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viernes, 1 de noviembre de 2013

Bienvenidos a Pensamiento


Ha llegado el otoño


Para Tí

….para Gabriela


René  León


Voy a escribir mis versos esta noche,
Con esperanza cierta que los vas a leer.
Es como la rosa que abre su corola:
Te perfuma, y después…muere de amor.

Estos versos te dirán,
Que eres el mar, y yo la playa sola;
Que se unen en un breve toque,
Plátonico en la arena y la ola.

Mi secreto tú nunca lo sospecharás:
Y sin embargo, en mi secreto estás:
Pero tú no lo sabes…ni jamás lo sabrás.
Y vivo mi sueño...ilusa realidad.

Amor Amor


corazon

Eliana Onetti (†) (Cuba)


Espina verde,
llevo dentro.
Te siento siempre,
dardo certero.

Te pienso mucho,
martirio tenue..
Tibieza dulce,
Te saboreo.

Y aunque me dueles,
tormento cierto,
quiero tenerte,
gentil infierno.

Herida leve,
vienes conmigo.
a todas partes
como cilicio.

Me martirizas,
Amor eterno,
con un martirio
¡que sabe a ccielo!

LAS CARGAS AL MACHETE


FOTO: De película: Carga al machete: juventudrebelde

Roberto Soto Santana 

  Con respecto a la Guerra de Independencia de Cuba, librada entre 1868 y 1898 –con interludios entre 1878 y 1895-, ha tenido amplio reconocimiento el hecho de que las huestes mambisas anduvieron todo el tiempo escasas de cartuchos.

  En la primera parte de la contienda –es decir, en la Guerra Grande o de los Diez Años- ya se pusieron en práctica reiteradamente por parte de las fuerzas cubanas las cargas de caballería Así, en el combate que tuvo lugar entre el 15 y el 19 de marzo de 1874 en los potreros de Las Guásimas de Machado, a 36 kilómetros de la actual ciudad de Camagüey –entonces todavía llamada Puerto Príncipe-. Según el relato que nos ha dejado Fernando Figueredo Socarrás, “A la salida del potrero, en dirección a ‘Antón de Guanusí’, había un largo callejón, formado por la montaña á un lado, y una antigua cerca de mayas y arbustos que llamaban el ‘carril’, por el otro…Máximo Gómez se hallaba con sus tropas á la misma entrada del largo callejón”. Cayendo en la celada tendida por Gómez gracias a cincuenta jinetes que se ofrecieron a salir en descubierta, “la caballería española, llenando el carril, con sus sables relucientes levantados en alto [persiguen] a los infelices cubanos que delante huían de la carga”. De repente, “se oye una descarga que hizo temblar la tierra. La caballería enemiga se había clavado en los rifles de la infantería de Oriente, y era á la vez fusilada por las de Camagüey y Villas…Los españoles, sorprendidos por la descarga, detienen, de repente, la marcha…Mientras tanto, nuestra caballería, práctica ya en la para ella sencilla operación de cargar, empieza á tronchar despiadadamente por la vanguardia, que en la desgracia se vuelve retaguardia; se desmoraliza y, sin pretender siquiera defenderse, se deja degollar impunemente…La carga se ordenó, huyendo despavoridos los españoles por aquel memorable carril, perseguidos, alcanzados, muertos por los cubanos. No había compasión: mientras mayor era el esfuerzo por huir, mayor era el número de los amacheteados…La guerra entre sus horrores no puede presentar nada más horrorosamente sublime que una carga de caballería, y la del carril de las ‘Guásimas’, que en lo sucesivo se llamó el carril de la carga, es una de las mejores que se han dado en las guerras de la independencia americana.” Los españoles sufrieron 1,037 bajas, mientras los cubanos perdieron 29 muertos y 145 heridos.

  Veinte años después, emprendida la segunda fase de la contienda el 24 de febrero de 1895, con la misma escasez de municiones en las filas mambisas, el día 22 de octubre de aquel año la columna de la Invasión se puso en marcha hacia las regiones occidentales de la Isla, al mando de Antonio Maceo. La integraban unos mil hombres provistos de solamente 15 mil tiros –es decir, a docena y cuarto de municiones por hombre-. En fecha muy poco anterior: en el combate de Peralejo, entablado el 17 de julio de 1895 por las huestes cubanas lideradas por Antonio Maceo y formadas por 600 hombres de infantería, 200 de caballería y una enorme impedimenta de 800 combatientes desarmados contra 400 soldados a pie y 40 jinetes al mando del general 

  Martínez Campos más otros 1,100 hombres bajo el general Fidel Santocildes –quien murió en la acción-, “la acometida incontenible arrolla al enemigo; el polvo, el ruido atronador de la fusilería, los gritos de los que acometen, los ayes de dolor de los heridos, los cuerpos chocando, el machete al aire dando tajos sin cesar, las voces de mando del contrario para rehacer la moral de sus tropas, todo se confundía en ese campo ensangrentado de muerte y desesperación, donde rodaba el jinete, caían los grupos de peatones, se perseguía de los fugitivos y se apresaban acémilas con pertrechos…”.


  El 15 de diciembre del mismo año de 1895 tuvo lugar el combate de Mal Tiempo, en el cual “los insurrectos arrollaron con una carga al machete a una bisoña compañía de quintos, que ni conocían el manejo del máuser que portaban, ni fueron capaces de formar el cuadro” (según el investigador de la Universidad de Sevilla Don Luis Navarro García, en su trabajo publicado en el Anuario de Estudios Americanos y disponible a texto completo en estudiosamericanos.revistas.csic.es; quien a su vez cita a la “Crónica de la Guerra de Cuba” por Rafael Guerrero, Editorial: M. Maucci 1895-1897, en cuanto que “La compañía de Bailén, compuesta de soldados recién venidos, que salían por primera vez a operaciones, al verse sorprendidos de manera tan brusca y en número tan considerable, desconcertáronse, no formaron el cuadro, y como iban desplegadas en guerrilla no tuvieron materialmente tiempo de reunirse, siendo víctimas del enemigo. En ese ataque resultaron muertos 60 soldados y heridos 30. Casi todos de machete”.).

  En un libro actualmente descatalogado (“La insurrección por dentro - Apuntes para la Historia, por D. Fernando Górnez, una recopilación de artículos publicados en el Diario de La Marina y Diario del Ejército, conteniendo gran suma de datos recogidos de documentos originales insurrectos , con un prólogo escrito por el Excmo.Sr. Teniente General D. Valeriano Weyler y Nicolau, Marqués de Tenerife”, publicado en La Habana en 1897), su autor cita el Diario de Campaña del general José Miró Argenter, jefe de Estado Mayor de Antonio Maceo, en el sentido de que “El día 15, á las ocho de la mañana, libróse sangriento combate en "Mal Tiempo” camino de Cruces. Fueron macheteados 210 soldados. Las cargas de caballería fueron dirigidas personalmente por los generales Gómez y Maceo. Entre nuestras bajas, una de las mas sensibles fue la muerte del Teniente Coronel José Sefí Salas”.

  Tómese partido por la versión que se quiera, de lo que queda constancia es de la acometividad y la efectividad de las cargas al machete de la caballería mambisa, y de la desazón que provocaba en la infantería española.
  En cualquier caso, la primacía en la utilización de la carga al machete por la caballería mambisa no provista de armas de fuego le corresponde al propio Máximo Gómez quien, recién ascendido –el 16 de octubre de 1868- por el Presidente Carlos Manuel de Céspedes al grado de Mayor General del ejército insurrecto, aplica dicha táctica en el combate de Pino de Baire, el 4 de noviembre de 1868. Esta fecha, aunque no la originalidad de la iniciativa táctica de Máximo Gómez, ha sido contradicha por el investigador Aldo Daniel Naranjo Tamayo en su trabajo “Combate de Pino de Baire. Mito y Realidad” (http://historiaaldebate.blogspot.com.es/2010/11/combate-de-pino-de-baire-mito-y.html), en el que fija el encuentro iniciático hacia fines de octubre de 1868, sin otras discrepancias.

Foto: Grupo de Mambises en movimiento hacia una Carga de Machete. 1895

Un héroe olvidado de las Guerras de Independencia de Cuba: Capitán William B. Cushing (Albemarle) U.S.N.

Recuerden – Remember El Virginius 



René León

  Han pasado ya 140 años de la captura del barco expedicionario cubano “Virginius” en aguas territoriales inglesas por la fragata española “Tornado” a finales de octubre de 1873, y llevado con la tripulación y expedicionarios a Santiago de Cuba, el 1 de noviembre.

  La plaza de Santiago gritaba de alegría por su captura, las iglesias redoblaban sus campanas, sólo se oían gritos “Muerte a los traidores”, “Viva España”. El pueblo de Santiago de Cuba pedía la sangre de los revolucionarios. Los principales eran los Voluntarios españoles y los miembros del “Casino Español. El obispo había ido al palacio del gobernador para felicitarlo por tan buena noticia.


 El “Virginius”, que conducía una expedición a Cuba con hombres y armas, había sido capturado en aguas internacionales cerca de Jamaica, por la fragata española “Tornado”. Tras el apresamiento, sus 53 expedicionarios y miembros de la tripulación fueron conducidos todos a prisión y posteriormente fusilados, incluido su capitán Joseph Fry, de nacionalidad norteamericana. Entre los fusilados había ingleses, norteamericanos y cubanos. Este incidente pudo haber sido motivo suficiente para que los Estados Unidos de América declarara la guerra a España. El Secretario de Estado Hamilton Fish no simpatizaba con la causa cubana y nada hizo por detener los fusilamientos, en lo que estaba influenciado por su yerno, que representaba los intereses de España en Nueva York. De que los hay, los hay, en todos los tiempos. 

  El capitán Joseph Fry, veterano de la guerra Civil en Estados Unidos, había servido en la marina sureña. Nacido en Tampa, por cosas del destino se ve involucrado en la expedición, acabando ante un pelotón de ejecución, como casi todos los hechos prisioneros en el buque. Sólo se salvaron algunos de los tripulantes. Los demás fusilados fueron los jefes de la expedición y otros cubanos más. Se salvaron de ser fusilados 102 miembros de la expedición que fueron llevados a New York en la fragata “Juniata”, de la USN (Marina de Guerra estadounidense). 

  El caso por el apresamiento y el posterior fusilamiento, fue estudiado por los abogados especializados en leyes marítimas, y todavía hoy se sigue analizando por su naturaleza. Muchas de las informaciones de lo sucedido en Santiago de Cuba, no las dio a la publicidad el Departamento de Estado, por orden de su Secretario Fish. Han pasado muchos años y los historiadores que no investigan, que sólo repiten lo que otros han escrito, le dan el honor al capitán de la fragata inglesa “Niobe” al mando de Sir Lambton Lorraine. Sobre Cushing nadie dice nada por la sencilla razón que no le importó a nadie. Un historiador cubano, el Dr. Herminio Portel-Vilá (†), en su libro sobre Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, fue el primero en comentar sobre lo pasado, seguido después por historiadores como Ralph J. Roske y Charles Van Doren, y el capitán Jorge Navarro (†).

  Cuando el barco es llevado a Santiago de Cuba, los cónsules de Estados Unidos y de Inglaterra interceden por todos los prisioneros, siendo ignorados por el jefe militar de la plaza brigadier Juan Nepomuceno Burriel, quien sólo deseaba aplicar un castigo severo contra aquéllos que peleaban contra el régimen colonial español, y complacer así a los miembros del “Casino Español” y Voluntarios españoles; ellos pedían sangre y él se las dio. El 4 de noviembre de 1873, a las seis de la mañana, los jefes cubanos de la expedición fueron fusilados y sus cuerpos arrastrados por mulas por la ciudad. El 7 de noviembre, a las ocho de la mañana, son fusilados el capitán Fry y 36 miembros de la tripulación. El día 8 son fusilados 12 expedicionarios, entre ellos los adolescentes Herminio de Quesada y Arturo Loret de Mola.

Joseph Fry se despide de sus compañeros
  El 8 de noviembre hacía su entrada en el puerto de Santiago de Cuba la fragata inglesa “Niobe” al mando del Sir Lambton Lorraine, quien solicita, después de hablar con el cónsul de su país, una entrevista con el gobernador Burriel, en la que le pide se suspendan los fusilamientos de los ciudadanos ingleses. Él no menciona para nada a los otros expedicionarios. En el relato de lo dicho por él al gobernador, según Emilio Bacardí en sus Crónicas de Santiago de Cuba, a Lorraine se le atribuyen palabras que fueron en realidad pronunciadas por el capitán Cushing en su entrevista con Burriel. Pero hay que recordar que Bacardí no menciona para nada en su libro la entrada en Santiago de Cuba de la fragata “Wyoming”. Me parece que sería por preferencia del inglés al americano.

  En junio de 1873 le fue dado el mando del USS “Wyoming” al capitán y héroe de la guerra de Secesión, William B. Cushing, conocido por “Albemarle”, por ser el que prepara un plan para hundir con una mina el acorazado de la marina sureña “Albemarle”. El “Wyoming” es enviado a Aspinwall (Panamá), dada la situación política en que se encontraba el país. Al llegar, empieza a preparar a sus nuevos marinos para cualquier emergencia. El 8 de noviembre recibe un cable del cónsul en Kingston, Jamaica, en el que se le informaba que la vida de ciudadanos americanos estaban en peligro en Santiago de Cuba. Sin esperar órdenes, el capitán Cushing manda levar anclas,  y navega hasta Kingston, para saber si el barco “Virginius” era de bandera americana, lo cual se le confirma. (El “Virginius” utilizaba la bandera de Cuba y de los Estados Unidos, pero estaba registrado como de Estados Unidos). 

  Navega hacia Santiago de Cuba y ordena a toda la tripulación que se prepare para el combate, y hace su entrada en el puerto. El piloto del puerto, en el remolcador “Fenix”, lo lleva a fondear cerca de los cañones del Castillo del Morro. Eran las cuatro de la tarde del sábado 15 de noviembre. Recibe la visita del cónsul americano, que le informa de la situación, y que después de la llegada de la fragata “Niobe” habían parado los fusilamientos. A las 8 de la mañana del domingo 16 sube a bordo el capitán Lorraine, que pasa a informarle acerca de los fusilamientos y de su entrevista con Burriel. Para aquéllos que ignoran o lo quieren ignorar, se da por fundada la omisión por parte de Bacardí respecto de la entrada en Santiago de Cuba del “Wyoming”. En el libro Steamer “Virginius” incident November 1873, en inglés y español obra la siguiente nota:”COPIAS FOTOSTATICAS DE LOS INFORMES DEL COMANDANTE SIR LAMBTON LORRAINE, BARCO DE S.M.B. “NIOBE”, SOBRE LA ACCION TOMADA PARA PROTEGER A LOS CAUTIVOS DEL BUQUE AMERICANO “VIRGINIUS”, QUIENES FUERON CAPTURADOS POR LOS ESPAÑOLES Y LLEVADOS A SANTIAGO DE CUBA EN NOVIEMBRE DE 1873”

  Dedicatoria: “PRESENTADAS AL SEÑOR EMILIO BACARDI POR LOS LORES COMISIONADOS DEL ALMIRANTAZGO”.

  En el libro aparecen todos los cables que Lorraine mando al Almirantazgo desde su llegada a Santiago de Cuba. En la página 61 en la versión en español dice: “El vapor “Wyoming” de Estados Unidos llegó aquí el 16 del corriente. Los barcos de guerra españoles que usted observará en la bahía son el “San Francisco de Borja” y el “Bazán”, el barco de remos “Don Juan de Austria” y dos cañoneras, una de las cuales está en reparación”.
   En capitán Cushing manda una carta solicitando una entrevista con Burriel. Al no ser concedida, ordena a toda la tripulación prepararse a bombardear los cuarteles militares y el Morro, moviendo la nave en posición de no ser atacados por los lados. Le manda otra mensaje a Burriel donde le dice que o le daba la entrevista o empezaba a bombardear el palacio del gobernador militar. Los españoles sabían de la fama de “Albemarle” –Cushing- y sus actos atrevidos. 

  La entrevista fue concedida. Cushing bajó a tierra acompañado del teniente Hutchins. A su llegada, Burriel trata de darle la mano, cosa que él rehuye (según los historiadores, le dan el crédito a Lorraine, lo cual no fue verdad. Pero las historias se escriben con exageraciones, y no muchas veces trasuntan  la verdad).

  Con autoridad le dice a Burriel que los fusilamientos tenían que cesar o: “In that case, Sir, I must request all the women and children be removed from the city. I would not harm them”. Hay que conocer el carácter de los ingleses en su manera de pensar y más en aquellos tiempos, en los que existía tanta diplomacia. Quizás él esperaba a tomar una buena taza de TE antes de tomar una decisión tan drástica. Mientras que Cushing no pensaba en eso, sino sólo en demostrar que estaba allí para dejar las cosas bien claras. Él lo resolvía todo a cañonazos. Al terminar la entrevista, Burriel prometió que los fusilamientos serían detenidos. Fue el teniente Hutchims quien contó la historia a los periódicos de Estados Unidos. Burriel, con otros oficiales, se fue a La Habana para informar al gobernador: se puede decir que estaba acobardado.

  En Washington, el corre, corre fue tremendo. Fish ordenó el envió de un oficial superior de Cushing a Santiago de Cuba, por miedo a que empezara a bombardear la ciudad y rescatar a los expedicionarios. Y así evitar un acto de guerra. Es enviado el comandante D.L.Braine, de la fragata “Juniata”, USN a fin de hacerse cargo de la situación.
 


 

  Al momento que se movilizaba el “Wyoming”, hacía su entrada en el puerto una fragata de guerra francesa, que al solicitar una entrevista con las autoridades españolas le es negada, y su capitán se entrevista con Cushing, para quejarse de la actitud de las autoridades. La respuesta de Cushing fue: “Capitán, empiece a bombardear la plaza o váyase para Martinica”. El capitán francés le responde que regresaba a Martinica y le dejaba el bombardeo a él.

  El capitán William B. Cushing, por su atrevida actitud en defensa de los expedicionarios, fue reprendido por las autoridades navales en Estados Unidos. El secretario de Estado Hamilton Fish hizo todo lo posible por que nada sobre la crisis fuera conocido en el país. A su regreso a Estados Unidos, Cushing fue destinado a un puesto de oficina. Al pasar los meses, su estado de salud se fue empeorando, por razón de las heridas recibidas por sus actos de valentía en la guerra de Secesión. Fue internado en un hospital mental, que eran los únicos que en aquellos tiempos se conocían, y fallece al poco tiempo. Muchos pensaron que fueron las medicinas dadas lo que lo empeoraron. Igual suerte tuvo al pasar los años, cuando la voladura del acorazado “Maine”, el oficial que se creía responsable en el sabotaje, ya que muere enloquecido en un hospital mental.

  Del “Wyoming” se realizaron reparaciones y su mando fue dado, pasado el tiempo, a otro oficial. Pero su nombre ha sido honrado por la Marina. Nunca es tarde para honrar a los héroes como el Comodoro William B. Cushing “Albemarle”, U.S.N.

  Nota: En mi libro sobre Cushing, que fue publicado en español y espero que el año que viene en inglés, pude contar con la ayuda de los historiadores Filiberto Henderson, Roberto Soto Santana y Joaquín Sueiro.

Este adiós

Leonora Acuña de Marmolejo (Colombia)

Este adiós que me deja sin acento
y me priva del gozo de tu risa,
es cual campana sacudida aprisa 
corta mi vida ya sin pensamiento

Este dolor tenaz, espina al viento
dolor de tu partida sin sonrisa,
es una mariposa que sin brisa
se mece entre las flores sin aliento.

Es pesar de mi vida anonadada
e incapaz de sentirse ya halagada,
sin aurora que alumbre en la mañana,

es sonido, dolor estremecido
del canto de un turpial adolorido
porque ha muerto la voz de la campana.

Las Minorías Determinantes

Varios autores: Ediciones Calíope, Madrid, 2003



Comentario de Daniel Urrejola


  Para recomendar la riqueza extraordinaria de este volumen, enumeramos la autoridad histórica de los eruditos que colaboraron en su edición: José Sánchez Boudy (Las minorías determinantes); Roberto Soto Santana (Atenas); Eliana Onetti (Roma); Marco Antonio Landa (Sur América); Mario Andino (Chile); Manuel Aparicio Paneqe (Artigas); Elio Alba (La formación de la conciencia nacional cubana); Esther Sánchez Alba (La participación  de la mujer en la Guerra de los Diez Años); René León (La república cordial); Rowland J. Bosch (La independencia de  India, Mahatma Gandhi); Hannelore Hahn (El fascismo y el holocausto); Estrella Betances (La creación del estado de Israel).
  A través de toda nuestra civilización, constantemente se presentó el caso de un hombre solo, por lo menos al principio del movimiento que inició, que lanzó el primer manifiesto, el primer grito para declarar su decisión de no tolerar ya más a un opresor, que sus bendiciones están en su prodigiosa Naturaleza y el hombre debe encontrar en ella. Es así como ocurrieron los primeros gritos de batalla, la tenacidad de Galileo Galilei, el pliego de Martín Lucero, la palabra de Martí, el desafío de Colón, la aparente locura de marco Polo, etc.
  Busquemos entonces en este tesoro de volumen al Héroe, al Hombre Providencial, al Hombre Representativo, la Minoría Determinante; al grupo de vecinos decididos e inspirados que determinaron cambiar el curso de sus vidas y de su nación.
  Tales conceptos de las minorías son aplicables incluso al mundo político de hoy. Recordemos el caso de Varela en Cuba y cómo su acción sobre la Historia y su flujo natural hace de una minoría una verdadera mayoría, con la fuerza de la razón y la voluntad del pueblo. Con esta obra esencial, “Las minorías determinantes”, para el legítimo conocimiento de nuestra historia, se logra enfatizar y realzar el papel socio-político de una fracción de la ciudadanía que encontró una ruta para hallar el destino cívico de un pueblo, aunque en algunas ocasiones este destino es bloqueado por tiranos. Sin embargo, ello no pone en desmedro la intención  e inspiración de nuestros patriotas antepasados. En cada generación existen líderes honestos y con la mística de servir a la patria amada con la mano en el corazón y no en el bolsillo ajeno.
  En este tipo de obras, como la que presentamos, es donde nuestra sangre cívica encontrará inspiración y guía para sobreponerse al hecho lamentable de que, hoy en día, hombres honestos y capaces no desean ser servidores públicos porque no están dispuestos a claudicar en sus principios morales.
  Recordarán que el temperamento de nuestra raza es individualista y complejo, desde nuestros antepasados provenientes de las culturas clásicas grecorromanas. El volumen que tiene el lector en sus manos nos traerá una ráfaga de aire fresco a nuestro mundo de hoy en el que se olvidan la buena ética, el respeto patrio, la consideración por nuestra bella lengua y el hecho de que estamos en este país que nos acoge por deferencia y no por un derecho. Olvidamos el ejemplo probo de nuestros padres de la patria y hasta oímos a los más jóvenes  decir que fueron unos “zonzos románticos.”
  Queremos agradecer a los notables pensadores que colaboraron en esta obra, por su iluminado trabajo y por considerar al lector medio para expresar sus valiosas ideas. Y, principalmente, al coordinador de todo este proyecto, sin cuya tenacidad esta obra no hubiera visto la luz. Un hombre quien, pese a su salud quebrantada, lucha literalmente por dignificar y difundir nuestra cultura, día y noche, hasta conseguir que nuestro precioso idioma luzca en su mejor brillo, la literatura se conozca mejor, y el poeta olvidado o principiante reciba su instante de gloria. Su nombre es René León y con esta obra nos endeuda nuestra gratitud.

Editorial Calíope
Apartado de Correos 170
30710 Los Alcázares, Murcia, España


Hagiografía de Narcisa la bella

Reseña
Por María Eugenia Caseiro


Afortunadamente los libros me han acompañado en momentos en que de no ser por ellos el tiempo hubiera sido menos digerible. Esta vez sucedió con una novela, Hagiografía de Narcisa la bella, que la escritora y amiga Mireya Robles tuvo la gentileza de obsequiarme incluida en un lote que contiene gran parte de su obra impresa. 

En Hagiografía de Narcisa la bella, Mireya Robles despliega la tremenda autoridad de su cosmovisión ontogénica. Es ésta una de esas novelas que puede catalogarse por su particular originalidad. Una historia que no cuenta, sino que da cuenta de lo verdaderamente perdurable en su memoria cosmogónica y esto es producto del simbolismo más puro, el que proviene de las transformaciones como única causa de las aserciones que otorga asumir un protagonismo impuesto desde la prehistoria misma, la propia y la universal. Hagiografía de Narcisa la bella, cuenta además con una narrativa que sume al lector en su arrolladora marcha impuesta por su único, intencionalmente prolongado capítulo que ha sido salpicado con una especie de inventario cronológico constante franqueador, que no flanqueador, de las asechanzas que impone la modularidad propia de la novela, haciendo de este alucinante engranaje un registro de la historicidad cotidiana del momento en que su autora sitúa la trama incorporado a un escenario capaz de retratar la esencia de lo perentorio, o de lo urgente dentro de un marco seglar que no escapa a la idea de un tiempo autónomo, concebido únicamente en sus circunstancias más íntimas que, encarando el tema de la homosexualidad, fluyen vinculadas a ese cómputo de anuncios que dan soporte al escenario en que la autora escoge las manifestaciones epocales antes que las descripciones corpóreas de las escenas.


Los personajes son la denuncia viva de un mundo que presume la propensión antagónica ante lo ineludible, o lo ligado a la conciencia y el desdoblamiento fatal de lo representativo que lleva a traducir la carencia en voz de constantes desdoblamientos y en factor de resistencia a la metamorfosis “ideal” conferida a lo indestructible. Es de esta forma que Narcisa, quien escapó de ser la sin nombre, y su hermano, quien por capricho de la casualidad no llegó a ser llamado como su progenitor, son los únicos seres capaces de una búsqueda. El resto queda encadenado a la perenne decadencia de sus acciones y reacciones, no sin que la autora exprima todo este marco procesal, su atmósfera de embotamientos, y logre la atención indisoluble del lector hasta el final pasmoso.

Fue Amerigo Vespucci un farsante:

¿Fue Amerigo Vespucci un farsante?
 El origen del nombre de América
 René León

  Cristóbal Colón salió de Palos de la Frontera con sus tres carabelas, La Pinta, la Santa María y La Niña, el 3 de agosto de 1492, haciendo escala en Canarias, para proveerse de todo lo necesario para el viaje. Al ocaso del 12 de octubre, a los treinta y siete días de navegación, descubre San Salvador. La tesis de muchos historiadores es que ya este continente había sido visitado por otros navegantes. Pero el mérito de esta hazaña le pertenece a Colón. Él creyó desde el primer momento que había llegado al Cipango, y la nombró Indias. Nunca supo que había descubierto la ruta a  otros navegantes hacia un Nuevo Mundo.
  Amerigo Vespucci nace el 18 de marzo de 1454, en Florencia. Su educación quedó en manos de su tío Giorgio Antonio, que erareconocido como un hombre  inteligente. Amerigo aprende el latín, al mismo tiempo que los principales conocimientos de la época. A la edad de 17 años empieza a viajar por Europa. En 1489 viaja a Sevilla, donde está por poco tiempo, al servicio de la casa de Lorenzo de Popolano. Regresa a Pisa donde trabaja para varios comerciantes. En enero de 1492 vuelve a Sevilla, empezando a trabajar para Gionetto Berardi. Es allí donde se relaciona con navegantes y pilotos españoles. Cuando Colón consigue de los reyes de España la autorización para el viaje, son comerciantes genoveses los que facilitan el dinero para la empresa. Según el fraile Antonio de Aspa, fueron tres los que ayudaron: Jacobo el negro, que tenía mucho crédito en Sevilla, un tal Capate, que vivía en Xeres, y Luis Doría, que vivía en Cádiz. También Berardi, que era florentino, aportó 180,000 maravedíes. Colón y Vespucci quedan como amigos. Amistad que subsiste durante años.
  El trabajar con Berardi y los otros comerciantes genoveses le da la facilidad de conocer a los capitanes que hacen los viajes a las Indias, que sería como se le llamaría a las nuevas tierras descubiertas. Va adquiriendo conocimientos con cada barco que llega, y le van facilitando informaciones sobre la vida de los habitantes de las tierras descubiertas. Cuando Colón llega de regreso del primer viaje, es en casa de Berardi donde deja unos indios que venían enfermos por la larga travesía. Las relaciones de Colón y Vespucci continúan. El almirante había escogido a los florentinos como sus consejeros y en ellos había depositado su confianza. Berardi era un hombre de confianza de los reyes, al que ellos conocían. En 1485 le habían dado un salvoconducto en Córdoba y tres años antes otro en Sevilla.
  Se dice que el primer viaje de Vespuccci es dudoso porque no aparecen datos sobre él. También, que inventó la información. Sobre el primer viaje hay muchas dudas, pero si se busca bien quizás aparezcan informaciones que den prueba de ello en Sevilla, que era donde se anotaba el nombre de los viajeros a las Indias. Después del primer viaje de Colón se registró el nombre de todos los que iban en las expediciones en un registro especial en Sevilla. Cada barco tenía la obligación de llevar la tripulación que había inscrito, so pena de castigo. Se dice que Vespucci no sale de Sevilla hasta después de 1498, pero en el Archivo de India aparece, según el Indice Geobiográfico de más de 56 mil pobladores de la América hispánica I. 1493-1519.  Ficha número 5237: Vespucci, Amerigo, n. Florencia 1452, gran astrónomo y geógrafo, de Italia a Esp. 1492, V Sev. exp a Ind. 1497, exploró costas de Venezuela y el Brasil, 3er viaje en una armada portuguesa al Brasil, 1501, descubrió de la Plata y Patagonia, vuelve a Esp. 03, 4to viaje '03-04' 1er piloto myr y v Sev. '08-12 fallece.
  Éstos fueron los datos tomados del Archivo de Indias en Sevilla. Las fechas de los viajes son: 1ro, el 10 de mayo de 1497 desde Cádiz. 2do. 16 de mayo de 1499 desde Cádiz. 3ro. 13 de mayo de 1502 desde Lisboa. 4to de mayo de 1503, Lisboa.
  Vespucci tenía una costumbre, y era escribir a sus más allegados amigos  y familiares, informándoles todo lo referente a los viajes y su vida. La carta donde hace referencia al primer viaje es dirigida al Confaloniero Vitalicio de Florencia Piero Soderini, y así sucesivamente por carta informa a otras autoridades sobre lo acontecido en cada viaje y las nuevas tierras que se van descubriendo. Sus cartas son dadas a conocer por Europa en varios idiomas, pero es Fracanziode Montalboldo, el 3 de noviembre de 1507, quien en realidad sería el primero. Se hicieron nuevas versiones, los copistas agregaban cosas que no existían, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que la imaginación de aquéllos que las publicaban cada vez agregaba algo nuevo, lo que da Vespucci el mérito. De Colón nadie hablaba, su travesía por aquellos mares desconocidos había quedado en el olvido.
  Pero es en el Monasterio de Saint Dié, en el mismo corazón de Lorena, donde un grupo de hombres, al estudiar aquellas cartas, deciden poner en la nueva Cosmografía en uno de sus márgenes estas líneas que han quedado para la historia del Nuevo Mundo: "Esta cuarta parte del mundo, por cuanto la descubrió Americus, sea permitido llamarle  Amerige, o digamos tierra de Americi, es decir AMÉRICA". Quedaba bautizado el nuevo continente el 23 de abril de 1507. El 12 de octubre de 1492 fue cuando se divisó tierra por tripulantes de Colón, que es el día de conmemoración del Descubrimiento de nuestro continente.
  Según los historiadores de aquella época, Vespucci había enviado al Duque René II de Lorena la relación de su viaje, cosa que yo no creo. Las cartas la recibieron aquellos hombres en el monasterio, y ellos lo único que hicieron fue hacer como que el primero en recibir aquella información sería el Duque, pero nunca Vespucci se dirigió a él. El nombre de aquellos hombres que dieron los toques finales a la Cosmografía fueron: Capellán Varurin Lud, Nicolás Lud, Jean Basin, Mathias Rigman y Martín Waldseemüller. Ellos fueron los que le dieron otro punto de vista a la información. En las cartas escritas por Vespucci de las que se tiene  conocimiento él nunca quita los méritos a Colón. Su hijo Fernando, que escribiría la vida de su padre, hubiera escrito algo sobre eso en su libro, y no lo hizo.
  Vespucci, al igual que Magallanes, fue injuriado y maldecido. Se les llamó traidores y farsantes, sus méritos no fueron reconocidos en el transcurso de los años. El Padre Las Casas y Herrera lo acusaron, diciendo que no era cierto lo del primer viaje, y de haberle robado el honor a Colón, pero si analizamos eso, veremos cómo el rey de España nombra a Vespucci Piloto Mayor, el 22 de marzo de 1508, y se le califica de un hombre de claridad por sus conceptos y de gran visión. El 22 de febrero de 1512 muere Vespucci.
  En la casa de Nicólas Lud, donde estaba la imprenta de Vautrin, se colocó un mármol en el año 1911, con la inscripción: "...aquí, bajo el reinado de René II, fue impresa el 25 de abril de 1507 la Cosmographir Introductio", donde se dio el nombre de AMÉRICA al Nuevo Mundo.".
  Cuando la Segunda Guerra Mundial, cuenta Germán Arciniegas, las tropas alemanas se apoderaron de la ciudad de Saint Dié. El jefe Nazi pidió a los habitantes que se trasladaran fuera del centro de la ciudad a otro sector indicado. A una hora determinada la ciudad voló en pedazos, pues había sido minada. El primer edificio en volar fue donde había estado la imprenta que había impreso la Cosmografía y aparecía el nombre de AMÉRICA. Los nazis perdieron la guerra y AMÉRICA sigue INCÓLUME.

La glorieta de La Punta

Publicado en 16 de agosto de 2013, en Habana Radio

Yamira Rodríguez Marcano



Esta fue la última de las obras arquitectónicas del primer período de intervención norteamericana en la Isla (1898-1902), al ser inaugurada con el nacimiento de la República el 20 de mayo de ese último año. Vino a completar la nombrada entonces Avenida del Golfo, levantándose en la intersección del Paseo del Prado y el Malecón, frente a la vieja cárcel de Tacón todavía existente. Y es que, dentro del plan del gobierno interventor para embellecer el litoral, se había decidido demoler el antiguo Barracón de Ingenieros, en la zona militar del Castillo de La Punta, y darle con ello mayor ensanche al Paseo del Prado. Resultado de estas obras fueron el primer monumento a los Estudiantes de Medicina, concluido en 1901 y en homenaje a los ocho jóvenes asesinados injustamente por el gobierno español en 1871, y esta especie de pabellón o glorieta construido para abrigar los conciertos vespertinos de la Banda Municipal.

Desde la colonia venía la costumbre de animar los espacios públicos con este tipo de bandas, baste recordar las noches de retretas que animaban la antigua Plaza de Armas, ahora sólo se dotaba de un nuevo formato.

La glorieta no era más que un pequeño templo circular rodeado por columnas, de aspecto clásico, elegante y bien proporcionado, al cual se accedía mediante una sencilla escalinata. Se construyó de hormigón armado considerándose por ello entre las primeras obras de su género en Cuba, una especie de ensayo de este sistema constructivo que comenzaba a difundirse a partir de las fábricas que los propios profesionales de New York habían iniciado en La Habana, como la quinta Las Delicias, en Palatino, y la casa de Prado Nº 48, hoy 120, ambas de la familia Abreu.



La Punta
En 1926 fue necesario demolerla por dificultar el tráfico al continuarse el malecón hacia la Avenida del Puerto. El ciclón de ese año había causado estragos a la cubierta, así que maltrecha y sin aprovecharse, se eliminó por completo en 1928.