Bienvenidos a Pensamiento Happy Thanksgiving

Estudiantes de medicina fusilados en 
La Habana 27 de noviembre 1873
Foto tomado de: vitral.org

DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Portada pintada por: W. L. Taylor

Por Leonora Acuña de Marmolejo

     La primera celebración de Acción de Gracias o Thanksgiving, fue celebrada en Plymouth (Massachusetts) en 1621 por los (pilgrims)  peregrinos que habían emigrado de Inglaterra hacia Holanda en 1608, debido a la persecución que sufrían por sus creencias religiosas. Mas en 1620 decidieron zarpar hacia este continente.
     Al arribar a Plymouth se encontraron con el indígena (de la tribu Wampanoag), llamado Tisquantum, más conocido como Squanto, quien a través de trueques logró conseguir artículos de metal como anzuelos, cazoletas y sartenes, y quien a su vez,  les mostró a los colonizadores dónde encontrar pesca y caza, así como plantas comestibles, algo que fue muy positivo ya que al terminar el invierno de 1620 sólo habían sobrevivido (gracias a la ayuda de los indios) 38 de los 120 peregrinos que habían arribado inicialmente En ese primer invierno, esa tribu generosa compartió alimentos con ellos. La parte negativa de este encuentro, fue que los peregrinos trajeron consigo enfermedades tales como la influenza, la fiebre, el sarampión y la viruela lo cual causó la muerte de muchos indígenas . A pesar de todo, la relación inicial de las dos culturas fue cordial y positiva.
     Sin embargo, la costumbre de “dar gracias” se remonta a tiempos muy antiguos cuando el hombre comenzó a sentirse agradecido  por las cosechas y beneficios recibidos.
El pavo o guajolote usado en la típica comida de thanksgiving es ave oriunda de América; la que los exploradores españoles encontraron  después de su llegada a México donde esta ave era usada especialmente por su carne y por sus plumas. Los exploradores la llevaron luego a su regreso al continente europeo.  La popularidad de esta ave en el Nuevo Continente llegó a tal punto que Benjamín Franklin logró que el pavo fuera reconocido como el “ave nacional” de los Estados Unidos.
      Se dice que los pobladores de la Colonia de Virginia, celebraron su primer Día de Acción de Gracias” el 4 de diciembre de 1619 en la plantación Berkeley ubicada al sureste de Richmond en el río James. Pero la mayoría de personas asocian este día  con los peregrinos que en 1620 comieron pavo silvestre con un grupo de indígenas para dar gracias por sus cosechas. Posteriormente, aunque el presidente Washington había emitido una proclama  sobre dicha celebración en 1789, fue el presidente Lincoln quien  en 1863 (cuando se daba la guerra civil), decretó el feriado nacional, y más tarde el presidente Roosevelt  declaró que debería celebrarse el cuarto jueves del mes de noviembre.

     Lo cierto es que el hombre siente gran paz  espiritual tras agradecer los beneficios recibidos: la vida, el amor, y el haber sido creado por Dios como un ser humano, una criatura divina que por tanto posee sabiduría, compasión, comprensión y perdón hacia sus semejantes para desenvolverse como un ser único dentro de la grande y fraternal comunidad mundial, cumpliendo así su destino. Debemos pensar con amor y reconocimiento hacia nuestro Creador, que estamos aquí en este mundo, por alguna razón o designio suyo. Al comenzar el día, bien podríamos dedicar media hora a la meditación  para pedir por nuestros seres queridos, y especialmente para darle gracias a Dios por todas las cosas buenas que nos ha dado y que nos deja disfrutar, reconociendo humildemente su bondad. Agradezcamos los grandes tesoros que poseemos como el poder ver el rocicler de un  amanecer, o  los tintes de fuego de un  ensoñador ocaso ; o apreciar la inocencia de los niños; o el poder  hablar; el poder escuchar el trinar de los pájaros ansiosos planeando entre el jardín; o el poder escuchar el rumor de una fuente, o una cascada, o el susurro del viento entre los pinos. Dios nos concede todos estos privilegios, y las comodidades de una vida confortable y satisfactoria que a menudo disfrutamos, rodeados del amor de nuestros hijos , de nuestros seres queridos, de nuestros entrañables amigos; y de nuestros maravillosos vecinos , etc. etc.. Por todo esto, pensemos reflexivamente, que todos los días deben ser de ¡ACCIÓN DE GRACIAS!   

Relatos del Alba


Alfonso Enríquez de Salamanca, Relatos del Alba
Editorial Calíope, Madrid, España, 2000.
Comentario Eliana Onetti. (†) Cuba

  Relatos del Alba es un libro optimista sin presentaciones morbosas ni complicaciones psicológicas: fresco como un soplo de brisa primaveral; ágil en su desarrollo; fácil de leer y tremendamente agradable.
  El autor, Alfonso Enrique de Salamanca, nos  muestra a través de cuatro relatos una faceta humana de la vida que ya casi, a fuerza de ignorarla, teníamos olvidada. La faceta del hombre de a pie, simple –que en absoluto es sinónimo de simplón-, que vive sin retorcimientos morbosos su particular y personalmente azarosa vida en la que, pese a todo, ha lugar para la felicidad.
  De prosa fluida y llana, cualquiera que sepa leer entiende el mensaje de Enríquez de Salamanca que nos llega gratamente envuelto en ropaje de ficción. Y es que, a pesar de todo y de todos, el hombre puede ser todavía- y tendrá siempre la opción de ser-  limpio de espíritu, sano de mente y alegre de corazón sin necesidad de trascender o renunciar a su propia humanidad.

  Porque los personajes de Relatos del Alba son seres normales como usted –como yo- como su creador. Y es que Enríquez de Salamanca se retrata en ellos y deja traslucir su personalidad esencial: sinceridad y optimismo enraizados en la buena tierra que proporcionan la experiencia y el conocimiento de la realidad.

Mi gato enamorado

Foto tomado de: Pinterest.com

Marta Susana Pizzo de Sinisi (Argentina)

Silueta vagabunda sobre el techo
gato trasnochador y anaranjado
aunque sientan que te han domesticado
prima tu libertad como derecho.

Aunque el amo te acuñe allí en su pecho
aunque ahuyente las pulgas de tu lado
con talco finamente perfumado
y un almohadón de plumas sea tu lecho.

La noche llama… tú estás al acecho
te alejas de la casa y lo soñado
hace temblar tu instinto satisfecho

Valiente, tu dominio te has ganado
y a pesar de encontrarte muy maltrecho
el alba te sorprende enamorado.

A 143 años del Fusilamiento de los Estudiantes de Medicina el 27 de noviembre de 1871

Recuerdos del Ayer



René León 

Recuerdo cuando joven los preparativos que se hacían en La Habana para honrar a los Estudiantes de Medicina, fusilados el 27 de noviembre. Era un día de holganza nacional, se puede decir. Las escuelas iban preparando un desfile en cada ciudad, adonde venían estudiantes de las ciudades cercanas, para honrar y recordar aquellos que perdieron su vida en noviembre de 1871. Se hacían actos conmemorativos en las escuelas, en la Universidad de La Habana. Se hacían representaciones teatrales en algunas escuelas. Ese día se puede decir era de Duelo Nacional. Por la Calzada de San Lázaro, el Malecón, por el Prado, se reunían las escuelas, y en un desfile de respecto se dirigían, para cumplir con el deber de estudiantes y cubanos, hasta el muro de la Explanada de la Punta, lugar donde fueron fusilados los estudiantes en 1871. En ese lugar se veían las huellas de las balas de los españoles en el pequeño muro. Con los estudiantes desfilaban los veteranos de nuestra guerra de independencia y familiares de las víctimas de los fusilamientos. Se leían allí poemas de Martí. Hablaban figuras de relieve de nuestra patria. Manuel Sanguily, Varela Zequeira, y otros. Se soltaban palomas blancas, que significaba la pureza de aquellos jóvenes fusilados. Nuestro Himno Nacional, se oía en toda aquella explanada de la Punta. Era un Día de Recuerdo y Honra a aquellos jóvenes. Pero ésa era la Cuba de Ayer, no la de hoy.

España volvió a manchar su honor con la sangre de inocentes, pero eso no era nada nuevo para ellos. Fue un acto de cobardía por la jauría de VOLUNTARIOS, y sus secuaces. Con la falsa acusación de que habían profanado la tumba de un cobarde periodista que había muerto en duelo en Cayo Hueso. Falsa acusación que al pasar los años se probó que fue calumniosa.

Nadie levantó su voz en su defensa; los familiares fueron perseguidos por los Voluntarios. Los cobarde siempre actúan así. Familias españolas de la burocracia colonial, como los Zulueta, Torriente, Ruiz de Gámiz, López, que sus fortunas habían sido del sacrificio de los esclavos y cubanos lo consentían. Había que mantener contentos a los Voluntarios derramando sangre cubana, no importaba la edad. Fue así que se inventó la patraña de la profanación de la tumba Gonzalo Castañón, director del periódico “La Voz de Cuba”, favorito de los Voluntarios.

El cónsul de los Estados Unidos, en La Habana, Mr. Henry C. Hall, nada dijo, mantuvo su boca cerrada, no importaba, era sangre cubana, a Washington no le importaba. El secretario de Estado Hamilton Fish era enemigo de los cubanos, y el presidente Grant, oía sus consejos. Fish se sabía simpatizaba con España. Su yerno Sydney Webster trabajaba para la Legación de España. Los principales inversionistas españoles azuzaban a los Voluntarios, había que mantener a Cuba fuera del círculo de España. 


El honesto capitán español Nicolás Estévanez 
Murphy rompió su espada, renunció a su carrera 
y abandonó Cuba tras el fusilamiento de los estudiantes.

La situación en La Habana, y Matanzas era de anarquía. El bergantín norteamericano “Georgia”, que venía de Baltimore a Santiago de Cuba, fue atacado en alta mar por el crucero español “Isabel la Católica”. En estas ciudades los Voluntarios atacaron los negocios de extranjeros con nombre en inglés. Cincuenta prominentes familias habaneras, fueron llevadas a Isla de Pinos, para evitar derrama miento de sangre. John Nenninger, cónsul de Suecia, ciudadano norteamericano y gerente de una casa comercial, fue conminado para vender su negocio y salir de Cuba.

El colmo fue que el cónsul Mr. Hall se expresaba de las grandes cualidades de los oficiales españoles en la ciudad. Hay que ser descarado de hijo de…. El 1 de diciembre de 1871, el crucero “Terror” de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, ancló en la bahía habanera. El cónsul Mr. Hall envió uno de sus asistentes Mr. Joseph S. Raphel, al Cementerio de Espada a examinar la tumba de Castañón, y el mismo le había informado que el cristal estaba intacto, por lo que los estudiantes fusilados y los enviados a la prisión eran I N O C E N T E S. Pero ¿acaso esto hizo cambiar la política de Estados Unidos? No, ellos siguieron manteniendo relaciones con los asesinos como si nada. Lo único que hizo Estados Unidos, fue reclamar a España que pusieran en libertad a los estudiantes detenidos. España reconoció con dignidad el abuso cometido en Cuba contra los estudiantes. Mandaron a retirar de Washington al ministro plenipotenciario Sr. López Roberts de Washington. 

Sepultura inicial de los estudiantes de medicina

Aquel fusilamiento demostró el odio de los Voluntarios contra el pueblo cubano, pero en este caso truncaron la vida de jóvenes estudiantes, sin haber cometido delito alguno. Unos dicen que eso son cosas del ayer, eso no son cosas del ayer. Siguen presentes en nosotros los cubanos al ver cómo hoy en el gobierno de España mantiene relaciones con un gobierno que no representa los ideales de los cubanos.

Honremos a los Estudiantes de Medicina fusilados aquel 27 de noviembre de 1871.

HONOR A QUIEN HONOR MERECE.

La medicina china y su presencia en Cuba*

por Gregorio Delgado García

INTRODUCCIÓN

El Grupo Promotor del Barrio Chino de La Habana me ha hecho el gran honor, que nunca podré agradecer bastante, de invitarme a participar en su II Jornada Nacional de Medicina Tradicional China Cham-Bom-Biá 2002, en su año tradicional del Caballo y me han pedido sus organizadores, muy principalmente el doctor Felipe Chao, médico de gran cultura y exquisita amabilidad, que imparta una conferencia sobre algún aspecto histórico de la medicina china y su posible relación con la medicina cubana.
Dedicado desde hace casi cinco décadas al estudio de la historia de la medicina en general y de la historia de la medicina y de la salud pública cubanas en particular, las últimas tres décadas como historiador médico oficial de nuestro Ministerio de Salud Pública, en algunas de mis publicaciones he hecho alusión a la presencia de la medicina china en Cuba y a ese tema he dedicado una ponencia con el título "Los médicos botánicos chinos en Cuba", escrita en colaboración con la doctora Ana María Delgado Rodríguez, mi hija mayor y presentada en la Jornada Científica Conmemorativa del XL Aniversario de la fundación de la Oficina del Historiador de la Salud Pública llevada a cabo en la entonces Facultad de Salud Pública, actualmente Escuela Nacional de Salud Pública, el 13 de diciembre de 1991 y publicada en mi libro El cólera morbo asiático en Cuba y otros ensayos, Ed. Cien. Med., La Habana, 1993.
En la presente conferencia quiero exponer en forma breve los rasgos más importantes, principalmente grandes personalidades y textos clásicos, de cuatro de los cinco períodos en que se ha dividido la milenaria medicina china; algunos de los primeros médicos botánicos chinos que llegaron a Cuba en el siglo XIX y su participación en nuestras guerras independentistas contra España; la sugerente figura médica de Cham-Bom-Biá y por último la importancia que en la medicina cubana del siglo XX tuvieron algunos médicos descendientes de inmigrantes chinos.

LA MEDICINA CHINA, UNO DE LOS GRANDES PILARES DE LA HISTORIA DE LA MEDICINA UNIVERSAL

La antigüedad de la cultura china y su continuidad desde la prehistoria hasta nuestros días le da singular importancia a una de sus manifestaciones más sobresalientes como lo es, sin lugar a dudas, su medicina.
El período Protohistorico de China se inició unos 2000 años a.C. y de sus primeros tiempos es el Yi- king, o Libro de los Cambios, donde se expone la doctrina del Tao, principio inmutable que se manifiesta bajo la dualidad del Yang- Yin. El Yang es el cielo, masculino, movimiento, luz, calor, sequedad y dureza, mientras que el Yin es la tierra, femenino, reposo, oscuridad, frío, humedad y debilidad. Su equilibrio es el orden cosmológico, su desequilibrio el desorden.
Tseu-Yen (siglos IV a III a.C.) introdujo además el concepto del Wu-hing, un principio de energía material del que proceden cinco elementos que forman tanto el cosmos como el hombre: fuego, agua, tierra, madera y metal, similares a los cuatro elementos postulados en Grecia por los filósofos presocráticos y también en la India. Pien Ts'io (siglo V a.C.) el primer médico chino de que se tiene noticias, opinaba que los desequilibrios del Yang- Yin eran las causas de las enfermedades.
Durante la época de la dinastía Cheu (entre el siglo XI y el III a.C.) la medicina Yi, la practicada por Pien Ts'io, evolucionó desde las formas mágicas primitivas a las empíricas, relacionando la enfermedad con causas materiales.
La obra médica más importante de la tradición china es el Nei- king, o Libro de los Problemas Sencillos o Canon de la Medicina. La obra comprende 18 capítulos y los 9 últimos tratan sobre acupuntura. Incluye datos sobre anatomía y menciona 5 órganos macizos: corazón, hígado, bazo, pulmón y riñón; 12 vasos que contienen con la sangre, un pneuma, que suele llamarse soplo o aire y 6 vísceras huecas del aparato digestivo y del urinario.
A lo largo de los vasos la obra identifica 365 puntos donde mediante punción con largas agujas se pueden corregir los desequilibrios del Yang- Yin, esto es, del pneuma o soplo. En otros capítulos del volumen se encuentran textos propios de pediatría, ginecología y las bases para el examen del pulso. Pero a mi juicio el principio más importante, el que domina el Nei- king, es que el médico debe prevenir las enfermedades y si estas aparecen, actuar tempranamente en los puntos apropiados de acupuntura, por los que pasa el flujo de la energía al órgano o parte afectada.
Otros textos clásicos del período lo son el Nan-king, o Libro de los Problemas Difíciles, atribuido a Pien Ts'io, que comprende comentarios al Nei- king y la doctrina del pulso y el Pents'ao king, o Materia Médica, que incluye la descripción de 365 drogas animales, vegetales y minerales a las que se agregaron muchas más en épocas posteriores, pues ha sido el libro de medicina china mas veces editado.
El período del Imperio Antiguo comprende desde el año 220 a.C. hasta el 589 d.C en el se hicieron mejores descripciones de las vísceras sólidas y de los vasos que conducían la energía. Como causas externas de las enfermedades tenían el viento, el calor, el frío húmedo, alteraciones en la dieta, excesos sexuales, emociones violentas y traumatismos. Clínicamente los médicos chinos de este período utilizaban el interrogatorio, el examen del pulso y la exploración del enfermo, pero para la mujer recurrían a figuras femeninas de marfil donde la enferma señalaba la parte afectada. Conocían infestaciones parasitarias por Ascaris, Oxiuros y Tenias, cuadros carenciales como el escorbuto y el bocio endémico, enfermedades de la piel como la sarna y la lepra, síndromes digestivos, diarreas, intoxicaciones alimentarias, padecimientos pulmonares, ginecológicos e infantiles, todos los cuales eran atribuidos a desequilibrios del Yang-Yin.
Entre los médicos de este período hay que citar a Hua- T'o (139-208 d.C.),quien se distinguió por su habilidad quirúrgica, la práctica de la acupuntura, la perfección de la sutura con seda y haber utilizado sabiamente la balneoterapia y el ejercicio físico en algunas dolencias ; Chang Chong King (145-212) el que ha sido llamado el Hipócrates chino por su obra Chang- han- luen, o Tratado del Frío Nocivo, donde analiza las fiebres esmerándose en diferenciar los síndromes debidos al Yang de los del Yin; Huang- Fu Mi (215-282) autor del tratado Kia-yi- king, o Libro de la Acupuntura, en el que describe las vísceras, los canales de energía y los puntos de acupuntura, esta obra ha sido muy analizada históricamente por autores modernos; Wang Chu-Ho (265-317), quien escribió el Moe- king, o Libro del Pulso, donde explica en detalles la relación entre el latido del pulso y las causas de las enfermedades y Ko- Hong (281-340), el que expone en el Nei- wai-p'ien y otras obras, descripciones correctas de la lepra, la viruela y el sarampión, sabios consejos para una larga vida y formulas medicamentosas en las que aparecen muy numerosas sustancias minerales.
En el tercer período o del Imperio Medio chino (589-1367), contemporáneo de la Edad Media europea, con la dinastía T'ang en 618 renació el interés por los clásicos médicos y ocurrieron los grandes cambios sociales de la medicina al crearse en el año 624 el T'ai-yi-chu, o Gran Consejo Médico, que institucionalizó la práctica de la medicina, estableció cinco grupos de especialidades: medicina interna con pulsología, farmacia, acupuntura, masaje y medicina mágica, así como el examen previo al ejercicio médico. Todo esto tiene una importancia histórica extraordinaria pues con ella comienza el primer sistema nacional de salud pública del planeta y se da inicio a la historia de la organización de la salud pública. A partir de 1271 se fundan en China los primeros hospicios para ancianos y huérfanos.
Entre los médicos más importantes se encuentra Suen Sseu-mia (581-682) autor del Ts'ien-king fang, o Mil Recetas Valiosas, donde se considera a los vientos y soplos como una de las causas del desequilibrio entre los cinco elementos y las cinco vísceras del cuerpo, que originan las enfermedades. En esta obra se describen clínicamente más de 400 enfermedades pudiéndose identificar la lepra, viruela, sífilis, sarampión, disenterías, tuberculosis, cólera, bocio, parasitosis intestinales y algunos padecimientos quirúrgicos y de la infancia. Se concede en este período gran interés a las obras pediátricas y a las obstétricas, entre las primeras el Lu-sin king, o Libro de la Fontanela y entre las segundas el King-hiao ch'an pao, o Tesoro de la Obstetricia.
Con la dinastía Song (entre 960 y 1279) se ampliaron las funciones del T'ai-yi-chu, o Gran Consejo Médico, que editó varios formularios y amplió las áreas de especialización en los exámenes médicos. Tuvo importancia el Tsuen-chen t'u, o Atlas para Conservar la Salud, de Yan Kia (1068-1140) que por más de seis siglos sirvió como texto básico de anatomía y el Cheng-tsi tsong-lu, o Enciclopedia Imperial de Medicina, aparecida en 1111, donde se trata de las dietas, acupuntura, astrología y magia médica, que al igual que otras obras médicas se imprimían sobre papel mediante bloques de madera grabados.
El cuarto período o del Imperio Moderno, que comienza en 1368 cuando una revolución campesina derriba el poder mongol en Pekín y asegura el control del país para la dinastía Ming, se extiende hasta mediados del siglo XIX cuando se inicia el Período Contemporáneo, del que no voy a hablar en la presente conferencia.
Esta dinastía de profundas raíces en la tradición china, hizo renacer el estudio de la medicina tradicional sin que la introducción de la europea por los misioneros consiguiera desplazarla.
Entre los autores del período se destaca Li Che-Chen (1518-1593) cuya obra Pen-ts'ao kang mu, o Compendio General de Materia Médica, fue resultado de 27 años de análisis de los textos tradicionales, prolongadas exploraciones botánicas y cuidadosas experiencias clínicas. Este libro apareció impreso en 52 fascículos que agrupaban 15 clases de drogas hasta un total de 1892 sustancias, en su mayoría vegetales, con explicación de sus efectos sobre el equilibrio del Yang-Yin, todo lo cual ha sido objeto de cuidadoso estudio por parte de historiadores médicos modernos.
Otros médicos destacados lo son Chang Kia-pin (1555-1632) autor de una enciclopedia médica; Yan Ki-cheu (1560-1600) autor de la Chen-kieu ta ch'eng, o Gran Compilación sobre las Agujas y las Moxas, donde examina además de la acupuntura la técnica de la cauterización con las moxas, pequeños conos de artemisa, hierba que se quema en puntos semejantes a la acupuntura y Cheu Yu-fan (fl.1573) que escribió el T'uei-na pi-kieu, o Tratado de los Masajes, de gran interés. Al finalizar la dinastía Ming existían en China 1145 hospicios para una población calculada en 200 millones de habitantes.
La dinastía manchú Ts'ing consiguió en 1644 el control militar de Pekín y poco después dominó todo el territorio chino, pero a pesar de sus aciertos iniciales tuvo que enfrentarse desde el comienzo a una creciente resistencia popular e intelectual y a la penetración europea y norteamericana a finales del siglo XVIII. La medicina siguió regida desde Pekín, pero ahora por la T'ai Yi-yuan, o Academia Médica Imperial, que atendía a las necesidades de la corte y dirigía la asistencia pública.
Es imposible en pocas palabras dar una idea del desarrollo de la medicina china a finales de este período en ramas tan diversas como la pediatría, oftalmología, ginecología, obstetricia, medicina interna y en materia de drogas. La medicina china comenzó a difundirse en Europa por las crónicas de los misioneros en los siglos XVI y XVII y así la doctrina del Moe-king sobre el pulso fue expuesta en 1666 por el sacerdote jesuita Michael Boym (1612-1669). Las doctrinas médicas del Nei-king y la materia médica del Pents'ao king fueron difundidas en la primera mitad del siglo XVIII y en esa misma época la acupuntura y las moxas, aunque indirectamente por relatos de los viajeros holandeses en el Japón.1,2 y 3

LOS MÉDICOS BOTÁNICOS CHINOS EN CUBA EN EL SIGLO XIX

A finales del cuarto período histórico de la medicina china comienzan a llegar a Cuba en el siglo XIX los primeros labradores, principalmente de la etnia cantonesa, amparados en contratos engañosos que los convertían en la práctica en semiesclavos de sus contratantes. Con ellos nos van a llegar sus médicos botánicos de los cuales están bien identificados en nuestra historia apenas unos cuatro.
El primero de que se tiene noticias es de Kan Shi Kom que disfrutó de gran prestigio a mediados del siglo XIX en La Habana, donde residía en la calle Rayo esquina a San José y que a su muerte, según el historiador Antonio Chuffat Latour, ocurrida en 1885 la gran pompa de sus funerales hizo época en la ciudad.4
Al otro extremo de la Isla, en Santiago de Cuba, el médico botánico chino de nombre españolizado don Domingo Morales gozó de enorme fama y en la última epidemia de cólera en el país (1867-1872) trataba a sus pacientes, al decir de sus contemporáneos no médicos, satisfactoriamente con masajes en las regiones axilares, práctica médica china recogida en una obra clásica del siglo XVI el T'uei na pi-kieu, o Tratado de los Masajes, citado anteriormente.5
Un héroe de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) lo fue el médico botánico de labradores chinos en las cercanías de Manzanillo Liborio Wong, cuyo verdadero nombre era Wong Seng, quien se incorporó al Ejército Libertador desde comienzos de la contienda y se destacó como capitán ayudante del Mayor General Modesto Díaz, con quien combatió valientemente en infinidad de combates y cuando se llevó a cabo el Pacto del Zanjón, el Capitán Wong Seng fue de los que salvó el honor de Cuba, al mantenerse junto a las fuerzas del Mayor General Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.6
Pero indiscutiblemente el más conocido de los médicos botánicos chinos en Cuba lo fue el célebre Juan Cham-Bom-Biá. Su verdadero nombre, el que usaba al llegar a Cuba, era Chang Pon Piang, pero según los historiadores Emilio Roig de Leuchsenring7 y Herminio Portell Vilá8, el habla popular cubano lo transformó en Cham-Bom-Biá y el segundo agrega que su significado en castellano es Sol Amarillo. Sin embargo en un documento existente en el Archivo Nacional de Cuba correspondiente al expediente contentivo de la causa judicial que se le siguió por ejercicio ilegal de la medicina en La Habana, se le nombra Juan Chambombián y en esa forma lo llevan sus descendientes en la actualidad.
Fig.4. Dr. Juan Chambombian o Chang Pong Piang (siglo XIX). El médico chino.
Chambombián pertenecía a la etnia Jaca, del sur de China y como tantos de sus compatriotas a sus nombres de origen, que usó unidos como apellido, agregó el patronímico cristiano en español Juan. Por el expediente promovido para adquirir la ciudadanía hispana en 1860 sabemos que tuvo residencia constante en la Isla desde que en 1854 se le concedió carta de domicilio en La Habana. En la capital de la colonia ejerció el oficio de cigarrero y practicaba la medicina botánica tradicional de su país, en cuyas últimas funciones había venido a Cuba junto a un grupo de agricultores chinos.
En su ejercicio médico la terapéutica que utilizaba consistía en medicamentos preparados por él mismo con plantas medicinales cubanas o con productos provenientes de San Francisco, California. Sobre esto último existe una denuncia de 1863 en que se le acusa de recibir una factura de medicamentos de dicha ciudad norteamericana, sin la correspondiente licencia.
Acosado por denuncias de ejercicio ilegal de la medicina se traslada a Matanzas, en cuya ciudad ejerció con no menos popularidad que en La Habana hasta 1871 en que se traslada a Cárdenas, por ser esta ciudad en aquella época asiento de un gran núcleo de población china. En la Perla del Norte estableció su hogar donde tenía su botiquín, en el que preparaba los medicamentos que empleaba, aunque también se los confeccionaban en la farmacia china que existía en la Tercera Avenida número 211, en dicha ciudad.8
A tal grado llegó su prestigio como curador de enfermos que una frase sobre él, que en su época se hizo tradicional ante los pacientes sin esperanzas de salvación, "a ese no lo cura ni el médico chino", todavía es popular en nuestros días. Sin poderse precisar la fecha, en su domicilio de Cárdenas, donde vivía completamente solo, fue encontrado muerto el célebre Chambombián. Sobre la causa de su fallecimiento se hicieron muchas conjeturas, para unos fue envenenado, para otros se había suicidado con algunos de los alcaloides desconocidos que guardaba, pensándose en esto último por la predisposición al suicidio que se manifestaba en los chinos de la época en Cárdenas.
Un siglo después de su muerte, el periodista Reinaldo Peñalver Moral9 publicó en la revista Bohemia (julio 10 de 1981) una entrevista con una descendiente del médico chino, Victoria Chambombián, con residencia en La Habana, la cual le mostró una foto de su padre Manuel Chambombián, que se reprodujo en el trabajo, cuando este contaba según ella unos cuarenta años en 1907, por lo que debió haber nacido en la década de los años 1860 cuando el médico botánico vivía en La Habana. La nieta agregó que su abuelo había tenido otros siete hijos todos nacidos en la capital de la isla.
Victoria Chambombián aseguró haber poseído una foto de su abuelo, la que perdió, con otros recuerdos familiares durante el ciclón que azotó La Habana en 1926. La entrevista que es también un artículo sobre el famoso médico chino se ilustra, además, con un retrato de Victoria sola y otro acompañada de sus hijos Fernando e Ignacio, este último combatiente de Playa Girón, de su nieta María Elena y su biznieto Fernando. Por esta importante información conocemos que existe en Cuba, en la actualidad, descendencia de Chambombián. También se incluye en el trabajo una fotocopia de la firma del médico botánico tomada de un documento de su expediente de ciudadanía.
Por sus indiscutibles conocimientos sobre las plantas medicinales de Cuba, clara inteligencia y habilidad en el diagnóstico clínico, dada más que por sus conocimientos científicos teóricos por su poder de observación junto al enfermo, en una larga y constante práctica médica, pero además por sus tantas veces probados desprendimiento y desinterés económico y su profundo amor a la humanidad, el célebre médico botánico chino Juan Chambombián se ganó un lugar único en la historia de la práctica médica empírica en nuestro país.

ALGUNOS MÉDICOS CUBANOS NOTABLES DEL SIGLO XX DESCENDIENTES DE INMIGRANTES CHINOS

Con el establecimiento de la independencia formal de Cuba el 20 de mayo de 1902 quedaron abiertas las puertas de la Universidad de La Habana, única del país, a la juventud cubana sin discriminación de razas, sexos o ideas religiosas, lo que va a permitir que no pocos hijos de inmigrantes chinos, poseedores de recursos económicos, matriculen carreras universitarias, principalmente en la Facultad de Medicina.
Solamente citaré los que ocuparon posiciones sobresalientes en la medicina cubana del siglo XX. No hay lugar a dudas que estas personalidades lo fueron los hermanos, doctores Israel (1891-?) y Agustín (1902-2001) Castellanos González y Pedro Manuel (1899-1958) y Francisco (1904-1960) León Blanco.
Los doctores Castellanos eran nietos por línea paterna de un labrador chino, de etnia cantonesa, llegado a Cuba a principios de la segunda mitad del siglo XIX y aunque se casa con una mexicana su hijo hereda marcados rasgos asiáticos, al igual que sus nietos y biznietos, todos hijos de cubanas. Su apellido Castellanos les viene por la familia que trajo al abuelo contratado, la cual era natural de la ciudad de Güines, provincia La Habana.
El doctor Israel Castellanos González10 nació en la capital de la Isla el 25 de noviembre de 1891 y desde joven comenzó a publicar trabajos sobre policiología, etnología y antropología en la importante revista médica Vida Nueva, de La Habana, que le ganaron gran prestigio. Como una forma de completar estos conocimientos se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana, donde se le expidió el título el 17 de octubre de 1923. A partir de ese momento sus investigaciones y publicaciones, también como médico legista, le dieron prestigio internacional y no pocos países de América solicitaron sus servicios en el esclarecimiento de casos forenses muy difíciles, incluso, de magnicidios. Es digno de mención que a pesar de sus eminentes cualidades como investigador no pudo nunca encontrar documentalmente los nombres asiáticos de su abuelo, a lo que dedicó no pocos años.
Su hermano el doctor Agustín Castellanos González11 nació también en La Habana, pero el 12 de septiembre de 1902. Sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana fueron de una brillantez extraordinaria y terminó, con el segundo expediente de su curso, el 14 de julio de 1925. Recién graduado fue llamado por su Maestro, el profesor doctor Ángel A. Aballí Arellano, creador de la Escuela Cubana de Pediatría y uno de los más importantes pediatras de América en su época, a trabajar con él a su cátedra de la Universidad de La Habana. Debido a su labor investigativa desde 1931, en dicho centro docente, se le considera por muchos el creador de la angiocardiología, por aportes como la angiocardiografía radio-opaca, la cavografía superior, la cavografía inferior y la aortografía retrograda. Es uno de los cuatro médicos cubanos que han sido propuestos para el Premio Nobel de Fisiología y Medicina y su figura aparece en el famoso mural de Diego Rivera en el Instituto Nacional de Cardiología de México, inaugurado en mayo de 1944, junto a los grandes maestros de la cardiología mundial.
Los doctores León Blanco eran descendientes por línea paterna en cuarta generación, de un labrador chino con apellido hispano, León, radicado en la antigua provincia de Oriente, del que tampoco se conocen sus nombres originales asiáticos. Aunque sus rasgos no eran tan marcados como en los Castellanos, en los dos se dejaban notar. Ambos llegaron a ser de los mejores anatomopatólogos de Cuba.
El doctor Pedro M. León Blanco12 nació en Guantánamo el 28 de abril de 1899. Se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana el 12 de diciembre de 1923 e inmediatamente ingresó en la cátedra de Histología Normal y Embriología como ayudante graduado y en ella va a desarrollar una larga carrera docente e investigativa hasta el momento de su muerte ocurrida en La Habana el 8 de abril de 1958. Tuve el honor de ser su alumno y lo recuerdo como un profesor de gran modestia, siempre atento a aclarar cuantas dudas tuviéramos sus discípulos, muy considerado y respetado entre sus compañeros y colaboradores de cátedra, así como entre los anatomopatólogos cubanos.
El doctor Francisco León Blanco13 nació en Guantánamo el 4 de julio de 1904. Cursó sus estudios de medicina en la Universidad de La Habana, donde se le expidió el título el 5 de abril de 1934. A diferencia de su hermano, ocupó por muy breve tiempo el cargo de profesor agregado de la cátedra de Anatomía e Histología Patológicas, para marchar a México en 1938 donde va a realizar importantes investigaciones sobre el Mal del Pinto, Pinta o Carate, enfermedad endémica en el país azteca, con las que demuestra hasta la evidencia el papel patógeno del treponema (Treponema carateum) hallado poco antes por los doctores José Alfonso Armenteros y Juan Grau Triana en La Habana. Realiza además un estudio completo de la enfermedad de manera experimental en el hombre, comenzando por autoinocularse el treponema para sufrir el mal y describir los aspectos clínicos de esta espiroquetosis. Los resultados de sus investigaciones publicados en importantes revistas médicas de Estados Unidos, México y Cuba han inmortalizado su nombre en el campo de las ciencias médicas.
Por último no quiero dejar de citar a una figura destacada como profesor de anatomía descriptiva, que para suerte de Cuba todavía nos acompaña, el doctor Armando Seu Chiu (1921), descendiente de inmigrantes chinos por ambas ramas paterna y materna y de marcados rasgos asiáticos. Graduado de Doctor en Medicina con el segundo expediente del curso 1947-1948 el doctor Seu Chiu fue alumno y médico interno por expediente del Hospital Universitario "General Calixto García", médico residente por oposición del propio hospital y en 1960 cuando se produjo la diáspora contrarrevolucionaria del profesorado de la Universidad de La Habana se mantuvo junto a su pueblo y ocupó el cargo de profesor auxiliar, primero y titular, después, en el Departamento de Anatomía del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón" de La Habana, donde va a desarrollar una meritoria labor formadora de generaciones de médicos cubanos durante más de cuatro décadas, para ser considerado como una de las figuras más importantes de las ciencias médicas básicas en Cuba en el período Revolucionario Socialista.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Guerra F. Historia de la Medicina. Tomo I. Madrid. Ed. Norma S.A.,1989.
  2. López Sánchez J. Curso de Historia de la Medicina (Desde los Tiempos Modernos hasta el Renacimiento). La Habana. Imp. Modelo,1961.
  3. Castiglioni A. Historia de la Medicina. 1º Ed. Española. Barcelona. Salvat Editores, S. A.,1941.
  4. Chuffat Latour A. Apuntes históricos de los chinos en Cuba. La Habana, 1927.
  5. Martínez R. Oriente folklórico. Santiago de Cuba, 1934.
  6. Jiménez Pastrana J. Los chinos en la historia de Cuba. 1847-1930. La Habana. Imp. Nacional, 1983.
  7. Roig de Leuchsenring E. (El Curioso Parlanchín). El médico chino, la Virgen del Jiquiabo, el Hombre Dios, Ñica la Milagrera y otros "salvadores" de la humanidad. Revista Carteles. La Habana, abril 2 de 1939.
  8. Portell Vilá H. Cham-Bom-Biá, el médico chino. El País Gráfico. La Habana, noviembre 15 de 1938.
  9. Peñalver Moral R. Juan Chambombián; el médico chino. Averiguaciones en torno a un popular personaje. Revista Bohemia. La Habana, julio 10 de 1981.
  10. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est.6347.
  11. _____ . Exped. Est.6401.
  12. _____ . Exped. Est.6040.
  13. _____ . Exped. Est.9834.

In His Steps (En Sus Pasos)

Por Shelby Swing
Reseña del libro de In His Steps de Charles M. Sheldon
He leído este libro para la escuela, y yo nunca había oído hablar de él antes. No tenía la menor idea de qué se trataba. Pero, sorprendentemente, me impactó mucho y creo que su mensaje permanecerá en mi mente durante mucho tiempo por venir.
En Sus Pasos es una historia de ficción basada en off de un verdadero acontecimiento. Se trata de una iglesia en un pueblo llamado Raymond, donde la congregación se compone de gente adinerada y confortables que no conocen realmente el significado del sacrificio. Después de una experiencia que sacude con la muerte de un hombre sin hogar pobre, el reverendo Henry Maxwell dice en voz alta a los miembros de su iglesia y los desafía a tomar un juramento. Esta promesa es la de no hacer nada durante un año sin antes preguntar, "¿Qué haría Jesús?" Varios miembros toman la prenda, pero sólo los más fuertes hacen a través y averiguar lo que realmente significa tomar su cruz y seguirle.
Esta historia fue el entretenimiento lenta sabio, y no tener tanto diálogo como me gusta, pero el entretenimiento era claramente no es el propósito de este libro. Los sacrificios que los miembros de la Primera Iglesia hicieron con el fin de mantener la promesa que realmente me asombraron. Esto no era una materia-trivial todos los que mantiene la promesa para todo el año tomó decisiones que cambian la vida. Se les reveló lo que hicieron en su vida diaria que no estaba de acuerdo con las enseñanzas de Cristo. A veces era las cosas más pequeñas, pero que hizo toda la diferencia. Tome Rachel, ejemplo. Ella renunció a una carrera como cantante que garantiza el éxito, la fama y la riqueza, y todo porque ella creía que Jesús no se habrá utilizado un talento como el suyo para entretener a los ricos [SPOILER!]. Debido a esta decisión, se utilizó su hermosa voz para que muchos en el rectángulo al Señor.
La historia de un personaje que realmente me habló personalmente era Jasper. Él era un famoso autor que tomó la prenda. Tendía a escribir no lo era en posición vertical y bien, pero lo que la sociedad quería leer. Esto garantiza su éxito. Pero se dio cuenta después de que Jesús no va a escribir las cosas que escribió, simplemente por el dinero. Tristemente, ignoró esta convicción, abandonó la prenda, y siguió su camino destructivo. Este se dirigió a mí, porque yo tengo un sueño de ser un autor que algún día, Dios mediante. Pero debo recordar que no importa cuántas personas leen mis libros, yo en realidad sólo tiene una audiencia de uno, Jesús. Él es el único que debería esforzarse por agradar, ninguna sociedad y lo que desean leer.
En Sus Pasos realmente influido en la forma de pensar sobre el seguimiento de Cristo. Ahora, a veces antes de hacer algo, el pensamiento va a estallar en mi cabeza: "¿Qué haría Jesús?" Estoy seguro de que he evitado algunas situaciones difíciles a causa de esto! Todavía tengo mucho que aprender, sin embargo. No estoy seguro de que podría caminar tan de cerca junto a Cristo como Rachel y los demás lo hicieron. Estoy muy contento de haber leído este libro, y aunque puede fácilmente hacer retorcerse, le sugiero que también lo lea. :)
BTW como en la foto? Creo que voy a empezar a añadir una imagen de las portadas de los libros que revisar, por lo que los ya pueden tener una imagen mental en cuenta al visitar una tienda de libros.

In His Steps, autor Charles M. Sheldon, Hurst and Company, 1899. En español "En sus pasos". Al momento de su publicación fue un exito, y en los años que han pasado ha sido traducido a varios idiomas y se han publicado numerosas ediciones.
Ha sido elogiado lo mismo criticado, pero de lo que no se le puede criticar es de su valor espiritual. "¿Qué haría Jesús?", es la pregunta inicial. Hoy en dia el mundo cambia minuto a minuto, las generaciones de hoy son muy diferentes de las que eran al momento de su publicación. En el comentario que va aparecer lo pueden analizar. La copia que tengo del libo en inglés es de 1899, y aparece el nombre de la dueña original de él, Carrie E. Rosebrook, oct.24 of 1899.
El Editor

Cuba y la Segunda Guerra Mundial

por apatrida el Sab 19 Nov 2011 11:38
Esta informacion gracias a los foristas de Circulo Naval:
Tomado de: El Gran Capitan

HÉROE de la 2da Guerra Mundial, Miguel “Mike” Enciso Seiglie, mejor conocido como “El Lord” por su bravura, coraje y heroísmo durante esa guerra contra los Nazis.
Debo añadir que Enciso fue el ÚNICO cubano en el planeta que recibió cuatro medallas y una condecoración personal del Rey de Inglaterra King George VI por haber hundido el Crucero Alemán “Admiral Scheer” en el puerto de Kiel, a unos 60 kms al norte de Hamburgo, en 1945.
(Medallas y condecoración: The English medal for Enlisted General Service (1939-1945), The Liberation of Germany medal, The French Star medal “for conspicuous valor and service” defending that nation, and the Voluntary Service medal from the Royal Canadian Armed Forces.
He also received a personal co- decoration from the King of England, King George VI, for single-handedly sinking a German battleship and thanking him for being a foreigner who risked his life fighting for Great Britain.

NOTA: Debajo de sus alas de la RAF (Fuerza Aérea Real Britanica), Mike SIEMPRE usaba sus Alas Cubanas!!! 



Bueno no he podido determinar el puesto que desempeñaba este aviador dentro de la tripulacion del bombardero cuatrimotor (piloto, o bombardero, o radista, etc...).
Tengo entendido que en esta mision donde resultó hundido el Scheer participaron 300 bombarderos, supongo que se habrá comprobado de alguna forma que este aparato donde volaba nuestro hombre sería de los que en particular atacaron al barco aleman.
Nota:
apatrida escribió: "Por razones no esclarecidas, el gobierno de Cuba en aquel entonces decidió mantener en secreto aquellos hechos. Hasta aquí, el relato que nos hiciera Mario Ramírez Delgado. (esto dio pábulo a numerosos rumores de negocios de contrabando de Batista con los submarinistas alemanes, como que les vendía petróleo, etc… pero nunca se han encontrado pruebas de estos hechos).
Al terminar la Segunda Guerra Mundial y ser ocupados los archivos de la Marina alemana, se pudo conocer que la nave que estaba operando en esa región y cuyo contacto se había perdido por esos días era el U-176, mandado por kapitänleutenant Reiner Dierksen.
En 1946, Ramírez Delgado, ya ascendido a Alférez de Navío, fue condecorado con la medalla del Mérito Naval con distintivo rojo. Su éxito fue, además, reconocido por el contralmirante Samuel E. Morison, historiador oficial de la Marina de los Estados Unidos, en su obra History of U.S. Naval Operations in World War II en la que elogió también la destreza y eficiencia de los marinos cubanos."
El motivo del secreto no requiere tanta explicación si se recuerda que a Ramírez Delgado no se le creyó. Los estadounidenses temían que el U-176 hubiera usado un viejo truco de los submarinos alemanes y soltado aceite para aparentar haber sido destruido, y recriminaron a Ramírez Delgado por haber abandonado la lucha sin mayor verificación. Y hubo en Cuba quien sugirió que podía haber sido un submarino aliado (cosa ridícula, pues el submarino fue localizado por un aeroplano estadounidense). Ante todas estas dudas, no me extraña que no se haya querido pregonar el incidente.
Por cierto, la batalla del Canal de San Nicolás (como yo le llamo, por ser ese el lugar) fue la única victoria de la bandera cubana en la Segunda Guerra Mundial, y creo que el único hundimiento de un barco del eje por un barco con bandera de un país Hispano-Americano.

Consideraciones sobre el libro “Dimensión del Alba” de Antonio A. Acosta


Dra. Herminia D. Ibaceta

En Dimensión del Alba, se nos presenta Antonio A. Acosta, como el poeta legítimo que es. En esta como en sus obras anteriores, su lira brota sencilla, espontánea, siempre digna, retratando, en todo momento, sentimientos auténticos. Su poesía es como él: valiente, honesta, rebelde, capaz de proyectar luz en medio de las sombras.
Un análisis de Dimensión del Alba, nos conduce a temas diversos. El poeta y la poesía, el silencio, la familia en las figuras de sus padres, la amistad, poemas de cariz filosófico y Cuba, la patria ausente, como el eje central del poemario.
La preocupación por la vida más allá de la muerte, se hace patente en “Epílogo del Hombre”, “La tierra es el epílogo del hombre, varazón de lo eterno y de la nada. En “Dilema de la Vida y de la Muerte”, se pregunta: “Cual misterio es el primero, si morimos al nacer o si es que al morir nacemos”. En “Itinerario del quien sabe”, nos dice: “La vida es un compromiso no pactado, sin alegatos ni reclamos. Cumbre o abismo, tragicomedia donde el autor ignora como acaba”.
Su preocupación por la disyuntiva (vida-muerte), y sus poemas místicos: “Cristo no ha muerto” y “Dimensión del Alba”, que da título a este libro, dan fe de su sentir religioso. En ambos poemas, su religiosidad está íntimamente ligada a su rebeldía ante la injusticia y la tiranía. Veamos:”Cristo no ha muerto”
El tiempo implacable nos apremia/ En un mundo infestado de tiranos. / Doblemos la espalda sólo a la cruz cargando;/ una cruz simple y rústica de madera fresca,/ -raíz y flor de esencia primigenia./ Una cruz simple y rústica,/con la imagen de un Cristo que no ha muerto: “Dimensión del Alba”
-Este es hijo el madero por mi sangre manchado;/ abrázate a él, no lo necesito en casa del Señor;/ Allí no existen clavadotes ni clavos; yo lo puse en tu camino para que no te ahogaras; el rústico madero te salvó.
Estudiando los versos, que constituyen el tema central del sentimiento poético en este poemario, nos encontramos con una patria que sufre y un hombre errante que sigue, a pesar de lejanía y tiempo, atado a sus raíces.
Su nostalgia se pone de manifiesto en “Marinero sin Barca”; “Sólo llevo una angustia calcinada en el pecho y una herida sin huellas que me sangra por dentro”. En “Galería de Pasados”, Confidencias”, “Noventa Millas” y más, constatamos su hondo sentir patriótico en un domeñado gemir, que no se deja arrastrar por la desesperación.
No todo en su sentir es lloro, una nostalgia se alumbra con atisbos de esperanzas por un futuro mejor para Cuba. Así sucede en “Horizontes de Sombras”; “Los potros de la aurora trotan los senderos de la ausencia. Se hizo horizonte la sombra de los muertos”. En “Tiempo de Siembra”; los surcos esperan el fruto de la ausencia. El momento ha llegado, emprendamos la siembra”. En “Presagio de Luz” nos habla de un cielo abierto de horizontes y en “Un Eco de Libertad”, expone, que al llegar a la tierra soberana sonarán trompetas de gardenias y se abrirán los espacios para el eco, en un grito viril que anuncie libertad.
La lectura de este poemario nos deja un sabor a tierra nuestra, una lágrima compartida y una esperanza, que nos permite vislumbrar la verdadera “Dimensión del Alba”

Antonio A. Acosta


El Hotel Regis I


El edificio que ocupó el hotel Regis, es el resultado de un largo proceso constructivo que comenzó en el siglo XIX y alcanzó la primera mitad del siglo XX. Así, la fusión de las casas Prado 51 y 49, y las números 14, 12, 10 y 8 de la calle Colón, dio origen a una sola fábrica, con fachada principal hacia el Paseo del Prado aunque su mayor extensión corra por Colón.


La edificación de estas casas está relacionada, en tiempo y espacio, con el proceso de urbanización del Reparto Las Murallas, iniciado tras el derribo de éstas en 1863. Como afirma el historiador Carlos Venegas, en su estudio La Urbanización de Las Murallas: dependencia y modernidad, toda la actividad que se desarrolla en el terreno del antiguo glacis y la muralla, estimuló una remodelación paralela alrededor del Prado y el entonces Campo de Marte. Precisamente, la acera este del Prado, donde se levantaron estas viviendas, estuvo en un inicio colmada de establecimientos provisionales, construidos con materiales efímeros, que eran los permitidos en esta faja cercana al glacis de la muralla.

Por ello, el Paseo del Prado, al decir del investigador antes mencionado “…no vio aparecer viviendas de importancia arquitectónica hasta ya entrado el siglo XIX. La mayor parte de las viviendas primitivas del Prado fueron, en general, construcciones con portal de madera y de una sola planta, con un aspecto poco elegante. Ya a mediados del siglo pasado [XIX] muchas de éstas habían sido transformadas, adquiriendo portales de cantería y novedosas propuestas arquitectónicas ornamentales”. Con esa imagen y aires de renovación llegó a las primeras décadas del siglo XX, donde los ideales de modernidad alcanzaron su máximo esplendor.
Mas la existencia de las viviendas de Prado 51 y 49, data de mucho antes de la demolición de la muralla. Por los asientos del Registro de la Propiedad se sabe que en el primer tercio del siglo XIX, la esquina de Prado y Colón era un gran paño de terreno con una sencilla construcción de mampostería, al que se le fueron incorporando nuevas edificaciones a partir de la venta que hiciera, de parte de sus terrenos, su primer propietario Don Agustín Seballos.


En 1828, aún las parcelas de la calle Colón, llamada entonces calle de Canteras y después de los Vidrios, no estaban construidas. Pero ya en 1846, esta misma fuente documental, refiere que existían edificaciones de madera y tejas, las cuales permanecieron solo hasta los inicios del siglo XX, cuando fueron demolidas, en 1901 junto a la esquinera de Prado, para construir un solo inmueble.
Pero no es hasta 1906, cuando Don Serafín León y Elordi compró este solar, que se retoma la idea de levantar una nueva edificación. Hasta ese momento permaneció como un solar yermo y abandonado, objeto de quejas por parte de sus vecinos y de amonestaciones por la Alcaldía Municipal. Escrituras de la época mencionan que el sitio era explotado con la siembra de calabazas, tomates, cría de gallinas, y depósitos de desperdicios; era también hospedaje de trasnochadores y al tratar de fabricar en él, se hicieron excavaciones sobre rocas que habían formado acumulaciones de agua que se corrompían y daban un mal aspecto al lugar.
Finalmente, se construye un edificio de planta baja, principal y segundo piso con portal, muros de cantería y techos de azotea, concebido desde el inicio para establecimientos comerciales en planta baja, el primer piso para vivienda y el segundo para la renta de habitaciones independientes, o sea, como casa de huéspedes. Fue concluido en 1909 y frente al proyecto  estuvo el Maestro de Obras José Planes.
En 1920 el inmueble es vendido y en las décadas siguientes correría igual suerte al cambiar en reiteradas ocasiones de propietario, sin embargo, mantenía la misma función. En los años de 1930, según los documentos de Amillaramiento, los bajos se componía de un local de 4×10, de mampostería antigua, 3 cuartos, servicio y patio de cemento. El primer piso contaba con 10 habitaciones, comedor, servicio, cocina, comedor y 1 cuarto; y el segundo piso, 13 habitaciones, corredor, servicio y 3 habitaciones en la azotea, todo destinado a casa de huésped. En 1937, se refieren 26 habitaciones ubicadas en el primero y segundo piso, y la azotea, de las cuales 19 poseían baño.
En 1939, la Real Estate Comercial Company, vendió la finca al señor Mariano Ferrero y Regales, en 50 000 pesos moneda de los E.U. El nuevo propietario alquiló asimismo todo el inmueble por tres años a Gustavo Padrón Lima, y mantendría las funciones del edificio, compartidas entre la comercial en los bajos y la habitaciones en los altos con la permanencia de la casa de huéspedes.

Oratorio San Felipe Neri.

Ubicado en la esquina de las calles Obrapía y Aguiar en la Habana Vieja. En este inmueble se fundó en 1693 la iglesia de San Felipe Neri, luego fue sede bancaria y reabrió el 10 de febrero de 2004 como sala de conciertos, en el Centro Histórico de la capital cubana.

Historia

Primer destino.
El destino primigenio del oratorio fue, como su nombre lo indica, el de servir de sede a la Congregación de los Oratorianos, orden religiosa fundada en La Habana en 1666, por el obispo Juan de Santo Matía Sáenz de Mañozca y Murillo.
Al momento de la fundación de la orden, sus miembros tuvieron como diócesis la vieja y en mal estado Parroquial Mayor de la ciudad, hasta que el 13 de noviembre de 1693, después de varios años de peregrinar por “intramuros” por fin tuvieron casa propia cuando se les fabricó un nuevo templo.
La situación de la Parroquial Mayor era tan precaria ―razón por la que los oratorianos en su momento se movieron de allí—, que los enterramientos de ilustres, que comúnmente se hacían dentro de la parroquial, se diseminaron en otros templos de La Habana.
La nueva iglesia de San Felipe Neri, sede de la Congregación de los Oratorianos, se convirtió también en cementerio, con el mayor número de inhumaciones (406) registradas entre el 27 de octubre de 1775 hasta 1783.
Segundo destino.
Los Oratorianos habían sido desalojados de allí en 1762 durante la ocupación inglesa, pues los “casacas rojas la solicitaron” al obispo católico español para realizar sus cultos protestantes.
De modo que los oratorianos solo vivieron 69 años en la edificación, pues se afirma que tras la partida británica nunca más volvieron a poner un pie en ella dejando a un síndico la administración del inmueble.
Tercer destino.
La iglesia fue luego baluarte de 29 miembros de la Orden de los Capuchinos, quienes la ocuparon el 12 de junio de 1784, luego de desembarcar y directamente desde el muelle ir en procesión, con sus estandartes, crucifijos y demás ornamentos. Cuentan que los frailes encontraron demasiado lujoso el edificio para el estilo de vida espartana que preconizaban.
Con todo y a pesar de eso y de que el Rey, el Gobernador y las propias autoridades eclesiásticas prometieron construirles una sede apropiada, los Capuchinos vivieron en el Oratorio de San Felipe Neri 103 años.
En 1841 se comienzan a aplicar las leyes para suspender las órdenes religiosas y la confiscación de sus bienes, de lo cual resultó que de 19 conventos que había en toda la isla, quedaron ocho, uno por cada orden religiosa existente.
La iglesia de San Felipe Neri fue a partir de entonces solo iglesia y quedaba abierta al culto, atendida por grupos de sacerdotes secularizados o congregados de la Orden de los Capuchinos.
Cuarto destino.
El 26 de abril de 1887 la Congregación de los Padres Carmelitas Descalzos se hizo cargo de la iglesiay el edificio recibió su primera reparación capital, ya que con cada cambio de dueño, inquilino y condición cada quien agregaba o suprimía un detalle. El 20 de julio de 1924 los Carmelitas oficiaron una misa rezada para anunciar el fin de su permanencia en el oratorio y su traslado a la nueva parroquia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la calle Infanta, esquina a Neptuno.
Poco después anunciaban que vendían la edificación al Banco del Comercio S.A. por la suma de $ 268 000.

Destinos quinto, sexto, séptimo.
Desde agosto de 1926 hasta abril de 1928 y bajo la dirección del señor Manuel Couto, comenzó la remodelación del inmueble con el objetivo de adaptar un edificio religioso a las necesidades del Banco de Comercio S.A., que presupuso eliminar la torre campanario, colocar una caja fuerte en el lugar que ocupaba el presbiterio, ajustar espacios para oficinas mostradores, ventanillas y baños que obligaron a cambiar el espacio interno.

A partir de 1952 el oratorio, convertido francamente en “recaudatorio”, pasó a ser sucursal bancaria del The Trust Company of Cuba.

Piedra fundacional.
En el Oratorio San Felipe Neri se encontró por primera vez en el Centro Histórico de la Habana Vieja una piedra fundacional en su sitio original. Tales piedras eran colocadas, según la tradición, en ceremonia presidida por las máximas autoridades eclesiásticas, civiles y militares, que se reunían en un acto público para marcar el comienzo de la construcción de una edificación importante.

Elaborada en un sillar de caliza blanda de 42 x 42 cm de área y 21 cm de profundidad, la piedra fundacional de San Felipe Neri tiene labrada en una de sus caras una cavidad de 21 x 21 cm de área y unos 10 cm de profundidad.
Tapada con una losa de mármol gris, esa cavidad guardaba en su interior 33 monedas alegóricas a la edad que tenía Cristo al morir.
Denominadas macuquinas por su forma irregular, estas monedas (2 de oro y el resto de plata) fueron acuñadas durante los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, o sea, entre los años 1598 y 1700, en las cecas de México, Potosí, Bogotá (Santa Fe) y NR (Nuevo Reino).
Se identificaron 24 piezas de ½ real, 2 de 1 real, una de 2 reales, una de 8 reales y una de 1 escudo de oro; no se pudieron clasificar 3 monedas de plata por su avanzado deterioro.
Oratorio San Felipe Neri. Ubicado en la esquina de las calles Obrapía y Aguiar en la Habana Vieja. En este inmueble se fundó en 1693 la iglesia de San Felipe Neri, luego fue sede bancaria y reabrió el 10 de febrero de 2004 como sala de conciertos, en el Centro Histórico de la capital cubana.
Historia

Primer destino

El destino primigenio del oratorio fue, como su nombre lo indica, el de servir de sede a la Congregación de los Oratorianos, orden religiosa fundada en La Habana en 1666, por el obispo Juan de Santo Matía Sáenz de Mañozca y Murillo.

Al momento de la fundación de la orden, sus miembros tuvieron como diócesis la vieja y en mal estado Parroquial Mayor de la ciudad, hasta que el 13 de noviembre de 1693, después de varios años de peregrinar por “intramuros” por fin tuvieron casa propia cuando se les fabricó un nuevo templo.

La situación de la Parroquial Mayor era tan precaria ―razón por la que los oratorianos en su momento se movieron de allí—, que los enterramientos de ilustres, que comúnmente se hacían dentro de la parroquial, se diseminaron en otros templos de La Habana.

La nueva iglesia de San Felipe Neri, sede de la Congregación de los Oratorianos, se convirtió también en cementerio, con el mayor número de inhumaciones (406) registradas entre el 27 de octubre de 1775 hasta 1783.

Segundo destino

Los Oratorianos habían sido desalojados de allí en 1762 durante la ocupación inglesa, pues los “casacas rojas la solicitaron” al obispo católico español para realizar sus cultos protestantes.

De modo que los oratorianos solo vivieron 69 años en la edificación, pues se afirma que tras la partida británica nunca más volvieron a poner un pie en ella dejando a un síndico la administración del inmueble.

Tercer destino

La iglesia fue luego baluarte de 29 miembros de la Orden de los Capuchinos, quienes la ocuparon el 12 de junio de 1784, luego de desembarcar y directamente desde el muelle ir en procesión, con sus estandartes, crucifijos y demás ornamentos. Cuentan que los frailes encontraron demasiado lujoso el edificio para el estilo de vida espartana que preconizaban.

Con todo y a pesar de eso y de que el Rey, el Gobernador y las propias autoridades eclesiásticas prometieron construirles una sede apropiada, los Capuchinos vivieron en el Oratorio de San Felipe Neri 103 años.

En 1841 se comienzan a aplicar las leyes para suspender las órdenes religiosas y la confiscación de sus bienes, de lo cual resultó que de 19 conventos que había en toda la isla, quedaron ocho, uno por cada orden religiosa existente.

La iglesia de San Felipe Neri fue a partir de entonces solo iglesia y quedaba abierta al culto, atendida por grupos de sacerdotes secularizados o congregados de la Orden de los Capuchinos.

Cuarto destino

El 26 de abril de 1887 la Congregación de los Padres Carmelitas Descalzos se hizo cargo de la iglesia y el edificio recibió su primera reparación capital, ya que con cada cambio de dueño, inquilino y condición cada quien agregaba o suprimía un detalle. El 20 de julio de 1924 los Carmelitas oficiaron una misa rezada para anunciar el fin de su permanencia en el oratorio y su traslado a la nueva parroquia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la calle Infanta, esquina a Neptuno.

Poco después anunciaban que vendían la edificación al Banco del Comercio S.A. por la suma de $ 268 000.
Destinos quinto, sexto, séptimo

Desde agosto de 1926 hasta abril de 1928 y bajo la dirección del señor Manuel Couto, comenzó la remodelación del inmueble con el objetivo de adaptar un edificio religioso a las necesidades del Banco de Comercio S.A., que presupuso eliminar la torre campanario, colocar una caja fuerte en el lugar que ocupaba el presbiterio, ajustar espacios para oficinas mostradores, ventanillas y baños que obligaron a cambiar el espacio interno.
A partir de 1952 el oratorio, convertido francamente en “recaudatorio”, pasó a ser sucursal bancaria del The Trust Company of Cuba.

En 1959 la Revolución nacionalizó la banca y el edificio fue sucursal del Banco Nacional y finalmente la Casa de Acuñación de la Moneda de Cuba, hasta finales de la década de los 80.

Destino actual

A partir del año 2003 el Oratorio de San Felipe Neri se destinó por la Oficina del Historiador de la Ciudad a sala de concierto del arte lírico, luego de una reparación capital que le ha dado esplendor y una nueva función social.

Piedra fundacional
En el Oratorio San Felipe Neri se encontró por primera vez en el Centro Histórico de la Habana Vieja una piedra fundacional en su sitio original. Tales piedras eran colocadas, según la tradición, en ceremonia presidida por las máximas autoridades eclesiásticas, civiles y militares, que se reunían en un acto público para marcar el comienzo de la construcción de una edificación importante.

Elaborada en un sillar de caliza blanda de 42 x 42 cm de área y 21 cm de profundidad, la piedra fundacional de San Felipe Neri tiene labrada en una de sus caras una cavidad de 21 x 21 cm de área y unos 10 cm de profundidad.

Tapada con una losa de mármol gris, esa cavidad guardaba en su interior 33 monedas alegóricas a la edad que tenía Cristo al morir.

Denominadas macuquinas por su forma irregular, estas monedas (2 de oro y el resto de plata) fueron acuñadas durante los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, o sea, entre los años 1598 y 1700, en las cecas de México, Potosí, Bogotá (Santa Fe) y NR (Nuevo Reino).

Se identificaron 24 piezas de ½ real, 2 de 1 real, una de 2 reales, una de 8 reales y una de 1 escudo de oro; no se pudieron clasificar 3 monedas de plata por su avanzado deterioro.

 Piedra fundacional hallada en su sitio original, en el Oratorio San Felipe Neri.
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 San Felipe Neri.
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