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jueves, 1 de agosto de 2013

Un Dinosauro de la Era de los Hippies



Alfredo Leiseca (†) Cuba

  El brillante poeta mejicano Mario Girard es uno de los seres más pintorescos del barrio bohemio Coyoacán, D.F. que yo recuerde de mis días de exilio en México. En él todavía sobrevivía el espíritu de los sesenta. Vivía como buhonero, vendiendo las ediciones caseras de sus poemas. (El Coyote Ilustrado Editores). Sobrevivía frugalmente sin negarle la ayuda fraternal a quien la necesitaba y sin rechazar las ayudas bien intencionadas.
   Desde ultratumba, Albert Camus estaría orgulloso de esta versión extranjera de su Hombre Rebelde. Girard desprecia igualmente burocracia, la burguesía y a la clase la más detestable de todas las clases sociales. Por supuesto, también aborrece al PRI, al PAN y al PRO.
  En el fondo es una persona sensible y romántica. Su aparente hosquedad no es más que un mal disimulado disfraz para ocultar su ternura. Lo que más le duele es la inhumanidad ajena.
  El siguiente verso revela la sensibilidad de su conciencia ante los imperativos vivenciales:
“Hay veces,/que en la vida/ aprisa como meta/ una palabra clara/ nos detiene.”
…Y comprende la necesidad que hay en el mundo de hacer algo al respecto de esos imperativos ignorados:
“Y hay voces/ que solo le hablan/ al viento,/ le dice todo sin/ palabras.”
   Para Girard el amor debiera ser la razón de la vida…
“Amor”/Sentimiento incontrolable/que inclina a las ánimas/ a los deseos del ser”.
  Particularmente, considera al amor carnal como a la máxima realización de la siquis…
“…Y, déjame musa maga,/hacer colonia/entre tus piernas”.
  Au concepto del amor no es convencional:
“…me provocas/fluidos iconoclastas/y hedinistas’.
  Siente una gran decepción, según su concepto del amor, debido a la actitud de los humanos.
“Y hay veces/que esas voces/se apagan/solo a besos,/entre abrazos intensos/ y suspiros dados/al viento”.
…Y se da cuenta del imperativo de intentar algo por sacar a la humanidad de su marasmo sentimental…
“Un olor a rojo/ quema nuestro tiempo,/ invade extremo externo el Universo”.
  Esas son las voces de este rebelde con demasiadas causas que deambula  por el barrio bohemio de Coyoacán. Tempranamente achacoso, pero indómito, continúa sin hacerle concesiones a la mediocridad. Su rebeldía es en contra de la inhumanidad de los humanos.


Nota: Alfredo Leiseca, crítico literario, poeta y novelista. Dejó una extensa obra sin publicar, por la falta de apoyo de aquellos que se decían sus amigos. Si se analiza a Leiseca, me parece que era otro Girard, cubano.  (RL)

Mercedes Matamoros: Una poetisa olvidada



Ponciano Blanco Couret ( †) Cuba

Quien haya entrado profundamente o simplemente leído la obra literaria de Mercedes Matamoros habrá quedado  impresionado de la exquisita sensibilidad que de ella se desprende, habrá aquilatado que su alma atormentada desde muy joven, estuvo siempre preparada para recibir el verso en su expresión más sublime.
  Nació Mercedes Matamoros en la ciudad de Cienfuegos en 1858, en la provincia de Las Villas. Murió en el hospital de Guanabacoa, en la provincia de La Habana, el 25 de agosto de 1906.
  Huérfana de madre a los tres años, fue llevada a La Habana por su familia donde muy joven aún comenzó a revelar su talento literario en los artículos de costumbre que publicó bajo el seudónimo de “Ofelia”. Era poseedora de una educación esmerada que le permitió a los 18 años iniciarse en el cultivo de la poesía con traducciones de “Melodías Hebreas” de Lord Byron; “La Joven Cautiva” de Andrés Chenier; “El Alba” de Longfello y los “Cantos y Baladas” de Tomás Moore.
  Pero el infortunio se abatió muy joven sobre ella; enloquecido su padre y arruinada la familia, tuvo que trabajar para subsistir morando en una miserable casucha en Guanabacoa, donde escribía silenciosamente poemas estremecidos por la angustia o de exaltada sinceridad erótica.
  A iniciativa del periodista Antonio del Monte y prologadas por Aurelia Castillo de González, se publicó en 1892 una edición de sus poesías para dedicar el producto de la venta a remediar los apremios económicos de la autora.
  Pasó el resto de sus días en constante lucha con la adversidad. Pero esta tragedia de su vida, no la impulso hacia el resentimiento, ni el escepticismo. Una de las constantes de su poesía es la misericordia hacia el dolor ajeno. El tono general de su producción es indudablemente romántico. En sus 24 sonetos del poema “El último amor de Safo” donde revive el mito de la poetisa de Lesbos con natural quebranto de la historia, da escape a sus mismas pasiones y se anticipa a la valiente desnudez sensual que caracteriza gran parte de la lírica femenina de nuestro tiempo.
  Casi la totalidad de su obra poética está resumida en la colección antes citada y en el folleto prologado por Manuel Márquez Sterling, donde se recoge “El último amor de Safo” y una serie de sonetos de índole diversos. Mercedes Matamoros, a pesar del infortunio que le deparo su destino y que amargó su existencia en los cortos años que le toco vivir, supo sobreponerse y no permitió que su inspiración fuese nublada, ni su mente desviada y ofrendó al Parnaso Cubano una producción de versos de muy estimable valor, clara y vigorosa que enriquecido, junto a las poetisas de su tiempo; la lírica de su amada patria.
  A pesar del olvido en que hoy permanece su nombre, Mercedes Matamoros brilla con luz refulgente y propia entre todos los poetas cubanos que hayan pulsado la lira en cualquier tiempo.

Nota: Ponciano Blanco Couret, periodista, y escritor, murió en New Jersey. Gran amigo y escritor.


Palabra de la Semana: “TANGO”



  El nombre del ritmo más popular del Río de la Plata está registrado en nuestra lengua desde 1837, registrado por el etimólogo cubano Esteban Pichardo, y todo parece indicar que su origen es africano, nacido en alguna de las lenguas llevadas a América por los esclavos. Inmortalizada por Carlos Gardel y Gerardo Mattos Rodrígues. En efecto, en su Nuevo diccionario lunfardo, José Gobello recuerda que hacia la primera mitad del siglo XIX se llamó tango a las reuniones de negros que bailaban al son de tambores. Para este autor, tango se origina en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo portugués que significa “tocar un instrumento musical”. Sin embargo, el musicólogo brasileño Nei Lopes cree que el nombre de este ritmo provendría más bien de tangu, que en la lengua africana quimbundo designa un movimiento de la pierna en algunos tipos de baile, mientras que otros autores señalan la lengua sudanesa ibibio, en la cual se llama tamgu a una danza con tambores.. Corominas se adhiere a la hipótesis del origen africano, pero recuerda “cierta danza llamada tangue que aparece en el siglo XVI en Normandía”, aunque él mismo admite que se trata de un vocablo de formación independiente.

CASILDA, HACE UN SIGLO Y MEDIO



Roberto Soto Santana

La que siempre ha sido la pequeña localidad de Casilda, en la costa sur villareña, por su posición le ha correspondido ser el puerto o punto de tránsito del comercio marítimo procedente de o destinado a la villa de Trinidad.
Así, de acuerdo con el estudioso Ramón de la Sagra (CUBA EN 1860, París, 1862, pág. 237) “en 1826 recibía el puerto Casilda, por valor de 420.027 pesos y exportaba por el de 474.257; en 1859 vemos llegar las importaciones á 856.515 pesos y las exportaciones á 1.821.457, que dan un total de 2.647.972 pesos, en el cual figura el comercio español con 423.548 pesos y el extranjero con 2.224.424, ó sea en las proporciones respectivas de 20 y 80 por 100, exactamente las mismas que en la Habana y Matanzas. El tráfico en bandera nacional [llega] al 21,4 por ciento del total. Entraron 54 buques con pabellón nacional y 110 con banderas extranjeras. El puerto Casilda ó Trinidad, como quiera llamarse, comerció con los Estados-Unidos, la Inglaterra, la Alemania, la América española y la Holanda. Con el primer país, recibió por valor de 339.775 pesos y exportó por 1.135.356; con el segundo importó 21.853 pesos y exportó 246.737 pesos; con el tercero, 143.394 y 317.010 pesos respectivamente; en fin, del cuarto y quinto, solo importó algunos valores sin retornar cosa alguna. Lo que ha recibido de España y de las naciones indicadas, consistieron en 478.657 pesos de viveres, 47.500 de efectos para ingenios; 14.238 para ferro-carriles; 38.986 de metales; 98.373 de maderas; 14.607 de muebles; 10.524 de lencería; 2984 de algodones, etc. El valor de los frutos cubanos de allí exportados, ascendió a 1.821.457 pesos”.
En otra obra de obligada consulta para conocer a la Cuba de la época, DICCIONARIO GEOGRÁFICO, ESTADÍSTICO, HISTÓRICO, DE LA ISLA DE CUBA, de Jacobo de la Pezuela (Tomo I, pp. 356-357, Madrid, 1863), se nos relata que Casilda “ocupa más de 8,000 pies de circunferencia que hacían parte de la hacienda de Peralta y que fueron cedidos por don Andrés Valdés Pino, para fundar la población…con calles rectas que se cortan perpendicularmente, y una hermosa plaza plantada de árboles hácia el extremo septentrional de la población. Dista apenas 400 varas de la orilla del puerto y del muelle, con el cual la comunica una calzada de buen piso y bien conservada, que está construida sobre la ciénaga que por allí se estiende. Sus calles principales corren de N. á S., siendo sus nombres los siguientes: la Mayor, que no es solo la más amplia de la población, cuyo centro determina longitudinalmente, sino también la que contiene los mejores edificios y establecimientos; las de Iznaga y  de Jovellanos…las de la Paz y del Este; las de la Concordia y del Oeste…Corren casi de E. á O., las calles del Sur, de Valdés Pino, de Veguer, de Colón, de Diego Velasquez, de Cortés, de la Iglesia y del Norte, gran parte de la cuales están sin edificios. Varía el ancho de todas las calles de 40 á 42 varas, aunque el de la Real es de 20…la iglesia que se construyó en 1849 á expensas de los esposos Luján [es] de Mampostería y tejas, de bonito aspecto, con su correspondiente torre, y aunque sin párroco, los días festivos se celebra el Sacrificio de la Santa Misa por un capellan ó uno de los eclesiásticos de la parroquia de Paula de la ciudad de Trinidad. Su advocación es la de Santa Elena. El aspecto de la poblacion es bastante agradable, principalmente desde la loma de la Vigia inmediata á Trinidad; pero el interior no corresponde á su perspectiva, sobre todo de noche por la escasez de alumbrado. El vecindario se provee de agua en un gran algibe público…Es Casilda residencia  del capitan pedáneo y cabeza de partido de su mismo nombre…Tiene tambien Casilda una escuela fundada en 1849, y casi la sostiene el gremio de mareantes, una matazon y un mercado con algunos puestos de espendio público. La principal ocupación de los habitantes se aplica al movimiento del tráfico del puerto; otros se dedican á la pesca, y muchos á fabricar toneles. [En 1829] tenia 44 casas y 402 habitantes. El censo de 1841 hizo ascender su poblacion á 662 habitantes, y [en] 1847 habia…12 edificios de mampostería, 124 de madera y tejamani, varios almacenes particulares y 4 tiendas mistas con un vecindario de 401 blancos, 499 de color libres y 68 esclavos. Según los datos recogidos en 1852, existian en Casilda 184 edificios, 888 habitantes blancos, 477 libres de color, y 322 esclavos…Casilda esta reunida a Trinidad por una calzada recta y orillada de árboles”.
            Es de justicia apuntar que Pezuela –seguramente, por referencia de terceros- da como promotores de la iglesia de Casilda a unos “esposos Luján”, cuando parece más fundamentada la atribución que en tal sentido hizo el Historiador Oficial de Trinidad Sr. Francisco Marín Villafuerte en su muy documentada HISTORIA DE TRINIDAD (Jesús Montero Editor, 1945), en la que designa al ciudadano estadounidense Don Guillermo Serjant Lynn como la persona que costeó el levantamiento de dicho templo, en cumplimiento de los votos de su esposa Doña Elena Yurubi Montalbán, y señala la fecha del 18 de diciembre de 1847, a las 7 a.m., como momento de la colocación de la primera piedra, así como la fecha de su consagración la del 18 de agosto de 1849. Respalda esta versión la publicación de una crónica en el periódico trinitario “El Correo”, con los detalles de la ceremonia y la enumeración, entre los asistentes, del Gobernador Juan Herrera Dávila, del Comandante de Marina Don Francisco Ristori, del Alcalde de primer voto Don Pedro Cantero y del Alcalde de segundo voto Don Gregorio Zulueta, oficiando una Misa el Cura Párroco Don Juan Vicente Ximénez.
            Merece la pena apuntar, por su valor anecdótico, que la detallada crónica periodística relata que, después de la misa y el solemne canto del Te Deum laudamus, el señor Lynn y su hijo “fueron encaminando a las señoras y despues, a los caballeros, para el gran almacén de depósito del Exmo. Sr. Don Félix Iznaga, donde Lynn tenía preparado un opíparo almuerzo con una mesa de doscientos ochenta cubiertos...A las dos de la tarde terminó el acto, pero el pueblo de Casilda continuó entregado al regocijo de las fiestas lícitas que, durante tres días, autorizó el Gobernador”.
            Actualmente, el sustento de Casilda sigue basado en la actividad de su puerto y en la pesca, a las que se ha añadido el turismo.
            La tradicional fiesta de Santa Elena se viene celebrando durante el mes de agosto desde 1848, aunque las actuales autoridades comunistas hayan marginado la procesión religiosa que desde su inicio formaba parte integral de las festividades.

Nota: En la transcripción de las citas, se han respetado escrupulosamente la redacción y la prosodia de los textos originales.


El Origen de las Comparsas Habaneras


René  León

  Para buscar el origen de los Carnavales y desfiles de comparsas, tenemos que ir a los tiempos de la Colonia. Según los historiadores de nuestras costumbres, para encontrar el origen histórico en Cuba de estos desfiles de comparsas -que se les llaman, a partir de finales del siglo XIX, carnavales- hay que buscarlo en la fiesta del Día de Reyes. El Cabildo de San Cristóbal de la Habana ordenó en 1573 que todos los negros horros se prestasen a ayudar a la procesión del Corpus Christi “con invenciones y juegos”, como los   sastres, carpinteros, zapateros, herreros y calafates. A través de los años ese día era escogido por las autoridades para que los negros, esclavos o libres, desfilaran por las calles de La Habana. El 6 de enero de cada año la Iglesia Católica consagra la Epifanía o la Adoración de los Reyes Magos, comúnmente llamado Día de los Reyes.
  Ese día, los negros africanos, vestidos con ropas estrafalarias, su música por región, sus congas, sus lenguajes, cantos, ceremonias y religión, se lanzaban por las calles de San Cristóbal de la Habana, reunidos por nación, con los suyos y sus calaveras. Iban ataviados con las ropas que los identificaban del país que eran. Los instrumentos sonaban: tambores, claves, campanas, y los coros de aquéllos que llevaban el ritmo de la música. Algarabía, bailes, saltos; ésos fueron los primeros desfiles de congas, llamadas con el tiempo “comparsas” y luego al pasar los siglos, ese día de fiesta, era cuando daban comienzo los carnavales.

 El origen de los carnavales en general hay que buscarlo en él mundo del Paganismo, las supervivencias contemporáneas de los arcaicos ritos agrarios y resurrecciones, que, para propiciar la fecundidad general, practicaban las religiones primitivas, pero que sería abolido por el  Cristianismo. En la Venecia del siglo XV, el Carnaval, al que asistían miles de personas, consistía en un desfile de góndolas por los canales de la bella ciudad. Iban adornadas con tapices, flores y objetos en algunos casos; y en especial , las de las familias pudientes, de oro. Surcaban los canales, y las personas se cubrían sus caras con máscaras. Los balcones de los palacios se adornaban con banderas. A partir de entonces se hacen populares en algunas ciudades del mundo.
  Después que España se retira de Cuba en 1898, los carnavales y las comparsas quedaron como una tradición en el país. En el año de 1902 se celebraron los primeros Carnavales en la Cuba ya libre. El alcalde de la ciudad, Don Carlos de la Torre, dictó las instrucciones donde se estipulaba su reglamentación. Hizo su aparición por primera vez en Cuba un automóvil, propiedad de la familia Zaldo. En 1908 es elegida la primera Reina y seis Damas de Honor que presidieron aquel carnaval. Fue elegida Reina la señorita Ramona García, cigarrera de la fábrica “El Siboney”.
  Sería hasta el 1912 cuando continuarían los desfiles. El alcalde General Fernando Freyre  de Andrade, en el bando donde se regulaban los Carnavales, disponía que las comparsas podían ese año salir de sus barrios límites. Debido a las disputas de los grupos más conocidos: “El Alacrán”, que dirigía un tabaquero de una de las grandes fábrica de la ciudad, y “Los Gavilanes”, que dirigía un señor conocido por el “Fiscal”, la rivalidad de ambas llegó al extremo, que terminaría en sangre; los “jierros” como se decía, dijeron la última palabra. En la esquina de San Lázaro y Belascoaín se formaría la refriega. Hubo tres muertos y numerosos heridos de ambos bandos. El alcalde Freyre de Andrade, por una ordenanza municipal, suspendió los desfiles de las comparsas. No sería hasta 1937, que volverían a desfilar por las calles de la bella ciudad habanera, autorizadas por el alcalde Dr. Antonio Beruff Mendieta y decía:”…la comparsa, desterrada de las calles por la tiranía ha triunfado plenamente, pese a todos los augurios adversos. De todos modos, la cuestión de las comparsas está definitivamente resuelta, y de acuerdo con el criterio sustentado por nosotros…Pero es el caso que algunas personas han exteriorizado su repulsa a esos festejos, calificándolos de contrarios a la educación y cultura populares y provocadores de conflictos raciales y disturbios públicos”.
  Según el diccionario de la Academia Española una comparsa es un “Conjunto de personas que en los días de carnaval o regocijos públicos van vestidas con trajes de una misma clase.”
  Fernando Ortiz, al referirse a las comparsas habaneras de 1937, por existir cierto grupo minoritario que se oponía a ellas, dice en el informe que la Alcaldía de la ciudad pide a la Sociedad de Estudios Africanos: “Claro está que hay y habrá personas a quienes las comparsas no gustan. Sobre materia tan movediza como el gusto, nada puede imponerse. Hay quien desprecia los ritmos maravillosos del bongó y hay quien bosteza al oir una romanza. Hay quien oirá a Beethoven y hay quien se extasía con un son. Y hay quien gusta de ambos, según el sentir de las horas y los días; pero a la masa del pueblo habanero le agradan las comparsas, y no solamente al elemento de sencilla cultura, y esto sería bastante para protegerlas, a menos que hubiera motivos de seria inconveniencia, que no los hay.”
 Manifestaban su oposición ciertos grupos de la Alta Sociedad Cubana de la época y de extranjeros que creían dictar las órdenes y directivas de no sólo la política, sino de nuestra cultura, “alegando pretensiones de una mítica superioridad nórdica, o aria, o rubia, o celeste, o infernal, según los caprichos o los momentos históricos de su agresividad o ensoberbecimiento.” dice Fernando Ortíz.

  Nunca hubo conflictos de raza en Cuba con ocasión de las comparsas. En los grupos de cada una, participaban negros, mulatos, blancos y hasta chinos. Estas comparsas no sólo las había en Cuba, sino que en otras naciones se celebraban los carnavales; famoso era el carnaval carioca de Río de Janeiro, donde las comparsas afrobrasileras daban muestra de lo que era el folklore. En Nueva Orleans, el carnaval bellísimo era una fusión  de la Mi-Carene francesa y comparsas de grupos populares (hoy en día esas costumbres han ido decayendo). En los diferentes países de las Antillas Británicas, famosas eran sus fiestas carnavalescas, con los desfiles de bailarines y cantos populares.
  En La Habana, eran famosas las comparsas: Los Moros de Venecia, Los Congos de Chavéz, Los Turcos de Regla, Los Mandinga Moro Azu, y otras con nombres emblemáticos de animales o árboles: El Alacrán, La Culebra, El Pájaro Lindo, El Gavilán, El Jiqui. Otras eran: Las Gitanas, Los Mambises, Los Dandy, El Maja, las Fruteras, Los Guaracheros, Los Príncipes del Rajah, Los Congos Libres, Las Jardineras, Las Sultanas, y las Bolleras.
  Recuerdo aquellas comparsas, y también que teniendo 12 años me fui detrás de una de ellas, porque estaba enamorado de una mulata con un cuerpo tremendo y cuando regresé a la casa mi madre me dio dos pescozones, que no sirvieron para nada, porque la siguiente semana me fui otra vez; la mulata aquella valía la pena.
  El ritmo y gracia, movimientio de nalgas, caderas, brazos, es sudor humano: el cornetín lanza su tara-ta-ta. Y las comparsas van cogiendo su camino para el Prado de La Habana. El público se agolpa en los balcones, las calles están de fiesta. Sonaba el cañonazo de las nueve de la noche, ese público se quedaba asombrado de los bailes de los participantes, y se ponía a bailar también. El rumor lejano de las diferentes comparsas se va oyendo. Es un rumor apagado. Los ánimos se van poniendo tensos y al unísono el público grita: ¡Ahí vienen, ahí vienen! Gritan todos. Van resonando los cencerros, los tambores, con su tum-tum-tum-pa…las voces del coro. El cornetín, su canto vuela por el aire, comunicando a los bailadores sus pasos. Cada vez la música suena más armoniosa. Los faroleros, con sus farolas de un lado para otro de la calle, haciendo piruetas; se dejan caer, se levantan, para que el público vea los colores del grupo. La alegría se ve en el rostro de los participantes; sudan, los músculos del cuerpo se ponen tensos. El paso es alegre y cada vez más confiado. Se siente el rumor de zapatos y pies en el asfalto. Hay olor a sudor y a hembra, las caderas se mueven al vaivén de la música. Así, una tras otra las comparsas van por el Prado de la Habana. En su retirada a sus barrios, el cornetín sigue con su sonido trepidante, bullanguero, la sangre hierve y las caderas se mueven con sensualidad, las mujeres mantienen el paso y su gracia trepida de entusiasmo: se oye cuando van de retirada el canto: su a-la-la-la-la…Zumba, mama, la rumba y tambó…
  Y en nuestra noche tropical, más azul y bella que nunca, las estrellas siguen brillando; un lucero se mueve en el inmenso espacio, y la brisa tropical acaricia el rostro, todo es alegría, hermandad y paz en aquella inmortal Habana. Los Castillos del Morro y de la Punta parecen como si se movieran en su guardia nocturna. En el cielo, las estrellas contentas, su movimiento en el espacio es diferente en estas noches; pues ellas van marcando el paso al compás de la música de las comparsas habaneras. Y nuestro cielo reluce con ese azul límpido, íntimo, espiritual.
  En mis noches de insomnios, me parece oir el sonido de tambores, sartenes, y el canto melancólico de los cantantes; y aquellas mujeres de diferentes color de piel, pero de sólo una raza, la cubana, bailando delante de mí. Y mi corazón salta de alegría; por un momento vuelvo a bailar detrás de las comparsas, y me veo rodeado de seres queridos…y en la lejanía me parece seguir oyendo el repiquetear de tambores, y el canto, con su ala-ala-ala- de nuestra Cuba Eterna y Querida.



Cuando me necesites…




Carmen Hebe Tanco (Argentina)

Al norte del mutismo está mi casa,
ten cuenta: no figuro en panorama.

Serpentea las planicies embalsadas
-que acera y pavimento desconocen-

El recuadro pedregal, bordea en estradas
concienzudamente receloso, sonsacando
mi “desvida” por los otros y la tuya.

Magnetizando adelanta en anagramas
no es conjuro, ensalmo ni tirante,

Es sólo que sonecillos, sarabanda
donde resido son mortecinos coros.

(Acomódate -llegando- es mi casa

analfabeta en puertas y cerrojos)

El Ángel Poeta

Para René León, mi ángel poeta


Maribell Sarate (Colombia)


 
En un tiempo fui poetisa,
Compuse muchos versos
De amor, odio y nobleza
Pero la inspiración
Huyo de mí sin razón
Y se apoderó de mí la tristeza

Un día visitando el mar
de su profunda inmensidad
susurraron las olas con armoniosa voz:

“Acaso buscas en el viento
O en la fuerte tempestad
La inspiración, o el momento
Para poderte inspirar?
No persigas la poesía
Que muy pronto llegará
Escribe desde el alma, ella libre volará.

Torné la vista enseguida
Y vi surgir del mar
Un hombre que lucía alas, aureola…
Y lentes de galán.

Comprendí que se trataba
De un ángel de alta mar,
Que sonriendo me invitaba
A escribir de ese lugar.

Viento fresco, agua salada
Azul verdoso el mar
Fue sumergiéndose en el agua

Mi poeta, Ángel galán.

A UN VIEJO


 Hombre mayor rezando (Old man praying)

Silverio Rueda Sepúlveda (Colombia)

He visto a un pobre viejo rezando en una iglesia
era una noche tarde y fría por la lluvia,
tenía sus vestidos roídos y muy sucios.

Y allí en el banco oscuro musitaba oraciones
masticando su suerte como un paria olvidado
que desnudo en la vida sólo espera la muerte.

Tenía la mirada muy fija y muy serena
quizás no recordaba nada de lo que fue su pena
pero en el rostro estaban dibujados los años
que había ya vivido con amargura llena.

Y me quedé mirando su rostro conmovido
y pensé con mis años de joven ambicioso
qué triste es encontrarnos en la vida tan solos
sin poder apoyarnos los unos con los otros.

Y me dolió este viejo, me dolió en el alma
como las penas tristes que en la vida llevamos,
como los desengaños que arrastran algunos

pensando en las desdichas de los seres que amamos.

CONVERSANDO CON DIOS


Blanca M. Segarra (Cuba)

  Dios mío, siento un agrio sabor a despedida por la que nunca estará lejos de mí, que me hace sentir paz si pienso en ella y creo enloquecer al verme aquí. He de proseguir este camino hasta que tú lo mandes, porque te hice renuncia a mi albedrío, si quisieras llevarme de tu mano hasta el día que pueda ser feliz, volviendo a ver a la que está a tu lado en tu eterno vivir.
  Señor, sabes que tengo prisa de verla nuevamente, jugar con sus cabellos, sentirla junto a mi plácidamente, volver a oír su voz tan parecida a la mía que el novio no sabía cuál era de las dos.
  ¿Padre, será prudente que sepa que la extraño? No quiero hacerle daño, quiere que esté contenta. Sabes que no es protesta porque te la llevaste tan aprisa, tú siempre sabes el por qué de las cosas.
  Gracias, me diste una hija tan hermosa, sólo su corazón superaba en belleza a su expresión, era igual a una cascada constantemente prodigándose, como si quisiera calmar la sed y limpiar las heridas de todos en la tierra. Señor, si a su recuerdo llorando alguien se aferra, ofrécele consuelo, yo no puedo, se pierden las palabras de mi mente a mi boca, pero si Tú le tocas el alma al que esté triste, sabrá por qué quisiste tenerla allá en el cielo.
  Dios, no es que quiera mandar en tu casa, si te he dado las llaves de la mía, pero te pido otro favor para sentirme bien, ya sé que no soy quien para pedirte tanto, pero tu sabes que mi llanto navega por mis venas porque no quiero que mis penas enturbien su descanso, quiero que a mi Tanita le des tus angelitos, tu sabes, mi hijita los adora y yo deseo que ahora también esté feliz, que no sepa que aquí sufrimos con su ausencia, si te pregunta dile que su esencia se ha quedado impregnada en el jardín.
  Cuídala mucho, Padre, ya sabes cómo es de descuidada, mas también  te consta que no hay otra tan buena como ella, que no será una diosa ni una estrella pero casi es un Hada y déjale que roce con su luz a todos los que la amamos mucho, te diré que la escucho etérea por la casa y si a mi lado pasa como si fuera brisa, sin poder evitarlo me arranca una sonrisa.
  ¿Señor, será pecado, ayer, hoy y por siempre, quererla más que a todos los humanos?

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Latina en el país de las maravillas; la Violencia, una cuestión cultural


 

  
Maribell Sarate

  Hace unos meses, una de mis estudiantes de la Escuela Secundaria entró al salón de clases visiblemente alterada. No quería hablar de su problema pero después me dejó saber que se había peleado con su novio quien al igual que ella provenía de familia latina. Yo pensé que era algo sin importancia y le dije que todo estaría bien. Días más tarde cuando le pedí que hiciera unas actividades en el pizarrón, note que tenía moretones en los brazos. Al terminar la clase le pedí que se quedara unos minutos más. Cuando le pregunté acerca de los moretones en los brazos ella me dijo que se había caído y salió apresuradamente.
  Una semana más tarde durante el almuerzo ella fue a buscarme, llevaba puestos unos lentes oscuros y el cabello suelto. Presa de los nervios comenzó a llorar, se quitó los lentes y pude ver los hematomas que tenía en la frente y el ojo izquierdo, que trataba de ocultar con el cabello. Al principio no quería decirme nada pero después admitió que su novio la golpeaba ya que era muy celoso y posesivo. Yo la abracé sin saber qué decir, sentí mucha ira en el momento y le pregunté cómo era posible que permitiera este maltrato. Le dije que estábamos en Estados Unidos, que en este país a las mujeres las protege la ley contra relaciones dañinas, y la invité a que buscáramos ayuda. Tristemente y para mi sorpresa ella me respondió: “No, señora, yo no se lo voy a decir a nadie porque usted ya sabe que los latinos somos así, siempre hemos sido así”.
  Esa respuesta me horrorizó, tanto por el conformismo de la muchacha, como por la verdad que estaba ante mis ojos. La tradición “machista-patriarcal” de nuestros países nos había perseguido hasta aquí, el “país de las maravillas”. Indudablemente hay tradiciones culturales que se transmiten de generación tras generación, tales como el patriarcado y el dominio masculino. La mujer latina siempre ha jugado el papel de la “buena mujer”, que acepta la voluntad de su hombre con sumisión y obediencia.
  Pero, ¿Qué hay detrás de ese velo de perfección? Maltrato físico y psicológico, ignorancia y miedo.
  Muchas de las mujeres latinas que vienen a este país son ilegales, no hablan el idioma y dependen económicamente de sus esposos. Estas mujeres están confinadas en sus casas ya que no tienen medios de transporte y la barrera del lenguaje les impide la comunicación; por otra parte, el temor de ser deportadas o de hacer  que toda la familia sea deportada por la policía les impide denunciar la violencia doméstica.
  Aunque estas mujeres lograran derribar las barreras del lenguaje sería muy difícil que denunciaran a sus maridos, porque la estructura familiar es un valor muy fuerte dentro de la cultura latina y ellas saben que las soluciones ofrecidas por este país son radicales y terminarían desintegrando su hogar: “La separación no garantiza la seguridad, enviando a las mujeres a los refugios, poniendo a los hombres en prisión, o confiando a los niños al sistema de tutela del gobierno. La desvinculación del hombre y la mujer como un primer proceso de intervención o requisito para recibir los servicios referidos a la violencia doméstica constituye una intervención culturalmente inadecuada”.(www.dvalianza.org./Alianza Latina Nacional para erradicar la violencia doméstica).
   Esta cultura de la violencia ha sido aceptada durante muchas generaciones y aprendida por las mujeres jóvenes, aun por mi estudiante quien con tan sólo 17 años, legal y bilingüe, sufre las consecuencias. El problema es más grave de lo que parece; debemos buscar soluciones dentro de las comunidades latinas. Debemos aprender a desaprender tradiciones culturales dañinas y a edificar la autoestima en nuestras jóvenes al mismo tiempo que construimos puentes de comunicación con los hombres latinos para que aprendan a reconocer a las mujeres como iguales y reconstruir sus relaciones con base en el respeto por el otro. Si esta dinámica de amo-esclava no se detiene, la sociedad latina en Estados Unidos se va a ver afectada ya que muy pocas jóvenes podrán alcanzar una educación superior. “We have to empower our latinas: teach them how to take responsability for their lives and how to overcome harmful cultural traits…” (Empowering Latinas, Yasmin Davidds-Garrido. Penmarin Books, 2001 p.45)
  Este círculo vicioso debe romperse con amor, educación y diálogo. El cambio no ocurrirá hoy pero es posible que usted, amigo lector, quiera dar el primer paso.