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jueves, 15 de agosto de 2013

ATRÁS, POR SIEMPRE, QUEDA LA MEMORIA

ATRÁS, POR SIEMPRE, QUEDA LA MEMORIA
El tiempo no es distancia, sino sentimiento”.
Oswald Spengler

J. A. Albertini

“Atrás… quedaba todo” novela del periodista, editor y escritor Silvio Mancha, gracias a ediciones Jacán, ha sido publicada recientemente y presentada el pasado sábado 13 de julio en el marco de actividades que el Pen-Club de escritores cubanos en el exilio, todos los meses desarrolla, en West Dade Regional Library, que está situada en 9445 S; W. 24 St.
Luego de las palabras iníciales, a cargo del poeta y presidente del Pen-Club, Ángel Cuadra, la presentación de la obra recayó en el profesor universitario Luis F. González–Cruz, ensayista, poeta, narrador y dramaturgo, autor de quince libros, que abarcan los diferentes géneros literarios ya mencionados. Más recientemente, González-Cruz, ha obtenido éxitos y reconocimientos en el campo de la novelística.
Como lector de “Atrás… quedaba todo”, estuve muy de acuerdo con las palabras de González-Cruz y más tarde, cuando el autor, Silvio Mancha, contestó preguntas del público asistente, me reafirmé en las opiniones y conceptos que la lectura de la obra ocasionó en mí.
Primeramente, nos enfrentamos a un autor que pertenece a una generación de cubanos desarraigados de la tierra madre por la fuerza y el capricho de un grupo de aventureros políticos que encabezados por Fidel Castro, ejecutando hechos de fuerza, se hicieron del poder absoluto en Cuba, para convertir a la Isla en patrimonio de unos cuantos forajidos y expoliadores de sentimientos humanos y económicos.
Silvio Mancha no fue de los que dejó la Patria sin antes luchar contra la tiranía que hundía y prostituía los valores en los que fue educado y en los que firmemente creía y sigue creyendo. Defendiendo sus derechos se opone al régimen, siendo víctima de represalias educacionales, políticas y económicas, que lo llevan al enfrentamiento frontal. Sufre persecución y detenciones, incluyendo dos años en los campos de concentración que el castrismo, para encubrir el propósito verdadero, llamó Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
Y ahora, en el presente, en el Exilio, a muchos años de la partida forzosa y no deseada, Silvio Mancha comparte con nosotros esta obra, no tan de ficción, que es un poco la historia memoriosa de todo exiliado político.
A través de nueve diferentes relatos y un epílogo, que se anclan en el pueblo balneario de San Miguel de los Baños, provincia de Matanzas, comienzan a destilarse los recuerdos de un niño hasta llegar a la edad adulta y a la partida, como manifesté anteriormente, no deseada.
Aurora, joven de unos 20 años de edad, es involuntariamente quien le confiere al libro el calificativo de novela, pues a todo lo largo de los relatos ella, de una u otra forma, emerge para, primero con su opulencia femenina y más tarde con su decadencia física, simbolizar lo que un día pudo ser un sueño realizable, pero que concluyó siendo víctima del contaminante deterioro castrista.
En el capítulo titulado “El mundo de Pedrosa”, una reflexión del narrador, a pesar de estar confinado en una prisión, abre la brecha de la esperanza a un futuro de justicia: “El cautiverio también tiende a hacer de nosotros pensadores, aunque sea de campanarios”.
Sitios emblemáticos del pueblo, como la loma del Jacán, el campo de Mirasoles y el tonto Jake, con sus respuestas no tan desacertadas, hacen de este libro una lectura que toca las fibras humanas de cualquier exiliado, al margen de idioma o país. Silvio Mancha, en buena medida gracias a su oficio de periodista (más de 20 años de ejercicio), en un estilo directo, conciso y carente de calificativos excesivos, nos transporta a lo que fue normal y fluido hasta que la imposición de la  fuerza irracional conspiró para que todo dejara de ser cronológicamente armónico, al introducir la realidad ominosa de la muerte. La muerte siempre presente con su carga de coacción anticipada e injusticia.
Sobre el titulo de la novela, de una manera fraternal discrepo del autor, pues “Atrás… quedaba todo”, no dejó atrás la memoria, la memoria que hoy salta de las páginas de este libro para decirnos que el recuerdo está presente. Y existen recuerdos que, por haber sido realizados en su totalidad, son recuerdos gratos.
Pero otros, como los que brotan de la pluma de Silvio Mancha, son recuerdos de amor, y nostalgia herida. Esa nostalgia que produce el desarraigo, la partida brusca y nunca deseada. Por lo tanto, en mi modesta opinión, en el caso especifico de nosotros los cubanos, atrás quedó mucho, pero nunca la memoria. Esa memoria que tal vez fue la que hizo que el ya fallecido escritor croata C. Virgil Gheorghiu escribiera: “Un exiliado es un hombre que vive a flor de piel; como si alguien lo hubiese desollado en vida”.

NOTA: “ATRÁS…QUEDABA TODO” PUEDE SER ADQUIRIDO POR INTERNET EN LOS SIGUIENTES SITIOS: www.amazon.comwww.amazon.co.ukwww.tower.com y también directamente del autor –con dedicatoria autógrafa incluida- a través del correo electrónico (e-mail) em3news@hotmail.com . Finalmente, puede hacerse el pedido de la obra por correo postal a través de carta dirigida a Silvio Mancha, P.O. Box 65-0833, Miami-Dade, FL 33265.


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