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domingo, 1 de marzo de 2020

Bienvenidos a Pensamiento


Con las olas del mar



René León
  
                              ...a Alexandra


Con las olas del mar
me llegó tú nombre de mujer
y las olas en silencio
llegaban a la orilla de la playa.

La luna lejana, romántica
entre nubes y estrellas;
las olas palpitaban
desmayándose en la arena fina.

Tú nombre me llegó
junto con el recuerdo
de momentos felices
de mi eterno soñar.

Te hablo desde está playa
para decirte que te sigo queriendo
que nunca te he olvidado;
y paso por el abismo de mis tristezas.

Ante mi vista, el mar azul,
y mis ideas vuelan;
el cielo pálido, suave,
el aire fino, transparente.

De la genealogía

Imagen tomado de: Definicion abc 

                                                                        Por: Zilia L. Laje

     Compilar una genealogía es una tarea larga y lenta.
     Teniendo apenas once años, comencé a preguntarle a mi mamá sobre mis tíos. Mis abuelos paternos habían muerto antes de que mis padres se casaran; pero ella me proporcionó lo que sabía. Mi tío materno mayor, Ismael, había ido anotando datos de la familia Bello celosamente en una libreta, y me los facilitó. Una prima cuarta materna, Renée, me ofreció información sobre mi bisabuelo materno, Riquelme. Cuando me casé, una tía paterna política menor, la Madre María Asunción, me envió de Pontevedra los lugares de nacimiento de todos sus hermanos, Domínguez. En "Genealogías habaneras" de Rafael Nieto Cortadellas encontré al abuelo paterno de mi abuela materna, Hortensia, mi tatarabuelo, y por medio de la genealogista Mayra F. Sánchez-Johnson, en Taylorsville, Utah, obtuve la partida de su matrimonio en 1834 con mi tatarabuela. En la "Historia de familias cubanas" de Francisco X. de Santa Cruz y Mallén en la biblioteca pública del Condado encontré al bisabuelo materno de mi abuela materna. Encontré datos biográficos de un antepasado de mi abuela materna en "Cuba en la mano" de Esteban Roldán Oliarte y datos sobre otro en la Economía y Sociedad de Leví Marrero y Artiles. Le debo los nombres de los esposos e hijos de mis primos segundos, los hijos de mi primo materno Ismael en Cuba, a una prima materna, Beba. Mi primo materno Chicky, en New York, me brindó los nombres de los esposos e hijos de sus hijos, mis primos segundos.
     Encuentro investigar nuestras raíces fascinante; pero es una labor agotadora que nunca se termina.
     Investigando la genealogía, me tropecé con una coincidencia sorprendente: Expuesto en términos sencillos, mi 5to abuelo paterno Gregorio Hidalgo-Gato y Vergara y mi 5ta abuela materna María Micaela Fernández de Zaldívar y Ximénez eran concuños. Hé aquí cómo ocurrió eso: El hermano menor de mi 5to abuelo paterno Gregorio, Nicolás José Hidalgo-Gato y Vergara, dos de once hijos de José Matías Hidalgo-Gato y Salazar y de Leonor de Vergara y Córdova, se casó en febrero de 1734 en la Catedral de La Habana con la hermana menor de mi 5ta abuela materna María Micaela, Eugenia Fernández de Zaldívar y Ximénez, hijas ellas de Francisco Fernández de Zaldívar y Trimiño, de la casa de los condes de Zaldívar, y de Ana Apolonia Ximénez y Borroto. Gregorio Hidalgo-Gato y Vergara se había casado en febrero de 1733 con Ana María Rodríguez-Morejón y González de Alverja, mi 5ta abuela paterna. María Micaela Fernández de Zaldívar y Ximénez estaba casada en noviembre de 1721 con José Armenteros-y-Guzmán y Sotolongo, Capitán de Caballos de la Plaza de La Habana, mi 5to abuelo materno. Pero mi abuela paterna, María Mercedes Hidalgo-Gato y Flores, y mi abuela materna, María Hortensia Riquelme Roca, ambas naturales de La Habana en el Siglo XIX, nunca se conocieron. Como se entrelazan las vidas de las personas a través de las generaciones...

     Hay otras coincidencias curiosas: Las esposas de mi tío materno mayor, Ismael Daniel, se apodaban Chicha y Cheché, ambas de pelo castaño claro y ojos verde, y las dos suegras, Caridad Arias y Mary Rooney, eran ciegas.
     Las esposas de los hijos de mi primo materno Ismael Francisco en Cuba se llaman ambas Lourdes, López y Cabrera.
     Las segundas esposas de los hijos de mis dos primos en este país, Chicky y Lílliam (que no se conocen), norteamericanas, ambas se llaman Barbara, Gilbert y Shayeb.
     Mi primo Chicky, en este país, y mi primo segundo Roberto Fausto, en Cuba, tienen los dos hijas nombradas Karen.
     Dos tíos políticos maternos, Julio y Paco, tenían hermanas nombradas Aurora.
     Las esposas de dos primos maternos, Ismael y Heriberto, tenían hermanas nombradas Hilda Hernández.
     Mi prima paterna Isolina Delgado se casó, consecutivamente, con dos hermanos, Luis y Guillermo Penelas Lage. El bisabuelo paterno de mi hijo, Francisco Domínguez Núñez, se casó con dos hermanas, Matilde y Dula González Fernández.
     Mi primo 3ro paterno Segundo al quedar viudo se casó con una sobrina de su esposa, Toñita.
     Hay todavía algunos datos que me eluden, como el nombre de la aldea de origen de un antepasado paterno, la iglesia de bautizo de mi padre y las fes de bautismo de mis bisabuelos maternos. 
     Mucho mas enredado y no tan curioso, pero me pareció aún lo suficientemente interesante, que José Armenteros-y-Guzmán y Sotolongo, hijo de Graciana Sotolongo y Calvo de la Puerta, mi 6ta abuela materna, se casó en 1721 con María Micaela Fernández de Zaldívar y Ximénez en la parroquia de San Matías de Río Blanco del Norte, en el término municipal de Consolación del Norte, en la provincia de Pinar del Río. Las hermanas Sotolongo y Olivera, de la calle Primelles, en el reparto Las Cañas, en el Cerro, eran naturales del barrio de San Antonio de Río Blanco del Norte, en el término municipal de Jaruco, en la provincia de La Habana. Se edificó en 1808 la iglesia de San Antonio of Río Blanco del Norte en terrenos que cedió Antonio García, tomando el nombre de la población de San Matías de Río Blanco del Norte, a 4 Kilómetros, a la orilla este del río Jaruco cerca del ingenio Río Blanco.
     ¿Confuso? Sin duda.

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Genealogías Habaneras, 2 vols. - Rafael Nieto Cortadellas ...
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Historia de familias cubanas (5 tomos; I - -
Francisco X. de Santa Cruz y Mallén
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Cuba en la Mano ... - Esteban Roldán Oliarte
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Historia de Cuba, Economía y Sociedad Cubana... - Levi Marrero Artiles




La historia del Día de San Patricio


Cada 17 de marzo se festeja el día de San Patricio, en el cual se le hace culto al santo patrono irlandés mediante interminables festejos en los cuales la cerveza y la alegría se tiñen de color verde.

Esta fecha es característica por los numerosos desfiles que se realizan de manera muy popular en varios países del mundo, especialmente en Irlanda y Estados Unidos, tales como las celebraciones de las ciudades de Dublin (desde el año 1931) y Nueva York (desde 1762, cuando un grupo de soldados irlandeses marcharon por el centro de la ciudad, siendo ésta la primer celebración de la fecha).

Notando la gran repercusión que generaba este festejo, desde 1996 el gobierno irlandés comenzó a recordar de manera masiva a este santo, explotando todo el potencial que éste genera, mediante los símbolos típicos de Irlanda. Año tras año la celebración es más y más duradera, extendiéndose hasta 5 días de puro festejo, color y alegría.

El Santo patrono de Irlanda

Nacido en Gales, de familia acomodada al final del siglo 4 a la edad de 16 años, el joven Patricio fue hecho prisionero por un grupo de invasores y llevado al otro lado del mar, donde permaneció 6 años en cautividad, trabajando como un pastor solitario. Su religión fue su consuelo y así se convirtió en un devoto cristiano.

Después de los 6 años, Patricio oyó la voz de Dios diciendo que ya era tiempo de dejar Irlanda, así que escapó de sus raptores y regresó a su casa. Aquí tuvo otra visión, la de un ángel que le dijo que tenia que regresar a predicar el cristianismo a los irlandeses. Después de 14 años estudiando sacerdocio, Patricio regresó a Irlanda, donde construyó iglesias y expandió el cristianismo durante los próximos 30 años hasta su muerte, el 17 de marzo del año 460 después de Cristo.

Dicen que San Patricio está enterrado en la Catedral de Down en Downpatrick, en el Condado de Down (Norte de Irlanda) Desde su muerte el 17 de marzo, ha sido este día el elegido para la conmemoración de San Patricio. Existe un centro “El Centro de San Patricio” donde se puede escuchar la historia de San Patricio y explorar sus raíces, utilizando para ello presentaciones y exposiciones con métodos audiovisuales.

La Catedral de Down fue construida en la antigua colina de Down en el siglo 12 y es uno de los centros de peregrinaje desde hace 1500 años. Gente de todas partes del mundo ha viajado hasta la catedral de Down para dejar coronas en la tumba de San Patricio. Tradicionalmente los emigrantes cogen un poco de turba de la tumba para recordar Irlanda.
Mitos propagados

La tradición de teñir todo de verde en torno a San Patricio encuentra su sustento en la fórmula de evangelización que este promovía utilizando tréboles. El entonces obispo daba a entender a los irlandeses que las tres hojas de la planta representaban la Santa Trinidad: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo; cuestión que facilitaba la comprensión de la religión que estaba promoviendo.

Otro de los mitos sobre la figura de este santo es que se dice que «ahuyentó a las serpientes de Irlanda», a pesar de que este tipo de animales nunca llegó a existir en el territorio, por su clima y morfología. Historiadores han expuesto que como el reptil usualmente es asociado con el mal, la frase realmente simbolizaría la expulsión de las antiguas creencias y ritos paganos.

Se trata de dos tópicos que fueron propagados ampliamente por monjes siglos después de la muerte de San Patricio y cuyos alcances traspasaron las fronteras de donde se gestaron, para terminar saltando a otros continentes.

La Bodeguita del Medio en Cuba: la historia de como recibió su nombre


© Labodeguitadelmedio


La Historia del Nombre de La Bodeguita del Medio en Cuba. En 1942, Ángel Martínez compró la pequeña Bodega «La Complaciente» en la calle Empedrado, en el antiguo barrio de La Habana. Renombró el lugar Casa Martínez. Ángel Martínez vendía productos típicos cubanos y de vez en cuando, servía cena a los habituales visitantes.
Pero sobre todas las cosas, las personas que visitaban la Casa Martínez, estaban allí para tomarse un trago con sus amigos, y saborear un nuevo cóctel llamado Mojito, hecho con ron, menta, azúcar, y limón. Este trago era el preferido de muchos de los que visitaban Casa Martínez.
La bodeguita del medio tiene muchas historias que contar Fuente: Pasaporteblog.

La Bodeguita del Medio en Cuba

En 1949, la cocinera Silvia Torres quien llamaba «la china» comenzo a preparar autentica comida cubana. Muy pronto, la Casa Martínez se convirtió en el centro de la efervescencia cultural de La Habana.
Atraídos por el encanto bohemio del lugar, escritores, coreógrafos, músicos y periodistas se reunieron allí en un ambiente de convivencia. Alentado por la necesidad de restaurantes en la Habana Vieja a finales de la década de 1950, el lugar comenzó a servir comida a todos.
Entre los primeros clientes estaba Felito Ayon, un carismático editor, que puso a Casa Martínez en el mapa entre sus conocidos por su ambiente, bebidas y comida.
Lo que le dio el nombre al famoso restaurante fue la forma en que Felito Ayon solía indicar la ubicación de la Bodeguita a sus amigos, que popularizó la expresión Bodeguita del Medio, todos comenzaron a llamarla así y el 26 de abril de 1950 se adoptó oficialmente el nombre de La Bodeguita del Medio.
Preparación de mojitos en la Bodeguita del Medio
Preparación de mojitos en la Bodeguita del Medio. Fuente: Elpais.
Es bien sabido que la Bodeguita del medio en Cuba es un sitio turístico por excelencia, ademas de las bebidas populares que allí se pueden conseguir, también es un restaurant.
Como en Cuba la mayoría de los negocios comerciales tales como Restaurantes, bodegas y otros se suelen ubicar estrategicamente en las esquinas, el caso de la bodeguita del medio no es así. Pues su ubicación esta justamente en medio de una de las calle, es por esto que también se le da este nombre a este popular y concurrido lugar en Cuba.
Cuando este lugar paso de bodega a restaurant, el dueño del local decidió conservar el nombre de como lo llamaban todos sus clientes, y desde entonces aun se sigue llamando igual.
Numerosos escritores, artistas y celebridades fueron habituales de la Bodeguita:
  • el poeta Pablo Neruda,
  • Gabriel García Márquez,
  • Gabriela Mistral,
  • Agustín Lara,
  • Nat King Cole,
  • Nicolás Guillén,
  • Julio Cortázar,
  • Joan Manuel Serrat,
  • Margaux Hemingway y
  • Salvador Allende.
Ernest Hemingway se menciona a menudo pero de hecho no era su lugar preferido, ya que solía visitar el bar «Floridita» según el fundador Ángel Martínez. Actualmente hay una inscripción que dice «Mi mojito en La Bodeguita, Mi daiquiri en El Floridita»  de Hemingway en el lugar.

Ernest Hemingway acuñó la célebre frase: “Mi Mojito en La Bodeguita, Mi Daiquiri en el Floridita”. Fuente: Cuberpremium.
Escrito por: Redacción, usando información de: Archivo TodoCuba.
Patrocinado por Pacotillas - Envíos a Cuba 

Y DE NUEVO...



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De nuevo está la guerra
acechando a los hombres, 
furiosos y obstinados
y ellos -piedra encendida-
empuñan el fusil
y cabalgan los días, 
la muerte en cueros vivos.

Cadáveres en pie abren el paso
mientras Europa muerde el polvo
y enmudece de rabia.
Que sólo basta al hombre un par de heridas
de algún hermano suyo para llorar con él
y siembre el corazón con su amargura.

Como una firme ley
“la guerra es un insomnio permanente”.
Corre la sangre, nos empaña la luna.
¡Cuánta noche de párpados confusos!
En los bucles del viento se entrecruzan
el sudor, la metralla,
el llanto de los pájaros
y preñada la tarde va secando
del alma los jardines.

Un niño se ha quebrado en el camino,
los ojos entornados,
desesperadamente mira al cielo.
                Le hace una pregunta.

                     Isabel Díez Serrano: de: Marcada por tres fuegos

Las ridiculeces de los maridos celosos




En los celos masculinos influye mucho el qué dirán, el ridículo que se cree hacer ante amigos y conocidos, en una palabra: la opinión pública.
Y esto se comprueba totalmente en el hecho, muchas veces repetido, de que se sienten celos por una mujer a la que no se ama y hasta se le odia y se desea que un rayo piadoso acabe con ella.
Y resulta que por evitar el ridículo se cae en él con mayor gravedad aún.
Porque es el ridículo, como vimos en el artículo anterior, la esencia y sustancia de los celos, no ya como expusimos entonces, por lo que el marido, novio o amante da a conocer y demuestra al sentir celos de otro u otros hombres por el estado de incapacidad e inferioridad en que confiesa públicamente estar respecto a su mujer y por el grado de infelicidad a que desciende ante los ojos de esta, sino también por los papeles ridículos que a diario representa ante la sociedad y ante su esposa y que incitan y provocan a una y otra para burlarse de él y tomarle el pelo.
En un artículo publicado hace tiempo calificaba yo a los maridos celosos como carceleros de su mujer. Efectivamente esto es lo que parecen. Donde quiera que van los cónyuges, el marido está siempre vigilando y espiando los menores gestos y miradas de su mujer y los de los hombres con que tropiecen en la calle, el paseo o el teatro. Si su mujer saluda a alguien, le preguntará quién es, dónde lo conoció, por qué lo saludó tan afectuosamente. ¡Y no se diga nada si a ese amigo de su esposa, desconocido para él, se le ocurre acercarse a charlar un rato y el marido se da cuenta que aquél tiene cierta confianza con su mujer, que la trata de tu, y que los dos recuerdan tiempos pasados que les fueron gratos! Esa noche se arma la bronca en la casa. Y la película sube de punto si la esposa, al interrogatorio del marido, declara:

–Fulano, es un antiguo amigo, un hombre muy simpático e inteligente, que fue enamorado mío.

Entonces el pobre celoso se dedicará a averiguar la vida y milagros del «antiguo y simpático amigo», procurando, con cuentos y chismes, desacreditarlo ante ella. Y si ésta, por mortificarlo o por verdadera simpatía, defiende a aquel, la película entre los dos esposos será de largo metraje, por episodios y de carácter melo-dramo-espeluznante.
Como la ocupación esencial del marido celoso es la vigilancia de su mujer, va llamando la atención con su actitud, donde quiera que se encuentren. Los he visto que hasta han obligado a su esposa a cambiar de asiento en un restaurant para que no la miraran los señores de las mesas cercanas.
Hoy, las modas modernas constituyen una moda más para los maridos celosos, porque, como los trajes actuales dejan admirar o enseñan bastante y hasta demasiado a las claras, los pechos, brazos, piernas, muslos, etc, etc., (sí, lectores, a veces también, además de lo enumerado, enseñan las mujeres uno o varios etcéteras), los hombres rascabuchean con la vista mucho más que antaño a las mujeres, no ya porque una determinada les guste, sino por simple placer o vicio rascabucheador , estando limitada su atención a una sola parte del cuerpo de la mujer, aquella que más enseña o mejor se contempla a las claras, no fijándose en el resto del cuerpo y a veces ni en la cara de esa mujer. Pero el marido toma por conquista lo que no es más que rascabucheo, (y hay que tener en cuenta que el verdadero rascabucheador no es conquistador, pues su placer no está en la posesión, sino en la visión), y para cortar por lo sano, pretende entonces que su mujer no se vista «tan a la moda», exigencia que, como es natural, no acepta ni se presta a cumplir ninguna mujer moderna.
–Todo lo que tu quieras menos eso– le replica. –¡No vestirme a la moda! ¡Que va! ¡Eso si que no! ¿Ponerme una saya larga, mangas hasta las muñecas, blusa cerrada hasta el cuello y no ajustada en el seno, ajustador de tela gruesa? ¡No, hijo! Estoy muy joven aún y muy buena para hacer papeles de vieja antidiluviana.
Y el infeliz marido celoso tiene que soportar día tras día el ininterrumpido rascabucheo de que es objeto su mujer por cuantos encuentran en la calle, teatros u otro sitio público.
Como el celoso es perseguido siempre por el fantasma del engaño de que se cree víctima por su mujer y desconfía de ella, no sólo la espía en la calle sino en la propia casa.

–Yo– me decía uno de estos celosos– tengo el sistema de aparecerme de cuando en cuando, a horas desacostumbradas, en mi casa, cuando mi mujer me cree muy lejos de allí o en ocupaciones o sitios imposibles de abandonar. De esta manera es fácil sorprenderla, si hace algo que no esté bien, habla con algún hombre por teléfono o lo recibe en nuestra casa. ¡Ah! Si esto ocurriera, llevo siempre mi pistola para castigar a los adúlteros, con la impunidad que me da ese previsor, sabio y moral artículo 437 del Código penal, que autoriza al marido a matar cuando sorprenda en adulterio a su mujer. Otras veces –me agregó– finjo que me pasaré en el campo varios días, y, o no me voy, o regreso antes de la fecha indicada. Yo aconsejaría –terminó– a todos los maridos, por muy seguros que estuviesen de su mujer, emplearan de cuando en cuando este procedimiento. Es de los más eficaces para evitar o descubrir el ser coronado.
Otros, no conformes con esto, registran también a menudo, la bolsa de su mujer o alguna gaveta o tabla del escaparate.
El teléfono es, asimismo, tortura moderna de los maridos celosos. Los hay que llaman frecuentemente a su casa para averiguar si está ocupado, y si resulta así, llaman a los de aquellos hombres sobre los que tienen sospechas de posible inteligencia con su mujer. ¡Figúrense ustedes lo que ocurre cuando también encuentran ese otro aparato ocupado!
Si están en la casa y al sonar el timbre telefónico va el marido al aparato y no le contestan, duda mortal le asaltará y hasta convencimiento horrible: es el amante de su mujer que, al no salir ella al teléfono, conociendo que era la voz de él, el marido, colgó. Me han contado que en uno de estos casos, en que efectivamente era cierta la suposición del marido, éste, indignado, le lanzó al anónimo comunicante telefónico, una palabra gruesa, precisamente la que le correspondía y calificaba, no al amante, sino a él, marido, ciertamente engañado.
Conozco algún caso en que en el afán de descubrir el supuesto engaño, se ha llegado por el marido a establecer una verdadera red telefónica secreta, pagando a un hombre para que interceptara y le copiara las conversaciones que sostenía su mujer.
¡Y en cierto caso de estos, resultó que la mujer se entendía con el propio sujeto que puso el marido de vigilante o espía!
Seguiremos que hay mucha tela por donde cortar.

“Bienvenido a Resistencia, ciudad de Fernando”

Articulo tomado de: Habana Radio
Por: Fernando Gispert Muñoz

Fernando

Así se lee en una enorme valla a la entrada de la metrópoli.
El tema parecería referirse a un personaje histórico de cierto abolengo, pero no se trata de una persona… se trata de un “perronaje” histórico y de gran respeto en su comunidad: el amado perro Fernando, de la ciudad Resistencia, provincia del Chaco, Argentina.
Su efigie representa un perro mestizo de 43 libras, pero fenotípicamente muy parecido al Komondor húngaro o al Bergamasco italiano.
Nació abandonado en las calles de Resistencia, alrededor del año 1951.
Mientras correteaba por los basureros de la ciudad, el cachorro fue adoptado por un músico local llamado Fernando Ortiz, quien lo apodó con su propio nombre y lo llevó a sus ensayos, funciones y conciertos en el Complejo Cultural “Guido Miranda” y la Casa Cultural “El Fogón de los Arrieros”.
Poco le duró su dueño. En 1953, Fernando Ortiz murió repentinamente.
El perro Fernando volvió a quedar abandonado, pero siguió asistiendo a las tertulias, bares y conciertos donde concurrían músicos, artistas y políticos de la capital. Allí se le continuó brindando alimento y afecto.
Pronto los músicos comenzaron a observar actitudes extrañas en el perro Fernando: se mantenía en silencio largas horas escuchando los compases, pero de pronto se levantaba, a veces ladraba y hasta se retiraba del concierto cuando la melodía no era de alta calidad. El animal manifestaba muy buen oído para la música.
Periodistas locales y la crítica en general acreditaban en sus artículos las reacciones del perro durante conciertos y eventos musicales, con frases como: (el perro) Fernando hizo “tal gesto” o tomó “tal actitud”, lo cual avalaba el comentario periodístico.
Los años pasaron y la notoriedad de Fernando cruzó fronteras.
En 1959 el entonces joven y prestigioso músico Erick Friedman, ganador del premio Ignacy Jan Paderewski, dio un concierto en la ciudad de Resistencia. Durante el mismo, el perro Fernando dio un pequeño gruñido. En una posterior charla con la prensa el músico admitió haberse equivocado en dos notas.
El 28 de mayo de 1963 el perro Fernando fue atropellado por un auto en la plaza, frente a la Casa de Gobierno de la ciudad de Resistencia.
Se dice que su entierro fue el más concurrido en la historia de la ciudad hasta ese momento.
Sus restos descansan en la vereda que lleva a la Casa Cultural “El Fogón de los Arrieros”, donde tantas horas pasó en tertulias culturales.
Actualmente el perro Fernando tiene dos estatuas: Una se encuentra sobre su tumba, la otra fue ordenada por la administración en su lugar de muerte: frente a la Casa de Gobierno.
Ha recibido muchos homenajes de pobladores, turistas, músicos y artistas en general, especialmente después que el popular compositor argentino Alberto Cortez le dedicó la canción “Callejero”.

Actualmente sigue visible en uno de los accesos a la ciudad un anuncio que la prestigia: “Bienvenido a Resistencia, ciudad de Fernando”.

LA INDIFERENCIA

Foto tomado de: #xploring your mind



Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)


Hay muchas agresiones psicológicas entre dos o más personas. Una de ella es la indiferencia. Esta consiste en transformar a alguien en intangible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en centros de enseñanza, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.
            Ciertamente, en la indiferencia hay falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato… El efecto de la indiferencia es siempre el mismo: dolor y sufrimiento. “Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia, refiere Elie Wiesel. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte”. La indiferencia indica falta de interés, de preocupación, de nulidad de sentimientos positivos., por lo que es sumamente traumático para la persona que sufre la indiferencia.
            Esta desafección o distanciamiento impide a la persona comunicarse, ser aceptado, valorado y estimado. Por consiguiente, pierde su autoestima y su identidad. La indiferencia origina una fuerte tensión emocional, y a quien percibe esta actitud fría, le provoca ansiedad, estrés, desasosiego…
            Asimismo, la indiferencia detiene la máquina de acción y de reacción. Cada vez que actúa una persona de una cierta forma, espera que la otra persona reaccione, tal y como ella procede. Si no responde de la manera esperada, la comunicación entre ambas es imposible. Según esta forma de actuar, la confunde y la abisma en un estado de suma preocupación y sufrimiento.
            En los periodos de formación de la personalidad, esta indiferencia afecta inmensa y profundamente en la autoimagen. La persona, que padece indiferencia en estas etapas, tiene una fortísima inseguridad y, además, si percibe silencios, vacíos, frialdad, despreocupación… es consciente de que ya no es amada, apreciada, precisa.
            Es evidente que nadie merece vivir en la indiferencia, ni sentirse invisible en ningún estrato social (hogar, trabajo, amigos, etc.). Ella es una forma de maltrato, que genera sufrimiento, angustia y dolor, que trasciende las emociones e incluso daña al cuerpo. “Que hablen de uno es espantoso, manifiesta Óscar Wilde. Pero hay algo peor: que no hablen”.
             A la persona, que sufre la indiferencia, le urge demoler los muros de este ultraje, renunciar a tener relaciones con las personas que procrean este desdén y buscar la proximidad con otras, para quienes sea estimado y visible, importante y valorado.

Dos Niñas

Imagen tomada de: actualidad


Hoy vinieron a verme
eran sólo dos niñas. 
Para ellas sólo era un paseo, 
para mi la prisión. 

Quiero recordar cosas de ellas 
ahora que se han ido, 
junto con la primavera 
y las flores. 

Quiero recordarlas 
con todo el sentimiento, 
de cuando la belleza 
era una realidad.

René León(†)

Gracias

Gracias por su visita a 
Pensamiento Digital, 
La próxima publicación será
abril 1ro.

Imagen tomado de: expertoanimal.com