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martes, 1 de diciembre de 2015

Fallece el periodista Rowland Bosch


NOTA LUCTUOSA RECIBIDA DEL COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS DE CUBA (EXILIO), Delegación de New York-New Jersey,
con dirección de correo electrónico anacueto@verizon.net
Es con sumo dolor y tristeza que comunicamos que nuestro querido amigo, distinguido escritor, poeta, farmacéutico,  1er Vice Presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, Del. de N.J. y N.Y,  ha fallecido en el día de hoy, sábado 14 de noviembre de 2015 a las 7:15 de la  mañana. 

Después de una larga batalla desde enero del presente año contra el cáncer del pancreas, el Señor se lo ha llevado al descanso eterno.

Rowland Juan Bosch nació en La Habana el 8 de diciembre de 1927 y recibió el título de Doctor en Famacia de la Universidad de La Habana.  En su larga vida de 88 años se destacó como escritor, periodista, historiador y poeta, siendo el soneto el género poético de su preferencia, por lo que nuestro Colegio de Periodistas le otorgó el título de "Príncipe del Soneto".  El Dr. Bosch también fue destacado miembro y Tesorero de la Academia de la Historia de Cuba (Exilio) de N.Y. y N.J.  y  del Círculo de Cultura Panamericano entre muchas otras.  Bosch fue autor de multiples libros de historia y poesía y gran admirador y conocedor de Zarzuela y Ópera.

Los miembros del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba (Exilio) Del. N.J.-N.Y., jamás le olvidaremos y le estaremos eternamente agradecidos a él y a su familia, especialmente a su querida esposa Milagros Bosch. por la incomparable colaboración y apoyo,  no solamente económica, sino también espiritual y moral que por tantos años han venido aportando a nuestra Delegación.

Para su esposa Milagros y sus hijos Roly Jr. y Miliser (Mili), todo nuestro amor y apoyo en estos momentos difíciles y por siempre.

El velorio fue el lunes 16 de noviembre de 5:00 P.M.  a  9:00 P.M.  en la Funeraria Morgado - Calle 45 entre Bergenline Avenue y Kennedy Blvd, Union City, N.J.  07087.

Hubo una misa el martes 17 de noviembre  en la mañana (no se sabe la hora todavía)  en la Iglesia The Redeemer ( antigua St. Mary's)  en la calle 65 y Jackson en West New York, N.J.  y después de la misa el entierro en el cementerio de la calle  45 y Kennedy Blvd. en North Bergen, N.J.

Que descanse en paz nuestro caro amigo Rowland J. Bosch y que brille para él la luz eterna.


Antonio A. Acosta                       Ana Cueto-Acosta
Presidente                                     Secretaria

AL OTRO DÍA DE LA MEJORANA


                                Por Emilio Martínez Paula
   
Como se ha dicho, si el pensamiento de Martí fuera traducido a los idiomas europeos, Martí sería el guía espiritual de este momento tan complicado que atraviesa el ser humano. Sin embargo hace unos meses un tal Armengol publicó un artículo en el Nuevo Gerald titulado “Enterremos a Martí”, agregando un comentario notablemente estúpido: “Una república no se construye sobre el pensamiento exaltado de un poeta”.
   Por esta y otras razones sería conveniente dar a conocer la biografía  titulada  “Martí el Apóstol” de Jorge Mañach.
     Por ahora comentamos momentos  palpitantes de su libro: En los primeros días de mayo Máximo Gómez y Martí logran al fin hacer contacto con Maceo, que los citó para La Mejorana, un ingenio a pocos kilómetros de Santiago de Cuba.
  Airoso luce el general Antonio con su traje de Holanda gris y su caballo dorado. “Ya tiene plata la silla, comenta Martí,  en su diario- y con estrellas”. 
  El encuentro resulta tenso, casi ceremonial.
   En el batey de la Mejorana, por el contrario hay ambiente de fiesta. Se prepara un gran almuerzo. “El amo anciano colorado y de patillas,  jipijapa y pie pequeño, trae vermouth, ron, tabaco, malvasía…”  
      Luego, Gómez y Maceo se apartan para hablar.
  En esta conjunción de jefes supremos había que decidirse el curso de la guerra. Pero otras cosas más personales se interpusieron. Maceo se mostraba disgustado con Martí. Su irritación subió de punto cuando el delegado  le confió a Crombet, con quien Maceo estaba  mal avenido desde hacía tiempo,  la expedición de Costa Rica, si bien encargándole de ponerla, una vez organizada, en manos de Maceo, a quién sabía muy celoso de su prestigio y su grado militar. Mientras los dos veteranos hablaban solos en el portal, los oficiales que rondaban de lejos la casa de vivienda, pudieron advertir algunos ademanes enérgicos de Maceo y gestos sosegadores del Viejo. Luego Martí se incorporó a ellos y los tres se  internaron en la casa.
  De lo que pasó en aquella entrevista solo quedaron para la historia  reticencias por escritos, que alguna mano celosa de la gloria de todos contribuyó a borrar aún más.    
    De otro problema delicado se habló en la junta que concernía directamente a Martí: la autoridad civil de la revolución. Fiel a su criterio de siempre y al mandato mismo de que estaba investido, insistía el delegado en que se dispusiese la consulta de los diferentes núcleos separatistas, a fin de constituir cuanto antes un gobierno que integrara el esfuerzo de toda la isla. Maceo opinaba que ese cuidado era prematuro y limitaría la acción de los mandos militares. Gómez se solidarizó con el juicio político de  Martí.
    Suspendida la conversación sin que se llegara a acuerdos mayores, se volvió de nuevo la cuestión en la mesa del almuerzo.  
   Martí volvió de nuevo a rechazar el cargo que se le hacía de defensor de las trabas hostiles al movimiento militar. Mantengo rudo, apuntó en su diario, el Ejército libre, y el país, como país, y con toda su dignidad representada. A las cuatro de la tarde se levantó bruscamente del campo. Maceo se fue con los suyos al campamento próximo donde había dejado sus tres mil hombres.
  Gómez y Martí prefirieron hacer noche en un rancho cercano. “Y así como echados y con ideas tristes dormimos”.
Al otro día a poco de marchar el pequeño contingente de Gómez se da de manos a boca con una avanzadilla de Maceo. Avisado este, invita al general en jefe y a Martí a venir a su campamento. Aclaman las tropas
con frenesí a las tres grandes figuras de la revolución. Gómez les pasa revista. A petición de Maceo, el delegado arenga las tropas. Le hierve al sol la palabra desde lo alto de un secadero de café; pero los conceptos también son altos. Apunta Gómez en su diario: “Nuestra amarga decepción de la víspera quedó curada con el entusiasmo y respeto con que fuimos recibidos y vitoreados por aquella tropa”.
 En el diario de Martí  el Apóstol anota  sobre la reunión de la Mejorana:
   “Maceo me cortaba la palabra, no me dejaba hablar.  E inclusive me dijo: Allá en oriente tengo hombres que no me los podrá enredar, doctor Martí.  
 Hay que tener en cuenta  que la primera  vez que se reunieron en New York, Martí hizo unos comentarios sobre sus planes de ir a México  para conseguir ayuda económica para los planes de Gómez y Maceo en Nueva York, y Gómez le cortó la palabra diciéndole: Vea Martí, limítese a seguir las órdenes del general Maceo, y salió de la habitación del hotel para ir a bañarse, sin despedirse. 
La respuesta de Martí fue la famosa carta en la que el apóstol le dice, más o menos, que una nación no se funda como se manda un campamento.

Bienvenidos a Pensamiento




Antonio de la Caridad Maceo y Grajales (Santiago de Cuba, 14 de junio de 1845 - Punta Brava, 7 de diciembre de 1896) fue un general cubano, segundo Jefe Militar del Ejército Libertador de Cuba. Apodado «El Titán de Bronce», Maceo fue uno de los líderes independentistas más destacados de la segunda mitad del siglo XIX en América Latina.

Fernando Magallanes: El Viaje Inconcluso

René León
©1993 Charlotte, N.C.

Introducción

Después de descubierto el Nuevo Mundo por Cristóbal Colon, se ignoraba la extensión de las tierras descubiertas.  Otros capitanes trataban de encontrar la ruta, para encontrar el camino de “las Especias” de que tanto se hablaba.  Cabot buscaba por el Atlántico, Cortes por el golfo que fue conocido como de California.  Pizarro conquistaba el Perú, pero nunca trato de internarse en el mar desconocido de sus costas.  Tiene que ser un portugués el que descubra la ruta de “las Especiales.” 

Al tratar Magallanes de conseguir el apoyo de su rey para dicha empresa, se le negaba.  Se dirige a España, y le ofrece sus servicios.  Le muestra el mapa donde aparecía la ruta de que tanto se hablaba.  Son convencidos los consejeros del rey.  Deciden ayudarlo, y le ofrecen todo lo que el esperaba de ellos.  Pero su salida de España no seria tan fácil como esperaba.  Contratiempos ocasionados por la envidia de sus enemigos.  Espías enviado por Portugal, para tratar de demorar la salida.  Sabotaje; falta de tripulación.  Hasta que se decide contar con los servicios de marinos extranjeros para la gran aventura.

 Leva anclas el 20 de septiembre de 1519 en Sanlúcar de Barrameda y sale hacia Tenerife, después de llenar sus barcos de suministros y agua, levan anclas con rumbo al mundo de “las Especias”.  Al que llegarían después de miles de contratiempos, no pudiendo terminar la vuelta del mundo Magallanes.  Ese fue su fin.  Un viaje inconcluso para el.  Sería odiado por sus compatriotas, que lo consideraban un traidor.  Han pasado los años, y todavía hoy no le es reconocido su mérito.  Pero aquellos años fueron duros para los capitanes que lo dejaron todo para conquistar a nombre de sus reyes, nuevas tierras y riquezas, siendo la mayoría de las veces, abandonados, olvidados, traicionados y asesinados, como en el caso de Balboa.  Así es la historia.






El viaje inconcluso

Fernão de Magelhaes, conocido por Fernando de Magallanes, nace en Sabrosa, Portugal en 1480, se desconoce el día y el mes.  Emprendió el primer viaje alrededor del mundo, bajo el reinado de Carlos V. de España.  Acerca de su nacimiento hay historiadores que dicen que en realidad nació en Porto.  Sobre su familia se tienen muy pocos datos, solo que era de la nobleza, lo que le permite el derecho de llevar y traspasar en herencia su escudo propio.  Eso le abre las puertas de la Corte en Portugal.  Siendo joven sirve a la reina Leonor de Portugal como paje.  A la edad de veinticuatro años amante de las aventuras presta juramento de  fidelidad a la corona como miembro de la expedición del almirante Francisco d’Almeida, el 25 de marzo de 1505, que está formada por 1500 hombres entre marinos y soldados. Veinte buques bien pertrechados, además el rey dispone  que vayan doscientos granaderos.  d’Almeida lleva el titulo de Virrey de indias.  Su propósito es instalar fortificaciones en la India y África, para dejar bien establecido el poder de Portugal.
  Magallanes adquiere en estos años haciendo diferentes oficios, la experiencia que le va a servir años después. Trabaja en los buques y aprende el uso de los pocos instrumentos de navegación, participa en combates. Aprende a obedecer a los superiores y a mandar. Su primer experiencia en un combate naval sucede el 16 de marzo de 1506, en Cannanore, contra el zamorín de Calicut, donde los portugueses se salvan de una derrota gracias a un pirata italiano (Genovés) conocido como Ludovico Varthema, quien avisa a D’Almeida de que  el zamorín de  Calicut lo espera con doscientos barcos, contra los once que compone en ese momento la flota. El combate es rudo, pero son vencidas las fuerzas del zamorín. Magallanes es herido y mandado a la retaguardia con otros heridos y pasados unos meses regresa a Portugal.
  Se embarca en otra expedición  esta vez hacia Malaca  (Singapur), que se consideraba el centro de la distribución de “las especias”. La expedición era mandada por López de Sequeira, y la componen cuatro barcos. El 11 de septiembre de 1509, llegan al puerto de la famosa ciudad del Oriente, para sorpresa de ellos en su rada se ven barcos y más barcos. Centro de venta e intercambio de esclavos, de especias de las Molucas, rubíes de Ceilán, marfil de Siam, cachemires de Bengala, porcelana de la China, pimienta de Malabar. Animales de diferentes países. Hombres de los países de África, Oriente, Genoveses y  Venecianos.

    El sultán Malayo toma sus precauciones contra los extranjeros. Le vende las mercancías que ellos quieren  pero al mismo tiempo se prepara para atacarlos por sorpresa, pero el capitán de uno de los barcos, García de Susa, descubre la traición. Sequeira es avisado a tiempo por el mismo Magallanes. Pudiendo salvarse los portugueses de su exterminio, levando ancla se retiran. En julio de 1511 vuelve en la expedición  de Albuquerque que la componen diecinueve barcos  a vengar la derrota que sufrieron del Sultán de Malaca. La ciudad pasa a poder de Portugal después de seis semanas de resistencia. El poder de Portugal se ensancha cada día más. Sus barcos cruzan todos los mares.
  Magallanes se identifica con unos de los capitanes de Portugal, vencedor de innumerables batallas, francisco Serrâo. Se cree que fue el que le dio la idea de buscar el camino de la India, según la orientación de Colón por el oeste. Después dem siete años fuera de su país, regresa a Lisboa en el 1512. Nadie se acuerda de él. Es un don nadie, un desconocido a quien nadie espera. En la corte sólo piensan en recibir riquezas de los países esclavos, pero se olvidan de aquellos que lo han dado todo. Se embarca en la expedición  que el  rey Manuel lanza contra Marruecos, donde es herido en una pierna dejándole  en malas condiciones, cojeando para el resto de su vida. Solicita al rey que se le conceda una pensión por sus servicios al monarca, la cual es negada. Entonces Magallanes le dice al comarca, si tendría inconveniente en que él preste servicios a otro país. El rey le dice que no le importa. Magallanes comprende que ya sus días están contados en Portugal. Tiene ya treinta y cinco años.
  En el tiempo que lleva viviendo en Lisboa hace amistad con Ruy Faleiro, que es cartógrafo y astrónomo. Con quien aprende Magallanes a calcular las longitudes y manejarlos mapas oceanográficos, los portulianos, los astrolabios, y los instrumentos conocidos en aquellos años.
  Ruy Faleiro por cosas de la vida no recibe oportunidades dentro de la corte. Su aspiración es ser nombrado al cargo de astrónomo real. Pero lo acusan de tener carácter difícil, y que se molesta. Se le acusa de usar maleficios para poder conseguir todos sus proyectos, y se hablaba de acusarlo ante la Inquisición. Ambos hombres se unen, pues han sufrido el desprecio de la Corte. Se comprometen a realizar sus planes sin la ayuda de Portugal.
  Magalanes le confía a Faleiro los planes que desde hace años abriga. El llegar a las isla de la “especiería”, por el Occidente y dando la vuelta al mundo. (América). España no había encontrado el mundo de las “especies”, pero si había encontrado mucho oro y plata después de la conquista de México por Cortés, y de Pizarro en Perú. Todas las expediciones anteriores intentadas por España por encontrar la ruta por el mar habían fracasado Colón no pudo encontrar la ruta. Vespucio sólo pudo llegar a Brasil. Cabot trata de encontrar la ruta por el mar glacial. Juan Solís fracasa también. Cada año se pierde más la esperanza. La única persona que logra llegar al Pacífico lo fue Núñez de Balboa, pero nadie trata de internarse en un mar desconocido. Sólo Magallanes mantiene la idea de que hay otra ruta para dar la vuelta al mundo. El dice conocer esa ruta: “Hay un paso. Lo sé; lo conozco. Dadme la escuadra, y llegaré a él.”.
  El secreto de Magallanes cual era: ¿Cómo el sabía la ruta: ¿Acaso otros marinos  cruzaron ese paso?. Los investigadores de la época nunca llegaron a saber la verdad, pero hoy en día después de muchas investigaciones se ha llegado  a saber como él pudo tener tanta certeza.
  Por un edicto de 13 de noviembre de 1504, el rey Manuel de Portugal prohibía, que nadie y más extranjero pudiera tener informaciones de los descubrimientos, ni de sus mapas.

  Según Antonio Pigafetta biógrafo y amigo de Magallanes, decía que el había obtenido la información en los archivos de la corte, de un mapa de Martin Behaim cosmógrafo de la Corte, hasta su muerte en 1507. Aunque nunca había tomado personalmente parte en los viajes de descubrimientos, pero había obtenido las informaciones de otros marinos. En el año de 1515 existía un globo de Juan Scôner donde aparecía esa parte del mundo. Ambos Behaim y Scôner habían obtenido la información de una carta enviada a los  sa los mercaderes de Ausburgo, por comerciantes de Portugal, conocida por “Copia der Newen Zeitung aus Presillg Landt”. “Donde se decía que un buque portugués había encontrado cerca del grado cuarenta de latitud, un cabo, correspondiente después de “Buena Esperanza, que dando la vuelta, en dirección de  Este a Oeste, se comunica con oro mar”. Donde se podía llegar a las islas de la “especiería”. Lo que nunca se supo quien fue el capitán del buque, ni el año  exacto de cuando sucedió. Se cree Magallanes pudo obtener estos informes por algún amigo que trabajaba con Behaim. Otros opinan que fue Francisco Serrâo, el que le pasó la información.
  Pero al pasar los años se pudo saber que todo había sido un error de Mgallanes, pero que le abrió el camino a la historia. Lo que se pudo saber fue, que los navegantes portugueses confundieron como un mar y un paso hacia el Pacífico, el que ellos al entrar en una bahía donde navegaron por dos días sin llegar a su término, y que una tormenta les había impedido seguir, era que al ver la anchura del río de la Plata que desemboca en el mar y las fuerzas de sus aguas, cosa que en Europa no se veía, creyeron que habían  encontrado el paso hacia el otro oceáno. El error de Magallanes fue el que abrió las puertas a España.
  Al venir a España y ofrecer sus servicios, pierde su título de caballero, y su nacionalidad, por años sería considerado en su propio país un traidor.

(Fin de la primera Parte)

Patrimonio Nacional

Yamira Rodríguez Marcano


La Calzada de Infanta: EL PAÍS QUE DESAPARECIÓ

Tomada de: Diario de Cuba

Infanta y malecón, en La Habana.
Ya no existen sus bodegones y bares, tampoco la Escuela Normal, la Canada Dry, la maderera Orbay y Cerrato, las revistas 'Carteles' y 'Vanidades', la Clínica Canina…

Su primer tramo, desde Carlos III hasta la Esquina de Tejas, se terminó en el año 1843. El segundo, desde Carlos III hasta la Calle 23, ya en el Vedado, es muy posterior.Esta calzada, que en la época colonial se llamó Calzada de los Pontones, por los muchos puentes que la cruzaban, en los años 50 se extendía desde la Calle 23, en La Rampa, hasta la Esquina de Tejas, donde comienza la Calzada de Jesús del Monte, hoy más conocida como de 10 de Octubre.
Recorriéndola a la inversa, a partir de la Esquina de Tejas, desde su tramo menos favorecido hasta el más desarrollado al conectar con La Rampa, existían un bodegón y el cine Valentino, siendo en ese lugar muy estrecha la avenida, de una sola vía, lo que a menudo producía congestiones de tránsito.
Después de la fábrica de fósforos y de las calles que conducían a los fanáticos del béisbol al Estadio del Cerro, se ampliaba a cuatro vías hacia el parque de la Escuela Normal y la fábrica de la Canada Dry, visible sus líneas de producción a través de los grandes ventanales de cristal, con la estación de Policía y su escalinata, la maderera Orbay y Cerrato y su terreno de béisbol y, enfrente, el Brindis Bar, con su lumínico de la rubia desnuda recostada, a la que hubo que agregarle una trusa roja de dos piezas, ante el reclamo de los puritanos de entonces.
Más adelante, en su banda izquierda, el edificio de Salubridad, la florería y la funeraria La Nacional, y edificios de viviendas con diferentes comercios en los bajos, hasta llegar al cruce de Carlos III y, en el edificio que formaba un cuchillo con la Calzada de Ayestarán, el laboratorio y cartel anunciando "las pinceladas sanativas del Dr. Pérez Fuentes", en sus frascos con brocha de pluma de ave.
Por la banda derecha, también edificios con comercios, la redacción y los amplios talleres de las importantes revistas semanales Carteles y Vanidades, un cabaret árabe en el primer piso de un inmueble recién construido, con pufs, cojines y mesas a centímetros del piso y, ya en el cruce, el bar restaurante Las Avenidas.
Cruzando Carlos III, a la izquierda, junto a las verjas de la Quinta de Los Molinos, la funeraria San José, y más viviendas y comercios hasta el restaurante chino y el bodegón, al llegar a San Lázaro. A la derecha, otro bodegón y el cine Manzanares, la Clínica Canina, de madera y techo de tejas, con alojamiento para mascotas de dueños viajeros, cercana a la calle Zanja y, después, los cines Astral e Infanta, algunas tiendas, la iglesia de El Carmen y las Lámparas Quesada, con el Caballero de París en sus portales, de tanda en tanda.
La esquina de San Lázaro e Infanta, famosa por los continuos encontronazos entre los estudiantes universitarios y la policía, dirimidos con violencia mediante chorros de agua, pedradas, quema de neumáticos y balazos, también lo era por los múltiples expendios de ostiones existentes en el lugar y porque, en uno de sus cuadrantes, cada diciembre instalaba su carpa el Circo Santos y Artigas, el más importante circo cubano.
Continuando el recorrido, aparecía el edificio de Radio Progreso, la denominada "Onda de la Alegría" y, enfrente, el cabaret Las Vegas, punto de reunión de músicos y de artistas, la Sociedad de Ajedrecistas de Cuba, el edificio del Colegio de Arquitectos e Ingenieros de La Habana y, llegando a la calle 23, el gran edificio de la Ambar Motors, con sus salones de exhibición de autos fabricados por la General Motors y sus talleres en los sótanos.
A la derecha, el bodegón de Infanta y Hospital, el edificio de piedra de la Sociedad de Amigos del País y el garaje de 23 entre Infanta y Malecón.
La Calzada, mayoritariamente ancha y bien asfaltada, era recorrida por numerosas rutas de ómnibus y transitada por cientos de automóviles y otros vehículos, siendo una de las vías más importantes de la ciudad, pues enlazaba diferentes puntos de la misma. Debido a ello proliferaban, además de viviendas, los establecimientos comerciales más disímiles.
Hoy Infanta, sin llegar a los extremos de deterioro visibles en otras arterias urbanas, también ha sufrido la irresponsabilidad y la indolencia de las autoridades, habiendo perdido valiosos inmuebles y lugares que la caracterizaban (la mayoría de sus bodegones, bares, restaurantes y comercios, algunos edificios, la Escuela Normal, la Canada Dry, el terreno de béisbol de Orbay y Cerrato, las revistas Carteles y Vanidades, la Clínica Canina, la esquina de San Lázaro e Infanta, etcétera) y manteniéndose otros en estado deplorable o situación ruinosa  que, como células cancerosas, la afectan y afean, esperando la llegada de tiempos mejores.
Como en otras arterias urbanas, los ciudadanos que ejercen el trabajo por cuenta propia, bajo disímiles presiones gubernamentales, que atentan contra su desarrollo normal y consolidación como germen de la pequeña empresa privada, luchan por rescatarla de la miseria y restablecerla como una importante vía comercial.

PEDRO FLORES; Compositor Olvidado


Por: Rowland J. Bosch

Puerto Rico, la Isla del Encanto, ha sido y es pródiga en cantantes y compositores. En una ocasión, me dijo el musicólogo alemán, Peter Bloch, que Borinquen era el país que más artistas musicales ha producido en el mundo en cuanto a su población y territorio, muy en especial en cantantes clásicos. También lo ha sido en compositores de música popular. Entre ellos sobresalen muchos que han dejado un legado para la posteridad con composiciones eternas. Entre éstos se encuentran muchos como Rafael Hernández, Plácido Acevedo, Pedro Flores, Bobby Capó y otros que harían interminable la lista.

Don Pedro Flores nació cuando aún Puerto Rico era colonia de España, junto a su hermana Cuba el 7 de marzo de 1894.Vivió 85 años hasta Julio de 1979. Fue una larga vida que le dió la oportunidad de dejarnos su experiencia musical en innumerables grabaciones, que junto a las de su compatriota y amigo, Rafael Hernández, conforman un tesoro valiosísimo.

Pedro Flores fue, en verdad, uno de los exponentes máximos como compositor de boleros y guarachas. Su vida no fue nada fácil. Hijo entre un grupo de 12, sus padres lucharon por educarlo, pero a los 9 años el jefe de la familia falleció y Pedro tuvo necesidad de trabajar para cooperar al sostén de la familia. Fue mandadero de barrio, estudió inglés y llegó a ser profesor en la Universidad de Puerto Rico. Después fue maestro escolar en zonas rurales, como Humacao y Gurabo; fue mayordomo en Vieques, soldado en el ejército estadounidense, inspector de trenes, cobrador de impuestos y empleado municipal en San Juan. Salta a Nueva York buscando nuevos horizontes y trabaja de cavador de túneles, pintor de casas, cartero y empleado de los trenes. En 1928 conoce a Rafael Hernández y aquí cambia su vida al crearse una entrañable amistad...amistad que a pesar de lo íntima, estuvo bordeada por la competencia. Ambos se esforzaban por crear como el otro o mejor y ese acicate fue la espuela que produjo las mejores composiciones de ambos. En cierta ocasión, en una semana escribió diez canciones entre las que se destacan “Sueño de Amor”, “Abandono” y “Quejas del Alma”.

Pedro al igual que su amigo Rafael no estudió música. Sin embargo, la inspiración que los adornó fue suficiente para sus creaciones musicales. Después, su fecundidad musical se desarrolló aún más y llovieron nuevas composiciones...”Adelita”, “Nieves”, “Contigo”, “Blancas Azucenas”, “Palomita”, “El Retrato”, “En Secreto” y otras muchas.

Por un tiempo emigra a Cuba. En la isla antillana no tuvo mucha suerte. Tuvo que alejarse completamente del ambiente musical a diferencia de Rafael Hernández, quien también vivió por un tiempo en la patria de Martí y triunfó plenamente muy en especial con su composición “Cachita”. Sin embargo si Rafael Hernández amó a su tierra entrañablemente, Pedro Flores, nunca olvidó a Cuba, a la que consideró su segunda patria. Entre sus grandes éxitos figuran “Bajo un Palmar”, “Despedida”, “Querube”, “Margie”, que fueron cantadas por intérpretes de la calidad de un Pedro Vargas como también por Benny Moré, Marco Antonio Muñiz, Nestor Mesa Chaires y el “Inquieto Anacobero” Daniel Santos quien tuvo un gran historial durante su estancia en Cuba.

Pedro Flores no fue tan prolífico como compositor como lo fue su gran amigo, Rafael Hernández, ni tuvo la suerte de que sus canciones se interpretaran por todos los grandes cantantes de la época, por ejemplo: “Reina Mora” y “Lamento Bprincano” (el famoso “Jibarito”) por el Dr. Alfonso Ortiz Tirado. “Congoja” y “Traición” por otro tenor mexicano de fama internacional: Juan Arvizu, “Ausencia” y “Lo Siento por t í” por Alfredo Sadel, “Desvelo de Amor” por Nestor Mesta Chaires, así como “Inconsolable” y “Todo es para tí” por Barbarito Diez..

Pedro Flores triunfó con canciones como “Perdón”, “Esperanza Inútil”, “Querube”, “Linda”, “Bajo un Palmar” y “Obsesión”. El 10 de Julio de 1979, Pedro Flores, abandona la vida terrenal y sus restos mortales son depositados en el cementerio de Santa María Magdalena en la capital puertorriqueña.

Hoy en día a pesar de los cambios hábidos en los gustos musicales, las canciones de éste compositor genial se siguen escuchando en las voces de Carmita Jiménez, Marc Anthony. Ednita Nazario, Danny Rivera y otros. Su canción “Sin Bandera”, canción donde demuestra su patriotismo, seguirá volando por las ondas porque la música de CALIDAD es IMPERECEDERA.

San Cristóbal, Patrón de La Habana


A Gustavo Quevedo, bibliotecario
de "La Discusión”

San Cristóbal, que tan singular veneración mereció siempre al pueblo español y a otros pueblos europeos, no nació en España, pero tampoco en Europa. Su origen, a tenor de lo que rezan los sagrados textos, no tiene nada de ilustre. Descendía de cananeos,antropófagos o cinocéfalos. Es decir, sus antepasados comían gente, vivían en los árboles, como corresponde a la distinguida familia en que Darwin ha buscado y creído encontrar el eslabón de la especie humana.

La historia no va tan allá como el Flox Santorum en busca de la ejecutoria de la nobleza de nuestro santo patrono. Dice que nació en Siria o Palestina, que fue bautizado por San Babilas obispo de Antioquia y que murió hacia el año 250 de nuestra era.

De cualquier modo que sea, San Cristóbal aparece en Antioquia predicando el Evangelio, sin que sepamos donde lo aprendió para enseñarlo. Su sola aspiración es extender todo lo posible el imperio de Cristo sobre la tierra.

De Antioquía, donde recibe de Babilas el bautismo, pasa a Licia, región del Asia Menor sobre el mar Egeo, sujeta al yugo romano, y da principio a su predicación entre los idólatras.

Como conviene a un catequista de aquellos tiempos, necesitado de deslumbrar a un pueblo del que han de surgir los primeros neófitos, el apóstol empieza realizando un estupendo prodigio: planta su báculo en tierra y éste, ante el concurso asombrado, crece hasta convertirse en árbol corpulento y frondoso.

Por este hecho que resulta mucho más fácil de creer hoy que se conocen todas las diabluras de los derviches indios, píntase a San Cristóbal sirviéndose de un árbol como báculo. En lo que no están de acuerdo todos los pintores, es en la clase de árbol.

El clamor popular lleva pronto el eco de aquel milagro a oídos de Dago, gobernador de Licia, quien no tanto por bárbaro, como por fiel cumplidor de los decretos de Cayo Mesio Quinto Trajano Decio, emperador que ordenó la séptima persecución de los cristianos, pone preso a nuestro santo y dispone de su martirio que supera en crueldad a los más tremendos excesos del fanatismo religioso. ¡Caso singular! La persecución de los cristianos en los primeros siglos de Roma, viene a ser tan sangrienta y tan cruel, como la que siglos después ha de realizar el cristianismo con los herejes.

Acuestan a San Cristóbal sobre un potro de hierro caldeado al rojo blanco y en aquel lecho infernal, canta el apóstol alabanzas a Dios cual si se hallase sobre cojines de seda. Su carne de santidad apaga el fuego. Le encajan en la cabeza un casco de hierro candente y el santo lo encuentra tan ligero y sano como una corona de rosas. Por último, un grupo de arqueros lo hace blanco de sus flechas que pasan sobre él sin herirlo.

Desesperado el gobernador a quien lo sobrenatural burla e irrita, hace degollar a Cristóbal, que esta vez se rinde bajo el acero. Esta es la sencilla biografía de San Cristóbal a quien celebra la iglesia griega el 9 de Mayo, y la católica el 25 de Julio. Se le invoca contra la peste y para conjurar a los espíritus guardadores de tesoros escondidos. Ya lo saben aquellos que persiguen el hallazgo de una botija.

San Cristóbal en la iconografía católica es un gigante que apoyado en un grueso árbol o simplemente en un tronco, lleva sobre su hombro izquierdo a Cristo niño, al niño de la bola, porque tiene en la mano la del mundo. Así se personifico el mártir de Licia en una antiquísima estatua colosal que existía a la entrada de Nuestra Señora de París y que fue destruida en 1784.

La leyenda popular, que es la tradición, ha embellecido la biografía del santo con un curioso episodio cuyo simbolismo no se ocultará al lector. Yendo San Cristóbal de jornada para su predicación, encuentra a su paso un río y a la orilla, un hermoso niño que lleva una bola en la mano y que le suplica lo pase al otro lado. El santo lo hace con gusto, pero lleno de asombro al notar el enorme peso de aquella criatura, que no levanta tres palmos del suelo.

Apoyado en su báculo y llevando al niño sobre el hombro, detiénese en la mitad del río abrumado por el cansancio, exclamando:

-¡Cristo, valme!... ¡Cuánto pesas!

Y el niño prodigioso repone:

-Cristóbal te llamarás...

La tradición no es erudita. Desde luego que para aceptar esta leyenda, de puro origen español, es necesario aceptar dos cosas igualmente absurdas: que el santo de Siriahablaba el castellano, un castellano del día (salvo el valme) cuando aún no había nacido el romance y que San Cristóbal, no se llamaba Cristóbal, sino que se llamó así desde aquel día. ¿Cómo se llamaba entonces?

Ahora bien, Cristóbal, en latín Christophorus, significa que lleva a Cristo. De eso debió nacer la leyenda que hemos referido y de ello nace el símbolo, muy singular por cierto, que acompaña al Santo. Este atraviesa las aguas de un río llevando a Cristo. Otro Cristóbal, el insigne navegante, atraviesa igualmente el Océano para traer a este lado del mundo la religión del Crucificado. Tan pesado como el niño al Apóstol, resulta a Colón abrumadora su misión; pero ambos la realizan. La leyenda ha encontrado una maravillosa semejanza entre aquel predicador del Evangelio y el descubridor de América y ciertamente, símbolos mucho más traídos por los cabellos hemos visto.
Hablemos ahora de la imagen de San Cristóbal que se venera en La Habana, hace cerca de tres siglos.

La primitiva iglesia parroquial de La Habana, fue destruida por los piratas en 1538. No tuvieron mucho que destruir, porque era una casa de guano. Pero tal vez se alabara allí a Dios con más devoción y fe que en nuestros días bajo las bóvedas de una magnífica basílica.
Estaba situada donde hoy se alza el palacio presidencial y allí mismo, con donativos del vecindario y un legado de Juan de Rojas, se construyó la nueva iglesia, concluida en 1581. Tampoco era más que una pobre casita de aquellos tiempos. Sin embargo, para ella fue encargada a España la imagen de San Cristóbal. Se comisionó para la dirección de esa obra a don Simón Fernández Leyton, procurador general de la ciudad de La Habana en la villa y corte de Madrid, durante el reinado de Felipe II. Este Fernández Leyton, fue uno de los regidores habaneros que suscribieron el acta pidiendo la canonización de San Francisco Solano, religioso del convento de San Francisco de esta ciudad. El acta lleva fecha de 1º de febrero de 1632.

Fue el escultor de la imagen de San Cristóbal, Martín Andújar, natural de Chinchilla en la Mancha y la ejecutó en Sevilla, que entonces reunía en su seno los más reputados artistas.

El grupo escultórico consta de ciento setenta y tantas piezas. El santo era tan corpulento, que se hacía en extremo trabajoso su transporte en las procesiones. Llegó aLa Habana, según aparece de documentos de aquella remota época, en 1633, y algo después se le encomendó al maestro escultor José Ignacio Valentín Sánchez que rebajara la imagen, lo que, aun hecho con gran habilidad, no deja de notarse por la visible desproporción que ostenta entre la cabeza y el cuerpo.

Al realizar Sánchez este trabajo, encontró en un hueco abierto en el pecho de San Cristóbal, un papel en que el escultor sevillano Andújar pedía rogasen a Dios por su alma. El Cabildo ordenó entonces a su mayordomo don Gaspar Pren y Gato, que, de los fondos propios, mandase aplicar cien misas en sufragio del alma de Andújar.
La imagen había costado en España 402 pesos, 5 reales y a ese costo, hubo que añadir 450 pesos entregados a Luis Esquivel por su pintura y barnizado, con más, 382 pesos, 4 reales, invertidos en oro y otros adornos, de manera que el importe total de la obra ascendió a 1,235 peses, 1 real.

San Cristóbal figuró ya en la nueva iglesia parroquial terminada bajo los auspicios del obispo Santo Matías y que fue inaugurada en 1666. Aun cuando era incomparablemente mejor que la antigua, de ella dice un historiador: en aquella iglesia se portó tan groseramente la mano de su artífice que, desnuda del ornato del culto, se tomaría por una hermosa bodega.

Ocupaba el mismo lugar de la anterior. Al norte estaba el Cementerio cercado de tapias, con puerta a la calle del Sumidero (hoy O'Reilly) y la torre al oeste, a la izquierda de la puerta principal de la iglesia que abría a Mercaderes.

Tan humilde templo contenía, empero, muchas y muy valiosas alhajas y ricos ornamentos. El sagrario, todo de plata, que regaló el obispo Laso de la Vega y Cancino, tenía un valor de diez mil pesos, correspondiendo esa riqueza con la gran lámpara central que alumbraba el tabernáculo.
Terminaremos estos apuntes acerca de San Cristóbal, diciendo que la fiesta del patrono, por no aparecer junta con la del Apóstol Santiago, patrón de España, el 25 de Julio, fue trasladada al 16 de Noviembre por un breve pontificio, y en ese día continúa celebrándose. Cuanto a la imagen, se conserva en excelente estado a pesar de tener sobre sus andas la friolera de 282 años.

Tomado de Tradiciones cubanas II. Editora latinoamericana.

Álvaro de la Iglesia: Nació en La Coruña, España, 1859 y falleció en La Habana, 1940. Firmó muchas de sus obras bajo los pseudónimos Pedro Madruga, Eligio Aldao y Varela, Artemio, A. L. Baró y Vetusto. Nacido en Galicia, se trasladó a Cuba en 1874, estableciéndose en Matanzas y después en La Habana. Tras la guerra de la independencia de la isla, se nacionalizó cubano y colaboró en diversos periódicos. Su novela Adoración (1884) es considerada por la crítica como su obra maestra. En ella combina elementos típicamente modernistas y románticos con la cultura del Caribe. Otras obras son: Pepe Antonio (1903), Una vocación (1908), Tradiciones cubanas (1911), Cuadros viejos (1915) y Cosas de antaño (1916), de tipo costumbrista. En vida alcanzó una gran notoriedad en Cuba gracias a sus relatos cortos, publicados en periódicos como La Familia Cristiana (1891), La Región (fundado por él en Matanzas en 1892), La Época, La Discusión, El Mundo, El Fígaro (donde colaboró entre los años [[1900] y 1913), Chic y El Heraldo de Cuba. Fue miembro de la Academia de laHistoria de Cuba y de la Real Academia Gallega.

UNA FIESTA A SANTA BÁRBARA BENDITA

Magaly Cabrales | La Habana

Diciembre, como otros meses y este con más razón por ser el último del año, concentra en sus treinta y un días la celebración de varias festividades. Sobresalen entre estas los festejos por el fin de año y en jerarquía le siguen dos fechas que gozan de gran popularidad entre los cubanos, no obstante, su carácter religioso o quizá por esa misma razón. Estas efemérides son el 4 y el 17 de diciembre.

A la segunda no vamos a referirnos en esta ocasión, solo decir de paso que ese día la religión católica rinde culto a San Lázaro, mientras los adoradores de Olofi yOlodunmare practicantes de la religión yoruba veneran a Babalú Ayé.

En el 4 de diciembre nos detendremos para significar la realización de un guemilere, o sea, una fiesta con tambores sonoros que tocan expresamente para Shangó, quien llegó a Cuba en el alma de los primeros negros africanos, los que, imposibilitados de rendirle tributos abiertamente, se vieron obligados a identificarlo con la Santa Bárbara de los católicos.

En las litografías, Santa Bárbara frecuentemente aparece representada portando una espada a la usanza de un guerrero y es para los católicos la que posee fórmulas complicadas para la solución de grandes problemas. Asimismo es la poseedora del rayo y del trueno, y a ella se aclama ante las inclemencias de la Naturaleza. Con iguales atributos se reconoce a Shangó quien ya desde África Occidental, de donde fueron extraídos los esclavos, se le consideraba un emperador de infinito poder, además de mágico por excelencia y dueño original del oráculo.

De modo que en buena lid fue Shangó quien dio realce a Santa Bárbara, máxime si se tiene en cuenta que durante los años en que se mantuvo en Cuba el régimen de esclavitud y aun posterior a este la población negra superaba ampliamente a la blanca, amén de que los negros eran los creadores y dueños de su religión, que trajeron en cuerpo y alma en detrimento del catolicismo cubano que, por ser impuesto, siempre fue más ficticio que real. De ahí que no por gusto Santa Bárbara es hoy más negra que blanca y aun cuando continúa portando la espada, lleva anudado a su cuello un paño de color rojo.

Así la vemos representada en los altares y mucho más engalanada todavía el 3 de diciembre, en cuya noche comienzan las celebraciones en su honor que se extienden durante todo el día 4.

Es la fiesta a Santa Bárbara Bendita y al mismo tiempo el guemilere a Shangó. En las mentes de algunos participantes estará impresa la imagen dulcificada de la santa católica, mientras que en las de otros aparecerá la excelsa y gallarda figura de Shangóportando la espada enhiesta. Pero todos bailarán al compás de los tambores Iyá,Itótele y Okónkolo los cuales, con antelación, fueron situados en un rincón de la habitación escogida para el festín. Danzan alrededor de un altar profusamente adornado con una tela de brillo de color rojo oscuro. En este sobresalen también, además de una gran cantidad de velas encendidas y apagadas, los ramos de príncipes negros, las flores blancas y los girasoles. En el suelo, sobre una estera, yacen platos con distintas comidas entre las que no faltan el amalá (harina de maíz), el dulce de coco, cocos abiertos y cerrados, plátanos verdes y maduros y otras golosinas que serán saboreadas por los asistentes en algún momento de la fiesta, no sin antes haberse separado pequeñas raciones que, unidas todas en un recipiente, quedan como ofrecimiento de los devotos a la deidad. 

Los tambores retumban y el primer canto se dedica a Elegba a quien hay que pedir permiso para el inicio del guemilere, pues es este el dueño de los caminos y, por tanto, quien puede abrirlos y cerrarlos. Así las voces se elevan entonando:

Eshú oh

Elegba a la eh

Elegba omo moforibale

Eshú oh….

Estas frases pronunciadas en lengua yoruba por los participantes de mayor rango no tienen traducción literal al español, significan algo como: “Oh Elegba, oh Eshú yo me postro ante ti”.

Siguen otros cantos que dan cobertura a la presentación de otras deidades a través de determinados asistentes, los cuales adoptan la forma y los ademanes del santo que los posee. Así, al toque de los tambores, muy pronto se imponen las carcajadas deYemayá, que mueve incansablemente sus caderas colocándose en el centro del ruedo. Instantes después el cuerpo se le encorva a alguien, comienza a caminar con gran dificultad y requiere de algún sostén, que bien pudieran ser muletas. Ha llegado al guemilere San Lázaro, leproso y falto de garbo, pero exigiendo un buen tabaco. La sensualidad de Oshún también se hace sentir. La porta una bella mulata que a veces mueve pesadamente sus caderas, mientras que en otras las desplaza con gran agilidad produciendo movimientos que le sacuden todo el cuerpo, hasta llevarlo a una laxitud caliente y perezosa como suelen ser los finales de un laborioso momento de placer.

Envueltos en el frenesí de la danza los cuerpos, sudorosos y pegajosos, no cesan de moverse y es entonces cuando las percusiones de los tambores se hacen altamente sonoras, convirtiéndose en violentas, mientras las voces se elevan en un desesperado clamor:

Obba koso

Obba-ri-koso

alardo koso

alardemi oh…

Y en ese momento hace su entrada el tamborero mayor, el rey de aquel guemilere:Shangó. Los danzantes entonces moderan sus movimientos y desplazan sus cuerpos en suaves contorsiones, como en gesto de bienvenida a quien está dedicado el festín.

Shangó, guerrero y violento, porta un machete con el que va blandiendo el aire. Con la agilidad de un lince desplaza su cuerpo de un lugar a otro, mientras mantiene apretadas las mandíbulas para imprimirle dureza a su semblante. Los ojos desorbitados miran desafiantes y, como para calmarlos, callan los tambores y las voces. Se eleva, entonces, un murmullo en forma de plegaria: por Olofi, porOlodunmare salud y suerte.

Que es lo mismo que yo le deseo a Usted.

La Música en Cuba: Gumersindo (Sindo) Garay

Gumersindo (Sindo) Garay
Por: René León

  Según los historiadores de la música cubana, dicen que el “bolero” nació en Cuba. Su centro fue la región oriental, allá por el siglo XIX. Sus primeros cultivadores fueron  gentes de pueblo. Alejo Carpentier, en su libro La Música en Cuba, dice sobre el “bolero”:…los trovadores de hoy, “un Sindo Garay”, cantan a media voz, cerrando los ojos, sufriendo y suspirando sobre las cuerdas de sus guitarras, que se lama la “canción cubana” Obsérvese además que, fiel a sus orígenes ochocentistas, la “canción cubana”, es (con el ”bolero” que ha llegado a confundirse con ella) el único tipo de música insular que admite, por tradición, la presencia de letras extranjeras o de poemas ajenos al clima local.  Así como la “guaracha”, el “son”, la “conga”, la “rumba” y el punto guajiro, tiran del ambiente, llevando palabras  mancornadas al carácter de la música, la “canción” y el “bolero” se apoderaron de versos de Luis Urbina, de Amado Nervo, de Pedro Mata, sin la menor dificultad, cuando se pasearon en los jardines ver kenianos de los pequeños imitadores de Rubén Darío.
  Situado cerca del Parque Maceo, en La Habana, donde antiguamente se encontraba Batería de la Reina, la Casa de Beneficencia y el Malecón construido allá por el año de 1901, en la calle de Belascoaín y San Lázaro, había un café que era el sitio preferido de todos los amantes de pasar un buen rato alejado de los problemas de la vida y de la política. El aire del mar, el agua salobre que salpicaba y batía el Malecón, el rumor de las olas, hacían de este lugar, es preferido de aquellos que deseaba por un momento estar felices y tranquilos. Este lugar se llamaba “Vista Alegre”  que desapareció como tantas cosas han desaparecido en Cuba.
 Mi hermano Julio y yo éramos pequeños y nuestros padres nos llevaban a caminar por el Malecón , o a dar una vuelta  en auto por la calle Prado y luego por la Quinta Avenida; a la vuelta íbamos al café “Vista Alegre”, a comer helados y oir a los trovadores que siempre andaban por allí. Así fue como conocí a Sindo Garay, un hombre mayor, que vestía su acostumbrada guayabera. Siempre limpió, respetuoso con todos. Iba con un joven que resultó ser su hijo Guarionex. También allí conocí a otros trovadores conocidos de aquellos años. Sindo era el preferido de mi padre, siempre nos venía a saludar Mis padres le pedían una canción: una de ellas era “La Bayamesa”. “Tiene en su alma la Bayamesa/triste recuerdos de tradiciones,/ cuando contempla los verdes llanos/ lágrimas vierte por sus pasiones, ay./ Ella es sencilla, le brinda al hombre/ virtudes todas y el corazón./ pero se siente/ de la Patria el grito../ todo lo deja, lo quema/ ese es su lema, su religión.”
  Gumersindo (Sindo) Garay nació el 12 de abril de 1867 en la ciudad de Santiago de Cuba. Sus padres se trasladaron a Guantánamo, y allí vivieron por varios años. La primera canción de (Sindo) ,se la dedicó a su maestra María Mestre, cuyo tituló era “Quiéreme Mucho”. Se va para Santiago de Cuba, formando un dúo con Pepe Sánchez, durante varios años. Siendo ambos los más preferido de la ciudad, que era considerada cuna de trovadores. Al estallar la guerra de independencia sirve como correo marítimo. Era un experto nadador, su misión era cruzar la bahía para llevarle informes al general Cebreco, sobre los movimientos de las tropas españolas. Termina la guerra contra España, y se traslada para La Habana.
  Sindo, con otros trovadores capitalinos amenizaban fiestas en casas particulares, o cantaban en diferentes cafés de la capital, y el “Vista Alegre” sería su lugar preferido. Allí con su voz fina y armoniosa, le cantaba a todos aquellos que se lo pedían. Era una forma honrosa y decente de ganarse la vida. Se dice que compuso más de doscientas canciones: “Adiós a La Habana”, Madre y Virgen del Cobre”, “El Ocaso”, “Germania”, El huracán y la palma”. La dedicada a la “Virgen del Cobre” la interpretó un día en la casa de mis padres, donde se acostumbraba a celebrar el día de “La Caridad del Cobre” y “Santa Bárbara”.
  Murió Gumersindo (Sindo) Garay en julio de 1968, pero nos dejo sus canciones, que seguirán viviendo en el alma de todos los cubanos. “La Tarde”
“La luz, que en tus ojos arde,/ si los abres amanece,/ cuando los cierras parece,/ que va muriendo la tarde./ Cuando los cierras parece/ parece que va muriendo l tarde./
Las penas que  mi me matan/ son tantas que se atropellan,/ y como, de matarme tratan,/ se agotan una a otras/ y por eso, no me matan”. 

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