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viernes, 1 de septiembre de 2017

Bienvenidos a Pensamiento


La Vida se Vive Mas Feliz Cuando no hay Preocupaciones.


NOTA DE DOLOR: MUERE ELIO ALBA BUFFILL NOTA DEL PEN DE ESCRITORES CUBANOS


El destacado intelectual cubano Elio Alba Buffill residente en Verona, New Jersey, falleció el jueves 24 de agosto del 2017, en un hospital de ese estado, como consecuencia del deterioro propio de su edad. Tenía 87 años. Había nacido en el poblado de Regla, La Habana, en 1930.
Para el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio la desaparición del prominente educador y ensayista, Dr. Elio Alba Buffill, constituye una gran pérdida para las letras cubanas y la fraternidad de escritores, de la que era miembro fundador.
A Buffill se deben importantes estudios sobre las letras hispanoamericanas y en particular la cubana. Entre sus libros se encuentran Enrique José Varona: Crítica y creación literaria; Los estudios cervantinos de Varona; Conciencia y quimera; cubanos de dos siglos. Ensayistas y críticos; Estudios sobre letras hispánicas; Vigencia y trascendencia de Ariel de José Enrique Rodó; Cuba: agonía y deber y De letras e historia, entre otros libros.

En Cuba, donde estudió derecho en la Universidad de La Habana, llegó a ser Abogado de Oficio de la Sala Tercera de lo Criminal, en la Audiencia de La Habana (1954-1956) y posteriormente profesor de Derecho Civil en la Universidad Social Católica San Juan Bautista de La Salle, La Habana, Cuba (1957-1961).
     Parte al exilio en 1961 hacia Estados Unidos, donde obtiene una Maestría en Artes de la Universidad Rutgers, en New Jersey y un doctorado en Filosofía de New York University. Se especializó en literaturas hispánicas, y fue acreedor del Premio Founders Day Award, por su historial académico. Ejerció el magisterio en la Universidad de la Ciudad de New York, (Kingsborough College) como profesor de Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana. Se jubila en 1995 comoProfesor Emérito de dicha Universidad.
      El Dr. Buffill fue fundador del Círculo de Cultura Panamericano, institución aún activa con un importante legado a las letras hemisféricas y editor de la Revista Círculo. Entre los galardones que hablan de su trayectoria están ser nombrado Miembro de Honor de la Academia Uruguaya de Letras; el Diploma de Honor del Colegio Nacional de Periodistas Cubanos en el Exilio; el reconocimiento recibido por Herencia Cultural Cubana, como Miembro Emérito de la Junta de Directores de esa institución. Fue Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española; Miembro de Número de la misma y Correspondiente de la Real Academia Española de Madrid y el reconocimiento entregado por  la Asociación Nacional de Educadores Cubano Americanos (NACAE) como “Educadores del Año 2010”.
      Sus trabajos sobre las letras hispánicas brindan uno de los estudios más interesantes sobre la novela hispanoamericana, enfocando aspectos muy puntuales sobre algunas obras, como el tema del amor en las Novelas Ejemplares de Cervantes; las tendencias de la novelística romántica cubana del siglo XIX; y en otro ensayo afronta el contenido ideológico de la novela Sab de la Avellaneda. En ese mismo libro realiza  estudios sobre Enrique Labrador Ruiz y la gran renovación de la novelística hispanoamericana que su obra produjo, otros tratan del naturalismo en Garduña de Zeno Gandía, de Zona Sagrada de Carlos Fuentes y de Termina el desfile de Reinaldo Arenas. Se incluyen además, estudios dedicados a escritores como Sarmiento, Rodó, Martí, Varona, Duarte, Hostos, Ortega y Gasset, Pedro Henríquez Ureña, Borges, Carlos Márquez Sterling y Humberto Piñera.
     Con su fallecimiento, las letras cubanas e hispanoamericanas, pierden a uno de sus más prestigiosos intelectuales.

Dogdance Freestyle - Sandra and Lizzy




Casa de la familia Abreu o de Steinhart (II)

20 de mayo de 2016
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Tomado de: Habana Radio 
Fachada por Refugio
Fachada por Refugio

A finales del mismo año de 1906 don Pedro Estévez y Abreu, ya separado de Catalina y residiendo en París, vendió la edificación a su madre quien junto a su esposo, don Luís Estévez y Romero, igual radicaba en la capital francesa. El precio fue de 100 000 pesos en oro del cuño español, 80 000 pesos por la casa y 20 000 por la venta de todo cuanto tenía dentro, incluyendo el mobiliario de todos los departamentos, la vajilla, el servicio de alumbrado, los coches y los caballos. En esta vivienda las habitaciones estaban decoradas con los paneles del célebre pintor cubano Leopoldo Romañach y de un descendiente del paisajista Esteban Chartrand, aunque con temas del academicismo de Europa.

Elementos decorativos de fachada
Elementos decorativos de fachada

Al fallecimiento de Marta Abreu y Luís Estévez, en 1909, su único y universal heredero, su hijo Pedro, se adjudicó las pertenencias de sus padres entre los que se encontraba este inmueble, por lo que vuelve nuevamente a sus manos, esta vez por herencia. Fue tasado en aquel momento en 90 000 pesos oro español, cifra que por sí sola habla de los valores de esta finca.
Sin embargo, Pedro Estévez Abreu, no fue por mucho más tiempo su propietario, pues en 1910 la vendió al señor Franck Steinhart, por el precio de 110 000 pesos en moneda de los Estados Unidos.

Frank Steinhart
Frank Steinhart

Franck Steinhart fue el primer cónsul norteamericano en la Isla, y más tarde se convirtió en magnate de la electrificación y la transportación en ella. De origen alemán, pero nacionalizado en los Estados Unidos, llegó a Cuba como parte del ejército de ocupación y se quedó cuando las tropas interventoras se retiraron del país. Custodió los archivos del gobierno provisional estadounidense y se granjeó luego los favores del presidente Tomás Estrada Palma para tratar los asuntos tocantes a las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, cargo que desempeñó en el consulado hasta 1907, en que renunció a su puesto diplomático para hacerse cargo de la compañía Havana Electric Railway Company. Preocupado por la política de esta empresa, fundada en 1899 por capitalistas de Montreal, con aportes de capital cubano, español y norteamericano, Steinhart decidió tomar cartas en el asunto para poseer la mayor cantidad de acciones y logró obtener, en Nueva York, el apoyo financiero del arzobispo de la ciudad y de la banca Speyer para cumplir su fin. Debido a sus mañas y a sus múltiples relaciones personales, el servicio público de los tranvías habaneros se convirtió en un sustancioso negocio, y el propio Steinhart en uno de los grandes industriales de los primeros años de la República. Llegó, incluso, a tener el control absoluto del servicio público de electricidad en la capital cubana, a través de la Havana Electric Railway, Light &Power Company, empresa que había constituido en los Estados Unidos en 1912.

La casa durante el carnaval de 1915, propiedad de Steinhart
La casa durante el carnaval de 1915, propiedad de Steinhart

Este señor, junto a otro socio y su esposa Alice F. Steinhart, Constituyeron una Sociedad Anónima denominada La Habana Compañía Inmobiliaria, en inglés The Havana Realty Company, con domicilio en esta edificación, la que a su vez constituyó una aportación de Franck Steinhart a dicha sociedad, por lo que desde 1925 figuró en el Registro de la Propiedad como su dueña. En 1942 se disolvió la mencionada sociedad quedando el dominio de la finca entre los socios y herederos a partes iguales. En 1953 la señora Florence Steinhart y Ledden aún vivía en esta casa, de lo que se infiere que durante toda la década del cincuenta se mantuvo en manos de la familia Steinhart, de allí que también esta residencia se conozca con ese apelativo.

Interior de la Casa
Interior de la Casa

Según Juan de las Cuevas Toraya, en La industria cubana de materiales de construcción, el 7 de julio de 1895 se inauguró en La Habana la fábrica de Cemento Cuba de los hermanos Ladislao y Fernando Díaz, con tecnología belga y una capacidad de 6 000 toneladas anuales. Sin embargo, la fabricación con hormigón armado en esa época todavía se encontraba en fase de experimentación. Por ello, como apunta Venegas en la obra mencionada, las casas de los Abreu se convirtieron “en propuestas de futuro; en otro sentido también establecieron un camino a seguir entre las viviendas de su clase e introdujeron comportamientos inéditos. Eran hitos donde se cumplían las aspiraciones de universalidad de la burguesía cubana, que ascendía al poder político mezclando un especial europeísmo con la modernidad norteamericana y unos signos emblemáticos de cubanidad”.

Fachada por Prado (Small)
Fachada por Prado


En la actualidad radica en ella la Escuela Primaria Especial Emma Rosa Chuy. Por sus altos valores históricos, arquitectónicos y artísticos forma parte de los inmuebles que integran la lista con Grado de Protección I.

Veleidades musicales, de Rowland Bosch

 Rowland J. Bosch (†)

Por: Roberto Soto Santana

            Veleidad suele significar ligereza, inconstancia. Pero aquí se refiere a las mudanzas que el canto sobre los escenarios ha tenido, dentro de los géneros lírico y dramático, en el transcurso de los últimos trescientos años. Para ilustrarnos sobre el particular, PUBLICACIONES CULTURALES René León ha reeditado “Veleidades Musicales” del Prof. Rowland Bosch, a quien podemos llamar merecidamente el sabio de North Bergen (New Jersey).
El Profesor Bosch nos lleva de la mano a un recorrido por la historia de la voz cantada en los escenarios, desde los siglos dorados del bel canto (el XVIII y el XIX)  hasta la actualidad (de los siglos XX y XXI). En el primer periodo, como decía Rossini, de sus intérpretes se esperaban tres características: una voz natural que supiera mantener un tono uniforme en toda su tesitura (es decir, en toda su extensión sonora capaz de ser modulada y utilizada musicalmente), un intenso adiestramiento vocal que les formara en la técnica para alcanzar sin tensiones los pasajes más esforzados y difíciles; y un dominio del estilo característico de los cantantes italianos. En el segundo periodo, que cubrió todo el siglo XX, predominó el canto lírico (ejemplificado en las registros de Luciano Pavarotti, Enrico Caruso, Plácido Domingo, María Callas, Teresa Berganza,  Alfredo Kraus, Monserrat Caballé, José Carreras, Giuseppe DiStefano y Franco Corelli).
            Rowland Bosch analiza magistralmente, con conocimiento de causa dada su formación musical personal y sus antecedentes como crítico y cantante en su propio derecho, las aportaciones artísticas a la escena operística que han llevado a cabo contemporáneamente los tenores españoles sobresalientes en el grupo arriba mencionado, amén de otros como Juan Pons y Pedro Lavirgen.
            Igualmente pontifica, pero con razón, sobre cómo “el cantante debe como cosa primordial conocer su voz” y entrenarla y administrarla, antes de lanzarse a abordar lo spinto –el matiz vocal que alcanza, por ejemplo, un tenor como Mario del Monaco en  “Colpito…un dia al azzurro”, de Andrea Chénier-
            Después de repasar las voces operísticas españolas a partir de Manuel García, autor en 1805 de la ópera en monólogo “El poeta calculista”, cuya aria “Yo que soy contrabandista” inspiró la obra teatral “El contrabandista” (1836) de George Sand, y la “Rondeau Fantastique” de Franz Lizst (del mismo año), así como “Der Kontrabandiste” a Robert Schumann (en 1849), y hasta Federico García Lorca utilizó la canción en su obra “Mariana Pineda”), el estudioso musicólogo Bosch dirige su mirada a los países hispanoamericanos, para glosar a los compositores e intérpretes de la música lírica popular de los años 20,30 y 40 del siglo XX, regalándonos un análisis de la acústica de la voz centrado en el tenor mexicano Pedro Vargas –que dejó un grato recuerdo en los escenarios teatrales, emisoras de radiodifusión y estudios de televisión en Cuba entre fines de los 40 y fines de los 50 del pasado siglo-, al señalar que en sus últimos años de ejecutoria profesional había tenido que abandonar la media voz, cuyo abuso le había causado su deterioro, a causa del endurecimiento de los músculos del aparato vocal.
            Las personalidades y la evocación de las voces de los tenores Miguel Fleta, Carlo Bergonzi, Alfredo Kraus y Franco Corelli, junto con los cantantes Tito Schipa, Alfredo Sadel y Andrea  Bocelli, completan el paisaje analítico pintado por el culto y sapiente Rowland Bosch, que cierra su libro de estudios musicales –un verdadero cofre de joyas literario e histórico, a través del cual casi se pueden escuchar los arpegios de las composiciones que glosa- con unos apuntes didácticos sobre los compositores veristas de ópera, y las figuras de los músicos cubanos Gonzalo Roig y Esteban Salas, y los castrati operísticos de la Italia dieciochesca.

            Enhorabuena al autor, Rowland Bosch(†) , el mismo que acostumbra regalar a la sensibilidad de sus lectores, también, armónicos poemas y penetrantes ensayos y crónicas, en sus otros libros.

Ochún y Chango


Por: René León

  Cuenta la historia  verbal de África que  ha quedado en el pasado de la tribu que Ochún que se encontraba en su forma más bella, se mofaba a su antojo en el güemilere, poniéndolo celoso, por las miradas de los otros hombres, que contemplaban su hermoso cuerpo, de caderas cimbreante y cintura fina. Ningún hombre obtuvo de ella, ni con galanteos, ni muestra de guerrero ningún favor de ella. Ni poder tocar la saya de la omordé en las noches calurosas. Ochún se dejaba seguir por los guerreros, fuertes y bellos los que introducía en su ilé y le concedía efímeras noches de placer.
  Un día  según cuenta la historia de los memo -rizadores africanos llamados “juglares negros”. Ochún se presentó en el güemilire donde oficiaba Changó, el guapo tamborero de quien hablaban todos y su fama era contada en historias que iban de aldea a aldea.
  Ochún pidió permiso para hablar con el famoso tamborero. Se acercó y con una ceremonia inclino su cabeza: Y le dijo a Changó- Emí, eres el más conocido y grande de los tamborero: te vengo a visitar.
 Changó la miro, y la interrogó:
 -¿A quién he de autorizar?
- Has de preguntar por Yalorde, yo soy tu humilde servidora.
- Yalorde – dijo Changó y se quedó pensativo.

 Le respondió- Tú no  mereces mi atención, y continuo sus atabales.
 -mientras golpeaba el cuero de sus instrumentos percutidos.

  Desde ese día Ochún, usaba todo tipo estrategia para conseguir la atención de Changó. Iba todos los días a visitar al güemilere, el joven que osó  humillarla a ella ante todos los hombres de la tribu. Una vez se despojó de su túnica y se puso a danzar al sonido de los tambores para llamar la atención. Los que estaban allí estaban extasiados por el danzar de tan bella danzarina más ágil del güemilere. Changó cansado de su danzar, tiró en el rostro de ella una porción de orí y le dijo:
 -Cofiadero, omorde.
  Ochún bajo su cabeza y sus ojos negros y  rostro se llenaron de lágrimas.

  Al día siguiente Ochún volvió ante Changó
 Ofreció su cuerpo a Changó 
_ Amordé, déjame en paz, le respondió.

  Ochún a pesar de estos desprecios seguía insistiendo. De noche se paseaba por los palmares tratando insistir con Changó
  Changó la humillaba:
  -Ochún, eres indigna de mi lecho; no puedes estar con un solo hombre.
  -Eres torpe y tan pesada como un elefante. Te pegas a los hombres y nunca te quieres alejar de ellos.
  -Ochún soportaba los desprecios de Changó, esperando el momento final.

  Más llegó el día que la fama de Changó se empezó a opacar. Comienza a decaer en el güemilere: mira su caída y pierde el orgullo que antes tenía y abandona su oficio de tamborero, para no ser vejado y pasar inadvertido en el lugar de su fama; y como los ancianos se busca un ilé alejado del vocear de los tambores.

  Ochún lo va a ver y lo consuela, sacrifica todos bienes y se queda con un solo vestido. Al que lleva todos los días al río a lavar. Y tanto lo lleva, que de blanca se vuelve amarilla vieja.
  Es desde ese momento que Changó al ver sus sacrificio empieza a sentir amor por Yalorde.


Memorias De Un Cubano


EL GATO DE PAPEL
Publicado - June 2, 2014 
Tomado de:  Carlosbua.com

CALLE OBISPO EN LA HABANA VIEJA, A LA IZQUIERDA LA MODERNA POESIA, AL FONDO EL FLORIDITA.

EL GATO DE PAPEL 

“El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga”.
– Gabriel García Márquez

Cuba en 1958 era un país convulso en muchos sentidos, la lucha revolucionaria por una parte, el auge económico por otro y el gran impulso a la cultura existente, en particular la música y la literatura hacen que en esos momentos sea altamente rentable tener negocios relacionados con estos temas. Es por eso que un conocido empresario, Adolfo Cacheiro, propietario de varios negocios, una cadena de puntos de venta de billetes de la lotería nacional, llamada El Gato Negro, de un próspero restaurante llamado Café Europa ubicado en Obispo y Habana, lugar altamente céntrico, cercano a la Western Union, y a los más fuertes bancos de la Cuba de entonces, Banco de los Colonos, New York First City Bank y otros, así como propietario de grandes extensiones de tierra y en particular de uno de singular belleza natural: las llamadas Escaleras de Jaruco, con una cueva natural de excepcional belleza turística, Las Cuevas del Cura, decide junto con el hijo del dueño de la Librería Juan Cebrián, emprender el reto de crear una nueva librería en la calle donde más librerías había.

Así surge El Gato de Papel y ahí encaro yo nuevos retos laborales al ser designado para atender con carácter exclusivo a mis escasos 14 años dicha librería. El Gato de Papel era un local pequeño, contiguo a una importante compañía de seguros y a escasos pasos del Ten Cents de Obispo (Tiendas Woolworth, que parece que han desaparecido pero que en los años 50 eran de las mas concurridas y baratas). Allí se amontonaron miles de libros, en particular los últimos de la producción, en ediciones de bolsillo fundamentalmente pero de gran calidad. Era lo adecuado a los hombres de negocio que llenaban ese barrio.

CALLE OBISPO ESQUINA A HABANA, WOOLWORTH´S Y WESTERN UNION

También hay que recordar que en la Habana de 1958 con una población cubana de algo mas de 6 millones de habitantes, el turismo, fundamentalmente norteamericano, era de mas de 750 mil al año, por lo que también existían ediciones en idioma inglés, inclusive hasta diarios. No recuerdo muchos momentos de los casi 2 años que trabajé en El Gato de Papel en que pudiera decir que no tenía nada que hacer. Dado el carácter particular de esta librería, destinada a los empresarios y trabajadores de oficina, tenía iguales horarios que ellos, es decir, de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m. y los sábados de 8 a.m. a 12.00 m. El sábado era para mí un día especial, pues me daba todos los pequeños lujos que anhelaba durante toda la semana.

Primero era el cobro del salario, de ahí iba hacia el café Europa a pocos pasos y también del mismo dueño y disfrutaba de unos pasteles de hojaldre de ensalada de pollo que nunca he vuelto a comerlos iguales. Después iba hasta ¨la esquina del pecado¨ según una canción de la época, que no era más que Prado y Neptuno y enfilaba hacia el Restaurante Miami, siempre para comer lo mismo: Steak de jamón a la Hawaiana y una cerveza Guinness Cabeza de Perro. Después el infaltable cine, máximo entretenimiento de la época y del cual hablaré de forma explícita posteriormente.

PRADO Y NEPTUNO. EL RESTAURANTE MIAMI A LA DERECHA CON COLUMNAS AZULES. 

Pero aprendí en El Gato de Papel, aparte de lo que me enseñaron, que el éxito es ante todo dedicación y sobre todo perseverancia.
Albert Einstein, que fue elegido por la revista Time como el personaje más importante del siglo XX dijo: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Voy a dar un ejemplo de los principios comerciales de entonces: “Lolita” de Vladimir Nabokov, fue un best-seller en el año 1958. Los ejemplares que se trajeron se agotaron rápidamente y algunos clientes habituales vinieron a buscarlo. Ya entrenado para el tema, les dije que o se los llevaba a su trabajo o que pasaran posteriormente a recogerlo. Inmediatamente llamaba a las distribuidoras de libros, sobre todo a las mayores, La Moderna Poesía o Madiedo, ordenaba mayor cantidad de ejemplares de lo solicitado y satisfacía al cliente. Si no había en existencia, utilizaba un mensajero para que lo buscara en cualquiera de las librerías cercanas, lo comprara y se lo entregaba al cliente, aún sin ganar nada en la venta, pero como una forma de satisfacción al que de forma sistemática acude a tu establecimiento.

LOLITA DE VLADIMIR NABOKOV, BEST SELLER DE LA EPOCA

Pero hay más con Adolfo Cacheiro, un pichón de gallego con muchas agallas y mucho espíritu de trabajo que me enseñó muchísimo. Por cierto Cacheiro emigró a principios de la Revolución y ahí fue feneciendo El Gato de Papel hasta desaparecer. 54 años después leo que Jorge Luis Cacheiro, su hijo que ha sido director, escritor y profesor desde que recibió su grado en dirección de la Universidad de Yale in 1987 estrenó la obra teatral “Canto del Pozo Ciego” en La Habana, Cuba, Cacheiro logró ser el primer director Americano de teatro en dirigir una compañía cubana en más de 50 años. Quizás ni conozca muy bien todos los valores que su padre tuvo.


CALLE OBISPO. LIBRERIA ACTUAL. (Observen la vestimenta)

Sólo en la calle Obispo había ocho librerías-editoriales en enero de 1959. Todas habían sido fundadas por españoles, entre ellos un exiliado republicano. El monumental edificio en la esquina de Obispo y Bernaza, construído en 1935, sigue albergando La Moderna Poesía, pero el buque insignia del mundo editorial cubano se ha convertido en un cascarón vacío.
En el ámbito del crecimiento económico de la calle Obispo vino a sumarse, aproximadamente en 1890, el establecimiento en un amplio local, que entonces comprendía los números 133 y 135, de la imprenta y librería La Moderna Poesía. La nueva edificación era propiedad del gallego José López Rodríguez, más conocido por Pote, quien había llegado a Cuba a los 18 años, solo, pobre y analfabeto. En un principio se vio obligado a trabajar como fregador de platos. Más tarde logró alfabetizarse y entrar como empleado en una librería. Él comenzó a comprar libros viejos y los vendía en una carretilla. Solí­a leer los obituarios para saber cuándo moría un abogado o un doctor, y entonces ir a comprarle su biblioteca a la viuda’

Incursionó con buena fortuna en el mundo de los negocios y gracias al capital acopiado pudo levantar dicha casa impresora y de venta de libros, que no se vio perjudicada por el derrumbe del sistema colonial español y ya en los primeros años de la República alcanzó una gran importancia. En 1910 este próspero empresario obtuvo un notable éxito al establecer el único taller en el país, capaz de realizar grabados en acero, que dedicó a la fabricación de sellos de correos. Las ganancias por este negocio, así como otras que le llegaron, por ejemplo, a través de la impresión de los billetes de la Lotería Nacional, le permitieron convertir a La Moderna Poesía en la principal librería de Cuba por ese entonces, con filiales en algunas ciudades del interior y una amplia y diversa oferta que incluía muchos textos impresos en España. Aproximadamente en 1935, ya en manos de José López Serrano, el hijo de Pote, levantó un moderno edificio que aún perdura. Situado en la Calle 13 No. 108 esquina a L, Vedado, el edificio “López Serrano” fue el más alto de la capital habanera hasta la construcción del Focsa, en 1956. Este primer “rascacielos” cubano, de estilo Art Deco, y de marcada influencia norteamericana, tiene diez pisos generales y cuatro en la torre. Sus vestíbulos tienen bellos pisos de terrazo y los muros enchapados en mármoles rojos de Marruecos.


EDIFICIO LOPEZ SERRANO.

López Serrano hijo, incrementó las propiedades de su padre con la fábrica de conservas de bonito de la marca “Comodoro”, el Matadero Industrial de Cuba, las compotas “JALS” y los laboratorios de medicamentos “Lex”. Además de ser Presidente y propietario del Hotel “Comodoro” en Miramar. De las compotas JALS es posible que algunos recuerden el comercial, popular entre los niños cubanos, que decía: “Mami yo quiero JALS, compotas JALS!”, pero quizás pocos sepan que JALS, eran solo las iniciales de José Antonio López Serrano.

Por esa fecha esta firma enfrentaba la competencia de la muy poderosa La Moderna Poesía y de otros establecimientos que habían ido surgiendo en la misma calle como Minerva, la Editorial González Porto y P. Fernández. A finales de los años 10 llegó a La Habana el gallego José González Porto, quien después de trabajar como empleado plantó una librería en la calle Obispo no. 409, entre Compostela y Aguacate. Poco tiempo después, decepcionado ante la crisis económica y política del machadato, se trasladó a Ciudad México, donde fundó la casa matriz Editorial González Porto, que unos años después habría de convertirse en una gran empresa comercial bajo la firma Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA), conocida mundialmente y con plena vigencia en el mundo editorial de hoy. La dependencia habanera quedó entonces como una sucursal especializada en libros de arte y de literatura, enciclopedias y diccionarios. En cuanto a P. Fernández debemos señalar que si bien poseyó una gran imprenta propia ubicada en la calle Hospital, su amplio local de venta de textos escolares, papel y objetos de escritorio tuvo por sede Obispo no. 113.

Pero Obispo no perdía su poder comercial y sus librerías continuaban atrayendo a profesores, estudiantes, intelectuales y simples lectores. Así quedó demostrado cuando en 1937, aproximadamente, el editor Jesús Montero trasladó de la calle Neptuno hacia la próspera Obispo, justo en el no. 521, su librería Studium, que pasó a llevar su apellido. A pesar de que era un pequeño local, su dueño logró convertirlo en una librería de obligada visita para los interesados en textos sobre derecho y jurisprudencia. Montero contó con una firma editorial de gran prestigio, incluso a nivel internacional.

JORGE MAÑACH, SUS LIBROS PUBLICADOS POR EDITORIAL LEX, AL IGUAL QUE LAS OBRAS COMPLETAS DE SIMON BOLIVAR, ABAJO.

Por si no fueran suficientes todas estas librerías de la calle Obispo, a principios de la década del 40 abrieron sus puertas otras dos en la misma arteria comercial: Lex y La Victoria. La primera fue fundada por el abogado y periodista madrileño Mariano Sánchez Roca, exiliado republicano de la guerra española. Al igual que la firma P. Fernández, éste también logró establecer un importante taller de impresión donde se confeccionaron, entre otros títulos relevantes, las Obras Completas de José Martí, en 1946, y al año siguiente las de Simón Bolívar, ambas en dos tomos, papel biblia y ediciones de lujo. En la librería de la Editorial Lex, que tuvo por sede Obispo no. 465, se pusieron en venta fundamentalmente textos jurídicos, compilaciones de las leyes cubanas y libros de literatura.

Salvo alguna otra que quizás se nos escapa por haber tenido menos significación, estas fueron las principales librerías de la calle Obispo durante el período republicano. Como habrá podido apreciarse, todas ellas eran propiedad de inmigrantes españoles. No fue este un hecho casual. Durante aquella etapa de nuestra historia el proceso de producción, distribución y venta de libros estuvo casi por completo en manos de personas de origen español, como ya ha anotado el ensayista Ambrosio Fornet en su valioso estudio El libro en Cuba (1994). A la relación de estas librerías podrían sumarse otras no menos importantes, como Cervantes, Albela y Martí, situadas en otras calles habaneras y cuyos propietarios eran también españoles.

Actualmente los escaparates son el reflejo fiel de la política cultural del gobierno. En uno dominan los libros de cocina, astrología, autoayuda o decoración. La presencia de la literatura cubana se limita a los dos tomos de las Obras poéticas de Nicolás Guillén y una novela de la joven escritora Ena Lucía Portela. El otro está dedicado a la chemanía: doce títulos sobre el “guerrillero heroico”, en español, francés e inglés.

La Moderna Poesía, como el puñado de librerías de La Habana, es más bien un depósito arbitrario de libros donde los dependientes se aburren soberanamente a la espera del improbable comprador. La presencia de un manual sobre “estrategias de supervivencia empresarial” desconcierta casi tanto como la indigencia de los estantes de literatura cubana, donde faltan la mayoría de los grandes escritores, muchos desahuciados por su ideología política, desconociéndose sus valores literarios, artísticos y sociales. Con todo, el establecimiento mantiene la noble función para la que fue creado en 1890. Afortunadamente en los últimos años las Ferias Internacionales del Libro, los éxitos en el mundo de escritores cubanos como Leonardo Padura y una flexibilización de la política cultural, han mejorado sustancialmente esta nefasta política anterior. Ya se puede hablar de Lezama Lima, Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera y Jorge Mañach. Pero todavía no se puede mencionar a ese monstruo de la literatura que fue Guillermo Cabrera Infante.

De su socia, situada enfrente, la librería Cervantes, con la que llegó a abrir sucursales en Sudamérica, no queda rastro. Y el local de su vecina,Ediciones Montero, creada en 1937 y especializada en temas de derecho, lo ocupa hoy el Comité Militar Municipal. Del Gato de Papel no quedan ni un bigote.

LA HABANA VIEJA DE NOCHE

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Tradiciones Camagüeyanas: LOS TINAJONES

Foto de: Pinterest
Por: Abel Marrero Companioni

Son los Tinajones de Camagüey, una de las más genuínas y criollas tradiciones de nuestra ciudad, a la que se le ha llamado justificadamente "Ciudad de los Tinajones" por haber sido la cuna de este uten­silio casero para depositar y recoger la.s aguas de lluvia y por haberse fabricado solamente en Puerto Príncipe (hoy Camagüey) varios millares de ellos, y que han sido usados durante más de 150 años.

En la primera mitad del siglo XVII, residía en esta Villa de Santa Maria del Puerto del Principe, un joven natural de Andalucía, cuyo nombre no ha recogido la historia, que habiendo casado y creado familia, apremiado por la falta de aqua, dificultado de tener donde recogerla y guardarla, y pensando quizás también en su nativo lares, recordó los depósitos de barro cosido que son usado en todas las provincias andaluzas, para guardar los aceites del olivo, de que son productores en grandes cantidades a los que denominan con el nombre de Botijas, Tinajas y Botifuelos.

Algo había de recordar de su fabricación. Ideó un molde de yaguas, para fundir una botija mucho mayor que las usuales para los aceites; con grandes esfuerzos construyó un rústico horno de ladrillos, consiguió barro amarillo en los alrededores de la ciudad, y moldeado el artefacto lo llevó al horno, en el que después de varios días de intensos trabajos y desvelos, quedó fundida la enorme Tinaja, a la que aplicó el aumentativo gramatical de TINAJON.
Foto de: tainotours.com
Con gran alegría a pesar de lo defectuoso y rústico de la tinaja, fué extraída del horno, y transportando agua de los ríos circunvecinos, llenó, su aparato, jubiloso de su éxito, y confiado en haber resuelto el grave problema de los depósitos para el agua; pero al amanecer del siguiente día, la tragedia apareció a su vista: durante la noche el tinajón se había desintegrado y en grandes pedazos aparecía a la vista de su afanado inventor y constructor.

Nuevos empeños, nuevos afanes y consultas, quizás es de suponer, alguna carta a España, solici­tando datos, -esto lo elucubramos-, al fin fué informa­do de la mala calidad de la arcilla o barro que ha­bía utilizado; se le recomendó recoger un barro ro­jo en las sabanas de Cubitas, próximo a la ciudad. Así lo hizo y se comprobó que el barro recogido en la primer prueba estaba carente de Kaolín, una arcilla que contiene mineral de hierro, y además el barro estaba contaminado con sustancias vegetales de las basuras depositadas durante años.

En sucesivos ensayos, al fin pudo construir algunos tinajones , aunque burdos y defectuosos le servían para sus necesidades de recoger y guardar las aguas para su hogar, y .sucedió lo que resultaba siempre con los inventos : una ola de constructores surgió de inmediato, se llenó la Villa de Talleres de Tinajones, la demanda aumentaba por días, todos los vecinos ansiaban el poseer uno o dos Tinajones , se introducían mejoras. Al principio sólo había hor­nos para un solo ejemplar a fundir, se construían rá­pidamente hornos mayores, en fin la industria se organizó, tenemos a la vista un Tinajón con la firma de su constructor y la fecha es el año de 1789, y dice lo siguiente: "meiso juan de dio".
Los precios en los primeros tiempos fueron altos, pero prontamente la competencia los rebajó. Cuando terminó la era de los Tinajones en el año de 1907, se vendían éstos a 5 y 10 pesos, y hasta se regalaban. Actualmente han subido sus precios, no se encuen­tra un Tinajón de regular tamaño por menos de Cien Pesos. Advertimos a los compradores de tinajones que .se están fabricando de cemento pintados de rojo imitando burdamente los legítimos.
  El Tinajón Camagüeyano, no solo dió el nombre a esta ciudad, sino que se convirtió en su símbolo, su escudo, su sello; con solo ver un Tinajón en cual­quier grabado o pintura surge la idea de Camagüey; un Tinajón es más conocido que el propio escudo de la ciudad. En cada hogar, era casi un miembro de la familia, se relacionaba su tamaño y número en los contratos de compra-venta, el tinajón era definido y cuidado amorosamente, por las amas de casa, se hacía cada año una especial limpieza para recoger las primeras aguas de Mayo, se reglamentaba su uso, se ponía al uso y los otros se conservaban tapados para irlos usando de acuerdo con los meses de la recolección de las aguas.
El agua nunca se recogía al primer aguacero de Mayo, se dejaba pasar el primero, para hacer la lim­pieza de las tejas y aunque la lluvia llegara a me­dia noche el dueño o dueña de la casa se levantaba para abrir las tapas y recoger el agua para el año; agua pura, limpia, caída del cielo, que dió lugar a la afirmación que el que tomara agua de Tinajón se quedaba en Camagüey. Un cálculo aproximado nos da la casi seguridad que al terminar la Guerra de Independencia había en Puerto Príncipe mas de Diez Mil Tinajones en uso; pero otro informe rendi­do por una comisión sanitaria de la Malaria hace muy pocos años, arrojó solo la existencia de un poco más de Mil Tinajones en la ciudad. Todos han sido vendidos al extranjero o a otros lugares del país. Los Jardines de Coral Gables, en Miami y en los jardi­nes habaneros, yacen los tinajones exhibiendo sus barrigas como un traste inútil y de Museo, después de dos siglos de servicios en sus viejas casonas Camagüeyanas.
En el año de 1907, un Jefe de Sanidad Local, de nacionalidad americana, ordenó su clausura y pro­hibió el uso de sus aguas, pretextando que los Tinajones eran productores de mosquitos. La disposición se ha cumplido en parte, y aún hay docenas de viejas familias Camagüeyanas que siguen usando el agua pura caída del cielo enviada por Dios.
Conocemos una anécdota, relacionada con los Tinajones,que tenemos interés en relatar. En la cam­paña por la Independencia, allá por los años de 1875, un matrimonio residente en la Plaza de San Juan de Dios, cuyo jefe de familia se encontraba en las filas del Ejército Libertador, al conocer el grave estado de un hijo en la ciudad, una noche hizo su en­trada para ver al hijo moribundo. El caballo amarrado a la ventana de la casa delató al visitante, y pron­tamente informada la Civil, la casa fué asaltada y registrada sin haber encontrado al Mambí, que pron­tamente al sentir la llegada de los guardianes, se introdujo en un Tinajón casi lleno de agua, salvando así su vida.

Muchas familias camagüeyanas aún resisten desacerse de sus Tinajones, pero los pocos que van quedando están condenados a desaparecer; las nue­vas construcciones, la falta de espacio en las ciuda­des, y la moderna civilización los harán desaparecer por completo. Dentro de 50 años nuestros nietos conocerán en algún Museo lo que fué un Tinajón.
Innumerables cuartillas se han escrito referente a los Tinajones. Los Poetas y escritores han cantado su criollismo y elogiado esta región no solo por sus patriotas y eruditos sino por el sabor regional del Tinajón. Para terminar esta verdadera historia del Tinajón Camagüeyano, vamos a transcribir la bellísima espinela de nuestra ilustre Poetisa Camagüeya­na, Aurelia Castillo de González, cuando al regreso de un prolongado exilio o destierro de la Patria, se inspiró al beber nuevamente el agua de Tinajón.

AGUA DE TINAJON

Agua santa de este suelo
Donde se meció mi cuna,
Agua grata cual ninguna
Que baja pura del cielo.

Al beberte con anhelo,
Casi con mística unción,
Pienso que tus gotas son
De mi Madre el tierno llanto
al ver que me quiere tanto
Camagüey, tu corazón.

Mujeres que vinieron en la expedición de Hernando de Soto a la Florida




  El Inca Garcilaso de la Vega inmortalizó la expedición de Hernando de Soto, a través de la Florida. Pero la mayoría de las personas que leyeron la narración nunca pensaron que hubo mujeres en la expedición. Encontrar información sobre aquella época no es muy fácil, porque muchos documentos o han sido destruidos por el tiempo o por el abandono de las personas encargadas de guardarlos, pero todavía se pueden encontrar.
  La expedición sale de San Cristóbal de la Habana el 12 de mayo de 1539, y a los diecinueve días llega a la bahía que ellos llaman Spíritu Sancto, conocida por Tampa. Garcilaso nos dice de los barcos que salen, y nos da una descripción de los caballos y cuántos llevan. Que entre soldados, marineros y frailes, había 700 hombres, pero no nos dice nada sobre las dos mujeres que vinieron. Cosa muy normal por aquellos años, que a las mujeres  no se les tenían en cuenta, pero no hay que olvidar que muchas de ellas participaron al lado de los esposos y soldados en todas las aventuras que se presentaban a diario.
  El Inca separa la narración de la expedición en lo que él llama "libros". En el tercero, en el cap. XXXVIII, Prosigue la batalla de Chicaca hasta el fin de ella. Nos explica cómo muere la única mujer de que hace mención el libro. Francisca Hinestrosa, que estaba casada  según él con Hernando Bautista. Ella muere cuando los indios incendian el lugar donde ella se encontraba. Al momento de morir estaba embarazada. Esto sucedía a finales de marzo de 1541, en el nordeste del estado de Mississippi. Ella es la única mujer española que se menciona, no aparece para nada Ana Méndez. Garcilaso, para poder escribir sobre la expedición de Soto, toma la información del relato de Gonzalo Silvestre, que le va describiendo todo lo sucedido. Años más tarde tiene que hacer algunos arreglos, cuando recibe las relaciones inéditas de dos soldados, Alonso de Carmona y Juan Coles, con lo que completaría el libro. Ellos también le dan los nombres de todos aquellos que participaron y se distinguieron. Ninguno menciona a Ana Méndez, pero sí recordaban a la Hinestrosa. Ésta tenía familia en la Habana. Juan de Inestrosa (Hinestrosa) había sido teniente gobernador de la ciudad de la Habana en el año de 1530, y uno de sus primeros vecinos fundadores, siendo de las pocas familias importantes.
  Sobre Ana Méndez, tenemos la declaración de Alonso Vásquez, que la pone a ella de testigo por haber estado en la Florida, en la petición de privilegios presentada en Xérez, cerca de Badajoz, en junio de 1560, beneficios que se acostumbraban en esa época a los sobrevivientes de este tipo de aventuras.
    Conociendo cómo era la vida en aquellos años, es muy posible que Isabel Bobadilla, esposa de Soto, la enviara para que atendiera a su esposo como sirvienta, y en sus otras necesidades. También hay la posibilidad de que Vasco Porcallo de Figueroa llevara alguna de sus concubinas en el viaje, pero como era mestiza no aparece su nombre. Aquéllos que hemos estudiado la historia de Cuba desde sus principios, nos hemos encontrado con Porcallo desde la conquista de Cuba por Diego Velázquez, y su historia en los primeros años. Sus asientos de indios estaban radicados en Sancti Spíritus y Puerto Príncipe. Se le consideraba en esa época el hombre con más indios, caballos, cerdos y propiedades. Ayudó a Pánfilo de Narváez económicamente en la expedición de la Florida, y pensaba ir, pero al enfermar, se queda. Quizás Narváez no ofrecía las cualidades de mando que sí tenía De Soto. Al irse dejó numerosa familia en Cuba, en especial hijos e hijas de sus concubinas.

  Lo más importante es que cada día se irán encontrando informaciones que parecían perdidas con el tiempo. Y prueba de ello es que las mujeres a través de la historia han participado al lado de los hombres en la historia de nuestros países. Si muchos historiadores las han ignorado, la historia misma las muestra tal como eran. Madres, esposas, compañeras, en muchos casos tan valientes como los mismos hombres, que cruzaron un continente a colonizar tierras desconocidas
  Todo aquel que quiera tener más información sobre la expedición tiene que consultar el libro del Inca Garcilaso y otro que aporta mucha información es: Final Report of the United States De Soto Expedition Commision; el libro de Buckingham Smith, Narrative of the Career of Hernando de Soto, y  Los hombres que acompañaron a Hernando De Soto en la expedición a la Florida, de un servidor.