Obra de Niza Fabre


Acabo de recibir, por cortesía de Rene Leon y entre las gemas que da a conocer a través de las PUBLICACIONES CULTURALES que llevan su nombre y su patrocinio, las monografías de investigación de su autoría, con diversos estudios sobre textos y figuras de la Literatura en español.

El análisis profundo que hace de la obra en su conjunto de Ramón López Soler (completamente olvidado en las Historias y Antologías de la Literatura española, y del personaje donjuanesco reflejado en su doble cara a través de las figuras de don Pelayo de Luna -hijo del condestable de Castilla don Álvaro de Luna- y de don Rodrigo de Alcalá, señor del castillo de Arlanza, en cuanto antagonistas en su novela "Los bandos de Castilla", es tan sumamente interesante por su planteamiento como acertado por la conclusión a la que llega, y que constituye la tesis de su trabajo, respecto a que esa novela histórica, del magín del prolífico escritor y traductor malogrado por su fallecimiento a los treinta años de edad, contiene todos los ingredientes del perfil psicológico del don Juan de Zorrilla (en el drama "don Juan Tenorio") y del subsiguiente don Juan de Espronceda (en el poema narrativo "El estudiante de Salamanca").

Lo insólito ha sido que la contribución de López Soler a este personaje arquetípico de la literatura romántica haya caído y permanecido en el mas completo olvido en la bibliografía en español durante los siglos XIX y XX, salvo dos indagaciones relativamente recientes: la del hispanista Hans Juretschke, que le dedicó un estudio que fue incluido en una "Historia de España" publicada por la Editorial Espasa Calpe en Madrid en 1989, y la del profesor Enrique Rubio Cremades (actualmente, director de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes), que le dedicó dos ensayos en 1992. He visto, en una tesis doctoral preparada por Celia Romea Castro y  presentada en la Universidad de Barcelona en noviembre de 1991, que se atribuye a Mesonero Ramos la observación de que "Los bandos de Castilla" o "El caballero del cisne" es un "Ivanhoe disfrazado".

Pero para empezar debo ser honesto y confesar que, en mis largos años como lector y estudioso de la Literatura, no habia visto mentar ni siquiera de pasada a don Ramon López Soler. Estoy seguro de que lo mismo le sucede a muchísimos lectores e incluso estudiosos del Romanticismo en España. Le debemos a usted, Dra. Fabre, el rescate del conocimiento de este escritor y de su obra, que también cultivó el periodismo y la poesía, así como el fundamentado estudio en el que don Pelayo de Luna se prefigura como inmediato antecedente del don Juan que en Zorrilla -como usted claramente señala- se salva gracias al amor de doña Inés pero que en "El caballero del cisne" no lo logra por el mimetismo de su autor respecto al anglicanismo que practicaba Scott e influía sobre él, a tenor del cual la salvación se debía solamente a la gracia divina y todavía no se consideraba factible llegar a ella por la vía del perdón.

A continuación, su evocación y sintético pero ponderado resumen de la vida y obra del longevo y prolífico escritor Pio Baroja mueve al lector a interesarse por la lectura de sus novelas y artículos periodísticos, en los que trasuntó los diferentes ambientes y preocupaciones de la sociedad española de su tiempo, en un marco, como usted subraya, de apreciación profundamente escéptica y pesimista pero con una pasión narrativa que sigue encandilando, y cuya vida abarcó desde la coincidencia de su nacimiento con el inicio de la Tercera Guerra Carlista, pasando por su actitud crítica sucesivamente frente a la monarquía, a la dictadura de Primo de Rivera, a la República y al franquismo, hasta su fallecimiento como ateo declarado, por lo que fue enterrado en el Cementerio Civil de Madrid, llevando su ataúd Ernest Hemingway y  Camilo José Cela -entre otros-, haciendo acto de presencia, no obstante, el Ministro de Educación en funciones en ese momento. Su sobrino-nieto Pío Caro Baroja dejó constancia de la personalidad de este escritor al escribir: "Yo viví con él 27 años de mi vida, 27 de sus últimos años. Lo recuerdo anciano. Era un hombre afable, trabajador y muy sincero. No tenía pelos en la lengua, y no se dejó convencer por el canto de las sirenas. Él fue anti todo en España, porque tenía una idea distinta de lo que se llevaba. Era muy crítico. En su juventud se sintió anarquista. Luego escribió unas novelas demoledoras sobre la situación social de entonces. Más tarde fue anti Primo de Rivera. Luego le pareció que la República había fracasado, se fue al exilio, volvió, y también pagó el hecho de manifestarse contrario al franquismo, porque lo encerraron".

Su reseña biográfica y bibliográfica de Pío Baroja tiene la virtud de desplegar sucintamente pero con riqueza de referencias la singular vida y extraordinaria e impresionante obra literaria del ilustre escritor donostiarra, y despertar el interés por entrar en los fascinantes escenarios que nos abre en sus escritos, desde la sociedad rural vasca de fines del siglo XIX hasta la vida en Madrid en el primer tercio del siglo XX, pasando por sus recuerdos e impresiones de la devastadora Guerra Civil española de 1936-1939.

Su ensayo sobre la representación expresionista en la novela "Amistad Funesta" (Lucia Jerez), publicada por entregas en "El Latinoamericano" de New York en 1885, es una agudísima introspección en el prodigioso vergel martiano, y una incursión en el estudio de la vertiente expresionista en Marti que es excepcional en los estudiosos de su obra. En las citas textuales que nos muestra, las alegorías se suceden en tropel, contraponiendo las malas inclinaciones que sobrecogen al alma humana -y la sofocan- al ideal de generosidad y rectitud que Martí propugnaba para la realidad cotidana del hombre de su tiempo; su riqueza en metáforas nos transporta como en ráfagas a algunos pasajes de la prosa del torturado Edgar Allan Poe. Deja claro en su estudio que, en este campo, Martí tambien abría camino en la Literatura en español, y que posteriormente continuó labrando en sus poemas "Homagno" y "Crin hirsuta".

Por último, su incisivo análisis de la poesía de Alonso Álvarez de Soria, ese gran desconocido de la literatura barroca, víctima de una inquina que le llevó al patíbulo a la temprana edad de treinta años, cuyas befas y vocabulario irreverente hoy en día no le habrían acarreado, como mucho, mas allá de una querella por injurias, le otorgan un justiciero recuerdo a quien en mala hora dedicó su vis poética a atacar al entonces Asistente de Sevilla -un cargo equivalente al de Corregidor-, don Bernardino González Delgadillo y Avellaneda.

Junto con la reiteración de las merecidas congratulaciones por los bien enfocados ensayos, todos con el apoyo de la debidamente consignada bibliografía, aprovecho la ocasión para enviarle al mismo tiempo un saludo muy cordial.

Sinceramente,
-Roberto Soto Santana, de la Academia de la Historia de Cuba (Exilio)

Aquellos ayeres


Antonio A. Acosta

Aquellos ayeres tan lejanos
ya son recuerdos sin color,
que se nos fueron de las manos
como se va el aroma de una flor.

Pero al soñar los temas que yo escojo
en mi mundo quijotesco de quimeras,
troco el mal tiempo en primaveras
y cambio las vivencias a mi antojo.

Aquellos ayeres lejanos sin memoria
son como nubes que no dejan huellas;
si fueron luminosos como estrellas
se quedaron perdidos en la historia.

Recuerdo muchas cosas que nunca conocí,
pero las invento en son de madrigales,
con gardenias tempranas y lindos palmerales
y un cáliz de nostalgia que yo no comprendí.

Pues la vida solamente es un suspiro,
un no estar seguro y un tal vez,
un cuerpo endeble en la vejez
y un espejo cruel donde me miro.

Mario Andino. Actos de Misterio


Rowland J. Bosch

  Rebuscando entre mis libros me volví a encontrar la novela del amigo Mario Andino, Actos de Misterio, ganadora del segundo premio “Alberto Gutiérrez de la Solana”, 1999, convocado por el Círculo de Cultura Panamericano. Para empezar, el autor es chileno, poeta, periodista, profesor de español en el estado de Illinois. Saturó sus conocimientos de la lengua con el desaparecido lexicógrafo español, filólogo y romanista, Joao Corominas y también con el Académico de la Lengua Española Francisco Ayala.
  El volver a leer la novela me llevo a un mundo fuera de lo corriente. A veces es un ligero diálogo entre el apuntador   de    una compañía de ópera y el inspector de policía que investiga un crimen. Con la conversación se van presentando los distintos personajes de la novela analizados por el propio apuntador ante las preguntas inquisitorias del investigador. Actos de Misterio es una novela de índole pasional; con un escenario fuera de lo común; un teatro, una compañía de ópera y los personajes o artistas de la misma se mueven dentro de un ambiente creado por el autor que no es más que un reflejo idóneo de la vida teatral. Hay un asesinato y Andino nos enseña que las pasiones representadas en el arte escénico a veces se convierten en realidad. Es una novela bien escrita, bien urdida y con un final inesperado. El lector viaja por sus más de doscientas páginas sumergido en una trama que no se detiene ni se desenlaza hasta el mismo final.
  Andino conoce bien las cosas del teatro y de la ópera. Ama la música sinfónica y vocal, amor que vierte en su escritura que “fluye como arroyo entre piedras aunque acerada de gran concentración”. Ha sido viajero incansable, pero como todo viaje termina, echó anclas en el estado de Illinois, cerca de las frías aguas del lago Michigan.
  Bien dice Andino en la nota bibliográfica de la novela: “El arte no escapa a las pasiones ocultas y la trama nos revela que los artistas son ¿Por qué no? Capaces de todo por su arte y por el amor, aunque no sea este convencional”.
  René León editor de Pensamiento, Publicación Literaria e Histórica nos habla del lenguaje de Andino como de fina orfebrería y nos dice “La prosa de Mario Andino es nueva, limpia, reveladora. Su arte descriptivo se proyecta dando más formas estilísticas a su narrativa”. Y dice verdad porque Actos de Misterio además de novela representa un catálogo anecdótico de la vida tras bambalinas de una compañía de ópera.

Sueño de Paz



      “Vestíos del  nuevo hombre, creado según Dios
        en la justicia y santidad de la verdad” –Efesios 4:24

Leonora Acuña de Marmolejo

  ¡Oh vates, os  invito a celebrar,
fervorosos  por un Sueño de Paz:
¡Que el amor en la tierra sea feraz,
y que no haya más guerras por librar,

  ni bombas, ni fusiles que enfrentar!.
Brindemos con la Copa de Hermandad,
do no quepan rencores ni maldad,
ni el dolor de un soldado a sepultar.

  Que en lábaro traigamos el mensaje
que sea eslabón uniendo por la paz;
construyamos del mundo nueva faz
do un Hombre Nuevo en el mundo encaje.

  ¡Que el Crístico mensaje con su empeño,
sea la argamasa del fraterno amor
que al humano aglutine con fervor,
en la esperanza de cumplir el sueño!-

EL HEROE OLVIDADO; WILLIAM B. CUSHING INTRODUCCION



JOAQUIN SUEIRO

  El 15 de mayo del 2005 René León, historiador cubano, fue entrevistado por el ex preso político cubano, escritor e intelectual José A. Albertini en su programa de televisión del Canal 17 de Miami, “Cuba Y Su Historia”. El tópico del programa fue el reciente homenaje rendido al almirante español Pascual Cervera y Topete en el Castillo del Morro de Santiago de Cuba, donde el régimen castrista le erigió un busto en su honor, y lo inauguró en un acto de homenaje rendido en presencia de los descendientes del almirante, quienes habían sido invitados por el gobierno cubano para que asistieran al acto de inauguración.
  En la entrevista, René, autor de un magnífico ensayo sobre la Expedición del Virginius (El Apresamiento del “Virginius” y sus consecuencias,(Tampa, Publicaciones Culturales René León, Número TX 5-385-092) 2001), recapituló los hechos de la masacre del Virginius perpetrada por el gobierno español en Santiago de Cuba en 1873, recalcando que la historia había olvidado al verdadero héroe de ese incidente, y le había acreditado a otro personaje inmerecidos honores por haber puesto fin a las injustas ejecuciones  de miembros de la expedición y de la tripulación del buque filibustero por pelotones de fusilamiento que, según la historia, uno o algunos de ellos se le ordenó dirigir al entonces alférez Pascual Cervera.
  Varias veces durante su entrevista mencionó René que el verdadero héroe de este incidente no fue el capitán inglés Sir Lambton Lorraine, sino el comandante naval estadounidense William B. Cushing.
  Esa misma noche me puse en contacto con Alex Picarq, director del periódico electrónico La Nueva Cuba, preguntándole si el reciente homenaje al almirante Cervera en Santiago de Cuba había sido descrito en algún artículo de La Nueva Cuba. La respuesta fue que no, pero que se iba a investigar el hecho, y ya se escribiría un artículo al respecto. Alex me pidió que escribiera sobre el caso del Virginius y que se lo enviara para publicarlo en La Nueva Cuba.
  Lo primero que hice fue indagar con el Canal 17 para ponerme en contacto con René  León, pues a él no lo conocía personalmente. Después de días de espera, por fin recibí su teléfono, y me puse en contacto con él, explicándole sobre el artículo que me pedían escribir.
  René me dio detalles del caso del Virginius por teléfono, y prometió enviarme más información por correo sobre el incidente. Me habló del oficial naval norteamericano William B. Cushing, dándome información que tenía sobre Cushing, sobre el cual estaba en el proceso de escribir un ensayo histórico en el cual aclaraba su involucración en poner fin a la masacre del Virginius.
  Al darme esta información caí en cuenta de que René estaba hablando del oficial norteño, sobre quien el History Channel había emitido recientemente un programa de una hora. Le pregunté si había visto el programa, y René me dijo que no. En ese momento me di cuenta de qué eventos estaban coincidiendo unos con otros, y que había un hallazgo afortunado en todo esto relacionado con el comandante Cushing. René me dijo que su computadora se había descompuesto y sus investigaciones se habían interrumpido temporalmente debido a esa avería y a problemas de salud que lo tenían indispuesto en aquel momento. La vehemencia de René sobre la injusticia que la Historia le había hecho a Cushing me hizo decidir que mi artículo sería sobre Cushing y su presencia en Santiago de Cuba en 1873.
  Le comuniqué a René que lo que yo investigara sobre Cushing se lo haría saber a él, y que mi artículo iba a basarse en los hecho históricos que René había descubierto, pidiéndole que sirviera de revisor de mi artículo antes de su publicación, a lo cual el accedió con la gentileza profesional que siempre ha demostrado para conmigo. Días después recibí de él, por correo, una copia de su ensayo sobre el Incidente del Virginius, así como otras excelentes publicaciones históricas suyas.
  Mi artículo, William Barrer Cushing-Héroe Olvidado Por la Historia, fue publicado en La Nueva Cuba pocas semanas después. El artículo fue escrito gracias a la intervención de René como revisor y mentor, y escribirlo me dio un entendimiento de lo que tiene que laborar un historiador serio.
  René  León es ese tipo de historiador que laboriosamente acumula datos y fechas, chequeando y rechequeando lo que obtiene durante su investigación para después narrar en forma concisa aunque detallada lo que le demoró tal vez años de investigación obtener.
  Esta labor de él sobre el comandante naval William B. Cushing ilustra su sentido del honor acerca de la verdad histórica. Tal vez sus conclusiones encuentren base para polemizar, en aquéllos que prefieren  creer lo que se ha escrito hasta ahora, pero inclusive éstos tienen que admitir que hay relatos basados en narraciones de personas que, exponiendo sus prejuicios y opiniones, escribieron sobre hechos históricos basándose en mitos, cuentos y falsedades.
  Nunca es tarde para corregir una injusticia de la Historia, y esta obra de René  León se esmera en tal corrección histórica. Como dijera nuestro Apóstol José Martí, “Honrar, honra.”
  Después de esta obra de René ¿qué le seguirá? Tal vez una investigación histórica sobre el personaje quien inició sobre este interesante asunto sobre William B. Cushing: el almirante español Pascual Cervera y Topete. La historia acusa a Cervera, falsamente según su bisnieto en un artículo publicado en La Nueva Cuba, de haber dirigido pelotones de fusilamiento durante la masacre del Virginius en Santiago de Cuba. Según su descendiente, el entonces alférez Pascual Cervera se encontraba destacado en Manila, Filipinas   cuando los sucesos del Virginius ocurrían al otro lado del mundo en Santiago de Cuba.
  Si hay alguien calificado para llegar a la verdad sobre si Cervera estaba en Santiago de Cuba o en las Filipinas durante el incidente del Virginius, esa persona es el eminente historiador, editor, poeta, y ensayista René  León.

Recuerdos de mi Madre


Manuel I. Aparicio Paneqe

 Una vecina nuestra, qe conocíamos por el nombre de Nena, nos visitaba con frecuencia. En una de sus visitas, mientras yo estudiaba en la pequeña biblioteca qe mi padre instalaba en un cuarto de cada casa donde nos tocó vivir, ella comentó con mi madre qe otra vecina, del mismo edificio donde residíamos, se iba a casar con un “tipo gordote, feo y medio cojo”, agregando: “Yo no sé lo que se le ha metido en la cabeza a esta mujer. Matrimoniarse ahora a su edad. Dice qe tiene 50. Para mi qe ya pasó de los 70. ¿Por qé no se queda sola como está? -La respuesta de mi qerida madre no se hizo esperar: “Si usted y yo vamos caminando por una acera y vemos abandonada una muleta le cruzamos por arriba y continuamos nuestro camino. Pero, si por la misma acera se arrastra una persona a la qe faltase una pierna. ¿Qé cree usted qe haría?” –Trataba yo de contener la risa frente a mis libros cuando volví a escuchar la voz de Nena: “Doña Inés, usted siempre tiene una respuesta para todo”.
  En otra ocasión dos de mis amigos fueron a buscarme a casa para ir a jugar pelota. Mientras yo me preparaba, nos entretuvimos en conversar sobre el tema casi obligado de los jóvenes: el amor y la mujer. El fallecido tanguista argentino, Carlos Gardel, continuaba siendo un furor en nuestra patria y es sabidote qe los viejos tangos se refieren a las percantas (mujeres) en forma despectiva, de manera rigurosa para nosotros qe hablando de ellas, en general, las tratamos de pérfidas y traidoras entre otras cosas. A mi regreso del partido de béisbol mi madre esperó a qe yo estuviera un poco sosegado frente a una taza de café-con-leche, qe ella me había servido, para sentarse junto a mí. Sin mirarla sabía qe entre mis últimas fechorías una avalancha correctiva venía para encima de mi. Abriendo mis oídos me encogí lo más qe pude.
  -“Había una vez dos matrimonios –dijo mi madre.- En ambos los dos trabajaban afuera y los maridos respectivos eran celosos. Cada pareja tenía una cacharrita (automóvil destartalado) y ambos esposos pudieron comprar un auto nuevo. Uno de ellos le regaló su cacharrita a su mujer para que evitara la transportación pública y no tuviera qe codearse con otros sujetos. El otro le cedió el automóvil nuevo a su conyuge y él continuó en su viejo fotingo. Todos sus amigos, al saberlo, lo llenaron de improperios tildándolo de “berraco”.-“Soy celoso –replicó.- Dándole la maquina  (auto) nueva a mi mujer me voy tranqilo a mi trabajo sabiendo qe las probabilidades de qe ella tenga algún percance manejando son mínimas, de manera qe no creo qe ella tenga qe necesitar la ayuda de otro hombre en mi ausencia”. El primer marido, hijo mío, es posiblemente a qien su mujer trate de remplazarlo. No olvides qe sobre La Tierra no se ha podido inventar una moneda qe tenga una cara solamente”.

IDENTIDAD Y DIVERSIDAD DE LO CUBANO “Cuba es un ajiaco” (Don Fernando Ortiz)

Roberto Soto Santana

LA GENEROSIDAD PATRIÓTICA DE MARTA ABREU
En el corriente año de 2009 se acaba de cumplir el primer centenario del fallecimiento de la ilustre patricia y filántropa santaclareña Marta Abreu y Arencibia y del de su esposo, el primer vicepresidente de la República, Luis Estévez y Romero. Ambos murieron en París, donde residían, con unas pocas semanas de diferencia, ella el 2 de enero y él el 4 de febrero. Los restos de ambos fueron trasladados a Cuba el 20 de febrero de 1920, y desde entonces reposan en la tumba de la familia Abreu Arencibia en el Cementerio habanero de Colón.
Sobre la obra benefactora de Marta Abreu se ha escrito profusamente. En la ciudad de Santa Clara hizo levantar el teatro La Caridad, que donó con destino al sostenimiento del Asilo de Ancianos que también fundó; creó el Asilo San Vicente de Paúl para el alojamiento de pobres sin albergue, la escuela “El Gran Cervantes” para la educación e instrucción los niños negros, la Estación Meteorológica (a la que dotó igualmente de material científico), el cuartel de Bomberos; igualmente cedió la casa y el instrumental necesario para el establecimiento del dispensario “El Amparo”, dio el dinero necesario para la construcción de un puente y la reparación del camino sobre el arroyo “El Minero”; participó con una importante contribución económica en la construcción de la Estación de Ferrocarriles; y fundó el plantel de enseñanza “Escuela de Buen Viaje”.De su peculio particular asimismo sufragó la instalación de una planta eléctrica para el servicio del alumbrado público y de una fábrica de gas en su villa natal, así como el establecimiento de cuatro Lavaderos Públicos con plenas comodidades, basados en los que había visto en uno de sus viajes a Suiza.
Tras el Grito de Baire, se constituyó en 1896 en París un comité de emigrados, con el urólogo Joaquín Albarrán al frente, y la colaboración de otros distinguidos cubanos tales como el esposo de Marta Abreu, Luis Estévez Romero; el abogado, periodista y publicista Raimundo Cabrera; el hacendado Tirso Mesa; y el periodista y escritor Domingo Figarola-Caneda, que comienza a publicar “La República Cubana”, un periódico en francés y español en apoyo de la causa libertadora (y que financia Marta Abreu).
Pues bien, desde comienzos de aquel año, Marta Abreu también realizó sucesivas contribuciones en dinero desde París, al Comité Revolucionario Cubano de New York, cuyo Delegado era Tomás Estrada Palma: el 14 de enero, $2,000; el 26 de febrero, otros $5,000, girado en nombre de ella y en el de su hijo Pedro; en abril, $4,000 adicionales, y un cheque de 50 mil francos de ayuda a Rafael Cabrera para organizar su expedición a Cuba, así como $10 mil pesos oro para comprar mil fusiles; en mayo, otro giro a Estrada Palma, por $15,000 con destino a los fondos generales del Partido Revolucionario Cubano, seguido de otra remesa de $20,000 –en julio- con la misma aplicación.

LAS LIBRERÍAS DE LA HABANA VIEJA
            Los que éramos adolescentes estudiantes de Bachillerato en La Habana de la quinta década del pasado siglo podíamos recorrer una y otra vez, encontrando siempre joyas bibliográficas que añadir a nuestras incipientes colecciones particulares, el abundante elenco de estupendas, acogedoras y bien surtidas librerías (sobre todo, en La Habana Vieja) donde proveernos tanto de libros de texto como de cualesquier otros géneros, especialmente los que nos interesábamos por la Historia y la Literatura de nuestra Patria.
            La calle mejor abastecida de comercios de libros era sin duda Obispo, a partir de la minúscula Plaza de Supervielle –con vista a la Manzana de Gómez- hasta la Avenida del Puerto, donde comenzando por La Moderna Poesía –Cultural, S.A.- (en Obispo 525) y la Librería Cervantes (en Obispo 527), se encontraban la Librería y Filatelia Venecia (en Obispo 518), la Librería Minerva (en Bernaza 9, esquina a Obispo), la Editorial Lex (en Obispo 461), la librería de Ricardo del Campo (en Obispo 518), la Editorial González Porto (en Obispo 409), y la Swan American Bookstore (en Obispo 255). En la vecina y paralela calle O’Reilly podíamos visitar la Librería Económica (en O’Reilly 505), la Librería Contemporánea (en O’Reilly 466) –donde recuerdo adquirí en 1959 un ejemplar de la biografía de Fouché, de la autoría de Stefan Zweig-, La Casa Belga (en O’Reilly 455) –donde había muy buenas obras en francés-, y la Editorial Selecta (en O’Reilly 357).
            Merece recordarse la memoria del Dr. Manuel Fernández Supervielle, un político honesto que fue decano del Colegio Nacional de Abogados y ministro de Hacienda en el gobierno del Presidente Grau, quien se suicidó de un balazo en el corazón el 4 de mayo de 1947 ante su impotencia para dar solución a los problemas de abastecimiento de agua que entonces aquejaban a la capital de la República.
En aquellos años, el tráfico de vehículos de motor era infernal, los peatones tenían que circular estrictamente sobre las estrechas aceras de Obispo, O'Reilly y demás calles de la Habana Vieja, porque las calles adoquinadas estaban repletas de vehículos de motor y además de autobuses que subían y bajaban hasta la Avenida del Puerto (aviso a los lectores no cubanos: los que en España se llaman coches en Cuba se conocen como “máquinas” o  “carros”). La calle Monserrate, en particular, olía a monóxido de carbono en altas concentraciones, proveniente de los tubos de escape de las guaguas y automóviles la densidad de cuyo tráfico (por aquel entonces, a la “terrorífica” velocidad de cincuenta o sesenta kilómetros por hora) hacía difícil a los peatones cruzar de la acera donde estaba la sede central de la Cruz Roja hasta la acera donde había varios almacenes de tejidos regentados por familias judías (a quienes se llamaba genéricamente "polacos"). Por esa concentración de gases procedentes de la combustión en los motores de vehículos, que tenían en suspensión residuos, los toldos de los comercios en esa calle Monserrate, lo mismo que los de Obispo y O'Reilly, estaban permanentemente ennegrecidos (aunque originalmente hubieran sido de diversos colores y diseños).
Desde hace varios años, la calle Obispo es una calle peatonal, por la que no discurre el tráfico rodado.
En diferentes partes de la ciudad existían otras muchas librerías interesantes. Por ejemplo, al lado de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Reina 467 casi esquina a Belascoaín, se encontraba Al Bon Marché, especializada en efectos religiosos y misales, libros de primera comunión, devocionarios, y libros de encuadernación fina. Allí estuve por última vez hacia el año 1977, cuando ya no quedaba casi mercancía en la tienda, no entraban clientes, y atendía una sola señora muy entrada en años, a quien por cierto le compré unas postales de felicitación finísimas, que era prácticamente lo único que quedaba en la tienda, al precio de un peso por cada postal (y resultaban baratas, para el trabajo en relieve que tenía cada una).
EL GALIMATÍAS DEL CALLEJERO URBANO QUE NUNCA EXISTIÓ

La fuerza de la costumbre es impepinable. Pretender modificar los nombres tradicionales de las calles siempre ha constituido una afición de los Ayuntamientos de cualquier ciudad, y La Habana, desde la proclamación de la República en 1902, no ha sido una excepción. Pero el pueblo nunca ha aceptado los cambios, aunque trasciendan a la guía telefónica.

Así, en ninguna época han calado, entre otros muchos, los siguientes nombres que se han querido imponer a antiguas calles y avenidas habaneras: Avenida de Italia (Galiano), Simón Bolívar (Reina), Máximo Gómez (Calle Monte), Salvador Allende (Carlos III), Avenida de Bélgica (Monserrate), Ignacio Agramonte (Zulueta), Calzada de Diez de Octubre (Calzada de Jesús del Monte), Avenida de la República (San Lázaro), Padre Varela (Belascoaín), Zenea (Neptuno), Paseo de Martí (Paseo del Prado), Finlay (Zanja), Presidente Zayas (O’Reilly) y Pi y Margall –que en 1897 se llamó fugazmente calle Weyler- (Obispo). 

Recordando a José Flores Leiva “Poeta del Corazón”


Manuel Maya

  Un 15 de abril de 1952 nace José Flores Leiva en la ciudad de Parral,  Chile. Viviendo su niñez en la Población “Buenos Aires”. Su afición a la literatura es despertada en la escuela donde su maestra le dá a conocer poemas de Pablo Neruda (poeta que él en su inocencia ignoraba que era parralino) y de Gabriela Mistral. Así también admira como ejerce la docencia su maestra María Alicia Castilla.
  En su período de joven-adulto gusta de la literatura de Marta Brunet (la veracidad y fuerza de sus relatos), la poesía de Oscar Castro y la narrativa de María     Luisa    Bombal   entre otros. A los 28 años lo sorprende el hecho de escribir su primer poema titulado “Dedicatoria”, instado e inspirado por una compañera de trabajo. Nacen muchos poemas a lo largo de casi dos años motivándole  la gente a que publicara sus escritos, es así como José Flores no teniendo contacto con el mundo literario de Santiago autotitula Nostalgias y vivencias en 1982, prologado por la escritora Elena Aldunate, con un tiraje de mil ejemplares, siendo un éxito, pues fueron vendidos más de 800 libros, pese a que no se efectuó su lanzamiento.
  A mediados de 1983 autotitula su segundo libro de versos Amor y Dolor.  José Flores  no se amilana jamás y enfrenta desafíos que emprende; lanza el libro en el Salón Auditorio del Banco del Estado de Chile en Santiago. La asistencia de escritores a su lanzamiento le insta a contactarse con el mundo literario. Se repleta el recinto donde se presenta, fenómeno que siempre lo acompañará.
  Su proceso de creación obedece a un nacimiento espontáneo de sus escritos, lo que siente y piensa en el momento de inspiración él como autor lo interpreta. El así considera: “El autor debe ser interprete de sentimientos”. Se define como “Poeta de Corazón”, social, de naturaleza. La esperanza entrega su poesía, una puerta abierta hacia las personas para que amen la vida: “Porque la vida es hermosa a pesar de … asiente. Por vocación escribe poemas, ya que la poesía es la única herencia que dejará en la tierra. Dentro de la importancia de su diario vivir está Dios, la poesía y la Familia.
  El poeta para José Flores tiene la importancia de poder expresarse, denunciar, comunicar a la sociedad. Así para el maestro el “discípulo es lo esencial”, para el autor parralino “el lector es lo principal que debe considerarse”.
(extractado) Los editores de Nuevas Páginas, Pensamiento y Minerva lo recordaremos siempre. Flores falleció hace cinco años.

Bobby Breen. Niño Prodigio

Rowland J. Bosch


  Los niños prodigios en el campo del canto y de la música han asombrado con su talento gracias al don conferido. En el canto clásico han sobresalido algunos artistas infantiles que han enorgullecido a los pueblos en que han nacido. Tenemos por ejemplo a Joselito en España, cantor y actor quien por varios años asombró al mundo y muy en especial a sus coterráneos. Recuerdo a Juan Costa Marcote quien fue su representante en Cuba y de la compañía cinematográfica “Cifessa” hasta el advenimiento del castrato en Cuba. A Robertino que enorgulleció a los italianos especialmente con su interpretación de canciones napolitanas, Italia es un país donde el ver a sus hijos llegar a ser cantante lírico es un sueño de muchos padres. Lamentablemente esas voces infantiles se pierden al arribar a la adultez. Esto ocurre casi siempre  en el género masculino, ese fue el caso de Bobby Breen, quien asombró al mundo con su rostro angelical y como actor y cantante lírico en su infancia.
  Bobby Breen protagonizó una docena de películas. Comenzó su carrera artística a los 8 años de edad cuando hizo su debut cinematográfico con dos cintas en 1936. Breen había nacido en 1928 en Quebec en la provincia francesa canadiense. Estas películas fueron “Let’s Sing Again” (Volvamos a cantar) y “Rainbow on the River” (Arcoiris sobre el río), rodadas por la compañía RKO y estrenada con la colaboración de la actriz de color May Robeson (Aunt Jemina) y el italiano Henry Armetto.
  Aparte de ser un buen actor Breen poesía una voz infantil pero con matices operísticos que encantaba al público de aquella época. Su técnica era impecable. Su hermana mayor Sally Breen le educó su voz y le enseño música y fue al mismo tiempo su “coach”. Todo esto le permitió entonar con facilidad arias de ópera como “La donna e Mobile” de Rigoletto de Verdi y piezas clásicas como el “Ave María” de Schubert. En 1938 protagoniza “Make a Wish” (Haz un deseo) y “Hawaii calls” con Ned Sparks, Basil Rathbone y Pua Lani, auspiciado por el famoso cómico Eddy Cantor.
  Por esta época sobresalía otra actriz infantil Shirley Temple pero Breen poseía una voz maravillosa en lo que opacaba a la niña artista. En 1939 actúo en “Fisherman Wharf” y “Way Down South” con un argumento de la época anterior de la guerra civil en la Lousiana con un elenco escogido: Alan Mowbray y Ralph Morgan.
  En 1941 desafortunadamente  Estados Unidos se vio en la necesidad de entrar en guerra con los países del Eje y Bobby como muchos otros artistas fue escogido para ser enviado al frente de guerra para entretener a los soldados. Tenía entonces apenas 13 años. Bobby Green actuó con la alemana nacionalizada estadounidense Marlene Dietrich. En Chile al cantante y actor Arturo Catica lo comparaban en su patria con Breen y le llamaban el “Bobby Green Chileno”.
  Al terminar la guerra regresó del frente de guerra. Tenía entonces 17 años de edad. Al crecer hacia la adultez su voz cambió. Ya no era el (tenor-soprano) de la niñez,  había perdido por completo los maravillosos y melosos agudos que lo caracterizaban.
  Buscó el apoyo de su compatriota canadiense entonces en boga, la excelente cantante Diana Durbin, pero precisamente lo que lo hacía insustituible había desaparecido: su voz. Por aquellos tiempos consiguió un contrato en La Habana para cantar en el teatro Alkazar. Proyectaban 2 películas de su época de oro y la actuación personal del cantante que fue un fracaso absoluto.
  Como conocía y dominaba música se integró como director de una banda de baile británica (los Beatles) pero jamás superó la pérdida de su voz. Murió triste y olvidado en 1995 a los 67 años de edad. Sin embargo ahí han quedado como imborrable recuerdo aquellas cintas cinematográficas que asombraron y admiraron los públicos de todo el mundo.

EL ANCIANO INTERIOR


Carmen Hebe Tanco

Es tan antiguo como erudito.
-Está donde cierra la noche-
Su raleada barba resplandece.
EL, es entendimiento,
solvencia, reflexión.
Sobrecarga ateridas crisis
por desmitificar concepto.
Es el que liberando pánico
-origina fortaleza propia-
Defendiéndote de Ti mismo.
El, procura que discurrir
tenga morigerada cadencia
en mi individualidad o estilo.
Nunca apresura ni retrasa.
-Viene en justo albor-
Cuando extiendas los brazos
tras el atardecer más longo
con voz de alma atenuada:
ceñirás al Anciano Interior
en ilustración inmutable, y
ya no serás quien eras

De prisa


Blanca M. Segarra

No sé si el destino es amigo o enemigo.
Quizás lo tracé con tristeza infantil.
Me dio lo que soñé pero fue cruel conmigo
pues el dolor lo situó a mi perfil.

Siempre le he obsequiado mi sonrisa
aunque me sangraran las extrañas.
Todo lo que amé se fue deprisa
por eso a la pena no le soy extraña.

A veces me alivia la brisa
aumentando de mi tierra el anhelo.
Todo lo que amé perdí deprisa
al dejarlo detrás o al irse al cielo.

Búscame en tu sombra

Emilio J. León (†)

!Búscame en tu sombra
allí me encontrarás;
en la palabra que te nombra
allí me hallarás…!

En la lumbre de la hoguera
en el sol matinal
en la escurridiza quimera
en el fresco manantial;

como duende en tu derredor
en el brillo en la mirada
como alegría en la carcajada
como sonrojo en tu pudor;

¡Búscame en tu derredor
en el átomo, en el sabor de la miel;
en la estrella, en tu sudor,
en tu alma, en el cascabel…!

Cuanto te agotes y no me halles
me apareceré en tus sueños:
loco, te apretaré fuerte al talle
y morderé tus senos pequeños;

¡Búscame allí…en tu sombra
que siendo uno de los dos
dormiré con tu sombra
aunque me castigue Dios…!

Por Qué Te Quiero


Eliana Onetti (†)


Te quiero, compañero, porque eres
reposo de mi frente fatigada,
aliado de mis luchas imposibles,
báculo fiel cuando me ves cansada.

Te quiero, compañero, porque tienes
siempre de amor rendida la mirada,
los brazos extendidos y vehementes,
el pecho presto y la sonrisa clara.

Te quiero, compañero, porque sabes
tañer de la pasión la cuerda viva,
susurrar al oído dulces frases,
brindar con calidez una caricia.

Y logras con tu amor y tu dulzura
que yo me sienta joven y lozana
y quiera que me quieras con locura
aunque ya tenga la cabeza cana.


Poema premiado V Concurso Internacional de Poesía, CCPI 1994

La Primera Misa celebrada en Cuba


René León

  Trinidad fue una de las primeras villas fundadas en Cuba, por Diego Velázquez, situada en la costa Sur de la provincia de Las Villas, en 1514.
  Todo el que visitaba a Trinidad, se quedaba asombrado de su belleza, todo en ella estaba intacto, nada había cambiado. Aquel caserío que fuera en el siglo XVI, a orillas del caudaloso Guaurabo, se había transformado para dar paso a hermosos palacetes, plazas, conventos, iglesias; trofeos de un pasado oculto entre el verdor de sus campos y montañas.
  Sus empinadas calles, llenas de vetustos caserones, y de recuerdos de un pasado esplendoroso. En algunas de ellas se veían tarjas de nombres ilustres y lugares de contenido histórico. Remembranzas de hermosos amores y leyendas, inspiración de poetas.
  En el año de 1944 se celebró el III Congreso Nacional de Historia en la ciudad de Trinidad, y otra vez se volvería a celebrar el Sexto Congreso, del 8 al 12 de octubre de 1947. Presidido por José A. Martínez-Fortún y Foyo y un gran número de personalidades de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales. Siendo invitado de honor el Excmo. Sr. Nelson García Serrato, Profesor de Historia de la Universidad de Montevideo y Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República del Uruguay en Cuba.
  Manuel J. Bécquer, Presidente de la Asociación Pro-Trinidad, presentó un trabajo titulado. Razones demostrativas que el Río Guaurabo de Trinidad fue denominado por Colón de las Misas.. En él explicaba que el Almirante a su regreso a La Española había tocado con sus naves "San Juan", "Cardera" y "La Pinta", en el Guaurabo el 7 de julio de 1494, celebrándose una misa para dar gracia a Dios. Bécquer aportaba datos de historiadores colombinos sobre la estancia de Colón en el área cerca de Trinidad, pero sin fijar ellos el lugar exacto.

  Los miembros del Congreso el domingo 12, salieron para el lugar  donde partió Hernán Cortés a la conquista de México. Develando una tarja en el lugar que se decía había desembarcado Colón en su segundo viaje. En dicho lugar la Dra. Hortensia Pichardo, Profesora del Instituto de la Víbora (La Habana) y miembro de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, haría uso de la palabra, para rendir tributo al río Guaurabo. Su trabajo estaba titulado, La Historia Legendaria del Guaurabo. Ella decía: "El Guaurabo es un río cargado de tradiciones y de realidades históricas. El no ha sido ajeno totalmente a ninguna de las grandes jornadas en que puede dividirse el pasado de Cuba."
  Hacía una descripción del segundo viaje de Colón, y donde iban haciendo escala para reponer provisiones y hacer indagaciones sobre los nativos del país, y poder demostrar que Cuba era tierra firme y no una isla. Más adelante dice: "Después de sortear unos peligrosos cayos y bajos que hay unanimidad entre los   colombistas, el Almirante, según Bermúdez, "surgió en un río para surtir sus naves de agua". Encontraron que la tierra era montañosa y fertilísima y gente mansa en gran manera. En este lugar decidió Colón celebrar el santo sacrificio de la misa". Más adelante dice: "Colón determinó poner a este río, en recuerdo de aquella trascendental ceremonia religiosa, con la que acaso creyó él haber conquistado para Cristo al primer apóstol de la tierra visitada, el nombre de Río de las Misas".
  He tratado de buscar entre diferentes historiadores de los viajes de Colón, lo que pudiera facilitar datos fijos sobre el lugar donde se celebró la misa. Don Ignacio de Urrutia y Montoya, dice: "...no se designa con claridad el paraje de la costa de Cuba en que se celebró este primer incruento sacrificio del Cordero."(p.54)
  Fray Bartolomé de las Casas, no nos dice el lugar exacto. Como todos los anteriores nos da la fecha del 7 de julio de 1494, y nos cuenta la historia del cacique. Don Hernando Colón, nos dice sobre el particular: "...tornó a acercarse a la isla de Cuba por Oriente, donde habían hecho su primer camino. Allí lo mismo que en su anterior visita, salía un olor como de flores de grandísima suavidad. El 7 de julio bajo a tierra a oír misa". (p.173)

  John Boyd Thacher, dice: "A few days afterward he found himself again in the region of Jardín de la Reina, opposite which he landed on the soil of Cuba, on Monday, July 7, 1494, and has mass said". (Vol.III,p.334)
  Samuel Eliot Morrison, miembro de la Expedición de Harvard-Colombus, siguiendo las cartas de navegación de los viajes del Almirante, trató de reconstruir los viajes, desde su salida de España, al continente americano, nos dice que:"This mountain must have been the Sierra de Trinidad, which rises bodly from the coast between Casilda and Cienfuegos;  for that is the    westernmon   point  on   the  south  coast   of  Cuba   where   high  mountain con close to the sea... next morning entered one of the drowned river mouths that occur there, probably the Río San Juan, which Colombus revisited on the turn voyage and then named Río de las Misas". (p.458)
  La Dra. Pichardo, termina diciendo: " Si llegara a demostrarse que ese suceso ocurrió aquí, el Guaurabo resultaría un río triplemente favorecido de la historia de América: Velázquez y Cortés".
  En el libro publicado por Morrison, aparece un mapa preparado por el cartógrafo Erwin Rainzs, donde él marca el lugar del Río de las Misas, en lo que es el Río  San Juan. La diferencia de distancia no es muy grande, desde allí al Guaurabo.
  El mismo autor nos dice en su libro de que el Almirante había estado frente a Trinidad, por haberle impedido los bajos de fondear en Casilda, cuando se dirigía al poniente.
  Estudios de todo tipo se han preparado todos los años cuando llega la fecha del Descubrimiento de América, todos muy interesantes. Ahora el planteamiento de Bécquer, nos ha venido a la memoria. Con exactitud nadie nos puede asegurar que esto no pudo haber sido. La tarja está allí en el caserío del río Guaurabo.
  En Trinidad, cada casa, templo, calle, tiene su historia. El tiempo ha decursado  y la villa fundada por aquellos intrépidos hombres, se mantiene levantada entre las montañas del Escambray. Cuando de lo alto de las lomas cercanas se mira hacia la ciudad, hace meditar, invita al recuerdo. Han pasado muchos años desde la última vez que visité a Trinidad. Pero sé que el tiempo se ha detenido en sus rincones más pintorescos, porque ella vive el presente, sin olvidar el pasado cargado de misterio. Trinidad se puede decir, es leyenda y tradición.