Bienvenidos a Pensamiento

Foto de: Grupo Nueva Esperanza de Cuba

Recuerdos de Sevilla

Mis queridos amigos: Ahora q el euro sigue bajando es buena idea ahorrar para darnos un viajecito, ya q no se sabe cuando volvera a subir. Recuerden q la vida es corta y se nos va demasiado rapido.

Muchos de ustedes ya han dado este viaje que aparece mas abajo, pero no esta de mas leer este articulo fabuloso que mi hija Yasmin me ha enviado, para guardarlo como guia, por si algunos amigos piensan volver.

El mismo es un complemento fabuloso a mi libro, Recuerdos de Sevilla. Sin embargo, para poder disfrutar de este sitio maravilloso y de los lugares q el escritor menciona, se necesitan, caminando apurados, por lo menos 4 dias y no dia y medio como este guia turistico afirma. Mis mejores pensamientos, N

                  New York Times
Nos dice:
         No tiene se que pasar mucho tiempo en Sevilla para ver por qué tantas óperas se han ambientado aquí. Un sentido del drama impregna a la capital andaluza, desde sus palacios reales moriscos y extravagantes festivales católicos hasta la forma en que el rasgueo de las cuerdas de una guitarra tiende a hacer que toda una sala aplauda sincopadamente. Quizás la predilección por la pompa es lo que mantiene dinámica a esta ciudad en tiempos magros. En negocios con disposición contemporánea, restaurantes y espacios de arte que se siguen abriendo entre el enredo de angostos callejones de piedra de Sevilla, un amigable localismo parece regir el día.

El convento de Santa Ana.
Bajo la parrilla
Sevilla ha albergado varios proyectos arquitectónicos de alto perfil durante la última década, pero ninguno ha recibido más atención que el Metropol Parasol, una inmensa estructura cuadriculada con forma de hongo diseñada por el arquitecto alemán Jürgen Mayer-Hermann que se alza sobre la Plaza de La Encarnación, en el viejo barrio. Fue finalizada en el 2011 luego de considerable controversia pública por su diseño, ubicación, retrasos y exceso de costo. Esta estructura incluye un museo arqueológico, bares, restaurantes y un balcón con una vista panorámica al centro de la ciudad. Es un excelente lugar para orientarse.

Doble clásico
El desempleo juvenil tal vez esté por los cielos en Sevilla, pero muchas de las inauguraciones más interesantes de la ciudad atienden a sus residentes más jóvenes. Red House Art & Food, una combinación entre bar, restaurante, espacio de espectáculos y galería, abrió las puertas a finales del 2012 en un ex almacén. Aquí, la gente de la ciudad sin trabajo remunerado bebe expresos en sofás de mediados de siglo y lee bajo lámparas retro futuristas de la década de 1960; todo está a la venta. Calle abajo, Wabi Sabi, un negocio y galería ingeniosamente manejada que fue inaugurada en noviembre del 2011 por la diseñadora gráfica sevillana María López Vergara, da un enfoque de más categoría a la reutilización. Encontrará de todo, desde lámparas hechas con botellas de soda viejas y obras collage de artistas locales hasta una mesa francesa Art Deco de la década de 1920 tallada en raíz de roble.

Paseando en busca de tapas
En Sevilla, la cena raras veces es una cuestión de un solo ambiente; una comida puede alargarse por toda la ciudad y durar hasta después de media noche. Empiece en Casa Morales, un oscuro y consagrado lugar de tapas que ha estado en el negocio desde 1850, para disfrutar de un plato de salchicha al vino blanco de jugosa perfección (2 euros una porción de tapas). Inmensas piernas de jamón serrano cuelgan del techo, y sardónicos cantineros experimentados sacan vino de barricas empotradas a la pared. Después, vaya a Bodeguita Romero para un suculento pringá montadito, un emparedado de mini baguette tostado con carne de res cocida al fuego lento, pollo y salchicha (2.5 euros una porción de tapas). Termine en el atmosférico Las Columnas, donde su pedido se garabatea con tiza en la barra, frente a usted, y una festiva mezcla de turistas y locales come pinchitos y queso manchego acompañados por vasos fríos de cerveza Cruzcampo bajo las columnas que dan nombre al lugar. Aproximadamente 6 euros una cerveza y un bocadillo.

Carrozas y jaiboles
Ninguna ciudad española practica el catolicismo con tanto entusiasmo como Sevilla. Si viaja durante Semana Santa, verá a cientos de miles de creyentes que acuden en tropel para atestiguar las famosas procesiones de pasos (carrozas con esculturas de madera tamaño real que muestran la Pasión con todo su extático detalle) que se presentan en toda la ciudad. Este fervor encuentra su espejo frívolo empapado en ginebra en El Garlochi, un lugar predilecto con cortinas de terciopelo completamente envuelto en ostentoso kitsch de iglesia: candelabros de bronce, santuarios con Madonna, ramos de flores de plástico de funeral y retratos al óleo de santos llorando. Aunque durante los últimos años ha sido colonizado por los turistas, la cosecha local de clientes regulares (principalmente gays que se acercan coquetamente a la edad madura) aún puede encontrarse por las noches en el bar brindando con jaiboles bajo una nube de incienso.

Diversión mudéjar
Sevilla es conocida por sus impactantes ejemplos de estilo mudéjar, un híbrido arquitectónico islámico cristiano más famosamente encarnado en la ciudad por el Alcázar, un palacio real que alguna vez fue un fuerte moro. El año pasado, una exhibición permanente dedicada a este estilo fue inaugurada en el recién restaurado Palacio del Marqués de la Algaba, que data de los siglos XV y XVI. Conocido como el Centro de Interpretación de Arte Mudéjar, la modesta exhibición traducida al inglés pone al estilo en contexto histórico, presenta los principales sitios mudéjares de la ciudad e incluye piezas del Museo Arqueológico de Sevilla, así como de varios monasterios de toda la ciudad. La entrada es gratuita.

Juegue con el mercado
Datando de principios del siglo XVIII, el pintoresco Feria Mercado, uno de los más antiguos de la ciudad, comprende dos edificios inundados de luz separados de la Iglesia de Omnium Sanctorum del siglo XIII por un angosto callejón. Verduleros y carniceros comercian desde casetas con azulejos blancos, mientras que pescaderos venden en un espacio abierto una gama de mariscos recién sacados del mar mientras los clientes llegan a través de amplios vestíbulos arqueados. Haga como los locales y almuerce en la propia y excelente barra de tapas del mercado, La Cantina, famosa por sus ofertas de mariscos frescos como sardinas a la parrilla, camarones envueltos en tocino y chocos (jibia) fritos, un plato favorito sevillano. El almuerzo cuesta alrededor de 20 euros.

De compras en Regina
Justo al norte del Metropol Parasol, en el recién revitalizado vecindario Regina Market, encontrará algunas de las mejores boutiques independientes nuevas de la ciudad alineando la Calle Regina. Compre productos locales y productos artesanales de Andalucía como aceite de oliva y mermelada de naranja agria en La Despensa Ecológica, un negocio de comidas amigable con el ambiente que abrió las puertas el pasado mes de marzo. Verde Moscú, una tienda que se especializa en ropa orgánica certificada de comercio justo, abrió en 2013 y vende todo tipo de cosas, desde zapatos deportivos fabricados por diseñadores locales hasta suéteres de lana orgánica tejidos por una cooperativa de mujeres de Nepal. Después, revise el colorido tesoro de libros de arte, novelas españolas experimentales y tomos teóricos marxistas en Un Gato en Bicicleta, una librería de inclinación izquierdista que también alberga exhibiciones de arte, charlas y conciertos.

Tapas del siglo XXI
Las tapas no tiene por qué ser tradicionales. En La Azotea, familias y profesionales fuera de su horario de trabajo atestan el reducido y moderno salón comedor para probar sabrosos preparados transculturales como atún graso marinado en soya coronado con tapenade de aceitunas negras y cachete de cerdo en salsa de vino rojo gratinado con acre queso de cabra. Desde su apertura en 2009 en la Calle Mateos Gago, La Azotea ha incorporado otros dos lugares céntricos y una reducida abacería con tragos y tapas frías. La comida para dos, aproximadamente 40 euros.

Flamenco de trastienda
Camine en cualquier dirección y seguro se topará con un espectáculo turístico de flamenco, pero para algo con un poco más de valor cruce el río Guadalquivir hacia el antiguo distrito gitano de Triana, que fue un centro importante para el desarrollo de este estilo musical. Únase a la fila de locales afuera de Casa Anselma, el salón de una celebrada bailarina local que maneja la puerta ella misma al abrir a medianoche. Los que logran pasar frente a ella son acomodados para disfrutar de un maravillosamente estridente espectáculo a capella de trastienda de buen flamenco de la vieja guardia, zapateado y alimentado por tragos. La entrada es gratuita, pero compre una bebida o arriésguese a la ira de Anselma.

Galletas de convento
Conforme han caído las ventas de rosarios, durante los últimos años muchos de los encantadores monasterios de Sevilla han encontrado fuentes alternativas de ingreso vendiendo productos horneados, a menudo elaborados con recetas de hace siglos. El Convento de San Leandro es famoso por sus yemas de San Leandro, masas redondas azucaradas hechas con yema de huevo y un toque de limón, receta que según se dice data del siglo XV. Pruebe los ricos dulces de chocolate o pestiños, una masa hojaldrada tradicional de Semana Santa frita en aceite de oliva y glaseada en miel, en el Convento de Santa Ana (del siglo XVII), también famoso por su retablo de madera de 1627 que muestra a María y Santa Ana hecho por Juan Martínez Montanés, un importante escultor sevillano conocido como el “Dios de la Madera”. Finalmente, pare en el Convento de Santa Paula para admirar su torre gótica del siglo XIII y llévese a casa un frasco de deliciosas conservas de membrillo o higo. En ninguno de estos lugares pagará más de 6 euros por bocadillo.

Viaje en el tiempo
Con cuarteles generales en Metropol Parasol, Past View da un giro de alta tecnología al recorrido histórico caminado. Luego que lo equipen con lentes de vídeo preparados para iPhone, un erudito en historia en cierta forma sobrecalificado lo guiará a través del Casco Viejo de Sevilla, donde proyecciones de hologramas y representaciones de vídeo para lugares específicos ofrecen una experiencia de “realidad aumentada” impregnando las antiguas plazas con protagonistas fallecidos hace mucho y eventos históricos mundiales de su pasado. Visitará la Plaza de San Francisco en 1597, mientras el escritor Miguel de Cervantes es encarcelado por desfalco (un español con inexplicable acento irlandés ofrece una explicación detallada de la acción) y verá el palacio del Alcázar en 1198, cuando la ciudad era parte del Estado islámico medieval de Al-Andalus. El recorrido de dos horas por la ciudad cuesta 15 euros.==                FIN===

CIENTO DIEZ AÑOS de PRESENCIA en CUBA de los HERMANOS DE LA SALLE (1905-2015)


por Roberto Soto Santana,
 antiguo alumno de la que –clausurada en 1961-
fue la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva (La Habana)


El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristiana o hermanos de la Salle, fue fundado por San Juan Bautista De La Salle, Patrono Universal de los Educadores, en Reims (Francia), en 1681. El Señor De La Salle revolucionó todo el sistema educativo de la época y dejó estos legados pedagógicos: los grados o niveles académicos, de acuerdo con las habilidades y logros de los estudiantes; el método de educación simultánea; la enseñanza en la lengua nacional en lugar del latín; y las escuelas normales o pedagógicas para la formación de educadores.

Los Hermanos de la Salle trabajan en más de ochenta países, dirigiendo centros de educación primaria, secundaria y universitaria. Son religiosos educadores, que profesan votos de pobreza, castidad, obediencia, servicio educativo a los pobres y promesa de vivir en comunión fraterna. No son sacerdotes y, por lo tanto, no dicen misa ni oyen en confesión.
Los primeros Hermanos De la Salle en llegar a Cuba, catorce en total, arribaron a La Habana el 10 de septiembre de 1905. Entre ellos estaba el Hermano Nymphas Victorino (apelativo primero reducido a Hermano Victorino y después, con cariñosa familiaridad para los futuros “federados” de Cuba, a “Vitico”).


Hermano Victorino  Fundador de la Federación de la Juventud Católica.
El Hermano Victorino, cuyos nombres y apellidos civiles fueron Agustín Arnaud Pagés, había nacido en Onzillón, Francia, el 7 de septiembre de 1885. Llevó a cabo su apostolado en Cuba de 1905 a 1961 y murió en Puerto Rico el 16 de abril de 1966. Vivió el exilio en dos ocasiones: desterrado de Francia por la animosidad anticatólica avivada en aquella República a comienzos del siglo XX, y después de nuevo expulsado por el régimen comunista de Cuba, donde se había enraizado, tras más de cincuenta años de tesonero apostolado.
Su dedicación educativa comenzó en una casa de la calle Línea y D, en el Vedado, y después en otro edificio de la calle 13, en donde radicaría el Colegio De La Salle, del Vedado, y adonde pasó prácticamente el resto de su vida en Cuba.
En sus propias palabras, “Fuimos los primeros en Cuba en enseñar Contabilidad Bancaria; la gran mayoría de los graduados encontraban buen empleo en los distintos Bancos de La Habana”.
Fue fundador de varias organizaciones laicales: la Asociación de Antiguos Alumnos de La Salle en 1919; la Federación de la Juventud Católica en 1928; el Hogar Católico Universitario en 1948; y el Movimiento Familiar cristiano en 1953. Desde 1935 realizó tareas de evangelización por toda la Isla. En su nuevo destierro (comenzado el 22 de febrero de 1961), reorganizó la Asociación de Antiguos Alumnos de la Salle en Nueva York, Puerto Rico y Miami, sin dejar de dar orientación pastoral a los federados y a los miembros del Movimiento Familiar cristiano.
La iniciativa del Hermano Victorino de acaso la mayor trascendencia fue la constitución de la Federación de la Juventud Católica Cubana, que contó con la adhesión inicial de los delegados de catorce asociaciones de colegios católicos de La Habana. Como recordó en unos apuntes hechos en el año 1962, casi treinta y cinco años después, “Tenía 40 años cumplidos y, por lo mismo, había adquirido bastante experiencia sobre los problemas de la juventud...Se me habían desvanecido las primeras ilusiones y veía mejor las realidades...Me sentía con experiencia acerca de la juventud, pero no quería hacer una obra limitada, de capilla o de colegio, sino obra de la Iglesia, y pensé reunir a jóvenes de uno y otro sexo en una federación, previendo que con esa unión se lograba mayor perseverancia y mayor influencia para el bien”.
Al Hermano Victorino le había sido conferida en 1945 la máxima condecoración de la República de Cuba, la Orden de Carlos Manuel de Céspedes. También recibió, en 1951. el Doctorado Honoris Causa en Derecho por la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva; en 1953, la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice; y en 1955, La Legión de Honor de Francia. Galardones, por cierto, de los que nunca presumió.
A través de la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, de 1961, fueron confiscados todos los establecimientos educativos de todos los niveles de enseñanza, religiosos o no, de paga o gratuitos. Desposeídos los Hermanos de La Salle de sus instituciones, y del mero derecho a ejercer la enseñanza, para el Hermano Victorino (en ese momento, con 76 años de edad) y para la práctica totalidad de los integrantes de la Obra lasallista en Cuba se inició un largo y penoso exilio.
Por iniciativa de los antiguos “federados” y los antiguos alumnos lasallistas de Cuba, a comienzos de 1990 el Visitador Provincial del Distrito de las Antillas, el Hermano dominicano Pedro Acevedo, empieza a recabar datos y testimonios del Hermano Victorino. Una Junta Coordinadora Pro Beatificación, formada al efecto por delegados de Europa, EE.UU., Puerto Rico y Cuba, acude al Vaticano con el objeto de presentar un informe al Postulador de las causas lasallistas. El 19 de enero de 1999, el Cardenal Aponte (Arzobispo de San Juan) solicita de la Congregación de la Causa de los Santos el permiso oportuno para presentar la causa de canonización del HermanoVictorino. El permiso es otorgado con fecha 30 de marzo de 1999. El Tribunal Examinador de la causa es designado por el nuevo Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González ofm., el 22 de octubre de ese mismo año. El 8 de septiembre de 2000 dicho Tribunal  fue juramentado, para que diese inicio a sus actividades. El expediente sigue actualmente en el Vaticano, en proceso de tramitación.

En Cuba, los Hermanos De La Salle mantienen una representación testimonial, dentro de la ceñida medida  en que el Régimen gobernante les permite desenvolver labores de ayuda humanitaria –en alimentación y medicamentos- a la población de más escasos recursos, así como tareas de docencia limitadas a clases de informática –a las que, paradójicamente, acuden a matricularse y recibir clases oficiales de las Fuerzas Armadas y personeros oficiales-. 

EL GUAJIRO Y LAS REFORMAS



Tantos años de lucha, ahora que por fin tiene unas yuntitas de bueyes, unos cañutos de caña, cuatro matas de plátanos, unas yucas que nacen salvajes, unos árboles de mangos y allá, a la orilla del río Yumurí, la Ceiba enorme y rumorosa que sembraron sus padres el día de su nacimiento, que se destaca en la distancia por su copa frondosa y donde los otros guajiros de la región le entregaban sus ofrendas. Pero ninguna de las ofrendas pudo darle la suficiente protección al viejo guajiro sobre la primera Reforma Agraria implementada por Fidel mientras gritaba en uno de sus discursos por la radio: 
“Nosotros entendemos que esta ley inicia un etapa enteramente nueva en nuestra vida económica y un esplendoroso porvenir espera a la patria, si nos dedicamos todos a trabajar”. 
Esta primera ley, suscrita el 17 de mayo de 1959, fijaba el máximo de propiedades rurales en 30 caballerías, o sea unas 67 hectáreas. Pero cuando vino la segunda Ley de Reforma Agraria en 1963, rebajaron el máximo a cinco caballerías. 
El guajiro Jacinto, al escuchar la radio dando esta noticia, y comprender que le arrebataban aquella finca donde habían nacido y enterrado a todos los suyos, desde su abuelo Lázaro, que había sido un Mambí durante la Guerra de Independencia, en silencio pensaba: 
“Si esto se cuenta, no se cree; pero ya lo dijo mi compadre: 
- Después de esta revolución el cubano se está haciendo más hereje que Barrabas”. 
“Tantos años de lucha para ir tirando de la pobre vida, tanta sangre derramada, para que venga un barbudo, tal vez salido del mismo infierno, a decirnos que tenemos que entregarle el resto de nuestras fincas. De mi tierra cubana donde hoy vive y come mi familia, regada con sudor y sangre por toda mi familia desde hace tantos años, le zumba el mango. 
Así, sin más ni menos. Como si fuéramos perros jíbaros, o quizás una jutía que se le espanta del palo. Y en medio de esta fiesta de la naturaleza inmortal estoy muy triste por mi finca, porque ella sabe que sus tierras se me van entre mis dedos, sin quizás dejarme suficiente para que me entierren. 
Esta tierra de la cual estoy tan agradecido. La que conozco como mis propias manos, como la taza de café en las mañanas y como el Sol que sale cada día alumbrando mis cosechas. Esa tierra, donde cada surco oyó latir el corazón de mi madre, y ese camino polvoriento que te lleva derechito hasta donde hemos enterrado a toda mi familia, allá al final, debajo de la Ceiba. Allí están enterrados mis abuelos, mis padres, en esta tierra cayó redondito mi único hermano y mi última hija que murió recién nacida como si le hubiesen echado mal de ojos, y ahora mi nietecito”. 
De pronto, tocan a la puerta del bohío e interrumpen al guajiro de su pensamiento. Y allí frente a su puerta está una pareja de barbudos que vienen desde Matanzas, con unos papeles que tenía que firmar para entregar la mayoría de su finca a la nueva Reforma Agraria. 
“Jacinto Bofill, esta tierra ya no es suya. Ahora pertenece a la revolución”- le dice uno de ellos. 
“Esta tierra es mía. Yo la he trabajado como lo hicieron mis padres y también mis abuelos. Me pertenece”. 
“Le pertenece al pueblo”- le grita el otro miliciano. 
Y bajo la luminosa tarde se repite en el eco de la finca el mandato de unos cuantos términos legales-jurídicos. 
Y Jacinto con toda la angustia y el dolor de todos sus antepasados, en un ímpetu de desesperación como el que va a matar o morir, levantó sus manos frenéticas hacia el cielo, lanzó un aullido al infinito como un perro jíbaro y un coño bien gritado que estremeció la tierra para caer desplomado sobre ella, entregándole su vida. 
Y ahora que todos pueden visitar a Cuba, gracias a la administración del Presidente Obama, no se olviden de pasar por “La Finca de los Milagros”, allá en el fondo del Valle Yumurí, y visiten el cementerio bajo la Ceiba, allí donde está una cruz y un epitafio tosco, escrito por una mano aún más tosca que dice así: 
“Acaba de entrar en su propia tierra el guajiro Jacinto. Quiera Dios que lo dejen descansar definitivamente por los siglos de los siglos”. 
Amén.



Torreón de San Lázaro, un vigía a los pies del mar

Ubicado en la caleta del mismo nombre, el torreón de San Lázaro ha desafiado el paso del tiempo y las transformaciones urbanas.
Corrían los primeros años del siglo XVI en la recién fundada villa de San Cristóbal de La Habana, y con ellos arribaban armadores de varias naciones europeas al Puerto de Carenas. La esperanza de hacer fortuna en el ramo de la construcción naval motivó a varios carpinteros de ribera a reparar en las bondades naturales de una ensenada situada al oeste de la rada habanera.
A la postre, Juan Guillén estableció allí uno de sus careneros y no pasó largo tiempo para que la zona fuese conocida, precisamente, como la caleta de Juan Guillén. Por entonces era costumbre que los tramos de litoral adquiriesen los nombres de los asentistas que situaban en ellos sus pequeños astilleros personales. «En la Plaza de Armas, al fondo de lo que ocupó después el Palacio de los Condes de Santovenia, cuyo edificio aún se mantiene en su sitio, tuvieron sus viviendas los capitanes Juan Guillén, Francisco e Ignacio de Losa, Pedro Hourritinier y José de la Cruz, conociéndose así el tramo de playa que hacia frente a sus viviendas».
El torreón de San Lázaro fue concebido por el ingeniero Marcos Lucio, comisionado en Nueva España para la construcción y modernización de las fortificaciones habaneras en el siglo XVII. En acta del cabildo, fechada el 26 de septiembre de 1664, se hace mención a una real cédula que recoge indicaciones para hacer «un fortín nuevo en la caleta que esta media legua de la ciudad». En la segunda mitad del siglo XIX, pierde su carácter defensivo ante el emplazamiento de la Batería de La Reina. Hacia 1916, se inaugura el conjunto escultórico del Parque Maceo, sin embargo no sería hasta la década del 50 que el torreón se integraría a su diseño. Durante este período fue pintado de amarillo, blanco y azul. Fungió como subestación eléctrica para un sector del municipio Centro Habana hasta que en 2002 se inician las labores arqueológicas y de restauración por la Oficina del Historiador de la Ciudad, con las cuales el torreón recuperó su altura y estructura originales.
La caleta no solo fue propicia para la carena, construcción y ulterior botadura de embarcaciones, sino que la suavidad de su entrante en el mar permitía la llegada de los botes a su orilla sin mayores percances. Y así ocurrió la mañana del 10 de julio de 1555, cuando las velas de los bajeles de Jacques de Sores asomaron de manera amenazadora frente a la costa habanera. El vigía, apostado en el Morro, dio la señal acompañada de un disparo de cañón que estremeció la ciudad.
En el mar, la carabela de Sores continúo su trayectoria rumbo oeste, celosamente custodiada desde el litoral por dos individuos a caballo, los mismos que regresarían a la villa con la noticia del desembarco de los piratas por la caleta de Juan Guillén.Insatisfecho con las riquezas tomadas en la villa de San Cristóbal de La Habana, el francés se hizo a la vela el 5 de agosto a media noche con buena luna y tiempo próspero, dejando tras de sí, una estela de destrucción y miseria, y una población que no cesaba de maldecir al corsario y sus huestes, al tiempo que acusaban de cobarde y vil traidor al gobernador Pérez de Angulo.
Las autoridades españolas no tardaron en comprender que el sitio era un punto estratégico para el sistema defensivo costero de La Habana. Es durante la visita del ingeniero Marcos Lucio, comisionado en Nueva España para realizar modificaciones en las primigenias fortificaciones de la villa y sus alrededores, que se inician las obras de construcción de un torreón en la caleta de Juan Guillen.   En acta del cabildo habanero, fechada el 26 de septiembre de 1664, se hace mención a una real cédula que recoge indicaciones para reformar las fortificaciones y hacer «un fortín nuevo en la caleta que está media legua de la ciudad».
Desde un inicio, el torreón cumplió con la función de vigía, diferenciándose del resto de las construcciones que con el mismo objetivo existían en la Isla. Por lo general, estas se construían siguiendo las tradiciones del bohío aborigen y se situaban en las playas o peñones rocosos para avistar velas enemigas en el horizonte, proteger naufragios, e impedir el contrabando. Otra singularidad la constituía su altura, calculada con toda intención, pues desde ella se realizaban avisos de señales a la villa, las cuales comunicaban el arribo de las Flotas de Indias o la presencia de una amenaza marítima.
Pronto el torreón de la caleta de Juan Guillén pasó a ser conocido con el nombre de San Lázaro, que adoptó del aledaño hospital o reclusorio de leprosos. Enlace entre las fortalezas San Salvador de La Punta y Santa Dorotea de Luna de La Chorrera,su artífice lo concibió como una edificación defensiva en tres niveles, con aspilleras en el perímetro intermedio y parapeto con troneras en el superior. La estructura cilíndrica de mampostería permitía, al estar emplazado en una zona baja, resguardar a su guarnición del intenso sol tropical y de las inclemencias del tiempo, al ser frecuentes las penetraciones del mar provocadas por Nortes y huracanes.
En pie la fortificación, otro problema se presentaba ante las autoridades de la villa habanera: dotar al enclave defensivo de presencia militar. La formación regular de milicias en la Isla fue desde un comienzo un tema escabroso, puesal ciudadano español no le entusiasmaba en lo absoluto cruzar el océano Atlántico para servir en las colonias americanas. Reclutados en tercios, fuese de manera voluntaria o forzada,los futuros soldados eran recluidos en compañías de 120 a 160 hombres, teniendo en cuenta la extensión de lasregiones de alistamiento —Galicia, Andalucía y Canarias— la disponibilidad de hombres en dichas zonas y la existencia de un mínimo de calidad, edad apropiada y cualidades físicas.
La comisión, la coacción y el asiento eran los tres métodos utilizados para tal fin. En el primer caso, la autoridad central decidía a quien se concedía la comisión y establecía la zona donde se podía efectuar, también el número de personas a reclutar y su destino, además del plazo fijado para llevar a cabo el reclutamiento. El asiento era un acuerdo entre el gobierno y un asentista que previo pago de un adelanto y la promesa de recibir las correspondientes soldadas, se comprometía a presentar un número acordado de hombres en un lugar y plazo de tiempo determinados. La ventaja de este sistema era la rapidez y solía utilizarse fuera del propio territorio. En cambio, la coacción se imponía cuando el incremento de las amenazas y la coyuntura crítica poblacional hacían insuficientes los sistemas de reclutas anteriores.
La dotación militar destinada al torreón, en términos de logística, pertenecía a la guarnición del castillo San Salvador de La Punta, que para el siglo XVII disponía de media centena de arcabuceros, una veintena de mosqueteros, cinco artilleros, dos cabos y un teniente.  De ellos, se consignaban a la defensa delacaleta y sus atalayas un número variable de efectivos. En tiempos de guerra nunca superó la cifra de 30 hombres, mientras que en condiciones de aparente estabilidad política no rebasó la suma de cinco.A los soldados profesionales se sumabanpequeñas formaciones de las compañías de pardos y negros libres, encargadas de reforzar la defensa de la caleta de San Lázaro, el tramo comprendido entre la ermita de San Francisco de Paula y el convento de San Francisco de Asís e igualmente el correspondiente a las casas de la Contaduría y el castillo de La Real Fuerza.
La Habana contaba, además, con la Compañía de caballería, similar a la existente en Cartagena de Indias, dirigida por la ilustre familia de los Calvo de la Puerta y compuesta por voluntarios sin remuneración, cuya misión era la de recorrer, traer y llevar información, con la mayor presteza posible,entre las fortificaciones del litoral y los cuarteles situados en las ciudades de la Isla.  Precursores de esta compañía fueron los encargados de confirmar en 1555 el desembarco de Jacques de Sores y sus huestes por la caleta de Juan Guillén.
Ante las nefastas experiencias y una vez alcanzada la cercanía del puerto habanero quedó establecido que todo navío, como muestra de sus intenciones pacíficas, debía descargar al mar todas las piezas de artillería situadas en la banda de babor, justo la que daba al castillo de los Tres Reyes del Morro. Con ello se impedía un posible ataque, pues para ello el bajel debía virar sobre sí y posicionar la banda de estribor o recargar los cañones recién disparados, acciones que tomaban cierto tiempo y eran visibles a la sagaz mirada delos vigías.
Confirmado que no existía la menor amenaza, el vigía enviaba la indicación al capitán de artillería de la fortaleza mediante el código de señales establecido y este a su vez ordenaba el acto simbólico de descargar algunas de las piezas,afirmación del permiso para acceder al interior de la rada habanera.Antes, el vigía del torreón de San Lázaro, mediante el mismo sistema de señales, había comunicado a la plaza el arribo de velas, su cantidad, procedencia e intenciones.
Si bien era obligación de las autoridades militares de La Habana cumplir con tal ordenanza de Marina, no siempre fue exigida. En muchas ocasiones y mediante los despachos emitidos por los diferentes vigías apostados en el sistema defensivo costero de la Isla, se conocían las características e intenciones de las tripulaciones antes de su arribo a la villa. También, era usual enviara las fragatas o avisos en la avanzada cuando se trataba de escuadras que portaban caudales o llevaban a bordo a una distinguida autoridad, con el fin de no hacerlos esperar más de los debido en alta mar y evitar así los peligros que ello representaba en ataques sorpresivos por parte de las potencias enemigas o mesnadas piratas.
Bajo la perspicaz mirada de los vigías se encontraba además el Real Fondeadero de La Habana, área marítima localizada en las inmediaciones entre el castillo de los Tres Reyes del Morro y el torreón de San Lázaro. Allí debían fondear las flotas de Nueva España y Tierra Firme, así como todo bajel que arribara a la villa de San Cristóbal, a la espera de la autorización para acceder al puerto. Establecido a partir de la real cédula que obligaba a las naves de la Carrera de Indias a invernar en el interior de la rada antes de emprender la azarosa travesía del tornaviaje, el Fondeadero es hoy uno de los sitios arqueológicos subacuáticos más ricos en evidencias de la marina de la época.
Los vigías del torreón de San Lázaro no solo se mantenían pendientes de las velas que arribaban o desaparecían en el horizonte, pues bajo su responsabilidad se encontraba la supervisión de los convoyes que trasportaban vía fluvial y marítima las tozas de madera con destino a las construcciones navales, militares y civiles de la villa. Las más representativas provenían del río Almendares, aunque a puerto llegaban cargamentos del interior de la Isla, el sur de La Florida y Nueva España. En su desempeño, se incluíaademásel monitoreo visual del litoral costero, con el fin de evitar infiltraciones nocturnas del enemigo, los cuales podían refugiarse en el bosque Vedado y desde allí infringir daños significativos a un objetivo estratégico para La Habana: el suministro de agua de la Zanja Real.
No obstante, el mar no fue la única fuente de amenazas. En varias ocasiones, la plaza se vio vulnerada por su propia guarnición. Corrían apacibles los primeros días de junio de 1686 cuando la noticia corrió fulminante. Más de una centena de hombres habían abandonado sus puestos en las fortalezas para alzarse en las afueras de villa. ¿Cuál fue la causa para tan insólito acontecimiento?
Tras meses sin recibir salario alguno, la dotación depositó todas sus esperanzas en la llegada por aquellas fechas del bajel con los situados de México. Sin embargo, la nave arribó sin un real a bordo provocando la desesperación en algunos y la ira en otros. Tiempo después, solo el aviso de la presencia de velas enemigas en lontananza, emitido por los vigías del torreón de San Lázaro y El Morro, consiguió que los soldados depusieran su actitud. Este no sería un hecho aislado, pues el retraso de los situados provocó una nueva sublevación el 13 de noviembre de 1715, la cual fue sofocada por seis compañías del regimiento de Extremadura enviadas a la ciudad.
Para mediados del siglo XVII los hombres reclutados en las ciudades españolas se encontraban exhaustos de llevar una vida paupérrima, pues las condiciones de hospedaje y alimentación en las fortificaciones se habían tornado inhumanas. La desesperación y la necesidad de supervivencia —muchos de los soldados poseían familia a la que debían alimentar—  propiciaron un hecho hasta entonces solapado por las autoridades: la deserción en masas de los efectivos.A la precariedadeconómica, se sumaba la inconformidad de los soldados españoles que decían sentirse agraviados y se negaban a ser mandados por oficiales «que no tienen su color». En aparente igualdad de condiciones, los criollos aspiraban a las mismas ventajas, paga y honores, lo que da lugar a continuos roces y enfrentamientos.
Algunos de los criollos que ingresaban en la vida militar provenían de familias que, mediante el comercio de los cultivos de azúcar, tabaco y café o la construcción naval, habían logrado amasar notables fortunas, pero que carecían de apellidos ilustres. El desempeño en la política, en lo eclesiástico o en el Armada eran lasvíasexpeditas para alcanzar los ansiados títulos nobiliarios y el reconocimiento social. A tal efecto, elevaban un memorial al rey con la petición de la dispensa de su condición de naturales y para así poder abrazar la carrera de las armas.
A cambio, la Corona exigía que los soldados de origen criollo estuviesen comprendidos entre las edades de 18 y 40 años, presentaran certificado de pureza de sangre, sirvieran por seis años en la Armada de Barlovento y abonaran un pago de cien reales.  La ventajosa condición económica les permitía un rápido ascenso de gradación, situación que causaba malestar en los militares españoles. Aún se conservan los expedientes con las peticiones de las familias Pedroso, Barroto, Císcara, Villanueva, Beltrán de Santa Cruz, Prado y Carvajal, Estrada, Arrate, Valdespino y Palacián.
Criollos en busca de reconocimiento social, pardos y negros por algún sustento para mantener a sus familias, españoles arrancados de su tierra natal en sucesivas levas, y soldados de los regimientos reales tras la gloria de su servicio, hicieron de esta plaza un sitio inexpugnable. Apetecida por británicos, franceses, holandeses, piratas y corsarios, solo fue vulnerada en 1762 por la mayor flota que hasta entonces había cruzado el Atlántico. En lo alto deltorreón de San Lázaro, y ante la mirada de su vigía,aparecieron más cientos de velas, que por espacio de 11 meses opacaron el azul del horizonte habanero.
Fernando Padilla González
email: fernando@opus.ohc.cu
Opus Habana

Desde La Habana

   
Las Cartas de Tania / Cuba en 1958: datos y fotos

Cuba en 1958: datos y fotos

Posted by: admin in Las Cartas de Tania enero 27, 2010 8 Comments 1,702 Views
Los datos que a continuación podrán leer, me los envió una amiga residente en Estados Unidos, quien a su vez lo recibió de un cubano radicado en la Isla. Este cubano sacó los datos un anuario estadístico de la época comprado en la calle a un vendedor particular de libros. En la foto inicial, habaneros hacen cola para entrar a un banco. Fue hecha en abril de 1958 por Joseph Scherschel, de la revista Life. Las seis fotos al final, de La Habana de los 50, fueron tomadas de internet (Tania Quintero).
1) ¿Sabía usted que Cuba, por sus reservas de oro, dólares y valores convertibles en oro, era el tercer país de Latinoamérica con mayor solidez monetaria, detrás de Venezuela y Brasil?
2) ¿Sabía usted que Cuba tenía la inflación más baja de Latinoamérica, con 1.4 por ciento? La media la tenía México, con 7.8 por ciento, y la más alta era la de Bolivia, con el 63 por ciento.
3) ¿Sabía usted que por recibir los obreros y empleados cubanos el mayor porcentaje de la remuneración en relación con el ingreso nacional, Cuba ocupaba el cuarto lugar a nivel mundial?
1.- Gran Bretaña: 74 por ciento.
2.- Estados Unidos: 71 por ciento.
3.- Canadá: 68.5 por ciento.
4.- Cuba: 66 por ciento.
5.- Suiza: 64.4 por ciento.
4) ¿Sabía usted que en la distribución de las tierras, por el tamaño de las fincas, Cuba ocupaba el primer lugar en el continente americano?
1.- Cuba: 56.7 hectáreas.
2.- Estados Unidos: 78.5 hectáreas.
3.- México: 82 hectáreas.
4.- Venezuela: 335 hectáreas.
5) ¿Sabía usted que Cuba, con 0.86 cabezas de ganado vacuno por habitante, ocupaba el octavo lugar en Latinoamérica?
6) ¿Sabía usted que en producción de carnes (vacuna, porcina y caprina) por libras por habitante, Cuba ocupaba el tercer lugar en el continente, con 95 libras, superada solamente por la Argentina con 304 y Uruguay con 245?
7) ¿Sabía usted las posiciones que ocupaba Cuba en la producción de minerales en 1958?
En el mundo – En el continente americano
Cobalto: primera – primera
Níquel: segunda – segunda
Cromo: octava – segunda
Manganeso: octava – segunda
Cobre: undécima – sexta
8)   ¿Sabía usted que en el consumo de pescado fresco en el continente, Cuba ocupaba el primer lugar, con 5.6 libras, seguida de los Estados Unidos con 5.4? (no lo aclaran, se supone que la cantidad es mensual y per cápita).
9) ¿Sabía usted que en el consumo de calorías por persona en Latinoamérica, Cuba ocupaba el tercer lugar, con 2.682 calorías, superada solamente por Argentina con 3.106 y Uruguay con 2.991?
10) ¿Sabía usted que en el número de habitantes por teléfono, Cuba ocupaba el tercer lugar con 28, superada sólo por Argentina con 17 y Uruguay con 25? Brasil ocupaba el séptimo lugar, con 63 y México el noveno, con 75.
11) ¿Sabía usted que en el número de habitantes por automóvil, Cuba ocupaba el tercer lugar con 27.3, superada por Venezuela con 17.4 y Uruguay con 23.2? México se situaba en el octavo puesto, con 52.4 y Brasil en el 19, con 62.4.
12) ¿Sabía usted que en número de habitantes por radio-receptor, Cuba era el segundo país con 5.0, superada sólo por Uruguay, con 4.6?
13) ¿Sabía usted que en número de habitantes por televisor, Cuba ocupaba el primer lugar con 18, seguida de Venezuela con 32, Argentina con 60 y México con 70?
14) ¿Sabía usted que en número de radioemisoras, Cuba ocupaba el tercer lugar con 160, superada por Brasil con 593 y México con  417?
15) ¿Sabía usted que en número de estaciones transmisoras de televisión, Cuba ocupaba en 1958 el tercer lugar con 23? Brasil tenía 26 y México 23.
16) ¿Sabía usted la relación entre el número de salas de cine y el número de habitantes en los países de Latinoamérica?
1.- Argentina: 2.531-14.
2.- Cuba: 600-16
3.- Venezuela: 575-16
4.- México: 2.437-2 2
17) ¿Sabía usted la relación entre el número de periódicos y la relación de habitantes por ejemplar en Latinoamérica?
1.- Uruguay: 32-6.0
2.- Cuba: 58-8.0
5.- Argentina: 140-11.5
13.-México: 162-27
18) ¿Sabía usted que en materia de asistencia social en Cuba en 1958 habían 97 hospitales con 21.141 camas al servicio de la población?
19) ¿Sabía usted que ese año en Cuba habían 64.231 médicos ejerciendo su profesión y que en número de habitantes por médico, con 980, Cuba ocupaba el segundo lugar, superada solamente por Argentina con 840? México era el sexto con 2.200, y Brasil el séptimo, con 2.500.
20) ¿Sabía usted que en habitantes por dentista, en Cuba ocupaba el tercer lugar, con 2.978 superada solamente por Uruguay con 1.940 y Argentina con 2.000? Chile ocupaba el sexto puesto, con 4.650.
21) ¿Sabía usted que el índice de mortalidad infantil por millar de nacidos vivos en Latinoamérica Cuba ocupaba el primer lugar?
1.- Cuba: 37.6
4.- Argentina: 61.1
10.- México: 80.0
14.- Venezuela: 91.2
22) ¿Sabía usted que en el coeficiente de mortalidad por millar en el continente americano, en 1958, Cuba también ocupaba el primer lugar?
1.- Cuba: 5.8
5.- Argentina: 8.1
6.- Canadá: 8.1
11.- Estados Unidos: 9.4
15.- México:11.6
23) ¿Sabía usted que en coeficiente de mortalidad por millar en el mundo, Cuba ocupaba el tercer lugar con 5.8, junto con Israel, con la misma cifra?
24) ¿Sabía usted que en 1958 Cuba contaba con 13 universidades; 21 institutos de segunda enseñaza; 19 escuelas normales de maestros; 14 escuelas del hogar; 19 escuelas de comercio; 7 escuelas de artes plásticas; 22 escuelas técncas e industriales entre otras y 6 escuelas de periodismo y publicidad?
25) ¿Sabía usted con el 25 por ciento, Cuba ocupaba el cuarto lugar en porcentaje de analfabetos por habitante en la América Latina? Solamente superada por Argentina, 8 por ciento; Costa Rica, 21 por ciento y Chile, 24 por ciento. México ocupaba el noveno lugar, con el 38 por ciento y Venezuela el 17, con el 60 por ciento.
26) ¿Sabía usted que Cuba era el país que dedicaba mayor porcentaje del gasto público para la educación, con el 23 por ciento? Argentina ocupaba el tercer lugar, 19.6 por ciento; México el séptimo, con 14.7 por ciento.
27) ¿Sabía usted que, de acuerdo al número de habitantes por estudiante universitario, en 1958 Cuba ocupaba el quinto lugar en el continente americano?
1.- Estados Unidos: 61
2.- Argentina: 135
3.- Uruguay: 199
4.- Canadá: 210
5.- Cuba: 273
6.- México: 334
28) ¿Sabía usted que en el porcentaje de estudiantes del sexo femenino de acuerdo al número de  matriculados, Cuba ocupaba el primer lugar con el 45 por ciento? Panamá el segundo, con el 43.5 por ciento; Estados Unidos el tercero, con el 32.8 por ciento, y Argentina el cuarto, con el 30.3 por ciento.
29) ¿Sabía usted que en Cuba en 1958 había un kilómetro de vía férrea por cada 8.08 kilómetros cuadrados?
30) ¿Sabía usted que el salario promedio diario en el sector agrícola en 1958, calculado en dólares, a nivel mundial era el siguiente:
1.- Canadá: $7.18
2.- Estados Unidos: $6.80
3.- Nueva Zelanda: $6.72
4.- Australia: $6.61
5.- Suecia: $5.47
6.- Noruega: $4.38
7.- Cuba $3.00
8.- Alemania Federal: $2.57
31) ¿Sabía usted que el salario diario promedio en el sector industrial en 1958, calculado en dólares, era el siguiente:
1.- Estados Unidos: $16.80
2.- Canadá: $11.73
3.- Suecia: $ 8.10
4.- Suiza: $ 8.00
5.- Nueva Zelanda: $ 6.72
6.- Dinamarca: $ 6.46
7.- Noruega: $6.10
8.- Cuba: $6.00
32) ¿Sabía usted que el obrero cubano desde 1933 gozaba de una  jornada máxima de trabajo de 8 horas al día con 44 horas a la semana y le pagaban por 48 horas? Todos los trabajadores tenían un mes de descanso retribuido por cada once meses de trabajo. Además, por la Ley No. 5, de 1995, a los trabajadores de transporte público se les concedió una jornada de 6 horas de trabajo y pago por 8 horas.
33) ¿Sabía usted que durante los tres meses de verano (junio, julio y agosto) por ley, el comercio al por menor y al por mayor, cerraban sus puertas a la 1 de la tarde los martes y jueves, con el fin de que los trabajadores pudieran disfrutar de las playas, que entonces estaban a disposición de todo el pueblo?
34) ¿Sabía usted que Cuba tenía la ley de maternidad obrera más avanzada del mundo? Las trabajadoras cubanas tenían derecho a 6 meses de descanso en total, antes y después del parto; cobraban el cien por ciento de su salario, y podían solicitar 6 meses más, cobrando el 50 por ciento de su salario. Esto no lo pagaban los empresarios ni las grandes compañías. Era subvencionado por el 0.09 por ciento, impuesto que se le cobraba mensualmente a todos los trabajadores.
Seis fotos de La Habana de los 50

Primer avión fabricado en Cuba




Fue la primera línea latinoamericana en utilizar aviones turbopropelas sobre el .... En 1942 es fabricado el primer avión cubano, el CUT-143 "Estrella Errante" ...
Cubana de Aviación
De Wikipedia

CUBANA S.A
Puerta de Cuba al Mundo.

Il-96 de Cubana aterrizando en Madrid.

IATA
CU OACI
CUB Indicativo
Cubana

Fundación 8 de octubre de 1929
Aeropuerto principal Aeropuerto Internacional José Martí
Flota 24(+6)
Destinos 35

Historia


El Nuevo TU-204.

El 8 de octubre de 1929 fue creada la Compañía Nacional Cubana de Aviación Curtiss, S.A. (CNCAC), como una subsidiaria de la North American Aviation Inc., parte del Curtiss Aviation Group. Figuró entre las primeras aerolíneas que abrieron la era de los vuelos comerciales y se caracterizó, desde un inicio, por el continuo perfeccionamiento de sus servicios. Sus primeros aviones fueron aparatos Curtiss Robin (Thrust).

Para esta fecha fueron cuatro las aerolíneas cubanas existentes: Servicio Cubano de Aviación, Compañía Nacional Cubana de Aviación Curtiss, Líneas Aéreas de Cuba y Compañía Nacional Cubana de Transporte Aéreo. El Servicio Cubano de Aviación, la segunda empresa de aviación registrada en Cuba, fue fundada en septiembre de 1929. Esta compañía contó entonces con un Fairchild-71 de 6 pasajeros y un New Standard de 4 pasajeros, el primer avión del Servicio Cubano de Aviación.

El 30 de octubre de 1930 se efectuó el vuelo inaugural de la ruta La Habana-Santiago de Cuba por la Compañía Nacional Cubana de Aviación Curtiss, S.A. que transportó correo aéreo con un avión trimotor Ford que hacía escala en Santa Clara, Morón y Camaguey. En ese mismo año, el gobierno cubano concedió a la compañía el contrato para el Servicio Postal Aéreo.

En 1942 es fabricado el primer avión cubano, el CUT-143 "Estrella Errante" diseñado y construído por el Cmdte. Benigno Díaz y Doval, 1.er Tte. Jorge Merlo y el Sr. Roberto Gude.

MÁXIMO GÓMEZ EN SANTA CLARA


Por Joaquín Sueiro Bonachea
Miami, Florida
6-17-15

Desde muy niño escuché a mi abuelo materno,  Cundo Bonachea, narrar eventos y peripecias de su vida que siempre nos fascinaban y entretenían a mi madre, a mi padre, a mi hermano, a mis hermanas, y a mí. Usualmente abuelo Cundo contaba sus cuentos por la mañana en la mesa del desayuno, cuando vivíamos en Cuba, y después en Orange, California cuando nos exilamos de Cuba huyéndole al comunismo.
Abuelo a veces repetía los mejores y más populares de sus cuentos a petición de uno de los que escuchábamos, pero había veces que nos narraba uno que nunca habíamos oído, tal vez porque algún recuerdo de su vida lo había traído a su mente, o por ilustrar un incidente similar recién ocurrido.
En la mañana del domingo 20 de mayo de 1973, Abuelo Cundo nos contó un cuento de su niñez, que en sí fue una rareza, pues los cuentos que nos hacía de su vida tenían lugar cuando ya era un hombre joven, y nunca de cuando niño.
Abuelo nos contó que en 1895 su padre, don Amador Bonachea, Papá, como le llamaban sus hijos y nietos, una mañana lo cogió de la mano y lo llevó al camino real con el cual colindaba la finca en que vivían en la provincia de Santa Clara, en la cercanía del rio Zaza, al este de Sancti Spíritus.
En el lado de ese camino real, a la entrada de la finca,  y  a la sombra de un enorme almácigo, Papá le dijo a Abuelo que se sentara en la yerba a esperar lo que venía por el camino.
Abuelo Cundo contó que en la lejanía del camino real se veía una nube de polvo que se les acercaba.  Nos dijo que él creía que se trataba de un rebaño de reses que trasladaban a Sancti Spíritus a ponerlas de resguardo de la guerra que Papá le había advertido se libraba en la región.
Abuelo nos contó que, sorprendido, se dio cuenta de que  lo que causaba la nube de polvo eran hombres a caballo que se acercaban lentamente al almácigo donde él y su padre se encontraban.
Solemnemente, lo que no era usual en sus narrativas, Abuelo nos contó la emoción que sintió cuando cabalgó por delante de él y de Papá el jinete que portaba la bandera cubana en una vara larga que descansaba en uno de los estribos de su montura..
Papá le explicó a abuelo que eran mambises los que estaban desfilando por delante de ellos dos, y que se dirigían en dirección oeste, en lo que se llamaba la Invasión a Occidente. Abuelo nos contó que Papá le señaló con la mano a un viejo militar, flaco, bigotudo, y blanco en canas que, montado a caballo, se les acercaba, rodeado de otros jinetes.
Abuelo nos contó que Papá le dijo que ese hombre era el general Máximo Gómez, el jefe de la revolución, y que venia luchando desde 1868 por la independencia de Cuba. Le contó que el general conoció al primo de su padre, el general Ramón Bonachea, cuando la Guerra de los Diez Años, y que había sido el último en dejar las armas en 1879.
Abuelo nos contó que el general Gómez parece que oyó esta narrativa de Papá,  pues los miró fijamente desde su caballo, y, tocándose el ala del sombrero, le pasó por delante a ellos dos sin detenerse. Abuelo nos dijo que, en su inocencia de niño, le hizo un gesto de saludo al generalísimo con su mano, y él le sonrió inclinándole su cabeza ligeramente.
Abuelo nos narró cómo pasaron por delante de ellos la caballería mambisa, la infantería, compuesta de hombres mal vestidos, y algunos hasta descalzos, pero portando sus armas con orgullo. Después de la infantería pasaron los arrieros, con las bestias que cargaban el material de guerra, y por último, paso la impedimenta, compuesta de los heridos, las mujeres y los niños.
Al terminar su narrativa, Abuelo mantuvo silencio, se levantó de la mesa, fue a la cocina, se tomó una taza de café tibio, y salió al portal a fumarse un cigarro. Después entro a la casa y yo le pedí que me ayudara a poner a la bandera cubana y la americana en el alero de la casa en celebración del 20 de mayo.
Mi abuelo Cundo era muy niño para alistarse en el Ejercito Libertador cuando empezó la gesta libertadora en 1895, y Papá, viudo, no podía hacerlo tampoco en ese momento, muy a pesar suyo por tener una prole de 5 hijos, los cuales estaba criando sin madre.
Desde muy chiquito yo sabía que mi bisabuelo Papá estaba emparentado con José Ramón Leocadio Bonachea Hernández, general de división del Ejercito Libertador durante la Guerra de los Diez Años. El general Bonachea fue el que la hizo durar esos 10 años al mantenerse en armas  más de 14 meses después de rehusar firmar el Pacto del Zanjón en febrero de 1878.  Si no hubiera sido por la intransigencia del general Bonachea,  tal vez esta guerra hubiera recibido el nombre histórico de Guerra de los Nueve Años.
El general Bonachea fue obligado por las circunstancias a abandonar las armas en 1879, después de firmar un manifiesto el martes 15 de abril de 1879, pasando a la historia este documento como la Protesta de Hornos, o la Protesta de Jarao, que contiene:.
“Acta. En el lugar denominado Hornos de Cal, inmediato al poblado del Jarao, a 15 de abril de 1879, el general cubano Ra­món Leocadio Bonachea reunió en su presencia a los jefes, oficiales y demás patriotas que hasta la fecha han estado sirviendo a sus órdenes, y les dirigió la palabra haciéndoles presente que cuando a principios del año próximo pasado tuvo conocimiento de las estipulaciones hechas en el Zanjón, no las aceptó por considerarlas perjudiciales para el país, y porque mantenía la creencia de que no contentos los habitantes en su generalidad con la dominación española ni con la preponderancia que en virtud de ella habían de ejercer en los pueblos de Cuba los hombres procedentes de la Península y especialmente los mi­litares y empleados, pronto se reunirían a su alrededor pa­triotas en nú­mero suficiente, y se organizarían fuerzas más o menos numerosas que harían recobrar a la Revolución la pu­janza de sus mejores tiempos. En tal concepto e inspirado sólo por su amor a la patria, continuó luchando por la libertad e independencia de ella, arrostrando todos los peligros y dificultades consiguientes al aislamiento a que había quedado reducido después de verificadas las mencionadas estipulaciones (…) ha creído conveniente y beneficioso para el país deponer las armas, abandonar la actitud hostil y retirarse de la Isla con aquellos de sus compañeros que así lo deseen, pudiendo los demás tornar a sus hogares, aprovechando las palabras, las promesas y la buena fe del gobierno, que se muestra dispuesto a dar a todos acogida y protección franca; con la cual aspira a que, restablecida la tranquilidad en el territorio, puedan sus conciudadanos dedicarse a la reconstrucción de sus fincas (…). Declara en consecuencia, que sus intenciones son conforme a las explicaciones aquí contenidas, y que su resolución de dejar las armas y retirarse obedece solamente al deseo de no interrumpir la reconstrucción del país sin beneficio alguno para la causa de su independencia, bajo la inteligencia de que de ninguna manera ha capitulado con el gobierno español, ni con sus autoridades, ni agentes, ni se ha acogido al convenio celebrado en Zanjón, ni con éste se halla conforme bajo ningún concepto”.

Jose Martí escribió del documento del general Bonachea:
"El hombre de Hornos de Cal no tiene igual entre los que protestan de la paz … Con menos recursos que Maceo, menos prestigio, menos ascendiente, persistió por más tiempo, en el gesto supremo y no arrojó nunca un ápice de sombra sobre aquella página que no cede ni ante la hazaña estupenda de Baraguá"

El general Bonachea partió hacia Jamaica por Tunas de Zaza ese mismo día 15 de abril de 1879, manteniendo su anhelo de volver a la lucha por la independencia de Cuba. Años después, el miércoles 3 de diciembre de 1884 trato de desembarcar en Cuba por el bajo de Las Coloradas, cerca de Niquero, siendo apresada la expedición por una de las naves de guerra españolas que patrullaba el área en su búsqueda.   Fue llevado a juicio militar y un consejo de guerra español lo condenó a muerte. Pocas horas antes de ser fusilado, el general Bonachea escribió lo siguiente en una carta a José Dolores Poyo y Fernando Figueredo Socarrás:
“Condenado a última pena vuestro amigo y hermano entregará su alma al creador mañana a las 8; muero con la gran fe del cristiano, con la resignación y el valor que debe morir todo hombre digno y mucho más por lo que es.
“Cuando salí de Jamaica fue en convalecencia de una gran en­fermedad (…) Aún continúo enfermo, pero esto no quita para que en esta hora esté con todo el vigor del hombre digno. Me acompañan a la tumba Plutarco Estrada, Pedro Cestero, Ce­deño y Oro­pesa; los demás habían salido a presidio (…) Yo mue­ro tranquilo con respecto al pan que necesitan mi señora y sus 4 niños. Confío en que mis amigos y hermanos del heroico Cayo, me la consuelen y me la ayuden sobre todo en la educación de mis hijos (…)”

La sentencia de muerte fue llevada a cabo en la mañana del viernes 7 de marzo de 1884, siendo fusilado por los españoles en uno de los fosos del castillo de San Pedro de la Roca, conocido también como el Castillo  del Morro de Santiago de Cuba. 
No pensé mas en la narrativa de mi abuelo Cundo sobre el día en que vio pasar al  el generalísimo hasta el 2006, muchos años después de ya Abuelo haber fallecido, cuando leí el Diario de Campaña de Máximo Gómez.  Sus entradas en el diario fechadas el lunes 11 de noviembre y martes 12 de noviembre de 1895 le dan validación histórica a lo que nos narró Abuelo Cundo ese 20 de mayo de 1973: 
“ Nov. 11.  El 11, en marcha con rumbo a Sancti Spíritus: para llamar la atención del enemigo hacia aquella zona con objeto de obligarlo a sacar fuerzas de la trocha de Júcaro y de este modo proteger el paso al General (Maceo), que ya debe de venir marchando. Todos mis movimientos al Este de Sancti Spíritus, han de obedecer este propósito.
“Nov. 12. El 12, después de haber acampado en Pozo Azul – me muevo pasando el Rio Zaza por el paso … y acampé en … A las 2 de la tarde…”

Mi abuelo nunca olvidó ese incidente de su niñez. Para orgullo familiar, Papá y más de otros diez Bonacheas están inscritos en los expedientes del Ejercito Libertador como veteranos de la Guerra de Independencia.  

[En el Barrio de Los Mangos] EL GUAJIRO Y LAS REFORMAS


Tantos años de lucha, ahora que por fin tiene unas yuntitas de bueyes, unos cañutos de caña, cuatro matas de plátanos, unas yucas que nacen salvajes, unos árboles de mangos y allá, a la orilla del río Yumurí, la Ceiba enorme y rumorosa que sembraron sus padres el día de su nacimiento, que se destaca en la distancia por su copa frondosa y donde los otros guajiros de la región le entregaban sus ofrendas. Pero ninguna de las ofrendas pudo darle la suficiente protección al viejo guajiro sobre la primera Reforma Agraria implementada por Fidel mientras gritaba en uno de sus discursos por la radio: 
“Nosotros entendemos que esta ley inicia un etapa enteramente nueva en nuestra vida económica y un esplendoroso porvenir espera a la patria, si nos dedicamos todos a trabajar”. 
Esta primera ley, suscrita el 17 de mayo de 1959, fijaba el máximo a 30 caballerías, o sea unas 67 hectáreas. Pero cuando vino la segunda Ley de Reforma Agraria en 1963, rebajaron el máximo a cinco caballerías. 
El guajiro Jacinto al escuchar la radio dando esta noticia, y comprender que aquella finca donde habían nacido y enterrado a todos los suyos, desde su abuelo Lázaro, que había sido un Mambí durante la Guerra de Independencia, en silencio pensaba: 
“Si esto se cuenta, no se cree; pero ya lo dijo mi compadre: 
- Después de esta revolución el cubano se esta haciendo más hereje que Barrabas”. 
“Tantos años de lucha para ir tirando de la pobre vida, tanta sangre derramada, para que venga un barbudo, tal vez salido del mismo infierno, a decirnos que tenemos que entregarle el resto de nuestras fincas. De mi tierra cubana donde hoy vive y come mi familia, regada con sudor y sangre por toda mi familia desde hace tantos años, le zumba el mango. 
Así, sin más ni menos. Como si fuéramos perros jíbaros, o quizás una jutía que se le espanta del palo. Y en medio de esta fiesta de la naturaleza inmortal estoy muy triste por mi finca, porque ella sabe que sus tierras se me van entre mis dedos, sin quizás dejarme suficiente para que me entierren. 
Esta tierra de la cual estoy tan agradecido. La que conozco como mis propias manos, como la taza de café en las mañanas y como el sol que sale cada día alumbrando mis cosechas. Esa tierra, donde cada surco oyó latir el corazón de mi madre y ese camino polvoriento que te lleva derechito hasta donde hemos enterrado a toda mi familia, allá al final, debajo de la Ceiba. Allí están enterrado mis abuelos, mis padres, en esta tierra cayó redondito mi único hermano y mi última hija que murió recién nacida como si le hubiesen echado mal de ojos y ahora mi nietecito”. 
De pronto, tocan a la puerta del bohío e interrumpen al guajiro de su pensamiento. Y allí frente a su puerta está una pareja de barbudos que vienen desde Matanzas, con unos papeles que tenía que firmar para entregar la mayoría de su finca a la nueva Reforma Agraria. 
“Jacinto Bofill, esta tierra ya no es suya. Ahora pertenece a la revolución”- le dice uno de ellos. 
“Esta tierra es mía. Yo la he trabajado como lo hicieron mis padres y también mis abuelos. Me pertenece”. 
“Le pertenece al pueblo”- le grita el otro miliciano. 
Y bajo la luminosa tarde se repite en el eco de la finca el mandato de unos cuantos términos legales-jurídicos. 
Y Jacinto con toda la angustia y el dolor de todos sus antepasados, en un ímpetu de desesperación como el que va a matar o morir, levantó sus manos frenéticas hacia el cielo, lanzó un aullido al infinito como un perro jíbaro y un coño bien gritado que estremeció la tierra para caer desplomado sobre ella, entregándole su vida. 
Y ahora que todos pueden visitar a Cuba, gracias a la administración del Presidente Obama, no se olviden de pasar por “La Finca de los Milagros”, allá en el fondo del Valle Yumurí, y visiten el cementerio bajo la Ceiba, allí donde está una cruz y un epitafio tosco, escrito por una mano aún más tosca que dice así: 
“Acaba de entrar en su propia tierra el guajiro Jacinto. Quiera Dios que lo dejen descansar definitivamente por los siglos de los siglos”. 
Amén.

Anonimo