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lunes, 15 de julio de 2019

Día del Historiador cubano: un homenaje a Emilio Roig

El primero de julio de 1935 Emilio Roig de Leuchsenring fue designado como Historiador de La Habana; por tal motivo, los historiadores cubanos escogieron esta jornada para celebrar su día. El acto de La Habana por la efemérides tuvo lugar el sábado 28 de junio, en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís. El Doctor Félix Julio Alfonso López, Profesor Titular y Vicedecano del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, evocó la impronta de Roig y su legado para las nuevas generaciones de historiadores capitalinos.
El primero de julio de 1935 Emilio Roig de Leuchsenring fue designado como Historiador de La Habana; por tal motivo, los historiadores cubanos escogieron esta jornada para celebrar su día. El acto de La Habana por la efemérides tuvo lugar el sábado 28 de junio, en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís.
El Doctor Félix Julio Alfonso López, Profesor Titular y Vicedecano del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, evocó la impronta de Roig y su legado para las nuevas generaciones de historiadores capitalinos. Resaltó sus cualidades de revolucionario esencial, «aunque no militó en partido alguno, estuvo siempre en el grupo de vanguardia de la sociedad, comprometido con las causas justas y democráticas».



«Numerosos fueron los proyectos culturales – aseguró Alfonso López – en los que Emilio Roig fue el creador o uno de sus promotores principales: las conferencias de historias habaneras, los conciertos de música cubana, la primera feria popular del libro, así como  las lecciones del curso de introducción a la historia de Cuba, las Actas Capitulares del Ayuntamiento y la colección histórica cubana y americana, entre otros».
El también Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular resaltó, además, que muchos de los más importantes hitos históricos de La Habana colonial como el Castillo de la Real Fuerza, el Convento de Santa Clara, la garita de la Maestranza, el Palacio de Aldama, el Torreón de San Lázaro o la Iglesia de Paula no existirían hoy “si Emilio Roig no hubiera hecho amplias campañas públicas para evitar su demolición”.



También destacó que «acompañado por prestigiosos arquitectos restauró el Palacio del Segundo Cabo, El Templete, El Convento de San Francisco, La Plaza de Armas y la Catedral. Asimismo, defendió y logró que la imagen del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, sustituyera en la Plaza de Armas a la del odioso monarca Fernando VII».
«Fue Emilio Roig – continuó – un ardiente defensor de las mejores tradiciones del pueblo cubano. Su absoluta identificación con la Revolución Cubana fue el resultado de una vida consagrada a luchar por los principales valores de nuestra historia y de nuestra identidad como nación frente a las ambiciones imperialistas de Estados Unidos».
Para finalizar Félix Julio leyó una frase de Eusebio Leal, el más brillante de sus discípulos: «Era un hombre de izquierda, absolutamente laico, opuesto totalmente a la irrupción de la cuestión religiosa en la educación pública. Protagonizó una de las más grandes campañas que se hicieron en Cuba por una escuela libre, luchó por el culto y el respeto al magisterio cubano. Fue profundamente antimperialista y apoyó a Mella en la fundación de la Liga Antiimperialista y en la creación de la Universidad Popular José Martí. Todas las guerras para él terminaron con la victoria de la Revolución».
«Nos toca hoy a los historiadores cubanos y a todos los que trabajamos en la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana seguir encontrando razones para continuar su formidable y patriótica obra», concluyó.
El Día del Historiador es la fecha en que anualmente se entregan los reconocimientos instituidos por la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC)  para estimular a sus afiliados y a instituciones merecedoras de ello.
Entre los diplomas de reconocimientos conferidos estuvo el Pablo de la Torriente Brau, a quienes de forma destacada vinculan el trabajo del periodista y de historiador, y han realizado una meritoria labor en la divulgación de la historia a través de los medios masivos de comunicación. El estímulo lo recibieron las colegas Magda Resik, Ania Ortega, Fabiola López y Francisca López Civeira. También fueron acreedores Cecilio Curbelo Chongo, Víctor Joaquín Ortega, Pedro Pablo Fernández, entre otros. Igualmente, fue reconocida la revista Opus Habana.
Por su parte, el certificado Emilio Roig de Leuchsenring lo recibieron los asociados a la UNHIC que han desarrollado una destacada labor investigativa relacionada con aspectos de la historia regional y local; y la institución  merecedora del galardón fue la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) en el año del 500 aniversario de la capital.
 


En tanto, el Emilio Bacardí que se otorga a los asociados que a través de su vida profesional realicen contribuciones para la preservación del patrimonio histórico, su divulgación y su función de beneficio social, fue conferido entre otros a  Raida Mara Suárez Portal, Miriam Escudero y Sergio González, todos trabajadores de la OHCH. En cuanto a instituciones estimuladas con el Bacardí estuvieron 10 de la Oficina, entre ellas los Museos de los Naipes, Numismático, de la Orfebrería, de África y el Plan Maestro de la OHCH.
Las palabras de clausura estuvieron a cargo de Jorge Luis Aneiros Alonso, Presidente Nacional de la UNHIC, quien aseguró que representaba un gran estímulo que coincidiera la celebración del Día del Historiador en La Habana con la jornada por el 500 aniversario de la fundación de la capital de la nación.
«Son muchos los retos y tareas que tiene por delante la UNHIC en La Habana”, y recordó palabras que les dedicara el líder de la revolución cubana hace 19 años cuando expresó: “Nosotros tenemos que saber mucha historia de Cuba por una cuestión de identidad, para que nosotros nos sepamos valorar a nosotros mismos, para que nuestro pueblo se valore a sí mismo (…) Este país tiene muchas cosas que contar, todavía quedan muchas cosas que hacer; este país tiene muchas ideas que trasmitir. Ustedes tienen que estar unidos, estar organizados y tienen que jugar un papel muy importante».
Muy a tono con esta frase, vale recordar estas palabras de Emilio Roig: «Nuestro pueblo necesita como ningún otro que se le diga cuál ha sido en realidad su pasado para saber mejor cuál es su presente; poder resolver dificultades, males y tropiezos de la obra de ahora y encauzar el porvenir».

Al referirse a su predecesor, Eusebio Leal, actual Historiador de la Ciudad de La Habana, también aseveró: «Fue un gran conferencista, un gran tribuno; es decir, de esos oradores que la gente se podía sentar a escuchar con deleite, tenía un sentido del límite, preparaba bien sus objetivos y caía como un rayo en la cuestión principal  y luego sacaba las conclusiones dejando al público con la avidez de volverlo a escuchar».
Tomado de Habana Radio.

EL RETORNO A LA LEGALIDAD EN CUBA (segunda de tres partes)


por Roberto Soto Santana, de la Academia de la Historia de Cuba (Exilio)

Aunque se haya dicho hasta la extenuación que la Constitución de 1940 bebió en las fuentes de la Constitución de Weimar (de 1919) y la Constitución mexicana promulgada con dos años de antelación, debe tenerse en cuenta, en cuanto a la primera, que en su parte dogmática el texto aprobado por los constituyentes alemanes establecía el elenco de los “Derechos y deberes fundamentales de los alemanes”, quedando todos los no alemanes sujetos a la ‘Policía de extranjería’ cuya competencia legislativa atribuía al Reich –es decir, al Estado-.
            Ello no obstante, es cierto que el texto de Weimar mandaba que por el Estado se creara “un amplio sistema de seguros para poder, con el concurso de los asegurados, atender a la conservación de la salud y de la capacidad para el trabajo, a la protección de la maternidad y a la previsión de las consecuencias económicas de la vejez, la enfermedad y las vicisitudes de la vida”.
También instauraba el mandato de proporcionar –aunque exclusivamente a los alemanes- “la posibilidad de ganarse el sustento mediante un trabajo productivo”, y en caso de que esto no fuera posible, atender a su necesario sustento.
En cuanto a la influencia del texto mexicano sobre el cubano, existen indiscutibles concordancias entre los derechos sociales instaurados por la Constitución de 1917 promulgada en Querétaro y la misma categoría de derechos declarados por la Constitución de l940 promulgada en Guáimaro.
La Constitución mexicana de 1917 sentó precedentes en materia, sobre todo, de derechos sociales, que fueron recogidos algo más de dos décadas después por los asambleístas constituyentes cubanos de 1940. Así, los constituyentes mexicanos dictaron el mandato de que tanto el Congreso de la Unión como las Legislaturas de los Estados legislarían, en materia de trabajo y previsión social, que la duración de la jornada máxima de trabajo fuera de ocho horas (en el caso de trabajo nocturno, siete horas), que hubiera un día de descanso a la semana por cada seis días de labor, que las mujeres disfrutaran forzosamente de descanso retribuido durante el mes siguiente al parto, así como de dos descansos de media hora por día durante la lactancia, que “el salario mínimo que deberá disfrutar el trabajador será el que se considere suficiente, atendiendo las condiciones de cada región, para satisfacer las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos”, que a “trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad”, que las horas extraordinarias de trabajo no podrían exceder de tres diarias y pagadas con un ciento por ciento de incremento sobre las horas normales, que los empresarios serán responsables de pagar las indemnizaciones correspondientes por la muerte, incapacidad temporal o permanente resultantes de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, que los obreros y los patronos podrán sindicarse, coligarse o asociarse en defensa de sus derechos e intereses, así como realizar huelgas o paros lícitos, que el obrero despedido sin causa justificada o por haber ingresado en una asociación o un sindicato o tomar parte en una huelga lícita tendrá derecho –a su elección- a ser readmitido o a una indemnización por el importe de tres meses de trabajo, y que los créditos salariales devengados por salarios en el último año e indemnizaciones a favor de los trabajadores tendrán preferencia para su percepción en caso de concurso o quiebra del patrono. Asimismo, quedaron encargados tanto el Gobierno Federal como el de cada Estado de “fomentar la organización de Cajas de Seguros Populares, de invalidez, de vida, de cesación involuntaria de trabajo, de accidentes y otros con fines análogos”.
En verdad, la Constitución cubana de 1940 configuró su parte dogmática, en lo que a derechos civiles y políticos se refiere, calcando el elenco que de los mismos hizo la liberal Constitución española de 1876[i] (promulgada a raíz de la restauración borbónica de 1875). Además, la Constitución cubana de 1901 había incorporado otros importantes derechos, como el de petición y a que las solicitudes presentadas a su amparo fueran resueltas, la libertad de entrar y salir del territorio de la República, viajar dentro de sus límites y cambiar de residencia, la prohibición de expatriación del cubano y de impedírsele la entrada en el territorio nacional, la gratuidad de la enseñanza primaria, secundaria, universitaria y la de Artes y Oficios, la prohibición expresa de la confiscación de bienes, y una salvaguardadora cláusula residual (“la enumeración de los derechos garantizados expresamente por la Constitución no excluye otros que se deriven del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno”). Por lo tanto, no introdujo ninguna novedad la Constitución española de 1931 al estipular (en su Artículo 31) el derecho de circulación por el territorio nacional y de elegir en él su residencia, así como el derecho de emigrar e inmigrar, porque el Constituyente cubano de 1901 ya los había consagrado. En materia de derechos civiles y políticos, no se dio, en consecuencia, ninguna servidumbre en la Constitución cubana de 1940 respecto de la Constitución española de 1931, sino en todo caso respecto de la Constitución española de 1876 y la cubana de 1901. Y, en lo que a derechos sociales se refiere, se inspiró en el canon establecido en la Constitución mexicana de 1917.
La Constitución de 1940 fue más allá que sus predecesoras en la interdicción de la discriminación, ya que la declaró “ilegal y punible…por motivo de sexo, raza, color o clase, y cualquiera otra lesiva a la dignidad humana” (Artículo 20).
En materia de la retroactividad de las leyes cuando favorecieran al delincuente, excluyó de este beneficio, “en los casos en que haya mediado dolo, a los funcionarios o empleados públicos que delincan en el ejercicio de su cargo y a los responsables de delitos electorales y contra los derechos individuales que garantiza esta Constitución. A los que incurriesen en estos delitos se les aplicarán las penas y calificaciones de la Ley vigente al momento de delinquir” (Artículo 21).
La tradicional inviolabilidad de la correspondencia se hizo extensiva a los “demás documentos privados”, especificando que ni aquélla ni éstos podrán ser ocupados ni examinados sino a virtud de auto fundado de juez competente y por los funcionarios o agentes oficiales…En los mismos términos se declaraba inviolable el secreto de la comunicación telefónica, telegráfica u cablegráfica” (Artículo 32).
           La libertad de expresión del pensamiento, sin sujeción a censura previa, se hacía extensiva a su ejercicio por medio de la “palabra, por escrito o por cualquier otro medio gráfico u oral de expresión, utilizando para ello cualesquiera o todos los medios de difusión disponibles” (Artículo 33). Con lo cual desde las caricaturas impresas o teletransmitidas hasta la cubanísima “trompetilla” (pariente cercana de la colombiana pedorreta) quedaron elevadas a formas de expresión protegidas.
           Tras el triunfo revolucionario registrado en Cuba el 1 de enero de 1959, por la vía de hecho, manu militari, se produjo la asunción del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo por parte de un único órgano, el Consejo de Ministros, con lo que se dio al traste con la separación de Poderes preconizada por Montesquieu. Esta situación se prolongó, sobre el papel, hasta la promulgación de la Constitución de 1976 (modificada en 1992 y de nuevo en 2002), cuando las tareas legislativas fueron en apariencia atribuidas a una Asamblea Nacional del Poder Popular, que es convocada para dos periodos ordinarios de sesiones al año, y cuyas funciones –en la vida real- se limitan a aprobar por unanimidad todas las iniciativas legislativas que se le someten por parte del Consejo de Estado –aunque, sobre el papel, la Constitución habilite a seis órganos distintos de Poder, a los Diputados de la Asamblea individualmente, y a cualesquier diez mil ciudadanos a formular tales propuestas de Ley-.
            En fecha tan temprana como el 7 de febrero de 1959, el Consejo de Ministros aprobó el texto de una Ley Fundamental, que estuvo en vigor, con sucesivas modificaciones, hasta la promulgación de la Constitución de 1976. Aquella Ley Fundamental (que era casi un calco de la Constitución de 1940, pero con significativas modificaciones, y el “pero” en este caso es grande) desconoció el principio general de derecho “Nulla poena sine lege” (que impide imponer sanción penal sin ley previa que la establezca), a cuyo efecto añadió la siguiente coda al Artículo 21: “En los casos de delitos cometidos en servicio de la tiranía derrocada el día 31 de diciembre de 1958, los autores podrán ser juzgados de acuerdo con las leyes penales que fueren promulgadas al efecto”.
            Igualmente mantuvo la prohibición de la confiscación de bienes (Artículo 24), pero añadió la excepción de que “se autoriza la de los bienes del tirano depuesto el 31 de diciembre de 1958 y de sus colaboradores, los de las personas naturales o jurídicas responsables de los delitos cometidos contra la economía nacional o la hacienda pública, y los de las que se enriquezcan o se hayan enriquecido ilícitamente al amparo del Poder Público”. Lo que sucedió en la vida real fue que se creó un Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, cuyos funcionarios preparaban sucesivas listas de nombres de personas físicas y jurídicas a las que se declaraba incursas en las citadas responsabilidades, y se disponía la confiscación ipso facto, a favor del Estado, de todos los bienes y derechos cuya titularidad ostentaran y que fueran apareciendo como resultado de las indagaciones ordenadas administrativamente en los Registros de la Propiedad, oficinas municipales y del Catastro, en los Bancos y en cualesquiera otras instituciones y organismos, públicos o privados.
            Lo que fue todavía más grave, si cabe, fue que, a pesar del mantenimiento de la prohibición consagrada en la Constitución de 1940 respecto de la imposición de la pena de muerte (Artículo 25), quedaban excepcionados “los casos de los miembros de las Fuerzas Armadas, de los cuerpos represivos de la Tiranía, de los grupos militares organizados por ésta, de los grupos armados privadamente organizados para defenderla, y de los confidentes, por delitos cometidos en pro de la instauración o defensa de la Tiranía derrocada el 31 de diciembre de 1958”. Con lo que quedaba expuesto a la pena de muerte un sinnúmero de personas por unos innominados delitos, carentes de tipificación penal previa a los hechos a cuyos responsables se decidía castigar, salvo su neonata caracterización como constitutivos de favorecimiento del régimen resultante del Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.
Por otra parte, en marzo de 1959, cumplidos escasos tres meses del triunfo revolucionario, fue juzgado, por un Tribunal mandado formar por el Gobierno, a extramuros del Poder Judicial e integrado por Oficiales de las guerrillas victoriosas en la guerra irregular sostenida entre diciembre de 1956 y diciembre de 1958, un total de 43 pilotos, artilleros y mecánicos de las Fuerzas Aéreas que habían participado, del lado del régimen batistiano, en acciones de guerra contra las fuerzas irregulares –es decir, las guerrillas- sublevadas en su contra. Todos los acusados resultaron absueltos. Pues bien, en una comparecencia televisada, Fidel Castro declaró que el fallo de ese Tribunal era inaceptable, y que los acusados debían ser juzgados de nuevo. Así se hizo, y los aviadores fueron condenados en el segundo juicio a 30 años de prisión, los artilleros a 20 años, y los mecánicos a 2 años (sólo uno de los encausados se libró de ingresar en prisión, porque escapó por avión antes del día de su comparecencia en el segundo juicio). Por cierto, el presidente del Tribunal que dictó la absolución inicial apareció posteriormente muerto de un disparo en la cabeza, sentado dentro de un automóvil.
Quedaron así infringidos tanto el principio general de Derecho expresado en el brocardo non bis in idem como su consecuencia procesal, la cosa juzgada. Como ha escrito el penalista ecuatoriano Dr. Eduardo Franco Loor, el principio ne bis in idem tiene efectos muy concretos en el proceso penal. El primero de ellos es la imposibilidad de revisar una sentencia firme en contra del imputado. El imputado que ha sido absuelto no puede ser condenado en un segundo juicio; el que ha sido condenado, no puede ser nuevamente condenado a una sentencia más grave. Por imperio de este principio de ne bis in idem, la única revisión posible es una revisión a favor del imputado. La Cosa Juzgada es una institución procesal irrevocable e inmutable. Es el valor que el ordenamiento jurídico da al resultado de la actividad jurisdiccional…”.





Finca La Vigía (Recordando a Ernest Hemingway en el mes de Julio)


Ernest Hemingway


Hemingway leyendo en la sala de la Finca Vigia en Cuba
Foto tomada de: Hemingway Cuba

Finca Vigía
Finca La Vigía.jpg
El salón principal de la casa de la finca incluye una biblioteca, casi como los Hemingway lo dejaron en 1960.
Información general
LocalizaciónLa Habana
Coordenadas23°04′04″N 82°17′47″O
Fecha de construcción2007
Finca Vigía o La Vigía fue la residencia del afamado escritor norteamericano Ernest Hemingway en La HabanaCuba.
Fue construida en 1886 por el arquitecto catalán Miguel Pascual y Baguer en una colina a unos 15 km al sureste de La Habana, contemplándose desde la terraza trasera y la torre adyacente una excelente vista del centro de la capital cubana.

Los Hemingway[editar]

Hemingway con sus dos hijos menores (Patrick, izquierda y Gregory) y tres de los primeros gatos cubanos de Hemingway (Will, Princessa y Boise), en Finca Vigía, a fines de 1942 o principios de 1943. (Biblioteca JFK)
















Hemingway vivió en la casa desde mediados de 1939 hasta 1960, al principio de alquiler, hasta que la compró en diciembre de 1940, tras casarse con su tercera esposa, Martha Gellhorn. Hemingway pagó 12,500 dólares por una propiedad de 15 acres y una granja. Ésta fue encontrada por Gellhorn, amiga de Hemingway que había venido a Cuba para estar con él y que no quería vivir en la pequeña habitación del Hotel Ambos Mundos en el centro de la ciudad. Fue en Finca Vigía donde escribió la mayor parte de Por quién doblan las campanas (una novela de la Guerra Civil Española) que Hemingway había cubierto como periodista con Gellhorn a finales de la década de 1930: la novela se inició en Ambos Mundos, y parte también se escribió en Idaho). Hemingway luego compraría la propiedad con algunas de las primeras regalías del libro, publicado en 1940.

A principios de la década de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, los tres hijos de Hemingway lo visitaban a menudo en la "Finca", a veces quedándose en una pequeña casa que Martha ("Marty") había arreglado con Hemingway para ellos.

Tras divorciarse Hemingway de Gellhorn 1945, Hemingway se quedó con la casa y vivió allí durante los inviernos con su última esposa, Mary Welsh Hemingway.

En la finca, Hemingway escribió El viejo y el mar, publicado en (1951) esta obra relata la historia de un pescador que vivía en el cercano pueblo de Cojimar y que pescaba en las aguas de La Habana. El libro le valdría el Premio Nobel de Literatura.

Fue en la "Finca" donde Hemingway comenzó a criar gatos (solo había tenido pavos reales en Key West). No hay evidencia de que ninguno de los gatos cubanos de Hemingway fuera polidactilo. Hemingway comenzó con un gato de angora gris obtenido en Key West de un criador, llamado Princessa y más tarde en 1942 recogió dos gatitos cubanos llamados Good Will y Boise . Hemingway escribió extensamente sobre los hábitos de Boise. Para 1943, la población de gatos en la Finca era 11. Cuando Mary Hemingway se mudó a la Finca en 1946, construyó una torre de escritorios en la propiedad, pero Hemingway prefirió trabajar en su dormitorio, y el taller finalmente se asignó a la gatos. Hoy en día, no hay gatos en la propiedad cubana, pero varios y algunos con pulgares en la casa de Key West.

Después de que la Revolución cubana derrocará al gobierno respaldado por Estados Unidos en enero de 1959, Hemingway mantuvo buenas relaciones con el nuevo gobierno cubano, e incluso oficialmente presentó el trofeo de pesca deportiva Hemingway en La Habana durante el verano de 1960 para Fidel Castro.

Sin embargo, cuando la depresión y la enfermedad lo alcanzaron, Hemingway salió definitivamente de Cuba el 25 de julio de 1960, dejando atrás el hogar cubano en el que había vivido durante más de 20 años.

Museo cubano[editar]

En el otoño de 1960, el gobierno cubano expropió una gran cantidad de propiedades extranjeras, incluida la casa de Hemingway y la Finca El Vigía, rompiendo el gobierno de los EE UU las relaciones diplomáticas con Cuba en octubre de 1960 e imponiendo un embargo financiero parcial. Después de la invasión de la Bahía de Cochinos en abril de 1961 y la proclamación de Cuba como un Estado comunista en mayo, las relaciones entre Cuba y los EE UU se fueron a pique.
Por aquel entonces, Hemingway estaba siendo tratado por depresión severa en los Estados Unidos en la primera mitad de 1961, y los Hemingway no podían regresar a Cuba debido al clima político hostil entre los dos países. Hemingway se suicidó en su casa de Idaho el 2 de julio de 1961.
La versión oficial del gobierno cubano es que tras la muerte de Hemingway, Mary Hemingway cedió la casa, con los muebles y la biblioteca, al gobierno cubano, que la convirtió en un museo dedicado al autor.1​, aunque Mary Hemingway declaró que después del suicidio de Hemingway, el gobierno cubano la contactó en Idaho y anunció que tenía la intención de expropiar la casa, junto con todos los bienes inmuebles de Cuba, y Mary negoció con el gobierno de Castro por algunas propiedades muebles, pinturas, libros y los manuscritos depositados en una bóveda de La Habana, aunque la mayoría de sus bienes personales fueron abandonados ante la imposibilidad de sacarlos del país en aquel momento.
La vivienda, en peligro según el National Trust for Historic Preservation de Estados Unidos, fue restaurada por el gobierno cubano y reabierta en 2007, aunque sigue incluida como uno de los 11 sitios históricos en peligro de destrucción, a pesar de estar fuera de los EE UU. Está además en la lista bienal del World Monuments Fund de los "100 sitios más amenazados".
Existen importantes disputas y controversias sobre la condición de la casa y sus contenidos, aunque los investigadores que la han visitado regresan con afirmaciones consistentes de que pertenece al gobierno cubano, que ha mantenido responsablemente la casa, sus contenidos, incluido un barco de pesca de madera Pilar , y sus terrenos, desde la Revolución, mientras que los EE UU carecen de pruebas.
En un artículo periodístico de junio de 2008, el escritor irlandés de suspense Adrian McKinty alegó que durante una visita a la casa, un policía secreto cubano le ofreció cualquier libro en la biblioteca de Hemingway por 200 $.2
Desde de agosto del 2016, se estaba restaurando el garaje de madera, reconvertido en la casa de huéspedes de una planta que albergaba las oficinas del director y el personal del museo, construyendose nuevas.


ALLÁ, DONDE LOS ÁNGELES VUELAN



J.A. ALBERTINI


Por Lola Benítez Molina
Málaga (España)

Esta novela de título tan sugerente y atrayente, eleva a J. A. Albertini a la cima de los escritores que dejan huella en la literatura y en el tiempo. Reúne todos los requisitos para ello.
            El escritor refleja con su pluma todas aquellos deseos o sueños que en la vida real no serían posibles. Para ello mezcla lo real con lo onírico y así dirá “Éste es el sueño de los deseos. Del olvido de lo no deseado y de la invención placentera”. Con su audacia “estira el tiempo de los anhelos”, nos hace sentir la sensación de libertad plena en un marco donde el amor triunfa sobre todas las cosas. Y como manifiesta Voltaire: “La ilusión es el primero de todos los placeres”.
Juega con el tiempo, como él solo sabe hacerlo, tema que lo caracteriza en otras de sus afamadas novelas. A la vez que muestra las dotes de gran escritor, nos deja, a modo de pinceladas, frases de auténtica veracidad, que no dejan indiferente al lector. Hay muchas y considero que una buena obra debe contenerlas, pues no solo se disfruta con la lectura, sino con aquello que nos hace pensar. Menciono algunas que me han parecido magistrales: “El exceso de razonamiento puede inhibir la vida y convertirla en una carga. La vida verdadera es riesgo. Sobre todo cuando se trata de defender el derecho a querer y conservar, con honradez, todo aquello que amas”. También dice “Las ilusiones son simples anhelos que terminan chocando contra la dureza de la vida y lo vivido”. Podría decir muchas más que han llamado poderosamente mi atención. Otra gran verdad es que “todos, de una u otra forma, siempre volvemos al inicio cuando éste queda inconcluso”.
            Con sus palabras contribuye a que la esperanza prevalezca en un mundo hostil y muestra hasta dónde puede llegar la idiotez, con tal de conseguir el poder.
            Como toda obra que se precia, nos conduce y nos hace volar hacia un final apoteósico, y me hace recordar las sabias palabras de Ninon de Lenclos, una de las más importantes cortesanas de Francia, conocida como la reina del amor: “Cuando nuestros sueños se cumplen es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad”.
            La lectura de un buen libro proporciona una de las mayores satisfacciones que puede sentir el ser humano. Dice Amélie Nothomb que la lectura es “el lugar privilegiado de la admiración”. Ciertamente, J. A. Albertini logra, con este libro, que el lector considere con estima y agrado especiales la trama del mismo, la cual llama su atención, constantemente, por sus cualidades extraordinarias. Además, el procedimiento narrativo empleado enaltece aún más esta obra ya de por sí sublime.

Google celebra el nacimento de René Favaloro

Google celebra el nacimento de René Favaloro, el inventor de la cirugia "bypass" de corazon. 

René Favaloro

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René Favaloro
Rene Favaloro.JPG
René Favaloro en 1976

Coat of arms of Argentina.svg
Miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas
15 de diciembre de 1983-20 de septiembre de 1984
PresidenteErnesto Sabato

Información personal
Nombre completoRené Gerónimo Favaloro
Nombre de nacimientoRené Gerónimo Favaloro Thaut
Nacimiento12 de julio de 1923
La PlataProvincia de Buenos AiresArgentina
Fallecimiento29 de julio de 2000 (77 años)
Buenos AiresArgentina
Causa de la muerteSuicidio (Herida por arma de fuego)
NacionalidadArgentina
Familia
PadresJuan Manuel Favaloro
Geni Ida Raffaeli1
Educación
EducaciónUniversitaria
Educado enUniversidad Nacional de La Plata (doctorado en 1949)
Información profesional
Ocupaciónmédico cirujanoprofesor
ÁreaMedicina
Años activo1949-2000
Miembro deSociété Internationale de Chirurgie
American College of Surgeons
Asociación Médica Estadounidense
Academia Nacional de Medicina
Academia Nacional de Ciencias
American Heart Association
Distinciones
FirmaFirma de Favaloro.jpg
René Gerónimo Favaloro (La Plata12 de julio de 1923 - Buenos Aires29 de julio de 2000) fue un educador y cardiocirujanoargentino, reconocido mundialmente por ser quien desarrolló el bypass coronario con empleo de vena safenaEl primer bypass fue realizado en arterias del cuello por el neurocirujano argentino Alfredo Carrea en 1951, en Buenos Aires.[cita requerida]
Estudió medicina en la Universidad Nacional de La Plata, donde se doctoró con una tesis sobre el íleo.2​ Una vez recibido, previo paso por el Hospital Policlínico, se mudó a la localidad de Jacinto Aráuz para reemplazar temporalmente al médico local, quien tenía problemas de salud.3
A su vez, leía bibliografía médica actualizada y empezó a tener interés en la cirugía torácica. A fines de la década de 1960, en la clínica de Cleveland, Ohio, comenzó a estudiar una técnica para utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. En 1971, regresó a Argentina a operar al sanatorio privado Güemes de la mano de su amigo el cardiólogo intervencionista Luis de la Fuente quien se lo propuso y lo convenció. A principios de la década de 1970 fundó la fundación que lleva su nombre a instancias del doctor De la Fuente.
Fue miembro de la Conadep (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas), condujo programas de televisión dedicados a la medicina y escribió libros. Durante la crisis del 2000, el PAMI tenía una gran deuda económica con su fundación lo que lo indujo a suicidarse. El 29 de julio de 2000, después de escribir una carta al presidente De la Rúa criticando al sistema de salud, se quitó la vida de un disparo al corazón.45

Trayectoria
Mensaje para los jóvenes
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René Favoloro en la Radio UNLP

René Favaloro junto a Luis Federico Leloir y su esposa.
René Favaloro nació y se crio en la ciudad de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) junto a sus padres Juan Manuel Favaloro ―carpintero― e Ida Raffaelli de Favaloro ―modista―. Siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, quien le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: «A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca».
Realizó la primaria en la escuela n.º 34, en esta escuela se levantó un mural en su memoria. En 1934 comenzó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Rafael Hernández; finalizada esta etapa, ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las prácticas en el Hospital Policlínico y empezó a tomar contacto por primera vez con los pacientes. Excediendo lo exigido por el programa, volvía por las tardes para controlar la evolución de los pacientes y dialogar con ellos.
Asimismo observaba a los alumnos de sexto año de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, profesores titulares de Clínica Médica, y, además, presenciaba las cirugías de José María Mainetti y Federico E. B. Christmann, quien le enseñó las técnicas de simplificación y estandarización que aplicó después en la cirugía cardiovascular, su contribución a las operaciones del corazón y las grandes arterias.
Su preparación profesional la realizó en el Hospital Policlínico, donde se recibían los casos complicados de toda la provincia de Buenos Aires. Vivió en el hospital durante los dos años de residencia. Se graduó en 1949 e inmediatamente se produjo una vacante para médico auxiliar, puesto al que accedió en forma interina. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.
Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno de entonces. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto, por lo que ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos por mantener en Argentina una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.6

Sus tiempos en Jacinto Arauz (La Pampa)

Por ese entonces llegó una carta de un tío, residente en Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.6
Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou, cuya enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón, y Rachou falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales. La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.
Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados. Durante los 12 años que ambos permanecieron en la localidad de Jacinto Aráuzfundaron un centro asistencial. Disminuyó hasta casi desaparecer la mortalidad infantil de la zona, se redujo la desnutrición y la cantidad de infecciones en los partos, crearon un banco de sangre de personas vivas con donantes que se presentaban cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que enseñaban métodos para prevenir enfermedades.

La oportunidad de la Cleveland Clinic

Favaloro se actualizaba con publicaciones médicas y realizaba cursos de capacitación en La Plata. Se interesó por las intervenciones cardiovasculares, que en ese tiempo se estaban empezando a desarrollar, y por la cirugía torácica. Empezó a ver la forma de terminar su etapa de médico rural y capacitarse en Estados Unidos, los profesores José María Mainetti y Alfonso Roque Albanese le aconsejaron la Cleveland Clinic. En 1962 se radicó en Cleveland (incluso con limitaciones para hablar inglés) y se desempeñó primero como residente y luego en el equipo de cirugía en colaboración con médicos locales, concentrando su trabajo en enfermedades valvulares y congénitas. Posteriormente se interesó en otros temas, como las cineangiocoronariografías y al estudio de la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco.7
Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cineangiocoronariografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio del Dr. Mason Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiocoronariografías de los Estados Unidos.A comienzos de 1967 estudió la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria, haciendo prácticas con sus ideas en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del baipás (del inglés bypass: derivación) o cirugía de revascularización miocárdica, fue el principal trabajo de su carrera, lo que le dio prestigio internacional, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. En 1970 editó un libro llamado Surgical treatment on coronary arteriosclerosis, que fue también editado en español con el nombre Tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis coronaria.

Regreso a la Argentina

El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia.
En 1971 regresó a la Argentina, para operar en el Sanatorio Güemes de la Capital Federal, que era liderado por Mauricio Barón como presidente de la institución y por el doctor Luis de la Fuente, en cardiología como experto en cardiología clínica y en la incipiente cardiología invasiva. Anteriormente había sido alentado por De la Fuente ―desde 1968― a operar a un paciente ciego que no podía viajar a Estados Unidos.8
El doctor Luis de la Fuente era clave por su formación de excelencia en Estados Unidos y fue fundamental para Favaloro ya que hacía los diagnósticos clínicos y los cateterismos coronarios. Favaloro no operaba si De la Fuente no hacía los diagnósticos y los cateterismos. Así lo confirmó el futbolista Silvio Marzolini al diario Ámbito Financiero.[cita requerida]Posteriormente fue De la Fuente pionero internacional de la angioplastia con stent y medicamento ―Buenos Aires, 1999―, de la neoarteria, el seno coronario y las células madre; todos avances impulsados por De la Fuente y con el sueño de Favaloro de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación.

Nace la Fundación Favaloro

Una noche de la década del 70, en Buenos Aires, un paciente los invitó a cenar a su casa a Favaloro y Luis de la Fuente. Entrada la madrugada, surgió la idea: hacer una fundación. En principio Favaloro no quería que llevara su apellido, pero según palabras del dr. De La Fuente "Habremos tomado mucho vino, qué sé yo. A René lo han criticado mucho, porque dicen que se puso el nombre. No es cierto: yo fui el responsable: en ese momento él brillaba en todo el mundo, y si queríamos conseguir fondos para hacer la fundación era una forma de atraer. Él no quería. Pero esa noche, con cuatro o cinco vinos aceptó."9
En 1975 fundó con ese propósito junto a otros colaboradores la Fundación Favaloro,7​ no sólo una clínica sino un centro de capacitación donde estudian alumnos de diferentes partes del mundo y donde cada dos años se celebra el congreso Cardiología para el Consultante. En 1980 creó el Laboratorio de Investigación Básica, manteniéndolo con dinero propio por un largo tiempo, dependiente del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas. Esta fue la base de la creación, en agosto de 1998, de la Universidad Favaloro.
Favaloro festejando en el Bosque el ascenso de Gimnasia y Esgrima La Plata en 1984.
En 1984 era una de las personalidades que nombró el presidente Raúl Alfonsín para integrar la Conadep (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas) y renunció a ella. Sobre los motivos de la renuncia hay distintas versiones: Graciela Fernández Meijide dice que Favaloro envió una carta aduciendo razones anímicas y laborales, al mismo tiempo que remitía una carta de renuncia a Alfonsín en la que se mostraba molesto y decepcionado porque había recibido a Isabel Perón; entre los miembros de la CONADEP la impresión era que había renunciado por la relación que mantenía con algunos militares que desde 1976 habían obtenido aportes monetarios importantes para su Fundación.10​ Otra versión es que renunció por profundas diferencias ideológicas: Favaloro consideraba que hubo delitos cometidos tanto por el Estado Nacional de esos años y las organizaciones subversivas que operaban desde la clandestinidad.11​ Héctor D'Amico afirma que renunció al ser informado de que la Comisión no tenía atribuciones para investigar a grupos terroristas cercanos al gobierno de Isabel Perón, como la Triple A.12​ Favaloro había sugerido que el laboratorio de los doctores Emilio Haas y Luis Verruno era ideal para hacer los análisis de histocompatibilidad en el país. Pero las Abuelas de Plaza de Mayo no aceptaron la recomendación de Favaloro argumentando que Verruno trabajaba en el Hospital Militar dentro del cual había funcionado un centro clandestino de detención durante la dictadura. Abuelas de Plaza de Mayo atribuye su renuncia a ese episodio.13
En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema «tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico» se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepáticorenal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales dejando al Sanatorio Güemes.
Favaloro tenía también una posición firme tomada sobre el aborto como un problema de salud pública concreto que afecta a las diferentes capas sociales y la expresó en varias oportunidades, entre ellas en el año 1996:
"Legalizar no quiere decir que estemos autorizando a que todo el mundo se haga un aborto, sino que, antes ciertas circunstancias, la pobre desgraciadita que no tiene ningún recurso no caiga en ese trasmundo horroroso que la puede llevar a la muerte. Porque no se muere una, se mueren cantidades allí. Por el contrario la niña privilegiada de una familia con guita va a una clínica de prestigio, se lo hacen sin que nadie se entere y a la tarde puede ir a un baile si quiere porque ya todo pasó. Esa desigualdad a mi no me gusta."
René Favaloro en el programa "Temas & debates", conducido por Norma Morandini en el canal de noticias TN

Suicidio

Hacia el año 2000, Argentina ya estaba sumergida en una crisis económica y política. La Fundación Favaloro se encontraba en una difícil situación, como acreedora de grandes deudas del PAMI (dirigido en ese momento por Horacio Rodriguez Larreta) y otras obras sociales,14​ y endeudada en unos 18 millones de dólares estadounidenses,15​ por lo que Favaloro pidió ayuda al Gobierno argentino, sin recibir una respuesta oficial.16
Estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida, la fundación tiene graves problemas financieros. En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir.
René Favaloro.1718
El 29 de julio del año 2000 ―el mismo día del cumpleaños de su amigo y cardiólogo Luis de la Fuente (1932-), quien lo había convencido de volver a la Argentina―, Favaloro se encerró en el baño de su casa y se disparó un tiro en el corazón.1
Tras el desenlace fatal, se conoció que Favaloro había dejado en su departamento siete cartas cuyo contenido se reveló parcialmente.19​ En una de ellas, dirigida a las «autoridades competentes», dejaba en claro que había decidido quitarse la vida, y explicaba que la crisis económica que atravesaba la Fundación Favaloro había sido el desencadenante de su determinación, expresando que la sociedad argentina necesitaba de su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta. Favaloro expresaba su cansancio de «ser un mendigo en su propio país», luego de los reclamos enviados al entonces presidente de la Nación Fernando de la Rúa, en los cuales solicitaba entre otras cuestiones el pago de las deudas millonarias que mantenían con su fundación varias obras sociales, siendo la más abultada la contraída por PAMI20
En otra parte de las cartas, Favaloro escribió:
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI.
René Favaloro.