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domingo, 1 de julio de 2018

Invitamos presentación libro sobre artistas cubanos Normita Suárez y Jesús Alvariño


Ediciones Universal
tiene el placer de invitarlos a la presentación del libro

NORMITA SUÁREZ Y
JESÚS ALVARIÑO

TRAYECTORIA Y LEGADO
Precursores de la radio y la televisión en Cuba y Latinoamérica

Edición de Lourdes Alvariño Castiñeira

La presentación a cargo de los escritores

Martha Flores, Gustavo León MD.,

Carlos Alberto Montaner y José (Pepe) Yedra

LUGAR: SALÓN FÉLIX VARELA - ERMITA DE LA CARIDAD

3609 South Miami Ave. Miami (Tel. 305-854-2404)

FECHA: Jueves 12 de julio a las 6:30 PM.

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Normita Suárez y Jesús Alvariño fueron dos artistas de la radio y televisión en Cuba y en el exilio. Jesús fue artista principal desde los años 40, 50 y 60 en los programas Tamakún, Los tres Villalobos (escrito por Armando Couto fue, durante años, el programa radial más escuchado en su país y de otros en Hispanoamérica), La Taberna de Pedro, donde actuaba como Pedro el Polaco (ya en la televisión). Normita Suárez fue artista desde muy joven y descolló en muchísimos programas como «Casos y cosas de casa» y otros. También en el teatro y películas.

Pero no solo en Cuba pues traspasaron las fronteras y fueron reconocidos en toda América Latina. En la amplia Galería de fotos que se incluye en este libro podrán ver la amistad que tuvieron con los más grandes artistas de su época. Resaltaron también por sus ideas cristianas en su vida personal y familiar pero también en su tarea evangelizadora. Por ello la carta de Mons. Agustín Román, obispo auxiliar de Miami, en la contraportada.

Este libro trata no solo sobre las vidas de estos talentosos artistas, también es una historia de la radio y la televisión de Cuba pues, a través de ellos, se nos presentan muchos de los mejores artistas cubanos y de sus momentos más importantes. Incluye una selección de artículos de Jesús Alvariño con temas de actualidad, humor y reflexiones cristianas..

Lourdes Alvariño Suárez de Castiñeira fue la editora de este libro que no solo salva la memoria de sus padres sino también de esa época de oro de la radio y televisión de Cuba.

Bienvenidos a Pensamiento

José Bernardo Pacheco (Nando)


Fallece Nando Pacheco

El ilustre Coatepecano José Bernardo Pacheco mejor conocido como Nando Pacheco. Nació en 1936 en la ciudad de Coatepeque. Y por décadas nos deleitó con su literatura, sus pinturas, su caricaturismo y además fungió como periodista; ganador de múltiples premios a nivel mundial; titulado “Artista del Siglo” en su país El Salvador e “Hijo Meritísimo de El Salvador” por la Asamblea Legislativa. Falleció a sus 79 años de edad el día 13 de diciembre de 2015 en la ciudad de San Francisco, California.

1991

En su ciudad natal, se le reconoció en vida recibiendo el título de “Hijo Meritísimo de Coatepeque”; así como la Casa de la Cultura y una de las avenidas principales lleva su nombre.

La municipalidad y la ciudad de Coatepeque lamentan su partida y extienden a su familia su más sentida condolencia. Pacheco deja un vacío irreparable entre quienes lo conocieron, gracias a su dedicación, trabajo y los excelentes valores humanos y de amistad que durante su vida cosechó.







Ajedrez Mundial José Raúl Capablanca (Cuba) 1888-1942



Por René León 

EL 19 de noviembre de 1888 nace en la ciudad de La Habana, José Raúl Capablanca, hijo de José María Capablanca Fernández y María Graupera. Por su sangre corría sangre española y cubana. Desde muy pequeño demuestra una gran inteligencia. Sus padres le ponen un tutor para que vaya aprendiendo a leer y escribir, cosa que hace en poco tiempo. Cuando su padre se ponía a jugar ajedrez con los amigos, él los observaba. Un día a la edad de siete años deslumbra a su padre, cuando le corrige una jugada. Empieza a aprender con los mejores jugadores del momento, el arte del ajedrez. Su padre lo empieza a llevar al Club de Ajedrez de La Habana. Es en 1900 que gana el campeonato de Cuba, derrotando a Juan Corzo Príncipe, su campeón. Tenía doce años de edad. En el año de 1904 es enviado a estudiar a Estados Unidos, en la Universidad de Columbia, la carrera de Ingeniero. 

En sus ratos de descanso visitaba el Manhattan Chess Club de Nueva York donde compite con otros jugadores' 
conocidos, y con estas entradas monetarias, se va sosteniendo. Participaba en varios torneos de ajedrez. El 16 de abril de 1906 derrota a Emmanuel Lesker, campeón del mundo en juego de exhibición. Su vida va dando un cambio, empieza a participar en com­petencias en Estados Unidos' sus triunfos le van dando un nombre entre los amantes del ajedrez. Vence a Eugenio Delmar, Frank Marshall y otros. Empieza a participar en torneos internacionales. 

Por muchos años la corona mundial estaba siempre en manos de europeos. La derrota propinada al campeón mundial, conmovió la opinión pública mundial, porque el cubano iba en las apuestas como perdedor. Capablanca destruyó en 15 juegos el largo prestigio y reputación del campeón alemán. No solamente se cubría de gloria, sino también la América entera, porque había sido el primer latino que había escalado los peldaños del triunfo en el campo del ajedrez mundial. 
Foto tomada de: CD online

Pero lo más interesante sobre este juego de Grandes Maestros Mundiales , es que el único latinoamericano que pudo compartir los honores mundiales de sostener por varios años el título mundial de ajedrez, lo fue José Raúl Capablanca 1921-27. 

Después de perder el campeonato mundial, su salud se va deteriorando , motivado por la presión arterial. Participa en muchos campeonatos, pero ya no es el mismo de siempre. En la noche del 7 de marzo de 1942, en el Club de Ajedrez de Manhattan, se encontraba presenciando una partida que se disputaban L. Kenton y C. Saxon, cuando cae al suelo, es llevado al hospital de Monte Sinaí, donde fallece de una hemorragia cerebral. Su cuerpo es trasladado para Cuba, donde · fue recibido en los muelles del Arsenal por todos aquellos que habían seguido su carrera. Durante dos horas fue expuesto su cadáver en la sala Martí del Capitolio Nacional. Después fue trasladado al cementerio de Colón.

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La Marsellesa

Video de: YouTube


La Marseillaise
Español: La Marsellesa
Marceillaise 1.jpg
Partitura
Información general
Himno Nacional deFlag of France.svg Francia
LetraClaude Joseph Rouget de Lisle25 de abril de 1792
MúsicaClaude Joseph Rouget de Lisle1792
Adoptado14 de julio de 1795
Multimedia
La Marsellesa
MENÚ
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Archivo:La Marseillaise (1907).webm

La Marseillaise en una película sonora de 1907.
Rouget de Lisle canta La Marsellesa por primera vez.
«La Marsellesa» (en francésLa Marseillaise) es el himno nacional de Francia, oficialmente desde el 14 de julio de 1795. Fue escrito en 1792 por Rouget de Lisle. Fue prohibido durante el Imperio y la Restauración. Vuelve a ser el himno nacional desde la III República. Durante 1940-1945 fue nuevamente prohibido, y su canto era considerado como un elemento de resistencia a la ocupación alemana y al gobierno colaboracionista de Vichy. Es tocada en parte de la obra Obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski.

Orígenes[editar]

El 20 de abril de 1792 se declaró en Parísla guerra a Austria. Cuando el alcalde de Estrasburgo supo la noticia, invitó a cenar a su casa a un grupo de oficiales, en la noche del 24 del mismo mes. En este grupo de oficiales se encontraba Claude-Joseph Rouget de Lislecapitán de ingenieros de la guarnición de Estrasburgo. En esa reunión, el alcalde le pidió que creara un himno patriótico para el acontecimiento que celebraban. Rouget de Lisle compuso dicho himno y le dio el título de Chant de guerre pour l'armée du Rhin («Canto de guerra para el ejército del Rin») y se lo dedicó al mariscal Luckner.1
El 22 de junio, un futuro generaldel ejército de Egipto llamado François Mireur, recién titulado de la facultad de medicina de Montpellier, se encontraba en Marsella encargado de preparar la marcha de los voluntarios de Montpellier y de Marsella. Había oído el himno en Montpellier durante algunos funerales oficiales y lo presentó a su gente con el título de Chant de guerre aux armées des frontières («Canto de guerra para los ejércitos de las fronteras»). La tropa de los obligados lo aprendió y lo usó como canción de marcha. Y así entraron en París el 30 de julio de 1792, entonando marcialmente el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle. Los parisinos los acogieron con gran entusiasmo y bautizaron el cántico como «La Marsellesa».
Durante la Primera República, la Marsellesa fue un himno muy popular entre soldados y civiles, mientras que durante los dos Imperios, la Restauración y la Segunda República, fue ligeramente olvidado. En la Tercera República recuperó el protagonismo y fue interpretado por las bandas militares en todos los actos oficiales. En el siglo XX, el Gobierno de la Francia liberada le otorgó una especial importancia junto con el himno oficioso llamado Le Chant des Partisans («El canto de los partisanos»).
Finalmente, en la Constitución del 4 de octubre de 1958, la Marsellesa fue declarada himno nacional.
«La Marsellesa» exaltaba desde sus comienzos el ánimo patriótico, hasta tal punto que Napoleón Bonaparte dijo en una ocasión: «Esta música nos ahorrará muchos cañones».
El 24 de enero de 2003, se aprobó la Ley de Programación para la Seguridad Interior (Lopsi), propuesta por Nicolas Sarkozy, que creaba el delito de ultraje a la bandera y al himno nacional franceses, sancionándolos con penas de hasta seis meses de prisión y 7500 euros de multa. Algunas asociaciones y ciudadanos protestaron, considerando esta ley un atentado a la libertad de expresión. El Consejo Constitucional de Francia limitó las posibilidades de aplicación de la ley, los actos dentro de un círculo privado, y los actos realizados en manifestaciones no organizadas por las autoridades públicas o no reglamentadas por ellas.
Debido al alto desconocimiento del himno entre muchos jóvenes franceses, la ley Fillon para la reforma de la educación adoptada en marzo de 2005, incluye la obligación del aprendizaje de la Marsellesa en la educación infantil y primaria.

LOS ESTADOS EXPRESIVOS DEL ÁNIMO

Tomada de: Edu Plan

Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Cualquier sentimiento se refiere a un estado expresivo del ánimo que se produce gracias a la impresión de un acto o situación, y estos estados pueden ser alegres, felices, tristes y dolorosos. 

Podemos decir que una emoción es la predisposición, a reaccionar ante un estímulo externo, por ejemplo, la visión de una araña, o interno, un recuerdo acerca de los años de nuestra infancia. 

Obviamente, un sentimiento es similar a una emoción, por consiguiente, este, además de estar predispuesto de forma espontánea, incontrolable y automática, incluye la evaluación consciente que hacemos de una experiencia 

Demasiadas veces se tiende a confundir o a separar los sentimientos de las emociones, como es el caso de Antonio Damasio, pero entre autores e investigadores hay cierto consenso cada vez que escriben o hablan en qué se diferencian los sentimientos de las emociones. 

Es evidente que ambos están correlacionados, pero no poseen el mismo significado, y la diferencia entre sentimiento y emoción se halla en que el primero es el resultado de una emoción para poder expresarse. Estos son objetos mentales relacionados con la dinámica cerebral. Por consiguiente, estos influyen en el comportamiento de un individuo ante diferentes experiencias o situaciones, ya sean positivas o negativas. 

Los sentimientos son producidos por la emoción como imágenes, sonidos, percepciones físicas, entre otros. En cambio, las emociones son un grupo de respuestas químicas y neuronales, que se origina a nivel biológico en el sistema límbico del cerebro, como ya quedó escrito en el párrafo anterior, es decir, sentimientos y emociones tienen su raíz en la fecundidad del cerebro humano. 

Los sentimientos, en el contexto social, son el resultado de las relaciones, vivencias y/o experiencias de la forma de actuar del ser humano, y de allí se derivan emociones que aparecen ante una situación repentina. 

Pero…, ¿qué diferencia hay entre sentimiento y emoción? Ambas tienen que ver con algo irracional, y esta irracionalidad tiene su base en cómo cualquier individuo experimenta una situación. 

Ninguno de los dos fenómenos puede ser traducidos a palabras de manera fiel. Cualquier persona, haciendo un esfuerzo de empatía, debe construir en su mente, y a partir de sus propias experiencias, cómo se debe sentir. 

Para clarificar aún más este tema, expondré que la diferencia fundamental entre las emociones y los sentimientos es que las primeras son totalmente básicas, primitivas y unidireccionales, mientras que los sentimientos incluyen la capacidad de pensar y reflexionar de forma consciente sobre los que se siente y, por tanto, tiene que ver con la capacidad de pensar, de pensar en términos abstractos y simbólicos. 

Así pues, los sentimientos son bidireccionales, ya que hay algo que va desde los procesos mentales más básicos y primitivos hacia la consciencia, pero también hay algo que va desde la consciencia al modo en que se valora y se experimenta esa situación holística y global. 

Y aquí viene una aparente paradoja: aunque los conceptos de sentimiento y emoción se refieren a cosas diferentes, en la práctica, donde hay una emoción siempre hay un sentimiento o varios. Los dos se presentan a la vez, y las palabras que utilizamos para separarlos conceptualmente sólo existen en la teoría, lo cual nos permite entender, de un modo más preciso, acerca de qué parte de la experiencia consciente estamos describiendo. 

Emoción y sentimientos no pueden presentarse por separado. La distinción entre ambos es más virtual y teórica que material. 

Sin embargo, según los expertos, las emociones y los sentimientos podemos aislarlos, aunque para estos científicos las cosas no resultan tan sencillas. 

Cabe decir que el debate entre sentimiento y emoción viene de lejos y ha sido un tema controvertido, pues son términos que se suelen confundir y utilizar de manera indistinta. 

Son muchos los sentimientos que experimentamos los seres humanos. A continuación, os presento cuales son los sentimientos más frecuentes: Sentimientos positivos: euforia, admiración, afecto, optimismo, gratitud, satisfacción, amor y agrado. 

Sentimientos negativos: enfado, odio, tristeza, indignación, impaciencia, envidia, venganza y celos. 

Concluyo este texto escribiendo que uno de los temas más importantes de la psicología, en la actualidad, es la inteligencia emocional. Aunque se suele hablar de emociones, en realidad hace referencia a los sentimientos. La correcta gestión de los sentimientos, es decir, por ejemplo, el autoconocimiento o la regulación aportan muchos beneficios para las personas, tanto en su bienestar mental como en su rendimiento, ya sea laboral, educativo o deportivo, etc. 

CONVERSACIONES A CUATRO (Primera Parte)


Foto tomada de: Enforex Camp


Juan Gustavo Benítez Molina
Málaga

Las horas, los días, los meses pasan para no volver, pero todo sigue igual, todo sigue adelante. Corría el veintidós de marzo de 1995. Por aquel entonces yo tenía once años. Sólo hubo un veintidós de marzo de 1995. Ese día jamás volverá. Igual que el resto de los días. Nosotros estuvimos allí, y sólo nosotros sabemos lo que pasó, lo que hicimos. Diez años más tarde, en 2005, otras personas caminan por allí, por las calles del pueblo que nos vio crecer, sin pensar ni siquiera un segundo que antes anduvieron otros, pisando las mismas baldosas y haciendo lo mismo que ellos. Todo el mundo vive sin pensar en que hay un mañana, un mañana en el cual no estará él, pero habrá otras personas, con otros nombres, con otros padres y hermanos, en otra o en la misma casa, con sus pensamientos, sus inquietudes, sus ilusiones. Asimismo, tendrá sus sueños, sus fantasías, su primer amor, pero no pensará en ti, igual que yo tampoco, a mis once años, me dio por pensar en que años atrás, aquellas calles, aquellos jardines, aquel cielo lo ocupaban otros.
Todos pensamos y tenemos la certeza de que somos únicos, muy grandes, y que estamos aquí y ahora, y es cierto, pero no es menos cierto que ni somos tan únicos ni tan grandes como pensamos. Formamos parte de algo, que aún no conocemos ni mucho menos dominamos, y a todos se nos escapa el por qué o el para qué.
Pero regresemos a aquel veintidós de marzo de 1995, día, mes y año únicos, al igual que sólo hay un hoy.
Corrían las seis de la tarde de aquel día. El equinoccio de primavera acababa de ver la luz y contaba ya con escasas horas de vida, como aquel que dice. Era una de mis épocas favoritas del año. La época de los verdes campos, inalcanzables, inabarcables con la mirada, la época del rocío mañanero, de la brisa fresca, de los almendros en flor, del inicio de la vida tras el frío invierno, de las risas, de los juegos, de los sueños…
El pueblo estaba más bonito que nunca, aunque, ¿cuántos otros habrán pensado lo mismo en algún momento de su existencia? Es mi mente, mi estado de ánimo lo que convierte en bonito todo aquello que alcanzan a ver mis ojos. La gente camina por la calle principal con un destino prefijado. Algo les mueve hacia un fin, un fin detrás de otro. Pero pocos se paran a pensar en el último designio y qué es lo que les mueve hacia él.
Sentado en uno de los bancos de la calle veía a la gente pasar. Habíamos quedado a las seis justo aquí, en el banco que está frente a la tienda “La cabaña de don Eulogio”, para ir juntos a merendar con don Matías, el abuelo de Teresa. Como ya venía siendo costumbre, Teresa y Francis llegaban tarde a la cita.
—¡Hola mangurrino! —me gritó Teresa a escasos centímetros de mi oreja derecha a modo de saludo. ¡Menudo susto me has dado! La muy sinvergüenza se me había aproximado por detrás, aprovechando que yo estaba absorto en mis pensamientos y mirando hacia otro lado, para producirme un sobresalto de aúpa.
—¡La madre que te trajo! ¿Por qué haces eso? ¡Un día de estos me vas a matar del susto! —le dije a trompicones, al tiempo que me giraba y me levantaba del asiento.
—¡Menudo brinco que has dado! ¡Tenías que haber visto la cara que has puesto! —dijo sin parar de reír.
—¡Déjate de tonterías! ¡Ya verás cuando te pille distraída! ¡La venganza será terrible! A cada palabra que pronunciaba, Teresa se destornillaba de la risa más y más.
—¡Hola chicos! ¿De qué os reís? —dijo Francis nada más llegar—. Perdonad el retraso, pero es que me las he visto y me las he deseado para poder salir de mi casa. Mi madre se ha vuelto loca y decía que de allí no salía hasta que hubiera ordenado mi habitación.
—Tú y tus excusas… —bufé—. Bueno, ya estamos todos. El pobre de tu abuelo —dije mientras dirigía la mirada hacia Teresa— debe de estar desesperado.
Hacía ya prácticamente un año que los tres, Francis, Teresa y yo, habíamos tomado como costumbre el ir a merendar con don Matías. El lugar de reunión no era otro que la residencia “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro”. No sabría decir el tiempo que llevaba allí ingresado don Matías… Del mismo modo, desconocía los motivos que le habían empujado a vivir en aquel peculiar emplazamiento. Sin duda, era un lugar muy bonito, rodeado de jardines y con muchos senderos por los que poder caminar al aire libre. Lo único que sabía entonces era que la abuela de Teresa, doña Irene, que en paz descanse, falleció muchos años atrás después de una larga enfermedad. Su nieta no llegó a conocerla. La vida de Teresa dio comienzo años más tarde de que su abuela se hubiera marchado.
Cuando llegamos, don Matías ya había dispuesto todo para la merienda. Se había sentado, como era habitual, en nuestra mesa favorita, la cual se hallaba en la esquina nordeste del jardín. Desde allí podíamos divisar, en lontananza, la práctica totalidad del pueblo, además de las sierras de Loromaca y del Zomicha, al fondo. Muchas veces he pensado que esas enormes montañas han debido estar siempre ahí, abrazando al pueblo y defendiéndolo de los vientos del norte, así como de los enemigos más inverosímiles a lo largo de los siglos.
—¡Buenas tardes! ¿Cómo están hoy mis tres jovencitos favoritos? —nos saludó don Matías nada más acercarnos a la mesa.
—¡Hola abuelo! Muy bien —replicó Teresa, al mismo tiempo que le abrazaba y le propinaba dos besos en la mejilla.
—Tomad asiento. Estaba ansioso porque llegarais. Dolores ya preparó las tortitas con caramelo que tanto os gustan.
 —¡Genial! —gritó Francis levantando los brazos hacia el cielo. Lo dijo con tal ímpetu que los demás residentes volvieron la mirada hacia él, en un intento de adivinar la procedencia y el motivo de tal exaltación.
Minutos más tarde llegó Dolores con la merienda. Era ella una mujer de mirada dulce y con un rostro que emanaba candidez. Debía rondar ya la cuarentena, aunque el paso de los años parecía no influirle. Todos a su alrededor iban envejeciendo, excepto ella. Sus ojos, de un color verde esmeralda, armonizaban a la perfección con su sonrosada tez y su minúscula y fina naricilla. Llevaba habitualmente el pelo, de un tono castaño claro, recogido en una graciosa y desenfadada coleta, la cual le infundía cierto aire juvenil.
  —¡Hola chicos! Aquí os traigo vuestra merienda favorita: tortitas de caramelo elaboradas con mucho cariño y mucho esmero, como mi madre y mi abuela solían decir —les guiñó un ojo al tiempo que depositaba la bandeja sobre la mesa.
—Muchas gracias, Dolores —dijo don Matías con una enorme sonrisa dibujada en los labios—. Eres un vivo calco de tu abuela. Tierna y dulce como ella, con sus mismos ojos y su misma mirada…
—¿Conociste a la abuela de Dolores? —le preguntó Francis sorprendido.
—Pues claro que sí, Francis. De hecho, éramos tan amigos como lo sois vosotros tres. La abuela de Dolores y yo nos conocimos siendo unos chiquillos. Lo único que queríamos era divertirnos. Jugábamos y correteábamos por el pueblo desde el alba hasta el ocaso como vosotros soléis hacer —dijo iluminándosele el rostro y con la mirada perdida en el horizonte.
—La historia interminable se repite —intervino Dolores con una singular mueca en el rostro, la cual no sabría decir si denotaba alegría, tristeza o ambas cosas a la vez…
—Pues sí, hija, así es. ¿Queréis oír la historia de cómo nos conocimos la abuela de Dolores y yo?
—¡Sí! —gritamos los tres al unísono. Don Matías y Dolores se miraron el uno al otro sonriendo.
—Pues bien, vosotros lo habéis querido. Acomodaos bien en esos asientos y preparaos para oír una buena historia, la cual se remonta tan sólo unos setenta años atrás —dijo con una sonrisa dibujada en el rostro de oreja a oreja—. La historia comienza así…
                                                                                                                                                                                                                                                          (Continuará)

La tragedia marítima olvidada que fue 6 veces más mortal que el Titanic

Articulo tomada de: Historia de Nuestra Historia
Por Félix Casanova

El hundimiento del Titanic tiene fama de ser el peor desastre naval de la historia, y el Lusitania en tiempo de guerra. Pero con un número de muertes de aproximadamente 1.500 y 1.200 respectivamente, ambos son eclipsados ​​por lo que le sucedió a un transatlántico alemán que fue hundido por un submarino soviético el 30 de enero de 1945, matando a 9.343 personas, la mayoría refugiados de guerra, aproximadamente 5,000 de ellos niños.
Las víctimas de la peor tragedia marítima en la historia no fueron solo alemanes, sino también prusianos, lituanos, letones, polacos, estonios y croatas. La Segunda Guerra Mundial estaba llegando a su fin, y el ejército soviético estaba avanzando. Aunque pasarían meses antes de la caída final del régimen nazi, estaba claro que se acercaba el fin, y estaban desesperados por escapar antes de que las cosas llegaran a un punto crítico. Como resultado, 10,582 personas fueron embarcadas en un crucero que debía acomodar solo alrededor de 1,900. Aunque algunos en el barco eran , muchos habían sido víctimas de la represión de Hitler. Cuando tres torpedos golpearon el  Wilhelm Gustloff, no había suficientes botes salvavidas, esta historia si nos resulta familiar. La mayoría de los pasajeros se ahogaron.

La peor tragedia marítima de la historia

Wilhelm Gustloff tragedia
Durante gran parte de su vida este enorme barco fue utilizado como crucero. El 10 de abril de 1938, el Wilhelm Gustloff fue usado como un lugar de votación para alemanes y austríacos que vivían en Inglaterra para decidir sobre la anexión de Austria. En mayo de 1939, Gustloff, junto con otras naves de la flota Freud de Kraft durch, recibió la orden de traer soldados de la Legión Cóndor de regreso a  después del fin de la Guerra Civil española. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el Gustloff fue requisado por la marina alemana para servir como barco hospital en el Mar Báltico y Noruega. Desde noviembre de 1940 en adelante, quedó anclado en Gdynia, Polonia, para servir como cuartel para la 2da División de Entrenamiento Submarino. Durante un ataque aéreo de los EE. UU. en el puerto el 9 de octubre de 1943, el barco sufrió daños menores.
A medida que el Ejército Rojo avanzaba hacia Prusia Oriental, el Almirante Karl Dönitz comenzó los preparativos para la Operación Aníbal, la evacuación masiva de tropas y civiles alemanes del área. A partir del 21 de enero de 1945, se estima que dos millones de alemanes fueron llevados al oeste en una operación que superó con creces la evacuación británica en Dunkerque. Al Gustloff se le ordenó llevar a los soldados de la 2ª División de Entrenamiento Submarino al oeste de Alemania. El 25 de enero, el barco se disponía a llevar a otros refugiados a bordo y, para la tarde del 29 de enero, la cuenta había llegado a 7.956 cuando se ordenó no dejó pasar a nadie más. No obstante, los testigos y todos los indicios apuntan a que otras 2.000 personas subieron al buque.
hundimiento gustloff
Poco después del mediodía del 30 de enero, el Gustloff abandonó el puerto. Aunque originalmente se planeó que formaría parte de un convoy, problemas mecánicos obligaron a dos barcos a retroceder, y el Gustloff fue acompañado solo por el torpedero Löwe. Preocupado por los años de inactividad del barco, el capitán Friedrich Petersen decidió que la nave no viajaría a más de 12 nudos. Al hacerlo, ignoró el consejo de Wilhelm Zahn, comandante de la 2da División de Entrenamiento Submarino, quien argumentó que aumentar la velocidad a 15 nudos reduciría la probabilidad de un ataque. Petersen también rechazó la recomendación del primer oficial Louis Reese, que había aconsejado que navegara cerca de la costa. En última instancia, el  Gustloff se dirigió a una ruta en aguas profundas que se sabía que estaba libre de minas.
Aproximadamente a las 6:00 p.m. se le envió un mensaje al capitán advirtiéndole que un convoy de dragaminas se dirigía hacia ellos, lo que le obligó a activar las luces de navegación. El origen de ese mensaje es desconocido; ninguno de los operadores de radio en el Gustloff o el Löwe afirmaron haberlo recibido, y no está claro si fue un malentendido o posiblemente un sabotaje. El Gustloff no se encontró con ningún dragaminas en camino. Sin embargo, fue descubierto por el submarino soviético S-13 a las 7:00. El comandante soviético, el capitán Aleksandr Marinesko, lo enfocó…

Botadura del Wilhelm Gustloff

A las 9:16 Gustloff fue golpeado por tres torpedos y tardó en hundirse una hora escasa. La mayoría de los botes salvavidas (escasos) estaban congelados en cubierta y su uso efectivo se vio obstaculizado por el hecho de que uno de los torpedos había golpeado los alojamientos de la tripulación, matando a los mejor entrenados para tratar con la situación. Nueve buques trataron de recoger a los supervivientes durante toda la noche. Sólo 1,239 personas se salvaron, convirtiéndose en el hundimiento con el mayor número de muertos en la historia marítima. A pesar del alto número de muertes de civiles, las acusaciones de que hundir el Gustloff constituía un crimen de guerra son objeto de polémica, debido a la presencia de armas y casi 1.000 militares a bordo.
Referencias: Enciclopedia Britannica – Robert P. Watson, Ph.D. (revista Time)