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sábado, 1 de noviembre de 2014

Bienvenidos a Pensamiento

Inventora del Brassier a la edad de 19 años 
Mary Phelps Jacob (Caresse Crosby)


A los 141 años del apresamiento del barco expedicionario “Virginius”:

Comentarios de la prensa extranjera sobre su captura y fusilamientos



René  León

  Han pasado 141 años del apresamiento del barco expedicionario cubano Virginius en aguas de Jamaica, en octubre 30 de 1873, por la corbeta  española Tornado, y su traslado a Santiago de Cuba. Abordo venían 102 expedicionarios, viajeros y 16 miembros de la tripulación, el capitán del barco Joseph Fry americano. Las autoridades españolas tenían información de la salida de Kingston, Jamaica. Ellos lo habían tratado de capturar anteriormente, pero siempre tuvieron la audacia de no ser capturados.
  Voy a poner algunos comentarios de la prensa extranjera sobre lo sucedido y la versión que ellos dieron, muchas veces con información muy diferente a lo pasado.

 “El Cronista” de Nueva York en uno de sus partes dice:
"El Cronista de Nueva York anuncia la salida de aquél puerto de un centenar de filibusteros, al mando de O´Ryan y Bembeta, con dirección a Kingston (Jamaica), donde les esperaba el famoso vapor Virginius con un cargamento de armas y municiones destinado a los insurrectos de la manigua.
Con este motivo, el diario neoyorkino increpa al gobierno de la Unión por haber permitido en varias circunstancias salir de sus puertos expediciones filibusteras contra Cuba."

En su número de 31/10/1873, La Correspondencia da la siguiente noticia: "Kingston (Jamaica), Julio 15.- Ha llegado a este puerto un buque de guerra español, y esto ha producido una grande alarma, pues se teme por la seguridad del vapor Virginius. Los españoles amenazan con capturar este vapor. Quesada declara que lo volará a cualquier costa, antes de permitir que sea capturado. El cónsul de los Estados Unidos, acompañado de varios cubanos aquí residentes, fué anoche a las doce a solicitar la intervención de las autoridades inglesas de esta colonia. La excitación por ese motivo es muy grande. Se cree que se ha hecho un arreglo con el comandante del Virginius para encontrarse en alta mar, cerca de este puerto, con la goleta Village Bride, que lleva un cargamento de armas de Puerto Antonio, pues el gobernador de Jamaica ha expedido órdenes para que se devuelva el cargamento de dicha goleta, que había sido embargado."
 (de julio 15 : Nunca el Virginius,  pensó reunirse con el  Village Bride en alta mar. Confunden la información)
 Captura del Virginius y traslado de los prisioneros al Tornado.
Fuente: Jeanie Mort Walker, Life of Captain Joseph Fry (Hartford:  The J.B. Burr Publishing Co., 1875).

La expedición con 102 mambises a bordo y al mando del héroe cubano, general  Bernabé de Varona Borrero, más conocido como Bembeta, zarpa en el Virginius el 23 de octubre de 1873, desde el puerto de Kingston (Jamaica) con destino a la capital haitiana de Port-au-Prince, si bien una avería en la máquina les hace  recalar  primero en  Jeremie en Haití. El 27 de octubre arriban a Port-au-Prince, donde son embarcados 500 rifles Remington mod. 1871, un número sin cuantificar de rifles Spencer y Winchester, 300.000 cartuchos, 400 revólveres,  600 sables, dos cañones, machetes, uniformes, calzado, vituallas, pólvora, medicinas y otras provisiones. Con la carga al completo el Virginius zarpa rumbo a Cuba, donde pretendía desembarcar en Holguin.
(Captura: El libro es la sobre la vida del Captain Joseph Fry.)

Transcribo la información impresa en el número 46 de 8/12/1873 de La Ilustración Española y Americana, basada en los partes oficiales militares:  Finalmente en la tarde-noche del 30 de octubre de 1873 se producen los hechos que dan lugar al apresamiento del Virginius por la corbeta Tornado.
"...El comandante del Tornado, D. Dionisio Castilla, empieza diciendo en su parte, que a las dos y media de la tarde del día 30 de Octubre próximo pasado, cuando se hallaba vigilando escrupulosamente, en virtud de órdenes superiores, la costa comprendida entre Cabo Cruz y Santiago de Cuba, reconoció en el horizonte hacia el Sudoeste, el humo de un vapor que se aproximaba a la isla de Cuba, haciendo rumbos del primer cuadrante, pero que cambió bruscamente de dirección, hacia Sur-sureste, huyendo a toda máquina, desde el momento en que el Tornado metió vela y gobernó en su demanda.
Al convencerse luego el Sr. Castilla de que el buque fugitivo era el Virginius, dió órdenes al maquinista de forzar la máquina, y emprendió la caza con cuanta medida le fué posible para aumentar el andar de su buque, llegando a encontrarse al anochecer a unas cinco millas del Virginius.
A las nueve y media de la noche, ya próximo a él, y mucho antes de recoger Punta Morante, pues el vapor huía hacia Jamaica, le disparó con granada cinco tiros; al quinto disparo, el Virginius se detuvo, y entonces el comandante del Tornado arrió dos botes, que a las órdenes de los alféreces de navío D. Enrique Pardo y D. Angel Ortíz Monasterio, se dirigieron a bordo de aquél, con orden de apresarlo, como así lo efectuaron, en nombre de la nación española.
En su consecuencia, a las once de la noche, el Virginius, con la bandera española y marinado por fuerzas del Tornado, siguió con éste en dirección a Cuba, y los dos fondearon en el puerto de Santiago a las cinco de la tarde del 1º de Noviembre."
Según relata el comandante del Tornado,  Dionisio Castilla, una vez capturado el barco los marinos españoles que arriban al Virginius toman el mando del timón y la máquina, procediéndose al embarque de los jefes de la expedición, tripulación y pasaje, para conducirlos al Tornado, quedando en el barco apresado el capitán Joseph Fry y 16 tripulantes.
Tras fondear ambos barcos en la bahía de Santiago de Cuba, los prisioneros son conducidos a la cárcel de la ciudad, custodiados por fuerzas de marina y voluntarios y en medio de un gran gentío que esperaba en el puerto.
Ilustracion Espanola: El capitán de la corbeta Tornado Dionisio Castilla, habla sobre la captura del Virginius, y su traslado al Tornado y llegada a Santiago de Cuba

  
(Conducción de los prisioneros del Virginius a la cárcel de Santiago de Cuba.
Fuente: La Ilustración Española y Americana. 16/12/1873.)


"La mayor parte de los filibusteros apresados en el Virginius, en número de 163, pertenecen a las clases de oficiales, o jefes, o personas influyentes de la insurrección, a la cual han prestado grandes servicios y eficaz apoyo, en concepto de agentes o laborantes principales en los Estados Unidos, y algunos de ellos también como jefes de los insurrectos en la manigua.
El telégrafo sólo ha transmitido hasta ahora los nombres de los jefes principales aprehendidos, que son Bembeta, Pedro Céspedes, ... y Jesús del Sol, acerca de los cuales da un  diario de la tarde las siguientes noticias biográficas:
Bembeta era el general insurrecto de más prestigio en el departamento de Puerto Príncipe por su arrojo y por otras condiciones de carácter, no habiéndose señalado nunca por la crueldad y por los excesos perpetrados por otros cabecillas.
Jesús del Sol era el jefe de los rebeldes de Vuelta Abajo y el terror de aquélla comarca; había sido indultado y se le dió pasaporte para los Estados Unidos, habiendo prometido no volver a hacer armas contra España. Sin embargo de eso, desde que llegó a Nueva York fué el más activo agente a favor de la insurrección cubana.
El Céspedes de quien se habla, y ha sido también aprehendido, es hermano del titulado presidente de la República."

A los dos días de su detención, lunes 3 de noviembre, tiene lugar  un Consejo de Guerra sumarísimo que condena a muerte a los cuatro jefes de la expedición, siendo fusilados a las ocho de la mañana del día siguiente, martes 4.
  
Resulta sorprendente la premura con que el Comandante General de Santiago de Cuba, el general Juan Nepomuceno Burriel, manda constituir la Corte Marcial que juzga, condena y ejecuta a los prisioneros,  a pesar de las órdenes recibidas desde el Ministerio de la Guerra en Madrid, de no aplicar ninguna condena de muerte sin el consentimiento del Gobierno Español. Por lo visto, el general Burriel no pensaba dejar el asunto en manos de los políticos republicanos en los que no debía tener mucha confianza,  gobernantes en aquél entonces e inmersos en un sinfín de problemas a cual más grave, sin pensar o quizás sí, que el asunto del Virginius iba a ser uno de los más destacados y de consecuencias inimaginables.
Los Consejos de Guerra continuaron y con ellos las ejecuciones, así el día 7 de noviembre son fusilados 37 miembros de la tripulación, en su mayoría extranjeros, entre los que se encuentra el capitán del Virginius, Joseph Fry.
Finalmente, el día 8, son pasados por las armas doce expedicionarios cubanos, entre ellos, el hijo  de 18 años del general Manuel Quesada, siendo éstas las últimas ejecuciones practicadas.
La explicación del porqué  el gobernador Burriel paraliza las ejecuciones de los prisioneros tiene una parte novelesca y otra más realista.

Al parecer un telegrafista del servicio de cable de Santiago de Cuba, envió un telegrama a Kingston (Jamaica), comunicando las ejecuciones que se estaban practicando en la capital caribeña. Informado el  comandante del navío ingles Niobe, Sir Lambton Loraine, zarpa con dirección a Santiago donde arriba el 8 de noviembre de 1873.
Conducción: Se detalla la conducción por las calles de Santiago de Cuba y el posterior fusilamiento de los prisioneros. Cosa que fue criticado en ese momento por las autoridades en Madrid, pues Burriel no podía hacer sin el permiso de Madrid..

Retrato del general Juan Nepomuceno Burriel y Lynch, gobernador de Santiago de Cuba, en la época del apresamiento del Virginius

La interesada y manipuladora prensa anglo cargó contra el general Burriel, calificándolo de carnicero y otros epítetos menos cariñosos, pero no hay que olvidar que en Cuba se vivía un conflicto (la llamada Guerra Larga o de los Diez Años), que el Virginius no transportaba precisamente carabinas de feria y que aún estaban recientes las bárbaras matanzas de españoles llevadas a cabo por el general de los insurrectos Manuel Quesada que, en los inicios del conflicto había pasado a cuchillo a cerca de 600 españoles o al más "humanitario" Bembeta que mandó fusilar a 50 voluntarios catalanes, tras sorprenderlos indefensos mientras lavaban su ropa. (Lo que dijo el General Quesada a Ulysses Grant fue una gran mentira para impresionar a Grant, y así demonstrar lo valiente que era y lo que hizo cuando le dijo que” había pasado a cuchillo a cerca de 600 españoles." Lo que hizo fue que Fish secretario de Estados Unidos, influyera el presidente a reconocer a los Cubanos.”  
Los ánimos del influyente Cuerpo de Voluntarios no eran precisamente los mejores para imponer un poco de templanza y serenidad.
Sobre los acontecimientos vividos en esa época, transcribo algunas de las reflexiones escritas por el voluntario asturiano, natural de Noreña, Juan V. Escalera en el libro que bajo el título de Campaña de Cuba (1869 a 1875). Recuerdos de un Soldado, se publicó en Madrid en 1876:
"Llegábamos a Santiago de Cuba en una fecha célebre en los fastos de la campaña, y cuantos sentían circular por sus venas una sola gota de sangre española se hallaban en aquéllas circunstancias en un periodo de excitación y de irritabilidad, fáciles de explicar.
Nuestro vapor de guerra El Tornado había apresado sobre la costa el Virginius que con cargamento de armas y municiones, equipos, vestuarios, caballos y alguna gente, bordeaba la costa de nuestra gran antilla... . Grande júbilo causó en todo Santiago de Cuba la entrada en su puerto del buque apresado, notándose, sin embargo, una gran preocupación que oscurecía el universal contento que reinaba ante la sospecha de que la diplomacia americana arrancase de nuestras manos la presa que en defensa propia habíamos hecho y con la cual heríamos profundamente los intereses de la insurrección.
Los voluntarios de Cuba, es decir, aquellos españoles de más vivos sentimientos de adhesión y lealtad hacia la madre patria, empezaron a mirar este asunto bajo el punto de vista de su patriotismo, dispuestos a no admitir coacción que empañase el fallo severo de la justicia y a rechazar toda mistificación y embolismo, procediera de quien procediera.
Los agentes consulares de la república Norte-Americana desplegaron desde el primer momento un celo exagerado y acomodaticio para quitar al apresamiento del Virginius la importancia que tenía, retorciendo todos los argumentos con el ánimo de probar que aquél buque era americano y ´súbditos de aquella nación los que cobijaba su bandera. Y si se añade a ésto que todos los buques surtos en el puerto, de aquella nación abogaban con calor por las opiniones internacionales de su representante, podrá formarse una idea de la excitación general de los ánimos.
Temíase por otra parte que el Gobierno español diera muestras de alguna debilidad, no tanto por el temperamento de cobardía, sino rindiendo un exagerado culto a los principios de humanidad que forman el credo de los partidos más avanzados.
Desde el momento en que por todas estas circunstancias el estado de la opinión pedía conflagarse, el comandante general de aquél departamento, brigadier Burriel, dispuso la venida del batallón Alba de Tormes, con objeto de custodiar los presos y darles la guardia, en tanto no recayera la sentencia que debería dictarse sobre aquel suceso, a todas luces pirático y criminal."
Sigue Juan V. Escalera relatando los terribles sucesos que le tocaron vivir:

"A los pocos días de la aprehensión del Virginius, el tribunal militar oportunamente constituido impuso la pena de ser pasados por las armas a todos los insurrectos que a su bordo conducía aquel vapor, excepción hecha de los que no tenían edad para sufrir la pena de muerte, o que de los procedimientos del sumario apareciesen sin ninguna culpabilidad.
El primer día fueron, pues, fusilados en las tapias del cementerio de Santiago de Cuba, Bembeta, O'Ryan, Jesús del Sol y otros que marcharon al sitio de la ejecución desde las prisiones con entereza y serenidad,...
Nos había tocado hacer la guardia a estos insurrectos durante las horas de capilla, siéndonos bastante simpático por la compostura de su lenguaje, y su aptitud noblemente expresiva, Bernabé Varona (a) Bembeta. Producíase como una persona esmeradamente educada, y manifestaba una dignidad que enaltecía los errores que le llevaban al sepulcro en lo más florido de su vida.
En cuanto a Jesús del Sol, que representaba de 36 a 40 años, era una figura vulgar que no inspiraba sentimiento alguno de compasión e interés. De todos ellos fué el que vió aproximarse la última hora con menos valor.
Tanto estos fusilamientos como los que en mucho mayor número se llevaron a cabo en los días posteriores, lejos de impedir que se calmara la excitación pública, que el apresamiento del Virginius, había originado, produjo una alarma general, creyéndose llegado el caso, por la severidad de la justicia aplicada, de un  casus-belli  con la república Norte-Americana. Así que la fuerza de nuestra batallón se dedicó a construir en Cayo Ratones una batería que defendiese la entrada de la bahía por si los buques de aquella nación intentaban algo contra el puerto."
El asunto del Virginius abrió una importante crisis en las relaciones entre España y Estados Unidos, con fundados temores de intervención de la pujante nación americana.

Fusilamiento del Capitán Joseph Fry y sus compañeros del Virginius.
Fuente: Jeanie Mort Walker, Life of Captain Joseph Fry (Hartford: The J.B. Burr Publishing Co., 1875).

Los rumores se sucedían, la prensa norteamericana metía toda la presión posible para que su país interviniera militarmente y en España, el gobierno de Emilio Castelar, que había llegado a la presidencia de la 1ª República a finales de septiembre, (el cuarto en menos de un año), trataba de apaciguar los acontecimientos que se sucedían con gran alarma de la población.

El 19/11/1873, La Correspondencia difundía lo siguiente:

"Las noticias nuevas de los Estados Unidos que publican los diarios de Londres, anuncian que  el gobierno de Washington pide el castigo de las autoridades de Santiago de Cuba que fusilaron a los del Virginius y que en caso contrario enviarían sus tropas a Cuba, yendo ya la escuadra a La Habana."  
 (Narración testigo: Narración de un voluntario asturiano a su llegada a Santiago de Cuba en su libro  “Campaña de Cuba” (1869 a 1875) publicado en Madrid en 1876)

  A continuación van aparecer algunas reseñas que salieron en la publicación The Nations de Nueva York sobre los acontecimientos del Virginius tomados de El Héroe Olvidado: William B. Cushing, por: René León©, 2007, 2011 Tampa, FL

The Nations, 20 noviembre , 1873
  Una gran muchedumbre se juntó el día lunes, en la tarde, en el salón Steinway, para protestar la balacera en contra de los prisioneros de la Virginius. Las resoluciones necesarias fueron adoptadas instando al Gobierno a tomar prontas y decisivas medidas  en contra de España. El mejor discurso de la ocasión –en realidad el único que ameritó ser escuchado- fue el del señor Evarts, el que fue reportado completamente en los diarios de la mañana. Sería difícil dar a cualquiera que no hubiera estado presente en esta ocasión, una exacta idea de los sentimientos expresados en esta reunión; sin embargo, podríamos decir que fue decididamente la más alegre y divertida reunión de guerra que cualquiera hubiera tenido el placer de asistir. Hubo una gran confusión y risas entre los presentes, abucheos para Hamilton Fish, preguntas burlonas dirigidas a cualquiera que hubiera estado en la tarima y mucho griterío acerca de asuntos muy vagos….Varios aires marciales fueron tocados por un órgano –un instrumento no propio para estimular sentimientos guerreros como lo hubiera sido una banda de instrumentos de bronce-. Sin embargo y en general, la reunión fue un gran éxito y otra reunión fue celebrada a la vuelta de la esquina en el Salón Tamany…La reunión principal fue organizada por la Junta Cubana. Todas las alusiones a las leyes internacionales fueron recibidas fríamente, pero los aplausos más tremendos fueron demostrados ante cualquiera mención de guerra, sangre, mortandad, asesinatos, humanidad, civilización y progreso.

The Nations, 20 de noviembre, 1873
  Durante la mañana del séptimo incidente, el capitán Fry y treinta y siete marinos de la Virginius fueron fusilados en Santiago de Cuba y, aunque los testigos entregan versiones conflictivas, parece muy claro que muchos de los prisioneros habían sido ejecutados. El discurso dado por el General Burriel a sus soldados confirma nuestras previas referencias a la captura del velero. La Virginius no presentó ninguna resistencia sin embargo, hizo un esfuerzo por escapar y la tripulación arrojó por la borda una cantidad de armas para alivianar la carga de la nave o, como el General Burriel lo pone “el “Tornado” arrojó llamas en vez de humos, navegando a la mejor velocidad posible”. Finalmente, abordó y capturó a la Virginius con repetidos gritos de “¡Viva España!” de parte de su tripulación y sin la menor resistencia de parte de sus contendores. Ciento sesenta y tres hombres se dieron por vencidos absolutamente sin ningún reclamo y una vez que hubieron arrojado todas las armas que nunca debieron haber poseído y el equipaje confiado a ellos para defender tan noble causa. Esto demuestra y confirma la pobreza de los esfuerzos enemigos y demuestra la impotencia en contra de las fuerzas españolas, contando con los favores de la providencia. El asedio comenzó a unas dieciocho millas de la costa de Cuba, según los informes oficiales, y duró ocho horas, así es que cuando la Virginius se rindió, debe haber estado muy cerca de Jamaica, siendo la distancia más corta entre las dos islas la de setenta millas aproximadamente.


The Nations, 27 de noviembre, 1873
  Según los últimos informes, el número de hombres asesinados por los españoles, en Santiago de Cuba, fue de cincuenta y tres. El señor E.G.Schmitt, el Vice-Cónsul de los Estados Unidos y el señor Theodore Brooks, Vice-Cónsul de Inglaterra, hicieron lo más posible para salvar a los prisioneros. El señor Schmitt envió tres despachos al General Burriel, el primero tan temprano como al segundo día del mes de noviembre, llamando la atención de este último sobre el hecho de que Schmitt fue impedido de usar el telégrafo a Kingston en el que requería visitar a los prisioneros que eran ciudadanos norteamericanos y, en general, de cumplir con sus obligaciones consulares. Ante estas comunicaciones, el General Burriel no dio acuse de recibo por lo menos por veinte y cuatro horas y, más aún, envió un despacho al Vice-Cónsul acerca de que la razón para no responder el mensaje del diplomático estadounidense fue que el Vice-Cónsul debiera haber sabido que ese día se celebraba un festival religioso y que él y los otros servidores del gobierno se habían dado a la meditación acerca de los misterios divinos” y amenazó con el retiro inmediato del señor Schmitt por la razón de “haber comprometido la dignidad de los Estados Unidos y por el hecho de haber tratado de quebrar las buenas relaciones entre España y los Estados Unidos”. En cuanto a la protesta del señor Brooks en contra de la ejecución de los prisioneros que reclamaron ser ciudadanos ingleses, el General Burriel replicó que lamentaba extremadamente su inhabilidad para haber tomado determinaciones en cuanto a tal situación pero, que los prisioneros estaban ya ejecutados. Por ejemplo, Ryan decía haber nacido en Canada y no reclamó por su ciudadanía inglesa sino por la de los Estados Unidos. En Madrid, el sentimiento popular se levantó con rapidez y se hicieron manifestaciones en contra del General Sickles, pero éstas fueron reprimidas por el gobierno.

Conclusión:

  Los historiadores que han escrito poco sobre el tema, y dan la llegada del Virginius a Kingston, Jamaica a mediados de octubre de 1873, están equivocados. Es en esa fecha que llega el vapor de bandera americana Atlas, con los pasajeros-expedicionarios, un total de 95, que venían desde Nueva York, más armas y municiones, en cajas de implementos agrícolas y monturas. Al llegar, todos los expedicionarios fueron llevados fuera de la ciudad a la hacienda de un simpatizante de la revolución cubana. Hay otros historiadores que dicen que la expedición venía preparada desde Suramérica, lo cual no es cierto.

  El Cónsul americano en Kingston, Thomas H. Pearne, informa a Washington, de la llegada del Virginius y del abandono del capitán y la tripulación, al mismo tiempo el barco necesitaba reparaciones generales. El New York Times del 17 de julio de 1873, informa de la llegada del barco, y que el Cónsul americano recomendaba quitar el nombre del  registro de propiedad de un ciudadano americano, pues en realidad pertenecía a la Junta Cubana, en Nueva York. Días después de su llegada a Kingston, llegaba al puerto la fragata española Bazán, para recoger alimentos y agua potable, y seguir su viaje hacia Santiago de Cuba.

Esperar



Las ventanas se apagarán un día.
Hagamos cuenta que hasta aquí
lo habías previsto, lo había previsto

polvo   polvo   el polvo

lunijunto de barrancos
blancos palacios de hueso
cal y arena que se mueven
prolongado flujo
esperándote, esperándome,
esperándonos.

LOS AMORES Y DESAMORES DE MARÍA CANDELARIA

Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia 
Norteamericana de la Lengua Española 

Relato de Gerardo Piña-Rosales

Acabamos de recibir –por el amable conducto del profesor, publicista y polimato cubano residente en Tampa (Estado de Florida) Don René León- un ejemplar de la obra de ficción más reciente del Dr. Gerardo Piña Rosales, Doctor en Lengua y Literatura Española por la Universidad de Nueva York, numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua desde 1992 y su Director desde 2008. Se trata de la noveleta* “Los amores y desamores de Camila Candelaria”, cuya trama se desenvuelve de manera lineal, partiendo del lar natal de la protagonista –Puerto Rico-, la emigración a Nueva York -a fines de los años 60, todavía adolescente, donde sufre sus primeros encontronazos con la lascivia masculina, la experiencia de un embarazo no deseado, su peripecia en una promiscuidad reiterada aunque excluyente de la prostitución mercantil de su cuerpo, y el recurso a una santera en busca de ayuda espiritual a fin de reordenar su vida (tendencia asaz arraigada en el imaginario caribeño), con varias páginas dedicadas a la descripción minuciosa y fiel del ceremonial de conjuración o exorcización (“limpieza”, en la jerga del ritual) de los demonios que habrían tomado posesión malévola de su ser, culminando en la proclamación por la oficiante de la liberación de su espíritu).
Esta escena, en particular, es de una plasticidad cinematográfica impresionante por su fidedignidad y su fuerza, que no creo que suscitara reparo ni corrección alguna por aquel sabio que fue Don Fernando Ortiz, el gran estudioso cubano del Panteón africano y especialmente de las creencias transterradas el Caribe por las poblaciones traídas como mano de obra esclava desde el África occidental ecuatorial.
El escenario se transmuta para la protagonista, por un golpe del Destino, en un billete de avión a Madrid, en la que explora sus parques, cafés y museos; visita Toledo y El Escorial, y a continuación viaja a Barcelona, se dirige al suroeste a través del corredor mediterráneo de las provincias valencianas, y topa en Granada con un guía turístico que le trae una ráfaga de amor, aunque intrascendente. Vuelta a tierras norteamericanas, decidida a cursar estudios universitarios, lo hace durante un año y mantiene una relación sentimental –como se dice hoy por hoy en la parla mojigata del periodismo del siglo XXI, en vez de aludir claramente a la cohabitación sin sacramento ni contrato- a la que pone fin al llegar al segundo curso curricular.
El íter pasional de la protagonista incorpora ahora a un sacerdote de libido alebestrada, que es rápidamente apartado de la competencia en pos de la hembra por un varón machista, dominante y tiránico, que a su vez periclita y se desvanece de su vida.
Al llegar a tres lustros más dos años en los EE.UU., hallándose a esta altura del relato en el marco de la Gran Manzana, la seducción espiritual que le despierta el Yoga la lleva a frecuentar el Templo de la Gran Hermandad Universal, de inspiración hindú, a cuyo influjo sanea sus costumbres, mejora de salud y hasta se alivia su inquietud mental.
Trasladándose de escena a las instalaciones cuasi monásticas de la Gran Hermandad en su sede central en El Caimán, regidas por un Maestre cerca de la población puertorriqueña de Ponce, nuestra protagonista pasa a disfrutar de un estado de tranquilidad y sosiego, donde llegar a hacer el equivalente de los votos de profesión monjiles, mientras presencia cómo el Maestre realiza curaciones milagrosas, y se convierte en la discípula elegida por el Maestre. Hasta que ¡ingenua de ella! descubre de la manera más descarnada cómo la lujuria hierve con la misma intensidad en el corazón y las gónadas de los Maestres supuestamente imbuidos de un fementidamente asexuado fervor religioso que en las auxiliares femeninas del santuario –que en verdad prestaban los servicios de huríes para complacer, y nunca mejor dicho lo de “complacer”, al venerado y tenido como taumatúrgico Maestre.
Están muy bien plasmados la atmósfera y el aire de reclusión y aislamiento de la comunidad religiosa respecto del mundo exterior, con esa mezcla de sumisión tranquila que instila el poder hipnotizador o acaso simplemente dominador de la persona del Maestre, basado en su conocimiento excluyente (y prepotente) de las formas tántricas que han de conducir a los creyentes a la iluminación
De regreso una vez más en los EE.UU., el periplo vital la lleva a conocer, en el medio universitario, a un exitoso abogado de unos 45 años de edad, a quien se une en matrimonio, con quien viaja, y comienza a llevar una existencia pletórica de comodidades de las que los envidiosos y los izquierdistas trasnochados –no menos envidiosos que todos los demás- califican como “burguesas” –aunque se traten realmente de mejoras en las condiciones vitales que los ingresos de un profesional de mediano éxito puedan sufragar para el disfrute de sí mismo, de su cónyuge y de algunos otros familiares, si los hubiera-.
La odisea vital tiene como desenlace el azote que cae sobre el marido de la protagonista –estrictamente ceñido al caso individual, en este texto- de lo que representó la cólera en la Baja Edad Media en Europa y la tuberculosis en el siglo XIX, es decir, el golpe del virus de inmunodeficiencia humana en la última pareja de la protagonista, contagiado en virtud de su promiscuidad homosexual.
Y Camila Candelaria abandona los EE.UU. y regresa al San Juan de sus orígenes, “recordando, escribiendo, no tanto para consignar las vicisitudes de mi vida sino para desahogarme, para descargar mi rabia y mi tristeza, para aliviar mi soledad. Y así, hasta que me llegue mi última hora”.
El independentismo tiene un tránsito muy fugaz por el texto, como propio de idealistas frustrados y de aspirantes a estalinistas, representados por el personaje patético a la vez que irritante de Edwin (página 16), que en realidad sólo busca copular en serie mientras que desbarra en el Village contra la que considera una aherrojada sociedad, aunque no tiene arrestos para emprender una acción cívica sostenida ni tampoco una acción directa –eufemismo por “acción armada”-, porque no está dispuesto a correr esa clase de riesgos.
La presentación de esta noveleta, muy cuidada lingüísticamente y en cuanto a su ritmo narrativo, tiene elementos de parábola, de relato costumbrista sin moralina, alejada desde luego de una localización provinciana –porque es fundamentalmente urbanita-, pero con una angustiosa utilización de la mujer como objeto de placer, desprotegida ante todas las supercherías de los hombres y de otras mujeres –no es por casualidad que la gran sacerdotisa del Maestre se llame Madre Maleva, ya que en lunfardo Maleva significa mala-.
© Roberto Soto Santana, de la Academia de la Historia de Cuba

*Siguiendo la denominación que al género le ha dado la escritora cubana Daína Chaviano, “por su longitud peculiar [que] incluye lo mejor del cuento y la novela. Por un lado, permite adentrarse en la psicología de los personajes de una manera que el cuento, por su brevedad, no admite… Por otro lado, la noveleta proporciona el espacio justo para dibujar un universo semejante al de la novela. Su brevedad con respecto a la novela puede ser también una bendición, porque la trama se ve obligada a prescindir de divagaciones.”



La Saga de los barcos “Virginius” y “Tornado”

Persecución delVirginius por elTornado.
Fuente: John Gilmary Shea, The Story of a Great Nation (New York: Gay Brothers & amp; Company, 1886).

René León

Se ha hablado y escrito sobre dichos barcos en aquellos años de luchas revolucionarias en Cuba por alcanzar la liberación de España, pero la historia nos facilita muchas informaciones desconocidas y una de ellas es como están relacionados dichos barcos. Vayamos a 1863, durante la guerra de Chile contra España. La Armada chilena estaba falta de barcos para repeler a la armada española. Se aprueba un crédito de $500.000 para comprar uno o dos barcos. Mientras esto pasaba, en los Estados Unidos, el Norte y el Sur peleaban. La marina del norte bloqueaba los puertos de los Estados del Sur, para impedir la salida de sus barcos corsarios.
Chile tiene conocimiento que en los puertos de Glasgow y Greenock, Escocia, había dos barcos construidos en Clyde, embargados, que habían sido encargados por los Estados Confederados al gobierno inglés. Eran el “Texas” y el “Tornado”, que serían nombradas corbetas “O’Higgins” y “Chacabuco”, compra que se había mantenido secreta, pero las autoridades españolas al saberlo protestaron en Glasgow. El “Cyclone” pertenecía a un propietario de la ciudad, mientras que el “Tornado” no se sabía su propietario. El almirante chileno Roberto Simpson viaja a Liverpool para apresurar la entrega y salida de los barcos, y reclutar tripulación de marinos extranjeros para ambos barcos. El “Tornado” se dirige a Quaresand, en las islas Faroe, y se une a los vapores “Emperor” y “Ivanhoe”, que iban consignados a Gibraltar. Se le cambia el nombre a los dos barcos por el “Pampero”, para confundir a los españoles. En noviembre de 1866 el “Pampero”, llega a Chile y se incorpora a la armada con el nombre de “Abtao” Mientras que el otro barco el “Cyclone” o “Tornado”, zarpa y llega al puerto de Leith, Edimburgo, el 28 de julio. El 7 de agosto se hace a la mar con destino de Río de Janeiro, pero es avistado por la fragata “Gerona” el 22 de agosto de 1866, y es interceptado; el “Tornado” no llevaba armamento para defenderse. Llevado al puerto de Cádiz, queda amarrado esperando decidieran su destino. El 27 de octubre de 1870 el “Tornado” es destinado a La Habana.
El “Virgin”, mas tarde llamado “Virginius”, había sido construido en Clyde, encargado por los Estados Confederados. Vapor de ruedas de 491 toneladas que le permitía alcanzar considerable velocidad. Al terminar la guerra, el gobierno norteamericano se deshace de él, y es comprado por John Patterson, agente de la Junta Cubana de Nueva York. Usaba la bandera de Estados Unidos para sus operaciones de llevar armas y hombres a Cuba. La marina española sabía todos sus movimientos y trataba de capturarlo. El 9 de julio de 1873 después de dejar armas y municiones en Cuba, llega a Kingston, Jamaica. Después de reparaciones, reunir tripulación, un nuevo capitán, y recoger los expedicionarios que habían llegado a mediados de octubre en el barco “Atlas”, en total 95 hombres, sale para Jeremie, Haití: era el 23 de octubre. Se dirigen a Port-au-Prince, recogen armas y municiones, se dirigen al fondeadero de Comito, donde recogen cuchillos y machetes. Siguen con rumbo a las costas de Cuba., pero es sorprendido por el “Tornado” y llevado a Santiago de Cuba. El gobernador Burriel ordenó constituir un Consejo de Guerra, siendo fusilados 53 hombres, entre expedicionarios y tripulación. El “Virginius” después de negociaciones entre los Estados Unidos y España, es entregado a las autoridades americanas, y frente a las costas del Estado de North Carolina se hunde.
El “Tornado” sigue en Cuba hasta agosto de 1877 en que regresa a España. En 1883 es asignado a la Escuela de Torpedistas, hasta el 25 de octubre de 1888. Es escogido como sede del Asilo Naval Español. Y como son las cosas de la vida, se encontraba fondeado en el puerto de Barcelona, y el 28 de noviembre de 1938, durante la Guerra Civil española, aviones italianos bombardearon el área donde estaba fondeado, hundiéndolo. De su recuerdo sólo quedaba la placa que fue llevada al Museo Marítimo de España. Habían pasado 75 años de historia del “Tornado”.
Las informaciones obtenidas para este artículo fue tomada de: Liga Marítima de Chile “Historia de la Corbeta “Tornado” de Germán Bravo Valdivieso. René León “El Apresamiento del “Virginius” y sus consecuencias”. “Comandante Willian B. Cushing. Un Héroe Olvidado”
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Nota del editor de Pensamiento:

A continuación la lista de los fusilados en Santiago de Cuba. Primero de sus jefes, segundo de la tripulación y
capitán, y la tercera de los expedicionarios, donde fueron fusilados dos menores de edad.
4 de noviembre de 1873
Sus jefes: Bernabé de Varona (Bembeta), Pedro Céspedes Castillo, Jesús del Sol, Alberto Claudio O’Ryan.

8 de noviembre
Joseph Fry (Capitán del “Virginius”), James Flood, J. C. Harris, John Boza, B.P. Chamberlain, William Kose (o Coss), Ignacio Dueñas, Antonio Deloyo, José Manuel Terán, Ramón Larramendi, Eusebio Garitza, Edward Day (o Boyd), J.S. Trujillo, Jack Willaimson, Porfirio Corvison, P. Alfaro, Thomas Grigg, Frank Good, Paul Khumer, Barney Herrald, Samuel Card, John Brown, Alfred Haisell, W.T. Price, George Thomas, Ezequiel Durham, Thomas Walter Williams, Simon Broyeur, Leopoldo Larose, A. Arcís (o Arce), John Steward, Henry Bond, George Thompson, James Samuel, Henry Frank, James read.

9 de noviembre
Arturo Loret de Mola. Agustín Varona, Oscar de Varona Borrero, Guillermo Valls Wilson, José Boitell Amador, Salvador Penedo Alvarado, Enrique Castellanos y Alfonso, Agustín Santa Rosa, Justo Consuegra Sosa, Francisco Porraspita, José Otero Valdés, Herminio de Quesada.

Lo cuerpos de los jefes de la expedición fueron arrastrados por caballos por las calles de Santiago, donde los vecinos gritaban “Muerte a los Traidores”, VIVA ESPAÑA, Viva Burriel
Las campanas de las iglesias repicaban por los fusilamientos. De que hay sinvergüenzas los hay, en todas épocas.

Tomada esta información de
René León, El apresamiento del ¨Virginius¨y sus consecuencias, Charlotte, N.C. 2000, USA


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Fotos tomadas de: Repasos del Aayer

ATAQUES DE LOS PIRATAS Y CORSARIOS A San Cristóbal de la Habana en el Siglo XVII


Foto tomado de Wikipedia
René León

San Cristóbal de la Habana era la escala de las flotas del oro y la plata, en su regreso a España.
En su puerto había momentos que se encontraban entre treinta y cuarenta buques preparados para su regreso a los puertos españoles. Después que se habilitaban de agua, carnes saladas y otros suministros, esperaban que el tiempo fuera el mejor, para coordinar lo referente al regreso. Se mandaban goletas al estrecho de las Bahamas y a la punta de San Antonio para ver si alguna flota enemiga los estaba esperando para ser abordados los buques en alta mar. Después de todas precauciones se realizaban, era que las flotas daban comienzo a su agitado viaje.
La ciudad en estas semanas de estadía de las flotas, los comerciantes y vecinos, se resarcían de la inercia de meses anteriores. El oro y la plata corrían a manos abiertas. Las peleas y los duelos era la orden del día. Los negocios florecían.
Uno de los piratas que más merodeó las aguas del Caribe y en especial la ciudad de San Cristóbal de la Habana, fue Cornelis Corneliszon Jol, pero más conocido como “Pata de Palo”. Nace en Holanda a finales de 1590. Desde niño navegó en los barcos. Ya mayor se dedica a participar como marinero en los barcos piratas de su país, en los ataques a las colonias españolas. En 1631 atacó una flota de ocho navíos que capitaneaba don Lope de Hoces, que se dirigía a La Habana, pudiendo escapar este con algunos de sus barcos y salvar parte del tesoro que llevaba para España. En mayo de 1631 después de no poder impedir la entrada en La Habana de las flotas de Veracruz, Honduras y Campeche, se dirige hacia la bahía de Matanzas donde deja cincuenta prisioneros españoles que había hecho anteriormente. Coge agua y leña y regresa a Holanda.
Regresa nuevamente al Caribe en el año de 1635. Al amanecer del 31 de agosto descubre la flota de Tierra Firme, mandada por don Carlos de Ibarra que se componía de siete galeones y cuatro urcas. “Pata de Palo” contaba con dieciséis embarcaciones de guerra. Después de tres días de combates y numerosos heridos por ambas partes, entre ellos “Pata de Palo”, pudieron entrar en el puerto las naves españolas en muy mal estado. El valor del tesoro que llevaban las naves era de diez millones. Ibarra por su heroísmo fue nombrado por el rey Marqués de Taracena.
En el 1640 vuelve “Pata de Palo” a las aguas de la isla de Cuba, y vuelve a amenazar a la ciudad de La Habana, pero esta vez la suerte le falló. Jacobo de la Pezuela en su Historia de la Isla de Cuba, dice lo siguiente con referencia al último intento de “Pata de Palo” contra la ciudad.
Entretanto Jols con sus amagos tuvo una semana entera al vecindario a la tropa a medio sueño y sin soltar las armas. El 10, después de algunos disparos comenzados por el Morro, cingló hacia barlovento, y el 11 por la tarde, con profundo regocijo para el gobernador y los españoles, rompió tan recio temporal, que dispersó las naves holandesas y estrelló algunas urcas en la costa, ahogándose muchos de los tripulantes. Sólo entre la Habana y el Mariel embarrancaron cuatro buques. El sargento mayor D. Lucas Carvajal que de orden de Luna acudió con su gente y prevenciones a los lugares del naufragio, regresó a los pocos días con doscientos sesenta y un prisioneros, diecisiete excelentes piezas de bronce, cuarenta y ocho de hierro, dos pedreros, un esmeril y gran cantidad de pólvora y pertrechos, sin contar con los despojos útiles que se recogieron de los barcos”.
Este fue uno de los últimos ataques de los holandeses contra San Cristóbal de la Habana. Otros piratas volvieron a infestar las aguas del Caribe, pero no serían una amenaza a la ciudad.


ALEIDA

 Por Pedro Briceno

Amarte es todo lo que intensamente deseo
Llevarte al cielo de la mano al besarte
Es darte un mundo de placer y enamorarte
Imaginándome navegando de bajo tu luna llena
Dándonos millones de eternos besos
Amándonos  con nuestros  lobos corazones ilesos.

La Habana, los ingleses y una tonadilla española

La flota británica entrando en La Habana en 1762


Detalles
Escrito por Emilio Cueto 
Publicado el 28 Mayo 2014 

Primera o no, la Tonadilla es un texto de singular importancia para nuestra historia, nuestra música y nuestras letras.

La invasión de tropas angloamericanas a La Habana en el verano de 1762 y la subsiguiente ocupación británica de la capital y zonas contiguas durante once meses, tuvieron profundas repercusiones para Cuba. No son pocos los estudiosos que han analizado el impacto que causó este acontecimiento en nuestra vida política, social y económica.1 Especial importancia se ha dado a la producción literaria, particularmente poética, de los cubanos ante este evento.2 Otras monografías han destacado la aparición, por esas fechas, de las primeras imágenes reales, no imaginarias, de La Habana, con la divulgación de los dibujos y grabados de Phillip Orsbridge, Dominique Serres y Elías Durnford.3 En trabajos anteriores he analizado el impulso que la ocupación extranjera dio a nuestra cartografía, así como los cuernos de pólvora con grabados de La Habana y «Matansia» hechos en Inglaterra y Norteamérica para conmemorar lo que para ellos fue una importante victoria.4 

A todo esto hay que añadir un tema que aún está por estudiar: las piezas musicales que se compusieron en aquella ocasión. Los ingleses, vencedores, nos han dejado al menos cuatro composiciones: La Guirnalda de La Habana,5 para cantar al compás de una melodía del siglo XVII llamada Boyn Water;6 La Toma de la Habana,7 que versa sobre los buques de guerra Griffin y Temple; Keppel para siempre,8 que ensalza al Almirante Augustus Keppel (1725-1786) —uno de los jefes militares británicos que se destacaron en la toma de La Habana—, yBienvenido de La Habana.9 Esta última fue compuesta para danza y, afortunadamente, la partitura se conserva en una edición de alrededor de 1775, así como las instrucciones de cómo bailarla.10 
También es posible, aunque no las conozco, que se hayan compuesto piezas musicales en la Cuba dominada por los ingleses. Y, para cerrar el triángulo con la contribución de España, tengo el gusto de reportar que he ubicado en una biblioteca madrileña el manuscrito de una obra española de la época. Se trata de la Tonadilla a 3 de la Abana, de autor anónimo, y que es el objeto de esta nota.11 Nuestra pieza musical se enmarca dentro del género de la tonadilla escénica, que floreció en Madrid hacia mediados del siglo XVIII.12 Generalmente, este tipo de piezas (que se representaban durante los intermedios de las comedias) está dividido en tres secciones, y la última usualmente servía para comentar acontecimientos recientes. Nuestra Tonadilla de «la Abana» no es una excepción. Las dos primeras partes tratan de asuntos amorosos y es la «seguidilla» de la tercera sección la que ha capturado nuestro interés.
En esta parte de la pieza, la cantante expresa su preocupación porque su «Dueño» (¿enamorado?) no arda en el Morro de La Habana. Obviamente, en España ya se conocía que los ingleses habían tomado nuestra ciudad, y la canción refleja la preocupación porque no se haya quemado la fortaleza del Morro con sus defensores adentro.13 
Mientras no se realice un estudio cabal, sería aventurado afirmar que esta Tonadilla es la primera composición musical española con tema cubano. Tomando los datos de la monumental compilación de Luis Iglesias de Souza,14 el investigador Faustino Núñez ha identificado 25 piezas adicionales del teatro lírico español (12 del siglo XVII y 13 del siglo XVIII, anteriores a 1763) con posibles referencias a Cuba. Ninguna de estas, sin embargo, hacen mención específica a la Isla en su título y es posible que las referencias, si las hay, sean solamente indirectas.15 
Primera de su tipo o no, la Tonadilla es un texto de singular importancia para nuestra historia, nuestra música y nuestras letras. Aquí aparece su letra, respetando la ortografía original, debajo de las imágenes de las dos primeras partituras.

«No dudo que en La bana 
el Morro ardiese/ 
el Morro ardiese/ 
Si hoy los ri/ 
Si hoy los rios se arden/ 
Si hoy los rios se arden/ 
De aquesta suerte/ 
Toquen campanas/ 
[Las campanas tocan fuego]/ 
Las campanas tocan fuego/
[arrebato que en casa arre]/
Arrebato toquen capas [¿campanas?]/ Porque el Dueño mío/ 
Aquí no arda/ 
Salte mi cielo de esta borrasca/ 
De esta borrasca/ 
No dudo que en la Bana/ 
No dudo no dudo/ 
Que en la Bana/ 
Ardiese el Morro/ 
Y aquí se acaban/ 
Las seguidillas nuebas/ 
De la abana/ 
Si os han gustado/ 
Dando quatro palmadas/ 
Esta acabado (...)
____________________________

1Ver Juana Zurbarán: «La bibliografía de la toma de La Habana por los ingleses», enRevista de la Biblioteca Nacional José Martí, enero-diciembre, 1960, pp. 44-53.
2La Dolorosa métrica espreción del sitio y entrega de La Havana, atribuida a la marquesa Beatriz Jústiz de Santa Ana [«N. Cruz»] es la poesía más conocida de esa época.
3Ver Argel Calcines: «Ingleses en La Habana», en Opus Habana, Volumen VI, núm. 2/ 2002, pp. 4-19. También Alberto S. Bustamante: «La herencia de los grabados y mapas de la toma de La Habana por los ingleses en 1762», en Herencia, Invierno 2007, pp. 30-44. La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí editó en 1962 un álbum con reproducciones facsimilares de los doce grabados de Orsbridge/ Serres.
4Ver Emilio Cueto: Cuba in Old Maps. Miami, Fla., Historical Museum of Southern Florida, 1999, pp. 16, 25, 27, 93-95 y 157-165, así como «Los Cuernos de Pólvora de la Invasión Anglo-Americana a La Habana en 1762», en Herencia, Invierno 2007, pp. 69-77.
5The Havannah’s Garland. Hay un ejemplar en el British Library (pressmark, 11621. c. 5 [14]). Su texto ha sido reproducido por Juliet Barclay en Havana: portrait of a city. London, Cassell, 1993, p. 122.
6Se trata de una canción protestante, originada en Irlanda, que se compuso para celebrar la batalla de Boyne (1690), en la que Guillermo de Orange venció a Jaime II. La partitura puede ser consultada en http://www.8notes.com/scores/9089.asp
7The taking of Havannah. En C.H. Firth, (ed.): Naval songs and ballads [London]. Printed for the Navy Records Society, 1908, p. 223. Lamentablemente no se conserva la música.
8Keppel for ever!, en Firth, C. H., op. cit., pp. 257-8. Tampoco se conserva la música.
9Welcome from the Havanna. En Thompson’s compleat collection of 200 favourite country dances. : ... with proper figures or directions to each tune. London: Printed for Charles and Samuel Thompson ..., [ca.1775], vol. 3, p. 14. Parece que el título también se escribió Welcome from Havanah.
10Una quinta composición de la época, Lord Anson and Hawke, hace referencia a dos militares británicos, George Anson (1697-1762) y Edward Hawke (1705-1781), involucrados en la guerra contra España, pero sin alusión directa a La Habana o a Cuba. Ver C.H. Firth, op. cit., p. 225.
11Tonadilla a 3 de la Abana. Con violines, oboes y trompa. Año del 1763. Manuscrito en la Biblioteca Histórica de Madrid [Mus. 199-12]. Agradezco a la Sra. María Teresa Artigas la gentileza de hacerme llegar una copia digital de la pieza.
12Ver José Subirá: La tonadilla escénica. Madrid, [s.n.], 1928-1930 (Tip. de Archivos), 3 v., y Paisajes sonoros en el Madrid del s. 18. La Tonadilla Escénica. Museo de San Isidro, Madrid, mayo-julio 2003. Comisariado de Begoña Lolo. Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2003.
13Por esas fechas también circularon en la Península versos cantando el heroísmo de Don Luis de Velasco (1711-1762) en la defensa del Morro. Los de Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780), Vicente García de la Huerta (1734-1787), Juan de Iriarte (1701-1771) y Agustín de Montiano (1697-1764) son los más notables.
14El teatro lírico español (Luis Iglesias de Souza (ed.). La Coruña, Excma. Diputación Provincial, 1991-1996, 4 v.
15Ver La música entre Cuba y España. La ida / María Teresa Linares. La vuelta / Faustino Núñez. Madrid, Fundación de Autor, 1998, p. 271. Algunos títulos citados con posible conexión cubana son El negro, La negra, Los negros, El negrito hablador, El galeote mulato, El indiano, La indiana, El cuento del indiano, Los cómicos indianos, La linda esclava, El tabaco, y Tabaco y candil.
16Después de más de dos siglos, la pieza se volvió a tocar en el concierto Ida y Vuelta, que, junto con el maestro Armando Tranquilino, presenté en la Universidad Internacional de la Florida, el 12 de diciembre de 2010. Se entregaron ejemplares del CD y DVD de esa función a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y al Museo Nacional de la Música (Cuba).
Emilio Cueto es autor de La Cuba pintoresca de Fréderic Mialhe, Editorial Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, 2010

The True Story of Chocolate (La verdadera historia del Chocolate)


Por Sophie D. Coe and Michael D. Coe. Thames and Hudson.
Comentario por Jack Robertiello. (Tomado de Américas, Abril 1997, Extractado)

Para tener una primera impresión de Moctezuma en la mesa, siempre debemos recurrir a Bernal Dí del Castillo: “Periódicamente se le presentaba en copas de oro un licor preparado con cacao, según dicen de naturaleza afrodisíaca…Observé varios cántaros más de cincuenta, llenos de humeante chocolate…”.
¡Cincuenta cántaros! Sin duda también cincuenta variedades, con chiles o canela, vainilla y maíz molido, quizás con uno o dos insectos pulverizados, o cualquier cosa que se le ocurriera al emperador.
Semejante atención a los detalles y tal variedad para preparar bebidas a base de chocolate podrán parecer desusadas a una cultura dominada por el café –y las bebidas a base de cola- como la nuestra, pero pocos productos alimenticios han gozado de un atractivo tan universal como los derivados sólidos, líquidos y en polvo del fruto del árbol del cacao.
A Spanish image of a woman pouring cocoa from a height to give it a frothy head.
Tomado de: mexicanfood1.wordpress.com
Los amantes del chocolate tienen sus propios clubes, revistas y libros de cocina. Aunque lo consideramos principalmente un dulce, a lo largo del tiempo el chocolate y el cacao se han utilizado para curar fiebres, dolores de pecho y de estómago, tos, mala digestión y espasmos. En sus múltiples formas, el chocolate ha merecido desde hace mucho tiempo tener su biógrafo, y ahora lo tiene.
La antropóloga e historiadora Sophie D. Coe, que en 1994 escribió una notable historia de la cocina indígena, America’s First Cuisines, falleció antes de terminar esta obra sobre la “oscura, agradablemente amarga y químicamente compleja sustancia que conocemos como chocolate”. Pero con la contribución de su marido Michael Coe, antropólogo de la Universidad de Yale, que en 1989 recibió el premio “Tatiana Proskouriakoff” otorgado por la Universidad de Harvard en reconocimiento de sus investigaciones mesoamericanas, el libro de Sophie D. Coe se ha convertido en un hito con el que habrán de compararse otros libros sobre el chocolate, con frecuencia plenos de mito y conceptos erróneos.
Poco después de la caída de los aztecas, a los nativos de la región central de México se les pagaban 100 granos diarios por su trabajo, en épocas en que el buen pavo costaba 100 gramos regulares o 120 granos pequeños. Mientras los españoles, obteniéndose todavía de utilizar el valor del cacao como alimento, adoptaron el hábito de los indígenas de emplearlo como moneda, los aztecas, en su intento por sobrevivir la invasión europea, aprovecharon la altivez española recurriendo a una cierta falsificación de los granos del cacao.
El libro, con excelentes ilustraciones, constituye un placentero viaje a lo largo de la historia del chocolate, y es precisamente lo que necesitan los amantes del chocolate, los aficionados a la cocina, los historiadores culinarios e incluso los que sienten curiosidad antropológica.

Tomado de: Pensamiento Publicación Literaria e Histórica, Vol. 3 Número 1, Marzo, Mayo 1997.


Sobre el Café y el Chocolate

René León

En el vol. 1, Núm. 3 de Sept-Nov.1995, de Pensamiento, sale publicado con el título de “Su Majestad el Café” un artículo mío sobre el uso que se hacía en América del chocolate, y como al pasar los siglos, -tres- fue destronado en Cuba, por el café. Después de leer el interesante comentario de Jack Robertiello, confirma muchas de las informaciones dadas por mí. Otro de los historiadores de aquella época que se refiere al uso del chocolate, es Fray Bartolomé de las Casas.
En Cuba se inicia la siembra del cacao en la parte oriental de la isla, y al pasar los años, es la zona central y en especial Remedios, es donde se centraliza su cultivo, esto es a mediados del siglo XVII. Cuba empieza a importar cacao de México y Venezuela, para su consumo. Según el historiador cubano ya fallecido Levi Marrero, el dice: “Los españoles modificaron la producción del chocolate, eliminando las fuertes especies que adicionaban al cacao los indígenas y reteniendo las especies más suaves, como la vainilla, además de añadirle azúcar y canela”.
El chocolate no tenía contrario en la mesa de las familias cubanas. Temprano en la mañana, en la tarde o en la noche, se servía en la vasija de moda de aquellos años, “la jícara” en la mayoría de las casas. Pero poco a poco otra bebida no alcohólica iba invadiendo sus predios. Muy despacio iba ocupando la mesa y el paladar de las familias, y al pasar los años sería “SU MAJESTAD EL CAFÉ”

(Extratado por ser muy largo)



La Real Cárcel de La Habana.


 Zulueta e/ Cárcel y Ave. del Prado, La Habana Vieja.

La Real Cárcel de La Habana fue construida entre los años 1835-1839, durante el gobierno del Capitán General Miguel Tacón.
Demolida en 1935 conservando sólo la capilla y unas cuatro celdas, se le llamó “Cárcel nueva”, ubicada en la ciudad de extramuros, junto al paseo del Prado, cercano al castillo de La Punta, en el año 1835 y su arquitecto fue: Miguel Pastor.
En ese establecimiento penitenciario guardaron prisión o fueron ejecutadas numerosas personalidades políticas de la colonia, cuyo recuerdo se perpetúa en el pequeño templete que formó parte de la edificación, y del cual se conservan lo que fuera la capilla y las cuatro celdas bartolinas. Entre esos patriotas, figura en primer término José Martí, que guardó prisión en una de sus celdas durante varios meses de los años 1869 y 1870, mientras tenía que realizar en las Canteras de San Lázaro los terribles trabajos forzados. 
Dentro de las grandes obras de arquitectura llevadas a cabo durante el período de Tacón, sobresale la de esta cárcel, construida en el extremo final de la “Alameda del Prado” cuya obra comenzó en el mes de marzo de 1835 y el proyecto recayó en el Coronel de Ingenieros Don Manuel Pastor. El edificio tenía sus fachadas de líneas rectas y formas renacentistas, siguiendo el estilo que imperaba en la arquitectura de estos años.
El edificio que inicialmente contaba con dos plantas hacia la calle Zulueta y una hacia el Prado, tuvo entre 1863 y 1900 diversas ampliaciones.
”Esta Cárcel es un paralelogramo rectángulo de 240 pies de frente y 420 de fondo, en cuyo primer cuerpo, sin necesidad de emplear prisiones y atendiendo a la debida separación de sexos, clases y colores, pueden contenerse 2,000 personas: el primer plano para la construcción de este edificio señalaba a la segunda de aquellas dimensiones trescientos pies, pero se creyó conveniente darle el aumento de 120 para el mayor desahogo y capacidad.
El segundo cuerpo la parte que daba a la calle Zulueta era un hermoso cuartel que puede alojar cómodamente 1,200 hombres de tropa, con los correspondientes pabellones o aposentos separados para jefes y oficiales.