1498 -Cristóbal Colón llega a "Isla Santa" (Venezuela)
lunes, 1 de agosto de 2016
Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba (Exilio)
Delegaciones de New Jersey y
New York
Journalists Association of the Republic of Cuba
(Exile)
New Jersey
& New York Delegations
300-77th
Street, North Bergen, N.J. 07047
Tel. (201) 941-8791
julio 1 de 2016
CONVOCATORIA
2do
CONCURSO PERIODÍSTICO “JOSÉ ROHAIDY”
El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio – Delegaciones
de N.J. y N.Y., convoca por segunda vez al Premio José Rohaidy, que fue creado
en el año 2015 en honor de quien fue un ejemplo de honradez, caballerosidad y
profesionalismo en el campo periodístico.
BASES DEL CONCURSO
Tema: Cuba – Costumbres y eventos
culturales.
Tipo de escrito: Artículo periodístico.
Participantes: No es requisito ser
periodista o miembro del Colegio de Periodistas
para concursar. Abierto al
público en general y de cualquier país.
Idioma: Español
solamente.
Número de páginas: Mínimo cinco (5) y máximo ocho (8); escrito a
dos (2) espacios.
Premios: Habrá
tres ganadores. El primer lugar recibirá
$150.00, el segundo $75.00 y el tercero $50.00; todos acompañados de un diploma
de reconocimiento.
Fecha límite: Se aceptarán trabajos hasta el 30 de septiembre de
2016, los ganadores se darán a conocer no más tarde del 10 de octubre de 2016. Los premios serán entregados el 30 de octubre
de 2016 en el Banquete Anual del C.N.P. Celebrando el Día del Periodista Cubano
que tendrá lugar en el
Restaurant Las Palmas en West New York,
N.J.
Modo de envío: Poner en un sobre grande tres copias del artículo firmados
con un seudónimo y adjuntarle un sobre más pequeño que contendrá un papel
escrito con el nombre verdadero del autor, su dirección y número de teléfono,
bien sellado y con el seudónimo escrito por fuera. Es muy importante que en el sobre grande no se
ponga ninguna información que se pueda reconocer al autor verdadero. Los trabajos deben enviarse a:
Dr. Antonio A. Acosta
Presidente - C.N.P.
430-A Hancock Place, Fairview, N.J. 07022
BARACOA: DONDE CUBA COMIENZA
| La Cruz de la Parra |
La primera villa fundada el 15 de Agosto de 1511 como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, comienza desde este sábado sus festejos por el 490 aniversario con un amplio programa cultural que incluye conferencias magistrales sobre historia y arquitectura, inauguración de un salón de artes plásticas, retreta con la Banda Municipal de Concierto en el Parque central, la Asamblea Solemne por el 490 Aniversario de la villa, una Gala Artística en la Plaza Cacique Hatuey y la gran Fiesta Popular Tradicional, en el Área de las Tradiciones de la calle Juración.
Fidel Díaz | La Habana
Muy renombrada es la expresión de Don Cristóbal Colón, al poner sus pies en tierra cubana. Es de suponer que haya echado primero un vistazo a su alrededor, y tras un suspiro exclamara: "Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron".
Todo parece indicar que arribaba al puerto de Gibara, en Holguín, el 28 de octubre de 1492. Casi un mes después, el 27 de noviembre, en su diario, se recoge: "Habiendo andado media legua por la misma bahía vido el Almirante a la parte Sur un singularísimo puerto, y de la parte del Sueste unas tierras hermosas a maravillas..." No exageraba don Cristóbal, visitar Baracoa es entrar a un poema. No por casualidad Cuba comienza por ahí.
"Aquí, les digo a quienes no la han visto, están el canto y la belleza. Y se llega en un vuelo sobre sus empinados dominios, y por tierra se llega, serpeando por una carretera que es prodigio de esfuerzo humano, y donde hay un mirador -Cotilla- que se envuelve en helechos entre lujos de manantiales, frente a un paisaje indescriptible." Así describió su estancia allí la exquisita sensibilidad de Dora Alonso, nítida voz de la literatura cubana.
Tierra llena de encantos naturales, leyendas y misterios, la primera villa fundada el 15 de Agosto de 1511 como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, comienza desde este sábado sus festejos por el 490 aniversario.
Las fiestas comienzan este domingo. Los visitantes, junto al pueblo baracoense, se fundirán en un amplio programa cultural que incluye conferencias magistrales sobre historia y arquitectura, inauguración de un salón de artes plásticas, retreta con la Banda Municipal de Concierto en el Parque central, la Asamblea Solemne por el 490 Aniversario de la villa, una Gala Artística en la Plaza Cacique Hatuey y la gran Fiesta Popular Tradicional, en el Área de las Tradiciones de la calle Juración. Sin dudas 4 días con sus noches -y por supuesto madrugadas- para entrar en contacto con la historia y las tradiciones de la población más antigua de nuestra Isla.
LA HUELLA MÁS ANTIGUA DEL VIEJO MUNDO EN AMÉRICA
La más antigua reliquia histórico-religiosa del encuentro de las dos culturas en el nuevo mundo se encuentra en la Parroquia Nuestra señora de la Asunción de Baracoa y se conoce como la Cruz de la Parra. Fue hecha por los hombres del Almirante con madera de los bosques de Baracoa y asentada allí por el mismísimo Colón el sábado 1ro. de diciembre de 1492.
La autenticidad de la Cruz de la Parra queda demostrada por datación radiocarbónica que la como extraída de un árbol que existió años antes de la llegada de Colón. En este estudio se reconoce la estructura celular de la madera que corresponde a la Coccoloba diversifolia , especie que puede ser contemplada en los montes secos y semicaducifóleos secos sobre suelos calizos que aquí existen.
Sigamos fragmentos del "Diario de navegación" de Cristóbal Colón sobre su arribo a Baracoa y el asentamiento de la cruz:
Martes 27 de noviembre de 1492
"...Y porque las aguages y corrientes lo habían echado aquella noche mas de cinco o seis leguas al Sueste delante de donde había anochecido, y le había parecido la tierra de Campana; y allende aquel cabo parecía una grande entrada que mostraba dividir una tierra de otra, y hacía como una isla en medio: acordó volver atrás con viento Sudueste, y vino adonde le había parecido el abertura, y halló que no era sino una grande bahía (Puerto de Baracoa), y al cabo della de la parte del Sueste un cabo, en el cual hay una montaña (El monte del Yunque) alta y cuadrada que parecía isla."
Sabado 1ro. de diciembre.
"No se partió por la misma causa del viento contrario, y porque llovía mucho. Asentó una cruz grande a la entrada de aquel puerto que creo llamó el Puerto Santo (puerto de Baracoa), sobre unas peñas vivas. La punta es aquella questá a la parte del Sueste, a la entrada del puerto, y quien hobiere de entrar en este puerto se debe llegar mas sobre la parte del Norueste a aquella punta que sobre la otra del Sueste"
Pasados casi 20 años de aquel primer viaje de Colón, es fundada como primera villa de la isla "Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa" el 15 de agosto de 1511, por quien llamaran el Adelantado Diego Velázquez. Allí fija su residencia convirtiéndola en la capital política y eclesiástica de la isla de Cuba.
Baracoa, a pocos años de su fundación, queda sumida en un verdadero aislamiento político, social y económico, con motivo del traslado de la capital desde esta villa hacia Santiago de Cuba. Dichas condiciones propician un desarrollo histórico singular que permiten guardar hermosas tradiciones de la cultura local y conservar en un estado relativamente virgen sus valiosos paisajes.
La colonización encuentra baracoense resistencia en las figuras, primero de Hatuey, entero cacique haitiano, el que lucha durante un buen tiempo en toda la comarca, y luego en la de Guamá: "El Rebelde Cubano" quien durante más de una década combate ferozmente al colonizador español.
Las rivalidades de España contra Inglaterra y el sostenido contrabando, corso y piratería, motivaron la construcción de 3 fortificaciones entre 1739 y 1742. Ellas son: El Fuerte Matachín (actual Museo de la ciudad), El Fuerte de la Punta (bar restaurante) y El Castillo de Seboruco (hoy Hotel Castillo).
LEYENDAS DE BARACOA
Nuestros antepasados, como los poetas de la antigüedad, animaron con su fantasía el mundo que les rodeaba, dotándolo con las propiedades de los bosques, ríos, montañas, astros y todo lo que su universo sensitivo podía percibir y proyectar, para dejarnos un fascinante mundo, recreado luego de generación en generación.
Todo ello forma parte innegable de la cultura depositaria de estas tierras, que ahora les ofrezco, bajo el signo, eso sí, de una rápida selección.
La leyenda del Miel
Si hace más de dos mil años las lavas del Vesubio inmortalizaron a los amantes de Pompeya, las aguas del Miel, centurias atrás, motivaron tejer una hermosísima leyenda que aún pervive en Baracoa y sus gentes.
Ella cuenta de una delicada joven que, por su piel bronceada como sus ojos y dulce proceder, todos llamaban Miel.
Un buen día bañándose en las riveras del río fue vista por un navegante que quedó hechizado con su belleza, cortejándola inmediatamente. Miel, pensando en la partida de su amado, nutría con su llanto las aguas que iban siendo más dulces cada mañana. El joven navegante siempre postergaba su partida para bañarse en las dulces aguas del río que no pudo abandonar jamás, casándose finalmente con Miel.
Desde entonces así se le llama a este río y muchos aseguran que quien se baña en sus aguas, se casa en Baracoa quedándose aquí para siempre.
La leyenda de las Polimitas
Ella cuenta de los amores de una bella india y su cacique, quien, para homenajearla sin tener perlas ni joyas, quiso ofrecerle un regalo único. Y salió un día a conquistar los colores del sol, el verde de las montañas, el rosado de las flores, el blanco de la espuma de la mar, pero al sorprenderle la oscuridad no pudo conquistar el azul del cielo, contentándose con el negro de la noche.
Ella deslumbrada al contemplar tan singular creación le imprimió la cadencia de su baile, la ternura de sus palabras y benevolencia de su ser.
Por eso se afirma que son las Polimitas las joyas naturales de Cuba y ofrecen gran beneficio al hombre aunque no existan azules.
MONUMENTO NACIONAL
Por ser uno de los primeros puntos de contacto con la isla en el encuentro entre dos mundo, por ser la primer villa fundada por Velázquez, por atesorar importantes sitios arqueológicos indígenas, por la riqueza de su fauna y flora, por su rica tradición cultural e histórica, Baracoa fue declarada Monumento Nacional.
Muchas huellas ha dejado esa tierra en el arte. Alejo Carpentier se inspiró en la historia de La Rusa, quien vivió en Baracoa y se conviritió en uno de los personajes centrales de su novela La consagración de la primavera.
Humberto Solás termina su última cinta "Miel para Oshún" en ese rincón donde comienza Cuba.
Así músicos, pintores y poetas han intentado expresar la belleza -esa que empina el espíritu- desde los rincones más exóticos y atrapantes de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, esa que el próximo 15 de agosto festeja su 490 aniversario.
Terminamos este viaje con la descripción que hace el poeta, ensayista y crítico cubano Ángel Augier de la luz de Baracoa:
I-Verde
Este verde verde,
es el que había olvidado
el verde,
después de darse y dispersarse,
después de desteñirse
y de desprenderse
de su verde.
Y aquí ha venido
a recordar
su verde original,
su verde verde
de verdad.
II-Azul
El abrazo absoluto
del absoluto azul,
el vasto, interminable
del azul que en espumas
despereza su música
y ciñe sin cesar
con su líquido abrazo.
Y el otro azul de cimas,
escoltado de nubes
inmóvil oleaje
que circunda incesante,
alto azul clamoroso
detenido aguzado
en el espacio firme
y sólido del Yunque.
III-Ocre
Entre el azul que ciñe, acaricia
y abarca como un sueño
y el verde poderoso
que alza la vida desde sus raíces,
brota el ocre
de los techos, cuajado
en el sol y en el tiempo,
en el viento y en la sangre
del hombre natural
que aquí fundó desde el primer aliento,
y que luchó para vencer amando
esta tierra crecida
en fuertes olas de bosques y montañas;
el ocre de los techos
donde brilla también el rojo de la sangre
el hombre fundador y combatiente,
entre el azul y el verde victoriosos.
2001. La Jiribilla. Cuba.
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu
Gracias:
A todas aquellas personas que se han interesado por mi salud. Después de haber pasado siete meses y medio en el hospital.
Sigo luchando para poder mantener Pensamiento.
Vocablo martianismo
Antonio A. Acosta nació en Pinar del Río, Cuba. Es graduado de la Universidad de La Habana y de la Universidad de Montclair en el estado de New Jersey. Ha ejercido la docencia en Cuba y en los Estados Unidos en todos los niveles de enseñanza, desde la primaria hasta la Universitaria. Es autor y co-autor de cuatro libros para la equivalencia de la Escuela Superior (GED). Ha recibido numerosos premios y ha sido laureado por su obra poética y literaria en diferentes países. Es miembro del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, Círculo Panamericano de Cultura. Academia de la Historia de Cuba (Exilio) y otros.
Significado del vocablo “martianismo” según el Diccionario de
americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Página 1393
martianismo. (De José Martí,
ensayista, poeta y político cubano, 1853-1895).
1. 1. m.
Cu. Ideas sociopolíticas y literarias
que emanan de la obra de Martí.
----------------------------------------0000000000------------------------------------------
“Yo personalmente opino que
este es un nuevo ISMO que encierra decoro, valores y principios concernientes a
la dignidad humana; y el propósito de éste sería el de inculcar las ideas de
José Martí en la nuevas generaciones, en sus “Pinos Nuevos”, para usar una
frase del Apóstol cubano”. Antonio A.
Acosta
El sandwich Elena Ruz.... la verdadera historia
Circulan muchos cuentos sobre el origen de ese inverosímil sandwich cubano, el Elena Ruz. En algunos sitios ha habido largas discusiones con todo tipo de teorías y suposiciones. En lo que la mayoría está de acuerdo es en que la primera vez que se vio en el menú de algún restaurante cubano fue en El Carmelo de 23 y G, un lugar popular en el exclusivo reparto del Vedado de La Habana.
Algunos dicen que se nombró por una americana de apellido Rush y los cubanos lo pronunciaban Ruz. Alguien más asegura que el sandwich fue nombrado por la esposa de Babe Ruth cuando ella pidió un sandwich a la carta de los camareros del Hotel Nacional de La Habana. Este alega que se cambió Helen para Elena y que, como los cubanos no podían pronunciar Ruth, se cambió para Ruz. Ninguno de esos cuentos es cierto. Conste que, mi segundo nombre es Ruth y nadie en Cuba lo pronunciaba Ruz.
Valdés-Fauli era una joven de la sociedad habanera de una familia muy prominente a fines de la década de los '20 que frecuentaba el restaurant El Carmelo con sus compañeras de colegio, El Sagrado Corazón. Elena pedía un sandwich preparado especialmente para ella en un pan de medianoche, untado generosamente con queso crema y mermelada de fresa, y lleno de lascas de pavo asado.
Tenía que explicar la combinación cada vez que lo ordenaba, así es que después de un tiempo pidió que pusieran el sandwich en el menú para no tener que explicarlo cada vez. La gerencia accedió y al cabo hasta colocó también un letrero lumínico en la ventana anunciando el "sandwich Elena Ruz" por 25 centavos. Eso era bastante caro en esa época, considerando que la medianoche corriente o hasta el sandwich mas grande se ofrecían por 5 y 10 centavos respectivamente.
Muchos años después, en una entrevista con el Miami Herald ella explicó, "A mí me encantó, pero mi madre se horrorizó. Ella opinaba que era una desgracia tener mi nombre en luces como si estuviera anunciándome.
Con el tiempo Elena se casó con Eduardo Ulacia y tuvo 5 hijos. De Cuba la familia se estableció primero en Miami y unos años después vivieron un tiempo en España.
En la mañana del 28 de noviembre de 2011, a la edad de 102 años, Elena Ruz Valdés-Fauli de Ulacia falleció en San José, Costa Rica, a donde se había mudado para estar cerca de su hija Margarita Ulacia Ruz. Desde entonces cualquier restaurante o café cubano, incluyendo en el exilio, ofrece el sandwich Elena Ruz, aunque algunos insisten en escribirlo Ruth y muchos no tienen idea de la historia de la fascinante mujer detrás de él.
En el grupo Cocina Cubana en Yahoo, el sandwich entró en discusión y uno de los miembros del grupo que vive en Costa Rica se encargó de comunicarse con amigos de su familia que eran también amigos de la hija de Elena. Por mediación de él recibimos la fotografía de Elena publicada aquí así como un mensaje electrónico de la hiia, Margarita Ulacia, dejándole saber al grupo de la muerte de Elena e incluyendo un relato sobre su madre y el sandwich escrito por Rosendo Rosell, conocido actor, compositor y columnista cubano.
Si alguien está interesado en leer la historia, envíeme un correo electrónico y con gusto la compartiré.
Elena Ruz Sandwich
1 pan de medianoche
Queso crema
Mermelada de fresa
Lascas de pavo asado
Mantequilla
Tueste un pan de medianoche solo hasta que esté dorado, durito y calentito. Untele mantequilla al pan por los dos lados. Unte cantidades generosas de queso crema en una mitad del pan y mermelada de fresa en la otra. Coloque lascas de pavo asado en el medio.
No se le agrega lechuga ni alguna otra cosa a este sandwich. Si alguien le sirve un sandwich que alegan es un Elena Ruz con lechuga o alguna otra cosa más que queso crema, mermelada de fresa y lascas de pavo, ¡no
saben lo que están haciendo!
saben lo que están haciendo!
"Muchos habrán probado el sandwich sin saber.... que Elena Ruz existe y vive aquí en Miami" (Rosendo Rosell, Vida y Milagros de la Farándula en Cuba. Tomo IV)
Uno de los sandwiches que más le ha gustado a mi hija Dayamí — siempre tan inapetente — ha sido el de Elena Ruz. Para mi hija fue una novedad saber que fuera creado en Cuba por una joven con ese nombre, porque en los lugares que lo sirven en los Estados Unidos lo tienen como invento americano que hasta una variante le han hecho con el apellido, poniéndole como si fuera un segundo nombre "Ruth" (con th al final), y porque casi en ningún restaurante que se precia de vender comida típica cubana lo tienen en su menú.
Inspirada en mi hija hice las investigaciones necesarias para que todos conozcamos un poco más de este famoso bocadillo, que por cierto he notado que no son muchos los que han escrito sobre su origen.
A finales de la década de 1920, la jovencita Elena Ruz Valdés-Fauli acostumbraba a ir de visita a casa de la familia Párraga, que vivía en una de las amplias casonas del Vedado, La Habana, en la misma cuadra del restaurante El Carmelo, que antiguamente fue un bodegón de madera de un español de apellido Alvarez, donde Elena y sus amiguitas iban a refrescar.
Según relató el escritor George Childs, para El Nuevo Herald, la propia Elena Ruz le contó que
"... casi todas eran alumnas de la escuela El sagrado Corazón y se reunían en ese lugar para comer y hablar de las cosas que hablaban todas las adolescentes de la época".
Un día, la joven Elena mandó a preparar un sandwich "a la carte", o sea, algo que no estaba en el menú, cosa que en la mayoría de los restaurantes de ahora no suelen complacer. Se trataba, como ella misma le contó a Childs de
"... un pan de media noche (el cual debía de tostarse por sí solo hasta que estuviera durito y calentito), entonces se le ponía pavo, queso crema majado o batido, mermelada de fresa y lechuga".
Durante más de un año, cada vez que Elena Ruz visitaba el lugar pedía su extraña y deliciosa combinación, hasta que un día se le ocurrió pedirle al encargado que debía de incluirlo en el menú para no tener que explicarle lo mismo cada vez. Esto coincidió con la Semana Santa y un viaje de Elena a Varadero y posteriormente el encuentro con su amiga Sesita Sola quien le informó que había soñado que el sandwich la iba a ser famosa. Esa misma noche cuando Elena y sus amigas volvieron al Carmelo tuvieron la sorpresa de ver un letrero en luz neón que decía
"Sandwich Elena Ruz, 25 centavos".
El precio en estos días como bien dice Childs, parece cosa de risa, pero en ese entonces era bastante caro, cuando una "Medianoche" costaba cinco centavos, un "sandwich cubano" valía 10 centavos (un sandwich cubano en un restaurante en el sur de la Florida del año 2000 tiene el precio promedio de $3.50 a $5.95 y le ponen la mitad del jamón, queso y pierna que el de antes, y en Lario's on the Beach de Miami un "Helena Ruth" cuesta $5.25). No obstante la mamá de Elena
"... se indignó, porque según ella, daba la impresión de que estaban vendiendo a su hija por 25 centavos".
Amplía Rosendo Rosell en su enjundioso libro Vida y Milagros de la Farándula en Cuba (Tomo IV), que
"... algunas amigas de la época que venían a Miami de compras le contaron que en una farmacia del centro vendían su sandwich (...) cuando fueron a vivir a España en 1971, allí también encontraron su sandwich".
Pero Elena Ruz es "Algo más que un sandwich", como bien escribió su hija Elena Ulacia Ruz, en la Tribuna del Lector del periódico El Nuevo Herald, el 7 de abril de 1994. Cuando su mamá se casó con Eduardo Ulacia, se fueron a vivir al pueblecito Torriente, en la provincia de Matanzas, donde se dio a la tarea de tener a cinco hijos. Más tarde se trasladaron a la capital.
Esa señora de "buen porte" que soltera fue una gran coqueta, como la describe con amor su hija, "por primera vez se enfrentaba a la escoba y la cocina" teniendo que salir a trabajar a una tienda miamense, pero sin perder su categoría de "amiga generosa, caritativa y simpática siempre".
Hasta que un día entraron en la abundancia cuando Eduardo heredó a una tía española, y se mudaron a la madre patria, pero la dicha duró poco porque su esposo enfermó, y tuvieron que regresar a Miami, y también "a la aspiradora y al supermercado, sin criada que la ayudara y con un marido sumamente delicado de salud" y con casi 80 años de edad.
Recuerda además la hija de Elena Ruz, que su mamá fue
"... entrevistada con relativa frecuencia por su famoso sandwich. Salió en la televisión y en los periódicos. Pero ella seguía siendo igual. Nada alteró su carácter alegre... ".
Por eso ella dice con tanto cariño que
"Elena Ruz no es un sandwich con pan de medianoche. Para nosotros, es el lucerito del alba de muchas noches de desvelo y desesperanza. Cúmulo de cualidades que la convierten en ejemplo y en imagen de otras madres cubanas que dejan la estela de su paso por este mundo tan cruel y despiadado, como reinas escondidas de reinos ya olvidados".
Que pena que en los libros que dan recetas de platillos de nuestra comida tradicional lo omitan, como el de "Ana Dolores cocina con usted" de Ana Dolores Gómez de Dumois; el de María Antonieta Reyes Gavilán, "Delicias de la mesa"; el de Nitza Villapoll; ni mucho menos lo tiene la página cibernética del Centro Cubano de Información en sus Recetas Cubanas. Es preciso que todos los recetarios incluyan el sandwich de Elena Ruz para considerarse completamente cubanos. Y ojalá que algún día en todos los restaurantes que dicen cocinan la auténtica comida de Cuba — dentro y fuera de la isla — integren a su menú, además de la "medianoche" y nuestro típico sandwich, también el de Elena Ruz, por sabroso y verdaderamente autóctono, como la jovencita que lo creó y dejó tan dulces recuerdos en la memoria de quienes la conocieron.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Lo último que escuché es que Elena Ruz está en un "home" en Costa Rica...
Publicado por Engie Alvarez (Ena) en 0:03
La Timba, identidad única
Por Ernesto Montero Acuña
El término Timba se asocia con una forma del son, el nombre de un alimento precario y la historia de un barrio marginal de La Habana donde se sustituyen las casuchas de antaño por construcciones adecuadas a la vida confortable.
Las tres denominaciones convergen en las proximidades de uno de los sitios más céntricos de La Habana, la Plaza de la Revolución, hacia la que se extendió durante más de un siglo la que fuera una de las villas miseria más conocidas en la capital del país.
Su nombre proviene, según estudios, del inglés “Timber” estampado en las cajas de madera que contenían barras de guayaba importadas desde Estados Unidos y comercializadas en un establecimiento —conocido en Cuba como bodega— existente entonces en la esquina de las actuales calles Zapata y A, en El Vedado.
De esta circunstancia provino un platillo popular que aportó el apelativo “pan con timba” —para identificar el pan con guayaba de consumo popular antaño—, apelativo que se extendió a la comunidad y que también es coincidente con la forma acelerada del son, ritmo muy acendrado en su cultura musical.
“La Timba soy yo”, clamaba en Nueva York Chano Pozo, uno de los hijos de mayor renombre de este barrio, a quien se reconocía como genio de la música popular bailable de su país y del jazz estadounidense, al extremo de lograr notable influencia sobre el muy afamado Dizzy Gillespie.
Luego de sus inicios en Cuba y en correspondencia con su origen, Luciano (Chano) Pozo González partió hacia Estados Unidos en 1942, donde su más famoso tema, Manteca, alcanzó amplia difusión en 1947, en el mundo del jazz, antes de que se grabara en 1948.
Caliente y Blen Blem, otras grandes composiciones suyas, acentuaron gradualmente su influencia sobre Gillespie, algo que se asegura desembocó en una fusión perfecta entre un genio de la armonía del jazz y otro gran intelecto en los ritmos afrocubanos.
El 3 de diciembre de 1948 murió, durante una pelea en el barrio neoyorquino de Harlem, quien había nacido 7 de enero de 1915 en La Timba, un medio de precariedad extrema, y cuya condición pudo conocer Albert Einstein el 20 de diciembre de 1930, en tránsito marítimo hacia Estados Unidos.
Durante su estancia de dos días en La Habana, el Premio Nobel de Física recorrió barrios de gran pobreza como Pan con Timba y Llega y Pon, en los cuales visitó, según documentos, los hogares humildes y los desordenados patios de los solares y las cuarterías.
Junto con su esposa, estuvo dos horas en la casa de descanso del compositor cubano Ernesto Lecuona, en la calle 4 esquina a 35 del reparto San Antonio, visita con la cual respondía a una invitación del destacado músico, a quien había conocido en París, en 1922, cuando este cumplía una gira por Europa.
Un hecho cultural hoy trascendente es que la Fundación Nicolás Guillén desarrolla allí el proyecto comunitario Todas las manos, denominación que alude a los versos: “Alcemos una muralla/ juntando todas las manos;/ los negros, sus manos negras,/ los blancos, sus blancas manos”, correspondientes al poemario La paloma de vuelo popular.
Como el libro de versos lanzado por la editorial argentina Losada, el 28 de diciembre de 1958, se convoca en este lugar a la unidad, a la integración, a la convivencia sin distingos y a la cultura originaria, debido a lo cual el referido proyecto honra asimismo al Poeta Nacional de Cuba.
Hace más de cien años, el 20 de mayo de 1914, se fundó La Timba en el entorno de San Antonio Chiquito, al parecer por el ingenio azucarero homónimo que existió en este territorio, hoy perteneciente a El Vedado, en el municipio Plaza de la Revolución.
Hitos en su pasado fueron la creación de los cementerios San Antonio Chiquito (1867), Cristóbal Colón (1871-1886), Bautista o de los Protestantes (1887) y el de la comunidad china (1893), en el medio urbano en que La Timba se originó.
Llegó a extenderse desde la actual calle A, la primera al este de Paseo, hasta lindar con el cementerio de Colón, al oeste; y de las proximidades de La Pelusa a la Ermita de los Catalanes, de norte a sur, desaparecidas ambas con el proyecto Plaza Cívica, en los años cincuenta, hoy Plaza de la Revolución.
Contra el desalojo de la comunidad de La Pelusa, barrio marginal del mismo medio, los desplazados contaron con la defensa desinteresada del joven abogado Fidel Castro, quien reclamó para ellos la adecuada y debida compensación, un acto de gran justicia contra el despojo de que eran objeto los pobladores.
Tales acontecimientos conforman la historia de un lugar con profunda raigambre cultural, en la cual se integran lo racial y lo popular, hasta formar una comunidad donde entrelazan “los negros sus manos negras”, “los blancos sus blancas manos” y ambos conforman una identidad única entre sí.
Artistas internacionales como Silvio Rodríguez, el dúo Buena Fe y muchos otros han brindado sus actuaciones donde, como expresión de cultura popular, la Fundación Nicolás Guillén celebró diversas actividades con motivo de los 101 años de la fundación de La Timba o San Antonio, nombre del sitio donde surgió.
Con ello el propósito ha sido reflejar, como manifestó Lidiurka Zulueta en nombre de esa institución, el antes y el ahora, que es un modo de mostrar las transformaciones sociales que ha vivido esta comunidad, para bien.
Todas las manos en La Timba
TRABAJADORES
Publicado el 28 mayo, 2015 • 9:25 por Redacción Cultural
La Timba, lo que era un barrio pobre.
Por Ernesto Montero Acuña
Con trazos de fino pincel se debe dibujar cómo el barrio marginal de La Timba pasó a ser el centro urbano donde, durante más de cinco décadas, se sustituyen las casuchas de villa miseria por construcciones adecuadas a la vida confortable, para bien de uno de los sitios más céntricos en La Habana moderna.
Al transitar por la avenida Paseo desde Boyeros a Zapata se percibe, a derecha y izquierda, una urbanización con sobria dimensión nueva, aunque es el mismo lugar donde nació Chano Pozo, el 7 de enero de 1915, y que visitó Albert Einstein, el 20 de diciembre de 1930.
El proyecto comunitario Todas las manos, de la Fundación Nicolás Guillén, aplica allí el sentido de los versos: Alcemos una muralla/ juntando todas las manos;/ los negros, sus manos negras,/ los blancos, sus blancas manos¹, como apelación a la convivencia sin distingos, al desarrollo del medio urbano y al enriquecimiento de la cultura originaria.
Datos de la Fundación reflejan que al barrio se le nombró La Timba debido a que en la actual calle Zapata, su límite norte, existía una tienda minorista o bodega que expendía pan con queso y dulce de guayaba, cuyas barras provenían, en cajas de madera, de una firma norteamericana nombrada Timber, de la cual derivó a “pan con Timba”.
Bajo el nombre del Poeta Nacional de Cuba, esta institución cultural contribuye con su gestión a enriquecer un barrio antes considerado marginal, cuya fundación se fija el 20 de mayo de 1914, hace más de cien años, en la zona de San Antonio Chiquito, por el ingenio azucarero homónimo que existió en el entorno.
Originalmente surgido al este de Paseo, en la actual intersección de las calles Zapata y A, reflejaba ya en los censos de 1864 y 1865 una apreciable expansión poblacional, algo que se acentuó con el Cementerio Cristóbal Colón y la consiguiente mejoría en la comunicación con el centro de La Habana.
El camposanto capitalino, uno de los primeros del mundo en valores patrimoniales y en extensión, fue ideado en 1854 por el gobernador español Marqués Jacobo de la Pezuela, quien dispuso su creación debido a la insuficiente capacidad del anticuado Cementerio de Espada.
Por Real Decreto del 28 de julio de 1866 se aprobó iniciar las obras, que comenzaron efectivamente el 30 de octubre de 1871 y concluyeron 15 años después, el 2 de julio de 1886. Tanto como hoy, se destacaba entonces su arco de entrada con el conjunto escultórico, en mármol de Carrara, que simboliza las virtudes fe, esperanza y caridad.
El barrio La Timba en sus orígenes.
De este modo se ha conformado la historia del inicial Pan con Timba como un lugar de profunda raigambre cultural, en la cual se integran lo racial y lo popular, hasta conformar una comunidad donde entrelazan los negros sus manos negras, los blancos sus blancas manos.
Como hecho cultural, esto condujo a que, en 1940, se originara la comparsa Los Payasos, con sede en las calles 2 y 35, que adquirió notable influencia en el carnaval capitalino, muy en correspondencia con el éxito que alcanzó luego Chano Pozo en el mundo.
A partir de la creación de los cementerios San Antonio Chiquito (1867), Cristóbal Colón (1871-1886), Bautista o de los Protestantes (1887) y el de la comunidad China (1893), se establecieron asentamientos de los cual surgió, ya en el siglo XX, el más famoso barrio marginal en esta zona capitalina.
Así, puede admitirse que el nombrado La Pelusa² y La Timba originaria llegaron a coexistir entre las proximidades del Castillo del Príncipe y la Ermita de los Catalanes, aunque la construcción de la entonces llamada Plaza Cívica —hoy Plaza de la Revolución José Martí— causó la desaparición de la iglesia y mutiló aquella barriada, en la década de los cincuenta.
Con el desalojo de La Pelusa, cuyos desplazados contaron con la defensa del joven abogado Fidel Castro, se extendió Pan con Timba hasta el más selecto reparto de San Antonio Chiquito, el cual llegó a confluir hacia las calles 23 y 12 del Vedado.
En su aparente modestia, la zona ha sido escenario de hechos notables, como la visita realizada en 1930 por El Premio Nobel de Física Albert Einstein (1879- 1955), quien recorrió los barrios típicos de la pobreza Pan con Timba y Llega y Pon, donde penetró, según documentos, en los hogares humildes y en los desordenados patios de los solares y las cuarterías.
Durante dos horas estuvo, junto con su esposa, en la casa de descanso del destacado compositor cubano Ernesto Lecuona (1895-1963), en la calle 4 esquina a 35 del reparto San Antonio, debido a que ambos habían establecido una relación amigable en París, en 1922, cuando el afamado músico cumplía una gira por Europa.
En correspondencia con la cultura popular y las circunstancias de la época, de La Timba emergió Luciano (Chano) Pozo, quien, luego de sus inicios en Cuba, partió hacia Nueva York en 1942, donde se integró a diversas orquestas hasta que su más famoso tema, Manteca, alcanzó amplia difusión en el mundo del jazz entre 1947 y 1948, cuando se grabó.
Caliente y Blen Blem fueron otras grandes composiciones suyas, por lo cual se ha dicho que su estilo llevó gradualmente a Dizzy Gillespie (1917- 1993), a correr cada vez más riesgos musicales, lo que confluyó hacia una fusión perfecta entre un genio de la armonía del jazz y otro de los ritmos afrocubanos.
El 3 de diciembre de 1948 murió Chano Pozo en una pelea en Harlem, hecho que otro grande de la música popular cubana, Benny Moré (1919-1963), lamentó en la canción Rumberos de ayer, con los versos: Oh, oh Chano, murió Chano Pozo/ sin Chano yo no quiero bailar, una exclamación justificada ante la grandeza musical que se perdía.
Como parte de esta cultura popular, que se percibe a flor de piel, la Fundación Nicolás Guillén, que inició allí en el 2007 su proyecto Todas las manos, acometió diversas actividades con motivo de los 101 años de La Timba o San Antonio, su nombre más antiguo, e inauguró el 22 de mayo del 2015 una exposición fotográfica, con imágenes que contrastan pasado y presente.
Con fotos actuales de Lidiurka Zulueta e imágenes de archivo de Otto Guerra se refleja el tránsito temporal de esta barriada, un reparto cuyos límites hacia el sur se extienden hoy hasta los consejos de Estado y de Ministros, el Comité Central del Partido y otras instituciones de primer orden.
Al respecto la autora ha explicado que con “esta linda historia” trata de expresar “por qué le decimos La Timba a este lugar y no San Antonio, como verdaderamente se llama, y reflejar, como hago en mi exposición, el antes y el ahora, que es un modo de mostrar las transformaciones sociales que ha vivido esta comunidad, para bien”.
La defensa realizada por el joven abogado Fidel Castro, en los años 50, a favor de los pobladores de estos barrios llamados marginales, entonces amenazados con el desalojo perentorio para favorecer los negocios del proyecto de la Plaza Cívica, hoy de la Revolución, es el hecho más destacable en La Timba, por su contribución a que hoy se junten todas las manos.
(¹) Nicolás Guillén: La muralla, La paloma de vuelo popular, Obra poética, tomo II, ed. Letras Cubanas, La Habana, 2011, pp. 14-15.
(²) La Pelusa comprendía desde el Castillo del Príncipe a la Ermita de los Catalanes, en la Loma de Tadino o de los Jesuitas, hoy Plaza de la Revolución. Pan con Timba comprendía al inicio desde Zapata y A hasta la actual Paseo y luego se extendió al oeste.
EL DIARIO EXTRAVIADO DEL HOMBRE DE LA DEMAJAGUA
por Roberto Soto Santana
Carlos Manuel de
Céspedes y del Castillo fue destituido de su cargo de Presidente de la República por acuerdo
unánime tomado el 27 de octubre de 1873 por la Cámara de Representantes de
la República
en Armas. Así lo preveían los Artículos 7 y 9 de la Constitución aprobada
el 10 de abril de 1869 en Guáimaro: el primero disponía que “La Cámara de Representantes
nombrará al Presidente encargado del Poder Ejecutivo, el General en Jefe, el
Presidente de sus sesiones y demás empleados suyos”; el segundo establecía que
“La Cámara de
Representantes puede deponer libremente a los funcionarios cuyo nombramiento le
corresponde”.
De acuerdo con una ley
aprobada meses atrás, en ausencia del Vicepresidente Francisco Vicente Aguilera
le correspondía asumir provisionalmente
la Presidencia
del Poder Ejecutivo al presidente de la Cámara , Salvador Cisneros Betancourt, quien en
ese mismo instante tomó posesión. Ese mismo día, Estrada Palma remitió a
Céspedes (al campamento de éste en la Somanta , a unos treinta kilómetros de Guantánamo)
dos oficios distintos, escuetos y secos, comunicándole su apartamiento del
cargo. Céspedes acusó recibo también el citado 27 de octubre, dando “las más
expresivas gracias…por haberme librado del gran peso que ha gravitado sobre mí,
mientras he estado hecho cargo del Gobierno, sin que pueda decirse que he
abandonado mi puesto ni atribuirse a cansancio o a debilidad mía”. El 31 de
octubre, Céspedes se dirigió por última vez “Al Pueblo y al Ejército de Cuba”,
declarando solemnemente que “Como antes, como ahora y como siempre, estoy
consagrado a la causa de la libertad e independencia de Cuba. Prestaré con todo corazón mi débil apoyo a
cualquier gobierno legítimo en esa misma línea; en ella sé que estaré al lado
de los buenos cubanos…Tengo el gusto de dejar la Revolución de Cuba en
estado próspero, y deseo sinceramente que el actual gobierno dé en breve feliz
término a la obra del 10 de Octubre de 1868, confirmada por cinco años de
continuos trabajos”.
En cumplimiento del
tenor literal de la ley militar, le fueron retirados sus ayudantes y escolta.
Céspedes pidió, y le fue concedido, que su hijo –de su primer matrimonio con
María del Carmen Céspedes y del Castillo- el coronel Carlos Manuel de Céspedes
y Céspedes y su sobrino José Ignacio Quesada permanecieran a su lado. Pero se le
exigió, por conducto del Dr. Félix Figueredo, que siguiese al Consejo de
Secretarios (es decir, al Gobierno) en todos sus desplazamientos. Céspedes
presentó contra esta inicua demanda –que le privaba, sin justificación, de la
libertad de locomoción que asistía a todos los ciudadanos- una protesta
enérgica, en respuesta a la cual el Gobierno le comunicó que quedaba relevado
de la obligación de seguirlo en sus traslados. A continuación, Céspedes fijó su
residencia en la prefectura de San Lorenzo, a cuyo frente estaba un jovencísimo
José Lacret Morlot –quien sólo contaba con un exiguo número de combatientes
bajo su mando-. Allí quedó Céspedes en espera del permiso del Gobierno para
salir hacia el extranjero –autorización que nunca le fue concedida-.
Tan escandalosamente peligraba
la integridad personal de Céspedes en esta nueva situación que el recién
designado Presidente, Salvador Cisneros Betancourt, se dirigió por escrito de
fecha 28 de noviembre de 1873
a la
Cámara , advirtiendo que “la personalidad del C. Carlos Manuel
de Céspedes está tan adherida a la Revolución de Cuba, que abandonarlo, porque ha
dejado de ser Presidente, a sus propios recursos, sería un desagradecimiento”,
recordaba que Céspedes había desempeñado durante casi cinco años la Presidencia sin
remuneración alguna, y exhortaba a la
Cámara “a dictar un acuerdo en que, al dejar en salvo la
responsabilidad del Ejecutivo, quede la personalidad del C. Carlos Manuel de
Céspedes fuera de todo peligro y de su sustento”. La Cámara se tomó toda una
quincena para contestarle a Cisneros Betancourt, y lo hizo –el 13 de diciembre-
en estos términos: “Que se conteste al Ejecutivo que siendo el asunto a que se
refiere en su mensaje de 28 de noviembre
del presente año puramente administrativo, la Cámara no puede inmiscuirse en él”. Certificaron
el acuerdo de desamparo de Céspedes el Presidente de la Cámara , Jesús Rodríguez, y
el Secretario, Luis Victoriano Betancourt.
En los primeros días de marzo de 1874, el
Presidente Cisneros Betancourt le
encargó al general Manuel Calvar que visitase a Céspedes en su nombre, y le
ofreciese a éste –como si fuese una iniciativa del propio Calvar- una escolta
para trasladarse a Camagüey o quedarse en Oriente. Fernando Figueredo Socarrás,
que era jefe de Estado Mayor del general Calvar, dejó escrito que “Calvar, que
era amigo de Carlos Manuel…me manifestó particularmente que lo primero que
haría sería traer a Céspedes a su cuartel general, o darle cuarenta hombres de
escolta, pues no permitiría que en el territorio de su mando se asesinase
impunemente al hombre del 10 de octubre”.
Pero esta decisión se
tomó demasiado tarde para salvar a Céspedes: el 27 de febrero había caído en su
campamento de San Lorenzo (“situado a la margen derecha del Contramaestre entre
varios arroyos” –la descripción es del propio Céspedes-), muerto en combate
contra el Batallón español de Cazadores de San Quintín. Su cuerpo fue llevado a
Santiago de Cuba, adonde llegó el 1 de marzo, fue expuesto en el Hospital Civil
y a continuación se le enterró en una fosa común en el Cementerio de Santa
Ifigenia; cinco años más tarde –el 25 de marzo de 1879- fueron exhumados sus
restos y vueltos a sepultar en secreto en el patio central de la misma necrópolis,
hasta que el 16 de octubre de 1898 se hizo pública la ubicación del lugar de
sepultura y se colocó una tarja donada por la emigración jamaicana, por iniciativa
del historiador Emilio Bacardí.
El Batallón de Cazadores de San Quintín había sido
creado en Cuba en 1862. Tras la reanexión de Santo Domingo a España, luchó en
ese otro país entre 1863 y 1865. Recuperada
por la República Dominicana
su independencia, el Batallón regresó a Cuba. A comienzos de 1870, estuvo a las
órdenes del entonces teniente coronel de Estado Mayor Arsenio Martínez de
Campos (el mismo que a fines de 1874 se pronunció en Sagunto para proclamar la
restauración borbónica en la persona de Alfonso XII). Por el heroísmo
demostrado en el combate de 6 de junio de 1871 en la loma de la Galleta , montes de
Estacada, en el límite de las jurisdicciones de Cuba y Guantánamo, frente a las
tropas mambisas mandadas por Máximo Gómez y Antonio Maceo –que resultaron
vencedoras en el encuentro-, el Batallón recibió la Corbata de la Real y Militar Orden de San
Fernando, según Orden del 5 de agosto de 1873 del Gobierno de la efímera
Primera República, que se mantuvo en el Poder en España entre el 11 de febrero
de 1873 y el 29 de diciembre de 1874-). Que estas tropas eran aguerridas lo
avala el hecho de que durante la
Guerra de los Diez Años recibió dos Corbatas de la citada
Orden Militar y el ‘sobriquet’ de “El Laureado”.
La soldadesca española se apoderó en San Lorenzo del archivo, de los
papeles y de un segundo y diferente Diario llevado por Céspedes de su puño y
letra -que permaneció ignorado para los historiadores nada menos que ciento
siete años-. Este Diario fue adquirido por Julio Sanguily (el brigadier capturado
por las tropas españolas que le habían sorprendido en su campamento, y objeto
el mismo día y a las pocas horas del heroico rescate comandado por su entonces
jefe, Ignacio Agramonte Loynaz, en la acción librada el 8 de octubre de 1870
entre los potreros de Consuegra y Jimaguayú, cerca de la ciudad de Puerto
Príncipe). De las manos de Julio Sanguily pasó este Diario a las de su hermano
Manuel.
La viuda de Céspedes, Ana de Quesada, dirigió una
carta, el 4 de junio de 1894,
a Manuel Sanguily diciéndole que esperaba “de su caballerosidad y buen corazón
de patriota cubano obtener dicho ‘Diario’ para poder complementar
religiosamente las voluntades que en él y sobre él consignó mi difunto esposo.
Al recibir su contestación nombraré a una persona de toda mi confianza que pase
a recibirlo de manos de Ud. y manifestarle mi eterno agradecimiento” [Archivo
Nacional de Cuba, Fondo Donativos y Remisiones. Caja 374. Expediente 1]. Manuel
Sanguily le contestó, en carta del 20 de agosto del mismo año, que los citados
papeles constituyentes del Diario, “habiendo sido ocupados en el rancho de
Carlos Manuel de Céspedes por la tropa española que lo asaltó, y entraron desde
luego en la categoría de botín legítimo de guerra –y de manos del enemigo, su
dueño indiscutible, los adquirió mi hermano por dinero, esto es, legítimamente,
y de manos de él los obtuve yo”. Posteriormente, Sarah Cuervo, la viuda del
subsiguiente heredero de los documentos, el hijo de Manuel Sanguily, puso a
disposición de los investigadores el archivo familiar, y así el manuscrito
llegó a las manos de José de la Luz León
(periodista, diplomático y escritor fallecido en La Habana el 5 de junio de 1981, a los 99 años de edad
–a quien el que esto escribe llegó a conocer personalmente a comienzos de los
años setenta en el Ateneo de La
Habana , institución de la que J. de la
Luz León había sido Presidente y que
entonces estaba sita en la vivienda de José María Chacón y Calvo-). Poco
después del óbito de este autor, su viuda, Alice Dana, hizo entrega a Eusebio
Leal Spengler -discípulo del Historiador de la Ciudad de La Habana Emilio Roig de
Leuchsenring, y eventualmente su sucesor en el cargo a partir de 1967- de un
sobre cerrado, con la siguiente leyenda: “Estos papeles son de mi Patria”.
Dentro del sobre se encontraban la libreta y el cuaderno del Diario del hombre
de La Demajagua ,
del cual se habían apoderado las tropas españolas, como botín de guerra, en su
campamento de San Lorenzo, el 27 de febrero de 1874, y que volvían a ver la luz
pública después de ciento siete años. El original de este Diario se encuentra
desde entonces bajo la custodia del Archivo de la Oficina del Historiador de
la Ciudad de La Habana.
Este
segundo Diario contiene las incidencias de la vida de Céspedes, y sus
cavilaciones, desde el 25 de julio de 1873 hasta el día de su muerte en
combate. El primer Diario, ya conocido previamente y reeditado por los
historiadores Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo, abarca desde el 24 de
julio de 1872 al 1 de enero de 1873, y fue donado al Archivo Nacional por la novelista y periodista
italo-cubana Alba de Céspedes (nacida en Roma en 1911 y fallecida en París en 1997), nieta del Padre de la Patria e hija de Carlos
Manuel de Céspedes y de Quesada, efímero Presidente de la República entre agosto y
septiembre de 1933.
En la última página del segundo Diario hay una nota
manuscrita de autor desconocido, que dice así: “Parece que el Bon. de San Quintín (o sea su jefe) recibió un aviso
o confidencia del punto donde se
encontraba el ex presidente; y que este aviso se lo dio un negro presentado que
había sido sirviente, ordenanza o asistente (algunos dicen que fue esclavo) del
Presidente, Marqués de Santa Lucía el C. Salvador Cisneros; Céspedes se queja
continuamente en su diario de las vejaciones que sufre del sucesor suyo, y teme
(así lo demuestra y dice) que le retarden el pasaporte para el extranjero con
algún fin siniestro”.
El contenido de este postrimer Diario merece un
comentario aparte.
FUENTES CONSULTADAS:
- http://www.rmo.mde.es/Galerias/ordensfern/historia/ficheros/09.pdf,
sobre el Batallón de Cazadores de San Quintín.
- http://www.ecured.cu/index.php/Carlos_Manuel_de_Céspedes,
en relación con el árbol genealógico de los Céspedes.
- Diccionario de la Literatura
Cubana. Editorial de Letras Cubanas. La Habana , 1980.
- GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS, por Ramiro Guerra, Editorial de Ciencias
Sociales. La Habana ,
1972.
- LA REVOLUCIÓN DE
YARA 1868-1878 CONFERENCIAS, por Fernando Figueredo Socarrás. Edición
Facsimilar. Editorial Cubana. Miami, 1990.
- Curso de HISTORIA DE CUBA – Parte Segunda, por Edilberto Marbán y
Elio Leiva. La Habana ,
1955.
MIS FIELES AMIGOS LOS ANIMALES
Dr.
Raul del Pino
Los animales, fieles, sin maldad,
sin trastiendas, sin rencores, llenos de amor que brindan libre y sin medida.
¡Cuánto tenemos que aprender de los animales! Será que la intención divina en
crearlos, fue que tratásemos de emularlos, de aprender de ellos, de
contagiarnos con su amor incondicional.
Son ustedes parte de la Creación. De la misma
mano fueron hechos. La misma fuente creativa los concibió y con un soplo divino
fueron puestos en nuestras vidas como instrumentos del amor incondicional.
A veces pienso que mi gran deseo de
querer y proteger a los animales, quizás obedezca a algún tipo de obsesión o
necesidad enfermiza. Mas estoy convencido que los animales deben ser amados y
protegidos. Es nuestro deber hacerlo, puesto que son indefensos, hermanados a nosotros por el plan de la Creación. Criaturas
con sentimientos, sensibilidad y composiciones biológicas similares a las
nuestras. Criaturas que lo dan todo sin pedir nada. Criaturas indefensas ante
el poder destructivo del hombre. El universo todo, tiene sólo una mejilla,
maltratar a un animal es dar una bofetada a todo el universo.
Son los animales, criaturas
inocentes, que no saben de odios, envidias, ni rencores. Criaturas que aman por
amar, eternos niños, que sólo piden un sustento para poder sobrevivir.
En los ojos de los animales, si los
miramos con los ojos del alma, sin duda veremos el sentimiento eterno,
reflejado en los mismos. Ellos se comunican sin palabras, sin rodeos, sin las
telarañas de la mente humana. Sus miradas son limpias, cristalinas, semejantes
a las miradas ingenuas de los niños.
Es innato en nuestros hermanos el
perdón, el amar con lealtad y fidelidad. La traición no existe en ellos.
Reconocen y aprecian el amor, aunque no lo exigen.
Maravilloso regalo al hombre son los
animales. Sus vidas deberían generar en nosotros un sentido de compasión,
hacernos más sensibles ya que siendo más sensibles, con seguridad, pudiéramos
entregarnos más al amor y a la compasión.
Seguramente, conocer la verdadera naturaleza de los
animales, nos llevaría a tratar de imitarlos. Sin duda sentiríamos más el amor,
ese gran regalo divino que nos lleva a la verdadera y única felicidad.
Aspiraríamos a ser mejores con el prójimo y con nosotros mismos. Cuando
permitimos ser abrazados por el dulce hechizo de esos seres especiales,
nuestras existencias adquieren una nueva, refrescante e inefable sacudida de
bienestar. He aquí la manifestación de ese regalo que son los animales.
P.S.: Le dedico estas líneas a mis
perros y gatos o, mejor dicho, a mis fieles y queridos amigos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




