en el establecimiento de regímenes satélites a través de los cuales subvertir el orden político, económico y social consagrado en el preámbulo de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA), que dice que “la misión histórica de América es ofrecer al hombre una tierra de libertad y un ámbito favorable para el desarrollo de su personalidad y la realización de sus justas aspiraciones”; que “la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región”; que “el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este Continente, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad individual y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre”; y que “la organización jurídica es una condición necesaria para la seguridad y la paz, fundadas en el orden moral y en la justicia”.

El epítome de las actuaciones y las prédicas del Dr. Portell Vilá a lo largo de toda una vida de ejercicio de funciones públicas –en la cátedra, en el Foro, en la prensa, en la investigación, en las reuniones internacionales en representación de Cuba- nos deja el ejemplo y la enseñanza de un sabio que supo, a la vez que hacer un importante aporte cívico a la sociedad civil a la que pertenecía, destilar en la Historia de Cuba el papel, la importancia y las querencias de sus personalidades protagonistas, identificar las concausas y consecuencias de los acontecimientos, a la vez que analizar el peso del pasado y los intereses colectivos de la Nación cubana, con especial ahínco en sus relaciones internacionales y en particular con los EE.UU. de América, trabajando para que los vínculos de Cuba con los EE.UU. fueran de estrecha amistad y colaboración y se desenvolvieran en un plano de igualdad, equilibrio y mutuo beneficio.

Al fatalismo geográfico de la Doctrina Monroe, a la Doctrina del Destino Manifiesto (alegorizada por John Gast en una pintura de los años setenta del siglo XIX sobre la marcha al Oeste del continente norteamericano), y al Corolario Roosevelt de 1904,Portell Vilá tuvo la visión, el coraje y la virtud de oponer el antiinjerencismo y la dignidad en las relaciones internacionales de Cuba, la neutralidad imposible y la alianza con los EE.UU. ante un ataque extracontinental (propensión política natural que el régimen castrocomunista viró de revés al convertirse en punta de lanza de la URSS, comenzando por dar lugar a la Crisis de los Cohetes de 1962 y continuando con sus aventuras militares y fomento de la subversión guerrillera en todo el mundo), y la necesidad de la probidad en la vida pública.

Vergara, Óleos al viso de la poesía.

Asociación Literaria Calíope, Madrid, España. 1998.
Comentario de René León.

Pedro Vergara nace en Chinchilla, Albacete, en 1954 y, desde muy niño, en 1954 y, siente fuerte afición por reproducir con trazos el mundo que le rodea. La mayor parte de su trabajo está centrada en el retrato, el resto de su obra por encargo va del bodegón hasta la caricatura, pasando por el paisaje. Ha participado en varias exposiciones individuales, donde ha sido ganador de premios. Es .considerado uno de los pintores del momento en España y Europa.


Vergara es un libro muy diferente a otros, pues cada pintura va acompañada de un poema de la conocida poetisa Eliana Onetti. Ella en el prólogo, nos dice:


"Hay Arte en los óleos de Vergara, que conjuga en su obra la solemnidad de Zurbarán con la elegancia de Chardin y la cuidada textura de Vermeer añadiendo su propia y conceptual visión de las cosas en una composición pictórica donde la simplicidad se magnifjca en luz y sombra, armónica y sencillamente combinadas".


Eliana Onetti, tiene en su descripción poética de 1os cuadros de Pedro Vergara, un estilo directo y comunicativo, donde expresa en pocos versos su visión de la pintura. Así, en "Pintar Un Cuadro":


"Los pintores son poetas que con el pincel
describen y riman con sus colores.
Son artísticos estetas.”

En los cuadros de Vergara, se encuentra la expresión pura y el sentido poético con que la. poetisa los describe. Donde las imágenes que nos deja el artista, sobresalen por su belleza y detalles Sobre él, dice Roberto Soto Santana, de la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional (Madrid):

"Vergara, inscrito en la segunda corriente estilística, es una paleta con una capacidad creadora creciente, en plenitud de facultades y con amplia y variada temática inspiradora”.

El presentador de T.V.E y Director de " Otros Pueblos", Luis Pancorbo, al comentar sobre la pintura de Vergara, nos dice:

"Lejos de ser naturaleza muerta, los bodegones de Pedro Vergara se salen del marco. Es un pintor de relieve. No sólo por poner de relieve lo evidente, lo cotidiano. Ni siquiera por dar relieve, técnicamente, a la visión binocular del espectador de sus cuadros… Su pintura produce una impresión tridimensional a la sencilla desnudez del ojo humano".

En las pinturas de Vergara, encontramos instrumentos musicales, animales, bodegones, paisajes; todos ellos con gran realismo, y detalles; colores combinados con gusto, que dan vida a la obra del pintor.

Y entonces entra el verso de la poetisa Onetti:

"Soñé la luz.
La soñé misteriosa y opalina,
nebulosa y fugaz y transparente."



 
La poesía nos comunica el común lenguaje de la belleza y plasticidad de la pintura. Ella nos muestra un curioso lazo de ideas, que definen sus principios, donde añade con gracia y distinción sus ideas estéticas. En" ¿Cómo?", ella dice:

"Amo las piedras vetustas
y los portones oscuros;
amo los claustros desnudos
y las cúpulas augustas”.

Vergara, expresa en sus cuadros la realidad de lo que él ve a su alrededor e incambiable, “hechos desnudos" como decía Aristóteles, por el medio de una forma especial: armonía, color, naturaleza, las 
imágenes de lo creado. En "Mujer" Eliana Onetti dice:

"Perfuma abril de aromas sibaritas
las púberes turgencias de su carne
que se abre en rosa verde, rosa limpia,
con dulce excitación que escandaliza el aire”.

La poesía de ella busca una armonía en lo bello y excepcional de la pintura de Vergara. Su sentimiento, el desarrollo de su visión a medida que ella recorre desde la primera pintura hasta la última, y cede paso a la imaginación y atrapa el concepto de las imágenes del mundo de Vergara con su lenguaje poético.

Vergara es un libro de Arte de primera calidad, donde el pintor lleva “la fibra ferviente del Hombre en las reconditeces del alma como el néctar que se esconde en las profundidades del cáliz de la flor", nos dice Eliana Onetti en el prólogo.

Vergara, en la dedicatoria del libro, recuerda a aquellas personas que han confiado en él y en especial a su esposa, donde dice: " A Encarni, mi mujer: sosiego y apoyo en mi vida”.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Bienvenidos a Pensamiento

Buena Vida
Se acabaron los ratones en la casa

Emilio Roig de Leuchsenring: eterno y paradigmático Historiador de La Habana

 Emilio Roig de Leuchsenring, en la ciudad de Trinidad,
durante la celebración del VI Congreso Nacional de Historia, en 1947.



Vista de la inauguración de la exposición «Emilio Roig de Leuchsenring: eterno y paradigmático Historiador de La Habana», en el Palacio de Lombillo. Sobre estas líneas, imagen derecha: el actual Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, en la inauguración de la muestra por el 125 aniversario del natalicio de su predecesor. 

Piratas: Dueños de los Mares

Henry Morgan
Por: Diana Bocco

A lo largo de este siglo XX, la idea de lo que es la piratería ha ido atravesando profundos períodos de cambio, hasta convertirse en una de las “profesiones” más romantizadas de la historia. Prueba de ello son, por ejemplo, las películas épicas que convirtieron en héroe a Errol Flynn.
La imagen de un ser completamente libre, con una vida colmada de intensas aventuras y una poderosa facilidad para vencer sin miedo a sus enemigos, aún despierta sentimientos de envidia alrededor del mundo.
Para quienes compartieron aquella época con ellos, no obstante, la realidad era otra. Tanto ante la ley (que los castigaba casi invariablemente con ejecución pública, por lo general en la horca) como a los ojos e la sociedad civil, eran considerados poco más que despiadados ladrones y asesinos, un ejemplo común” a toda humanidad.
Sus crímenes iban mucho más allá del saqueo a barcos. Como consecuencia a sus actos salvajes, muchas importantes rutas marítimas habían sido cerradas o se habían vuelto intransitables, causando hambre y muerte en pueblos y ciudades. Decenas de piratas pagaron con su vida por la desaparición de poblaciones enteras a las que jamás se acercaron.
El pirata no es un “personaje” exclusivo de este milenio. Su primer aparición documentada data del 3000 a.C., y fue hecha por los Sumerios, quienes por años soportaron los violentos ataques de un grupo de piratas llamados Guti. Desde entonces, y sobre el transcurso de siglos, la piratería se volvió una fuerza tan poderosa que muchas civilizaciones, en lugar de combatirla, la adoptaron como filosofía de lucha y conquista.
Civilización Micénica: (siglo XIV a,C) no sólo los Micenas forjaron su poderosa civilización a base de batallas contra piratas de islas cercanas, sino que luego adoptaron tácticas similares en su conquista a través del Mediterráneo.
Al ser invadidos por los Dorian, los micenos se vieron forzados a emigrar. Luego de un breve paso por Egipto, donde no fueron bien recibidos, se asentaron en la Península Itálica. En ella, con el correr de los siglos, una de las civilizaciones más poderosas de la historia: el Imperio Romano.
Con el descubrimiento de América, piratas europeos encontraron en el Caribe la oportunidad de volverse, en cierta forma, sedentarios. No fue hasta 1600 que España comenzó a verse seriamente amenazada por los frecuentes y en general sangrientos ataques a sus barcos.
El Apocalipsis de la piratería comenzó a mediados del siglo XIX. Con los numerosos avances científicos de la época (como la aparición de la radio y la máquina de vapor, por ejemplo) la eficiencia en la protección de las rutas marítimas no tenían forma de vencer a los navíos de acero que ya surcaban los mares. Víctimas de su propio pasado, los una vez reyes de los mares fueron sucumbiendo hasta desaparecer.
En la memoria ha quedado sólo una parte de sus intensas vidas. Tal vez es tiempo de darles en nuestra historia el lugar que les corresponde.


Tomado de: PENSAMIENTO Publicación Literaria e Histórica, Vol. 3 Número 1, Marzo-Mayo 1997